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La Niñera De La Mafia

La Niñera De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Mafia / Posesivo / Enfermizo / Completas
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

La niñera de la mafia

Su esposo la envió a trabajar a una mansión con la esperanza de que muriera y así cobrar su seguro de vida. Pero el destino tenía otros planes para ella.

Contratada como cuidadora personal de un mafioso ciego, malhumorado y temido por todos, pronto descubrirá que convivir con ese hombre será mucho más peligroso de lo que imaginaba.

Él no puede verla, pero ella está a punto de convertirse en su mayor obsesión.

Y cuando la mafia descubra quién se atrevió a ponerle las manos encima a su mujer, será demasiado tarde para arrepentirse.

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 18

Cinco horas antes de que la tía de Valeria apareciera en la mansión Montenegro, Iván estaba sentado al borde de su cama, con el teléfono pegado a la oreja y las manos tan húmedas que tuvo que secárselas contra el pantalón.

—Lo siento. No pude conseguir el dinero. Por favor, denme más tiempo. Solo necesito unos días más para reunirlo.

Al otro lado de la llamada no hubo respuesta.

Iván tragó saliva.

Se había metido en un problema mucho más grande de lo que había imaginado. Todo había comenzado con las apuestas. Al principio, eran cantidades pequeñas que podía recuperar con facilidad. Después llegaron las pérdidas, los préstamos y la necesidad de apostar todavía más para recuperar lo que había perdido.

Cuando quiso detenerse, ya era demasiado tarde.

Las personas a las que les debía dinero no eran prestamistas comunes. Tenían conexiones, influencias y hombres dispuestos a hacer cualquier cosa para cobrar una deuda.

Y él no tenía con qué pagarles.

—Señor Luciano, se lo suplico. No quiero problemas con usted. Voy a conseguir el dinero, se lo prometo.

Finalmente, la voz grave del hombre se escuchó al otro lado.

—¿Y qué pasó con el plan que me contaste?

Iván cerró los ojos.

Sabía que aquella pregunta llegaría.

—No pude matar a mi esposa. No conseguí que pareciera un accidente y tampoco pude cobrar el seguro de vida.

El silencio que siguió fue tan prolongado que Iván apartó el teléfono de su oído para comprobar si la llamada continuaba activa.

Entonces Luciano volvió a hablar.

—Entiendo.

Aquella calma le produjo más miedo que cualquier grito.

—Puedo darte más tiempo —continuó el hombre—, pero no voy a seguir escuchando tus excusas. Me prometiste dinero. Si no puedes pagarlo, tendrás que ofrecerme algo que valga lo que me debes.

Iván se incorporó.

—¿Qué cosa?

—Tu esposa.

El mundo pareció detenerse.

—¿Qué?

—Has dicho que no pudiste matarla. Muy bien. No necesito que la mates. Entrégamela viva y consideraremos saldada tu deuda.

Iván abrió los ojos de par en par.

Por un instante, olvidó incluso el miedo que le había impedido dormir durante las últimas noches.

¿Valeria?

¿Eso era todo lo que Luciano quería?

Su esposa no tenía una fortuna, no pertenecía a una familia poderosa y jamás había representado una amenaza para nadie. Sin embargo, aquel hombre estaba dispuesto a perdonarle una deuda enorme a cambio de ella.

Iván no sabía por qué.

Y, en aquel momento, tampoco le importaba demasiado.

—Está bien —respondió rápidamente—. Se la entregaré. Pero, cuando lo haga, mi deuda quedará completamente saldada.

—Si cumples tu palabra, no tendrás que volver a preocuparte por ella.

La llamada terminó.

Iván se quedó mirando la pantalla del teléfono.

Su esposa.

La mujer a la que había engañado, humillado y tratado como una carga. La misma a la que había enviado a una supuesta entrevista de trabajo esperando que no regresara.

No había conseguido deshacerse de ella.

Pero ahora tenía otra oportunidad.

Una que, además, podía salvarle la vida.

—¿Qué estás haciendo?

Teresa apareció en la habitación y lo encontró caminando de un lado a otro.

—Necesito recuperar a Valeria.

Su amante frunció el ceño.

—¿Recuperarla? ¿Para qué? ¿No habíamos quedado en que nos divorciaríamos de ella y seguiríamos con nuestras vidas?

—Las cosas han cambiado.

Iván le contó lo ocurrido durante la llamada, omitiendo algunos detalles sobre el origen de sus deudas.

Teresa lo escuchó con creciente inquietud.

—Espera. ¿Quieres entregársela a ese hombre?

—No tengo otra opción.

