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Fui Invocado Por Error Y Ahora El Aventurero Me Mira Demasiado

Fui Invocado Por Error Y Ahora El Aventurero Me Mira Demasiado

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Completas
Popularitas:7.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Akiro llevaba una vida aburrida, refugiándose en novelas BL e isekai… hasta que es invocado por error a un mundo de magia, dragones y aventureros.
Sin habilidades especiales ni destino heroico, deberá sobrevivir usando su ingenio y conocimientos de su antiguo mundo.
Mientras se adapta a esta nueva realidad y conoce el fascinante funcionamiento de la magia y la alquimia, Akiro empieza a notar algo inquietante: Kael, un aventurero experimentado, parece prestarle demasiada atención.
Entre batallas, malentendidos y momentos incómodamente cercanos, Akiro intentará negar unos sentimientos que jamás pensó vivir.
Después de todo… esto solo debía ser una historia, no su realidad.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3:El Aventurero que No Deja de Mirarme

El silencio pesaba.

No era un silencio común, de esos que simplemente existen.

Era un silencio tenso, espeso, como si el aire mismo estuviera esperando que algo ocurriera… o que yo hiciera algo mal.

Akiro estaba sentado en una cama improvisada dentro de una pequeña habitación del templo. Las paredes de piedra clara estaban cubiertas de símbolos antiguos que brillaban suavemente, pulsando con una magia tranquila pero desconocida. Antorchas flotaban cerca del techo, iluminando el lugar con una luz cálida que no lograba tranquilizarlo.

El olor a incienso mezclado con metal le recordaba constantemente una verdad incómoda:

No estaba en su mundo.

Sus manos descansaban rígidas sobre sus piernas. No sabía qué hacer con ellas. No sabía qué hacer consigo mismo.

Frente a él, apoyado contra la pared con los brazos cruzados, estaba Kael.

Alto. Demasiado alto.

Su armadura ligera mostraba marcas de desgaste, cicatrices de batallas que Akiro no podía imaginar. Su cabello claro caía de forma desordenada sobre su frente, y su expresión… era difícil de leer.

Pero había algo innegable.

Kael no dejaba de mirarlo.

No era una mirada descarada, pero tampoco intentaba disimularla. Sus ojos seguían cada mínimo movimiento de Akiro, incluso cuando este no se movía en absoluto. Era como si estuviera evaluándolo. O esperando que se rompiera.

Akiro se removió incómodo.

—¿Por qué… sigues mirándome así? —preguntó al fin.

Su voz salió más baja de lo que pretendía. Más frágil.

Kael parpadeó, sorprendido, como si recién en ese momento se diera cuenta de lo evidente.

—¿Así cómo?

Su tono era neutro, pero su postura se tensó apenas.

Akiro frunció el ceño, juntando valor.

—Como si estuvieras esperando que desaparezca —dijo—. O que haga algo mal.

Cerca de la puerta, un sacerdote carraspeó incómodo.

Una hechicera evitó la mirada.

Un mago fingió concentrarse demasiado en sus pergaminos.

Nadie respondió.

Kael descruzó lentamente los brazos y dio un paso hacia él.

Akiro retrocedió por puro reflejo.

Kael se detuvo de inmediato.

Ese gesto, pequeño pero claro, hizo que algo en el pecho de Akiro se apretara.

—No te voy a hacer daño —dijo Kael—. Pero eres… extraño.

—Gracias —respondió Akiro, sin poder evitar el sarcasmo.

Kael frunció el ceño, confundido.

—No lo dije como un insulto.

—Lo sé —murmuró—. Aun así, no ayuda mucho.

El mago habló por fin.

—No tiene aura mágica visible —dijo ajustándose los lentes—. Ninguna. Es como si… no perteneciera al sistema de este mundo.

Un escalofrío recorrió la espalda de Akiro.

—¿Eso es malo? —preguntó.

—No es bueno ni malo —respondió la hechicera—. Es imposible.

