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Corazones En Juego

Corazones En Juego

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Triángulo amoroso / Maltrato Emocional
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

Abril sabe lo que es amar hasta perderse a sí misma.

Cuando acepta un trabajo inesperado, jamás imagina que la llevará a conocer a Darío, un hombre atrapado en una relación donde los celos, el control y la manipulación se confunden con amor.

Él cree que su pareja lo cuida. Ella sabe que lo está destruyendo.

Mientras Abril intenta ayudarlo a abrir los ojos, se ve envuelta en un triángulo peligroso donde los sentimientos reales chocan con secretos, mentiras y decisiones que pueden romperlo todo.

¿Es posible amar sin dolor cuando el pasado aún sangra?
¿O algunas personas están destinadas a perderse antes de encontrarse?

Corazones en Juego es una historia intensa sobre relaciones tóxicas, segundas oportunidades y el valor de elegir un amor que no duela.

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El pasado que no pide permiso

Abril llevaba días evitando ciertos recuerdos, pero la mente no entiende de pactos. Aquella mañana, mientras el agua caliente caía sobre su espalda, una imagen regresó sin aviso: un departamento pequeño, paredes demasiado blancas, una puerta cerrándose con fuerza. El vapor del baño no fue suficiente para borrar la sensación de encierro que le apretó el pecho.

Cerró el grifo y apoyó las manos en la pared. Respiró hondo.

—No ahora —murmuró—. No hoy.

Había aprendido a sobrevivir así: posponiendo. Guardando en cajas invisibles aquello que dolía demasiado. Pero desde que Darío había entrado en su vida, esos recuerdos se agitaban con más fuerza. Verlo tocar fondo había removido algo que ella creía dormido. No muerto. Dormido.

Se vistió despacio y salió al living. Darío aún dormía en el sofá, con el ceño fruncido incluso en sueños. Abril lo observó unos segundos. No sentía la necesidad de despertarlo ni de cuidarlo como si fuera un niño. Sentía algo distinto: respeto por su proceso, por su decisión reciente de buscar ayuda.

Preparó café y se sentó frente a la ventana. La ciudad se desperezaba con la rutina de siempre, ajena a los temblores internos de quienes la habitaban.

El recuerdo volvió, esta vez más nítido.

Había sido una tarde cualquiera cuando su exnovio, Andrés, revisó su teléfono por primera vez. No gritó. No acusó. Solo preguntó con una sonrisa incómoda por qué había tardado en responder un mensaje. Abril había explicado. Siempre explicaba. No vio el peligro ahí. Lo vio después, cuando esa escena empezó a repetirse, cuando cada explicación parecía insuficiente.

—Es porque me importas —le decía él—. Si no preguntara, significaría que no me importa.

Abril se llevó la taza a los labios y se obligó a volver al presente. Andrés ya no estaba. Ella se había ido. Había cambiado de ciudad, de trabajo, de rutina. Pero el cuerpo recordaba. El cuerpo no olvidaba.

El teléfono vibró. Era un mensaje de Victoria.

—“¿Cómo estás hoy?”

Abril dudó antes de responder.

—“Bien. O intentando.”

Victoria tardó unos segundos.

—“Darío tiene su primera cita con el terapeuta mañana.”

Abril sintió una mezcla de alivio y temor.

—“Me alegra.”

—“A mí también. Pero quería preguntarte algo…”

Abril supo que no sería una pregunta cómoda.

—“Dime.”

—“¿Esto te está afectando más de lo que pensabas?”

Abril cerró los ojos.

—“Sí.”

No hubo más mensajes. Victoria entendió lo suficiente.

A media mañana, Darío despertó. Se estiró con torpeza y miró alrededor, desorientado por unos segundos.

—Buenos días —dijo, con voz baja.

—Buenos días —respondió Abril—. Hice café.

Se sentaron frente a frente. No hablaron de Camila. No hablaron del futuro. Hablaron de cosas pequeñas: del clima, de una serie que Abril había visto, de un recuerdo tonto de la infancia de Darío. Esa normalidad era un regalo inesperado.

—Anoche pensé en muchas cosas —dijo él de pronto—. En cómo empecé a callarme.

Abril lo escuchó sin interrumpirlo.

—¿Recuerdas cuándo fue la primera vez? —preguntó ella con cuidado.

Darío frunció el ceño.

—Sí. Fue una discusión absurda. Yo tenía razón… pero pedí perdón igual.

Abril asintió lentamente.

—A mí me pasó igual.

Darío levantó la mirada.

—Nunca me hablaste de eso.

Abril respiró hondo. Había esquivado esa conversación desde el principio.

—No es fácil —admitió—. Porque cuando hablas, los recuerdos vuelven.

—No tienes que hacerlo si no quieres —dijo él enseguida.

—Quiero —respondió ella—. Solo… no sabía cuándo.

Se tomó unos segundos.