—¡Claro que la tienes! Puedes buscar otro trabajo, vender el automóvil…

—¡No entiendes nada! —Iván se volvió hacia ella—. Si no pago, no voy a tener tiempo de vender absolutamente nada. ¿Crees que Luciano es un hombre al que puedes pedirle una prórroga indefinidamente?

Teresa guardó silencio.

Conocía lo suficiente sobre el mundo en el que Iván se había metido para comprender que no estaba exagerando.

—Pero ¿por qué quiere a Valeria?

—No lo sé.

—¿Y no te parece sospechoso?

—Me parece sospechoso todo lo que está ocurriendo, pero no pienso hacer preguntas que puedan costarme la vida.

Iván se detuvo frente a ella.

Tenía que encontrar la manera de sacar a Valeria de la mansión sin llamar la atención de los Montenegro. Enfrentarse directamente a ellos sería una estupidez. Ya había cometido suficientes errores.

Entonces recordó algo.

Su esposa tenía miedo de muy pocas personas, pero había una que podía hacerla obedecer incluso cuando no quería hacerlo.

Su tía.

Una mujer autoritaria que siempre había considerado a Valeria una carga y que todavía creía tener derecho a decidir sobre su vida.

Iván sonrió lentamente.

—Ya sé cómo hacerlo.

Sacó el teléfono y buscó el número de su tía política.

Ella contestó después de varios tonos.

—¿Qué quieres ahora, Iván?

—Necesito que me ayudes con Valeria.

—¿Qué ha hecho esa muchacha?

—Se ha vuelto contra mí. Quiere divorciarse y se niega a regresar a casa.

La mujer soltó un sonido de indignación.

—¡Después de todo lo que hemos hecho por ella!

Iván ocultó una sonrisa.

Era más fácil de lo que esperaba.

—Precisamente por eso te llamo. Necesito que vayas a buscarla. Tú sabes cómo tratarla. Siempre te ha escuchado.

—¿Dónde está?

—En la mansión de los Montenegro.

Hubo una pausa.

—¿Los Montenegro? ¿Qué hace ella allí?

—Consiguió trabajo cuidando al hijo del dueño. No te preocupes por eso. Solo necesito que la traigas de vuelta.

—¿Y si se niega?

—No se negará si le explicas las cosas como corresponde.

Iván bajó la voz.

—Escúchame bien, tía. Cuando llegues, finge que no sabes nada de lo que ha ocurrido entre nosotros. No menciones a Teresa ni hables del divorcio más de lo necesario. Si Valeria dice algo malo sobre mí, niégalo. Dile que está confundida, que tiene que regresar con su marido y arreglar las cosas.

—¿Y qué gano yo con todo esto?

Iván había estado esperando aquella pregunta.

—Te daré una buena cantidad de dinero.

La mujer guardó silencio durante unos segundos.

—¿Cuánto?

Él le dijo una cifra.

La respuesta fue inmediata.

—Voy a buscarla.

—No me falles —advirtió Iván—. Necesito que la traigas cuanto antes.

—Déjalo en mis manos.

La llamada terminó.

Iván dejó caer el teléfono sobre la cama y se pasó las manos por el rostro.

Solo tenía que esperar.

Su tía conocía las debilidades de Valeria mejor que nadie. Sabía cómo intimidarla, cómo hacerla sentir culpable y cómo recordarle que, según ella, le debía obediencia.

Si alguien podía sacarla de aquella mansión sin levantar sospechas, era esa mujer.

—¿Crees que funcionará? —preguntó Teresa.

Iván la miró.

—Tiene que funcionar.

Por primera vez en muchos días, sintió que todavía podía salvarse.

No sabía que acababa de cometer un error que ni siquiera había considerado.

Había enviado a una mujer acostumbrada a maltratar a Valeria a una casa donde nadie toleraba que alguien la tocara.

Y los Montenegro no solían perdonar las ofensas cometidas bajo su techo.

En el presente…

Iván llevaba horas caminando de un extremo al otro del departamento.

Teresa estaba sentada en el sofá, con el teléfono entre las manos, observándolo cada vez que pasaba frente a ella.

—Deja de caminar así. Me estás poniendo nerviosa.

—¿Por qué no contesta?

—Tal vez todavía está hablando con Valeria.

Iván negó con la cabeza.

—Han pasado cinco horas.

—¿Y?

—¡Que no es normal! Mi tía debería haberme llamado en cuanto consiguiera sacarla de allí.

Intentó marcar de nuevo.

La llamada no entró.

Volvió a intentarlo.

Nada.

Iván sintió que el estómago se le encogía.

—Algo salió mal.

Teresa se levantó y le quitó el teléfono de las manos.

—Tranquilízate. No puedes saberlo todavía.