Genial.

—Entonces… ¿soy un error? —preguntó Akiro, bajando la mirada.

Kael fue el único que no apartó los ojos de él.

—Fuiste invocado —dijo con firmeza—. Eso es un hecho.

—Pero no era yo quien debían invocar —insistió Akiro—. Salió mal.

El sacerdote suspiró.

—El ritual fue interrumpido.

Algo salió mal.

Akiro.

Kael dio otro paso hacia él, esta vez con más cuidado.

—Dime tu nombre.

Akiro levantó la mirada. Sus ojos se encontraron.

La intensidad de Kael no era hostil. Era atenta. Como si cada detalle importara más de lo que debería.

—Akiro —respondió tras un segundo.

Decir su nombre en voz alta lo hizo sentirse un poco más real.

—Akiro… —repitió Kael en voz baja.

Algo cambió.

La dureza de su expresión se suavizó apenas. Sus hombros se relajaron.

—Yo soy Kael —añadió—. Aventurero del gremio.

No lo dijo como alarde. Solo como un hecho.

Akiro asintió.

—Encantado… supongo.

Kael se movió sin darse cuenta, colocándose entre Akiro y el resto del grupo. No fue exagerado ni dramático. Fue instintivo.

Protector.

El corazón de Akiro dio un salto extraño.

—¿Por qué haces eso? —preguntó antes de poder detenerse.

Kael frunció el ceño.

—¿Hacer qué?

—Ponerte delante de mí.

Kael tardó un segundo en responder.

—Porque no sabes defenderte —dijo—. Y porque todos aquí te miran como si fueras un objeto raro.

—No soy un objeto —murmuró Akiro.

—Lo sé —respondió Kael—. Pero ellos aún no.

Sus miradas se cruzaron otra vez.

Esta vez, Akiro no apartó la vista.

El ambiente comenzó a relajarse lentamente. El sacerdote habló de protocolos. La hechicera sugirió observar a Akiro unos días. El mago tomó notas.

Akiro apenas escuchaba.

Porque Kael seguía ahí.

Cerca. Demasiado cerca.

—¿Te duele algo? —preguntó Kael de pronto.

—¿Eh?

—Cuando apareciste, caíste inconsciente. Pensé que… —se detuvo— que podrías estar herido.

Akiro negó con la cabeza.

—No. Solo… confundido.

—Eso es normal —dijo Kael.

Y por alguna razón, cuando lo dijo, Akiro le creyó.

—Por ahora, Akiro se quedará bajo observación en el templo —anunció el sacerdote.

Akiro asintió, resignado.

—Yo me encargo —dijo Kael de inmediato.

Todos lo miraron.

—¿Estás seguro? —preguntó la hechicera.

—Sí.

Akiro lo miró sorprendido.

—No tienes que hacerlo…

Kael lo miró de reojo.

—Lo sé.

—Entonces…

—Quiero hacerlo.

Ese “quiero” resonó en el pecho de Akiro más fuerte de lo esperado.

Sintió calor en las mejillas y giró la cara.

—Gracias —murmuró.

Kael tardó un segundo en responder.

—Akiro… —dijo al fin, con la voz más baja—. No sé por qué estás aquí. Ni qué lugar ocupas en este mundo.

El corazón de Akiro se tensó.

—Pero mientras lo averiguamos —continuó—, no dejaré que nadie te trate como si no importaras.

Akiro lo miró.

Y por primera vez desde que llegó a ese mundo…

Sintió que quizás no estaba completamente solo.

Y eso, curiosamente, le dio tanto miedo como consuelo.

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Antonella Rozas
pense que habia pasado todo en el mismo dia...
La fantasma sin rostro
está muy interesante 💖💖💖😍😍😍
Franshesca Acosta
ya solo faltan las cotufas 🍿 y el refresco 🥤 jajajajja. Cómo quiera estar ahí para que el show 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
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