Chrissy modelo de pasarelas, muere y renace en un niño omega.
Desde el principio sabe que es víctima de una Titiritera al igual que sus padres lo fueron.
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Marca de autoridad
Dante no necesitó más invitación. Desgarró la seda Zayn como si fuera de papel, dejando expuesta la piel pálida qué brillaba bajo la luz de la luna. Sus manos recorrieron el cuerpo del omega con una rudeza posesiva, apretando, marcando cada centímetro.
-He deseado por tanto tiempo morder estos pezones.- El alfa gruñó. -Vas a estar tan lleno de mí que no quedará espacio para tus recuerdos. -Susurró Dante contra su oído, su voz era puro veneno y deseo. -Te voy a follar tanto que tu sangre solo sepa a mi tormenta. Ábrete para mí, Zayn. Quiero verte suplicar por el nudo que tanto temías.-
Zayn arqueó la espalda cuando los dedos del alfa lo invadieron sin preámbulo, preparando el camino con una brusquedad que le sacó un grito de placer puro.
-Más.- Gimió el omega, clavando las uñas en la espalda del alfa. -No me trates como a un omega de porcelana, maldito animal. Sé que te mueres por enterrarte en mí. ¡Hazlo de una vez!-
Dante se posicionó, su miembro palpitando contra la entrada de Zayn, que chorreaba lubricante y necesidad. Con un empuje violento y posesivo, el alfa se hundió por completo en él. Zayn sintió que el mundo se fracturaba. No era solo sexo. Era una colisión de dimensiones.
-¡Maldita sea, eres tan estrecho!- Gruñó Dante, embistiendo con un ritmo salvaje qué hacía que la cama chocara contra la pared. -Eres mío, ¿lo sientes? Cada vez que te empujo contra el colchón, le estoy diciendo al destino que te quedas aquí.-
-¡Sí! ¡Soy tuyo!- Zayn gritaba, con la cabeza echada hacia atrás, sus ojos en blanco mientras el placer lo devoraba. -¡Lléname, Dante! ¡Con tu nudo, hazme tuyo antes que el sol salga!-
El encuentro fue una batalla de jadeos sucios y promesas oscuras. Dante lo giró, poniéndolo a cuatro patas, azotando sus glúteos antes de volver a entrar con una furia qué dejó Zayn sin aliento. El aroma a ozono y champagne era tan denso que era casi sólido.
Finalmente, cuando el clímax amenazaba con incendiarlos, Dante Sujetó la nuca de Zayn. Sus colmillos se alargaron, brillando con la luz de la luna.
-Mírame Zayn.- Dante lo obligó a girar la cabeza. -En este mundo y en el que sigue, tú llevas mi marca.- No se detuvo un segundo con las embestidas.
Con un movimiento certero y feroz, Dante hundió sus dientes en la glándula de Zayn y por un segundo, el mundo se detuvo en esa unión de sangra y esencia. Pero Zayn no se quedó inmóvil. Sus ojos azules Centellearon con una lucidez depredadora, la misma que usaba para dominar las cámaras de alta costura.
Con un movimiento fluido y felino, Zayn rodeó el cuello de Dante con sus brazos, tirando de él hacia abajo. El omega no emitió un quejido de sumisión. Emitió un sonido de conquista.
-¿Crees que eres el único con derecho a reclamar lo que es suyo, alfa?- Susurró Zayn, con una voz que era puro fuego líquido.
Zayn Clavó sus propios dientes en el hombro de Dante, justo donde el músculo se une al cuello. No fue un mordisco suave. Fue una marca de autoridad. Sus colmillos, aunque no tan largos como los de un alfa, rasparon la piel de Dante con gran precisión, inyectando su aroma de champagne helado y lluvia directamente en el torrente sanguíneo del ultra dominante.
Dante Soltó un alarido qué fue mitad dolor y mitad éxtasis puro. Sintió como el aroma de Zayn lo invadía, no solo en su nariz, sino hasta en sus huesos. Era una marca de propiedad mutua. El alfa ultra dominante estaba siendo marcado por su omega.
-Ahora...- Zayn tenía los labios manchados con la sangre Dante y una sonrisa triunfal. -Ahora el mundo sabrá que este "monstruo" tiene dueño. Y que su dueño no baja la cabeza hacia nadie.-
Dante lo miró con una devoción que rozaba la locura. Estaba encadenado a Zayn de una forma que ningún otro alfa de la historia había experimentado. Estaba marcado por un alma que no conocía fronteras.
-Mi reina.- Jadeó el alfa, volviendo a besar con una furia renovada mientras sus fluidos se mezclaban en una danza de tormenta y champagne que hizo que las luces del penthouses parpadearan.
-¿Querías que te rompa, Zayn? Agárrate fuerte porque de aquí no sales caminando.- El monstruo no lo dejaría ir... jamás.
Afuera del ventanal, la divinidad de ojos rosas cerró los ojos y sonrió. El hilo dorado ahora era una trenza indestructible. El equilibrio se había restablecido, pero con una nueva regla: el amor de dos soberanos.
Mientras el rastro de la marca aún pulsaba en las venas de Zayn y Dante, el mundo exterior seguía cobrando sus facturas.
Rocco no despertó con la gloria de un cazador. El veneno de orquídea negra de Zayn lo había dejado paralizado, pero fue la niña de rizos sucios quien terminó el trabajo. Al intentar usar al alfa salvaje para tocar a un alma extranjera, la divinidad fragmentó la psique dr Rocco.
Cuando Johan lo encontró, el alfa salvaje repetía una frase entre risas vacías: "El champagne quema... el champagne quema". No hubo necesidad de balas. Rocco pasó de ser un lobo de frontera a un espectro, condenado a vivir en una institución mental, donde el olor a pólvora fue reemplazado por el antiséptico. Su castigo fue: el olvido absoluto para alguien que vivía de la infamia.
El castigo para la divinidad oscura fue la irrelevancia. Confinada a una dimensión de bolsillo, un bucle eterno, obligada a vivir la mediocridad qué tanto despreciaba. El equilibrio estaba restaurado, y el Guardián Eterno pudo cerrar su libro de crónicas.
El salón principal de mansión Duerken parecía el escenario de una ejecución inminente. El silencio era tan denso que se podía cortar.
Liam estaba sentado en la cabecera de la mesa, con el rostro imperturbable y el teléfono móvil en la mano. Todos en la habitación daban por hecho que el cronómetro seguía corriendo, dictando la sentencia de Dante. A su lado Jonas, el alfa dominante más temido en los negocios, caminaba de un lado a otro como tigre enjaulado, con una expresión que prometía enterrar a alguien en cemento fresco.