—No entiendes. Si no le entrego a Valeria, Luciano no va a perdonarme la deuda.

—Entonces llama a la mansión.

Iván la miró como si hubiera perdido la cabeza.

—¿Y qué les digo? ¿Que mandé a su tía a buscarla para entregársela a un hombre que ni siquiera conocen?

Teresa abrió la boca, pero no encontró una respuesta.

El teléfono de Iván vibró.

Ambos miraron la pantalla.

Había llegado un mensaje de un número desconocido.

Iván lo abrió.

El texto era breve.

«No hagan enojar al jefe o acabarán igual».

Debajo había una fotografía.

La imagen estaba tomada desde cierta distancia y mostraba a una mujer tendida junto a una superficie de agua. Su ropa estaba empapada y el rostro, aunque parcialmente oculto, resultaba inconfundible.

Era la tía de Valeria.

Iván dejó de respirar durante un instante.

El teléfono se le resbaló de los dedos y cayó al suelo.

—¿Qué pasó? —preguntó Teresa, acercándose—. ¿Quién te escribió?

Él no respondió.

Se quedó mirando la fotografía, incapaz de apartar los ojos de ella.

Su tía había ido a buscar a Valeria.

Y ahora estaba muerta.

Teresa recogió el teléfono. Cuando vio la imagen, se llevó una mano a la boca.

—Dios mío…

Iván retrocedió hasta chocar contra la pared.

—No… No puede ser.

El mensaje no decía quién había enviado la fotografía. Tampoco explicaba qué había ocurrido exactamente.

Pero había algo que Iván comprendió de inmediato.

Alguien sabía lo que estaban intentando hacer.

Alguien había descubierto el plan.

Y ese alguien tenía suficiente poder para matar a una mujer y enviarle la fotografía sin preocuparse por las consecuencias.

—Tenemos que irnos —susurró Teresa.

Iván la miró con los ojos desorbitados.

—¿Adónde?

Ella no supo qué contestar.

Su amante comenzó a caminar hacia el dormitorio, recogiendo apresuradamente su bolso.

—No podemos quedarnos aquí. Si saben lo que hicimos, podrían venir por nosotros.

Iván volvió a mirar la fotografía.

No sabía si Luciano estaba detrás de aquello. Tampoco sabía si los Montenegro habían descubierto sus intenciones.

Pero, por primera vez, comprendió que Valeria ya no era el único problema que tenía.

Había querido convertirla en el precio de su libertad.

Y alguien acababa de demostrarle que, en aquel juego, él también podía convertirse en una moneda de cambio.

Mientras tanto, en la mansión Montenegro, Valeria descansaba con una compresa fría sobre la mejilla, sin saber que la mujer que había temido durante toda su vida jamás volvería a levantarle la mano.

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Herrera
Ahora sí es tu amor que conveniente para ella cuando lo dejo en sus peores momentos
Herrera
Está mujer si es cínica volver justo cuando el recupero la visión
Herrera
Bueno esperemos que ahora todo esté bien y ellos puedan disfrutar de su amor
Herrera
Ya deberían haber atado todos los puntos y darle de baja a ese imbécil
Herrera
Este hombre no tiene escapatoria Pero es demasiado lento el proceso
Herrera
Este hombre ya se ganó todos los escalones al infierno
Herrera
Ya el principe de las tinieblas me está dejando mal sabor este mafioso es muy lento
Herrera
Con ese esposo así no necesitas más enemigos
Herrera
Ver a su amada allí tendida le dió ganas de seguir adelante con el tratamiento para poder ver
Herrera
Damian estás jodido hermano Nicolás te contesta igual que Valeria 😂😂😂😂😂😂
Herrera
Nicolás estaba atento por qué si no hubiera sido un desastre
Herrera
aunque creo que es Iván con Teresa
Herrera
Tienen enemigos dentro de la gente que trabaja para ti y estás pudiendo que no acuses a nadie 😂😂😂
Herrera
Este mafioso es muy calmado quiere pruebas 😂😂😂 y así le dicen el principe de las tinieblas
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Quien te diga que eres importante para ella eso ya es mucho
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
La doña y Nicolás son terribles quieren extorsionar al principe de las tinieblas😂😂😂😂😂
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
jajajajaja, eso es muy gracioso el hijo celoso de la madre por qué le quita el tiempo con su cuidadora 😂😂😂😂😂
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Está doña es a todo terreno hasta quiere joder al hijo Pero a lo bien 😂😂😂😂
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Para Damián es difícil aceptar lo que siente por todo lo que ha pasado en su vida
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Que capítulo más bonito, si todas las suegras fueran así
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