—Estuve en una relación muy parecida a la tuya —continuó—. Al principio era cuidado. Después fue control. Y cuando me di cuenta… ya me había perdido.

Darío la miró con atención, sin pena ni curiosidad morbosa.

—¿Cómo saliste?

Abril soltó una risa breve, sin humor.

—No salí de un día para otro. Me fui muchas veces antes de irme de verdad. Volvía. Dudaba. Me culpaba. Hasta que un día entendí que el miedo no iba a desaparecer… pero yo sí, si me quedaba.

El silencio que siguió fue profundo, respetuoso.

—Gracias por decirme esto —dijo Darío—. Me hace sentir menos solo.

Abril asintió.

—Eso también es peligroso —dijo con una media sonrisa—. Que el alivio se confunda con dependencia.

Darío entendió el mensaje.

—No quiero apoyarme en ti como muleta —respondió—. Quiero aprender a caminar.

Esa tarde, Abril decidió salir sola. Necesitaba aire. Caminó hasta un parque cercano y se sentó en un banco. Los recuerdos seguían ahí, pero algo había cambiado: ya no estaban escondidos. Estaban nombrados.

Recibió un mensaje inesperado.

—“Hola, Abril. Soy Andrés.”

El mundo pareció detenerse.

Leyó el mensaje una y otra vez. No había amenaza explícita. Solo un nombre que abría una puerta que ella había cerrado con esfuerzo.

—“Supe que estás en la ciudad. Me gustaría hablar.”

Abril sintió el pulso acelerarse. Las manos le temblaron. Durante un segundo, pensó en no responder. En bloquearlo. En huir.

Respiró hondo.

—“No creo que tengamos nada que hablar.”

La respuesta llegó rápido.

—“Creo que sí. Hay cosas pendientes.”

Abril apagó el teléfono.

Cuando regresó al departamento, Darío la notó distinta.

—¿Todo bien?

—Mi pasado decidió aparecer sin avisar —respondió ella.

Darío no preguntó más.

—Estoy aquí —dijo simplemente.

Esa noche, Abril no durmió bien. Los recuerdos se mezclaron con imágenes nuevas: Darío en el sofá, la carpeta sobre la mesa, la decisión de buscar ayuda. Comprendió algo que la inquietó y la fortaleció al mismo tiempo: sanar no era lineal. A veces, avanzar significaba mirar atrás sin volver.

Mientras tanto, Camila observaba la ciudad desde su ventana. Había perdido el control directo, pero no la intención. Hizo una llamada breve.

—Necesito información —dijo—. Sobre una mujer llamada Abril Sánchez. Pasado incluido.

Del otro lado, la voz respondió:

—Eso se puede arreglar.

El pasado de Abril no pedía permiso para volver.

Y esta vez, no venía solo como recuerdo.

Venía como amenaza.

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GiovannaXchelMayaCejudo
una posición compleja, complicada, que rebasa hasta al más cuerdo.
GiovannaXchelMayaCejudo
ese tipo de decisiones lo define todo
GiovannaXchelMayaCejudo
gracias por el saludo escritora!
pero más gracias por una historia muy diferente...
Denis Peinado: Te invito a leer mi otra novela también 🥰🤭🤭
total 1 replies
GiovannaXchelMayaCejudo
una gran historia...
GiovannaXchelMayaCejudo
un amor sano se construye con el día a día...
GiovannaXchelMayaCejudo
una historia muy diferente...
GiovannaXchelMayaCejudo
que difícil es soltar para sanar... pero qué gratificante es avanzar y no codepender...
GiovannaXchelMayaCejudo
es triste ver qué hay personas que aún teniendo la verdad de frente se niegan a hacerlo y a aceptarlo...
GiovannaXchelMayaCejudo
esto sí da miedo...
definitivamente cuando la obsesión y los celos te nublan el juicio te vuelves peligroso porque no entiendes de razones...
GiovannaXchelMayaCejudo
esa Camila es una Loka obsesiva
no va a dejarlo tan fácil
GiovannaXchelMayaCejudo
lección aprendida
GiovannaXchelMayaCejudo
amarse a uno mismo es saber retirarse donde no es prioridad
GiovannaXchelMayaCejudo
trabajar en uno mismo es una constante que no todos sabemos ver y reconocer
GiovannaXchelMayaCejudo
todos tenemos historia
GiovannaXchelMayaCejudo
sí amas a alguien déjalo ir,
si vuelve siempre fue para ti, si no nunca lo fue...
GiovannaXchelMayaCejudo
ahora sí viene la confrontación
GiovannaXchelMayaCejudo
ahora comienza el verdadero desafío...
GiovannaXchelMayaCejudo
que fuerte
Camila en verdad tiene serios problemas
GiovannaXchelMayaCejudo
se están enamorando y si ella no es sincera habrá consecuencias graves
GiovannaXchelMayaCejudo
Camila es de cuídado al igual que Andrés
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