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Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amor prohibido / Ella Mayor Que Él
Popularitas:22.1k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Renata creyó que el peor error de su vida había sido amar a un hombre que jamás la quiso.

Durante tres años fue la esposa perfecta de Rodrigo, soportando humillaciones y sacrificios con la esperanza de que algún día él la mirara con amor. Pero la noche de su tercer aniversario descubre la verdad más cruel: su esposo la engaña con Daniela, su propia hermana, la mujer que desde niña le arrebató todo lo que alguna vez quiso.

Decidida a recuperar su dignidad, Renata pide el divorcio y jura no volver a depender de ningún hombre. Sin embargo, cuando cree haber perdido a la única familia que le quedaba, alguien inesperado comienza a sostenerla en silencio.

Adrián siempre estuvo ahí.

Quince años menor que ella. Hermano de su mejor amiga. El hombre al que jamás debería mirar.

Lo que Renata ignora es que Adrián lleva años enamorado de ella, observándola desde la distancia, esperando el día en que pudiera demostrarle que el amor no duele, no humilla y mucho menos traiciona.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Renata no supo cómo llegó a su apartamento esa tarde, ni cuánto tiempo pasó sentada en el piso de la sala con la espalda contra el sofá y el recorte todavía en la mano.

Tu padre lo supo. Y no hizo nada.

No era la muerte lo que la estaba deshaciendo. La muerte de su madre la había cargado veinte años, ya había hecho las paces con ese hueco. Era lo otro. Era que el hombre que le había negado el cariño toda la vida, que había metido a Roxana en la casa antes de enterrar a su esposa, que semanas atrás le había dicho "o vuelves con tu marido o dejas de ser mi hija", ese hombre sabía. Sabía que habían asesinado a Elena, y había escogido el silencio, la comodidad, a Roxana. Había pisoteado la memoria de su madre igual que la había pisoteado a ella durante cuarenta y tres años.

Renata siempre había pensado que su padre no la quería. Ahora entendía algo peor: que su padre había sido capaz de traicionar hasta a la mujer muerta que ella era el único recuerdo vivo. Y ella llevaba toda la vida pidiéndole permiso a ese hombre para ser querida.

Golpearon a la puerta.

Renata no se movió. Volvieron a golpear, y después la voz de Adrián, del otro lado.

—Renata. Sé que estás ahí, vi tu carro abajo. Ábreme.

Ella se quedó quieta, con la esperanza estúpida de que se fuera. No se fue.

—No me voy a ir. —La voz de él le llegó tranquila, paciente—. Me quedo aquí sentado en el pasillo toda la noche si hace falta. Tú decides si me abres o si mañana el vecino me encuentra dormido en tu felpudo.

A Renata se le escapó algo que quería ser una risa y le salió medio rota. Se levantó, se secó la cara con la manga aunque no había llorado, y abrió.

Adrián la miró, y a Renata le bastó eso para saber que no había manera de fingir.

Él no le preguntó "¿estás bien?", esa pregunta tonta que hace la gente cuando es obvio que no. La miró la cara, los ojos hinchados de aguantar, la palidez, el recorte que ella todavía apretaba sin darse cuenta, y solo dijo:

—¿Puedo pasar?

Renata se hizo a un lado. Él entró, vio las cajas a medio desempacar, el desorden, y no comentó nada. Se sentó en el sofá y esperó, sin apuro, dejándole el espacio.

Renata se quedó de pie un momento, con los brazos cruzados sobre el pecho, sin saber por dónde empezar ni si debía empezar. No podía contarle lo del asesinato. Beatriz había sido clara: mientras menos gente supiera, más seguras estaban las dos. Meter a Adrián en esto era ponerlo en peligro, y bastante peligro corría él ya con solo estar cerca de ella.

—Es de mi mamá. —Dijo al fin, señalando el recorte con la barbilla, porque necesitaba decir algo verdadero sin decirlo todo—. Estaba acomodando las cajas y encontré cosas de ella. De cuando murió. Me… me removió más de lo que pensé.

—Ven. —Adrián le hizo un lugar a su lado, sin tocarla, sin invadirla—. Siéntate. No tienes que contarme nada si no quieres. Pero no te quedes ahí parada como si tuvieras que sostener el techo tú sola.

Renata se sentó. Dejó un espacio prudente entre los dos, y por un rato ninguno habló. Y en ese silencio, sin la presión de las preguntas, algo dentro de ella empezó a aflojarse.

—Tenía cinco años. —Se oyó decir—. Cuando murió. Casi no me acuerdo de ella. Tengo fragmentos, un olor, una canción que no sé si me la cantaba de verdad o me la inventé después para tener algo. —Se miró las manos—. Lo que sí me acuerdo perfecto es de lo que vino después. De mi papá llegando a la casa con Roxana y con Daniela, tan rápido, tan fácil, como si mi mamá nunca hubiera existido. Como si fuera un mueble que se cambia. Yo tenía cinco años, Adrián, y ya sabía que en esa casa sobraba.

—No sobrabas. —La voz de Adrián salió baja, firme—. Sobraban ellos.

—Toda mi vida he sido la que estorba. —Las palabras le salieron sin permiso, veinte años de algo que nunca le había dicho a nadie, ni a Ximena—. La hija que quedó del matrimonio anterior, la que le recuerda a mi papá a la mujer que enterró. Por eso nunca me quiso. Por eso quería más a Daniela, porque Daniela era de él y de Roxana, era la familia que él sí eligió. Yo fui un error que le quedó del pasado. —Se le quebró la voz—. Y una se acostumbra, ¿sabes? Una aprende a mendigar. A hacer lo que sea para que la quieran un poquito. Me casé con Rodrigo pensando que si era la esposa perfecta, alguien por fin me iba a querer. Y mira cómo terminó.

Se le llenaron los ojos, y esta vez no pudo pararlo. Una lágrima le rodó por la cara, la primera desde la noche del aniversario, y se la limpió con rabia.

—Perdón. —Se rió sin ganas—. No quería… no sé por qué te estoy diciendo todo esto.

Adrián no dijo nada estúpido. No le dijo que no llorara, no le dijo que todo iba a estar bien. Solo movió la mano despacio sobre el sofá y la puso sobre la de ella, sin agarrarla, solo dejándola ahí, tibia, un peso ancla en medio del temblor. Renata miró esa mano, y en vez de apartarla, giró la suya y dejó que los dedos de él se entrelazaran con los de ella.

—Escúchame. —Adrián esperó a que ella levantara la cara—. Todo lo que acabas de decir, que sobrabas, que eras un error, que tenías que mendigar cariño, todo eso te lo enseñaron ellos. No es verdad. Es lo que necesitaban que creyeras para tratarte como te trataron sin sentirse culpables. —Le apretó la mano—. Pero no es verdad, Renata. Nunca lo fue.

—Tú no puedes saber eso.

—Sí puedo. —Adrián la miró, y había algo en sus ojos, una certeza tan honda que a Renata la desarmó—. Yo te he visto de una manera que tú nunca te has visto. Desde hace mucho más tiempo del que crees.

Se quedaron mirándose. El aire se puso denso, cargado, y por primera vez no era deseo lo que había entre ellos, o no solo deseo; era algo más peligroso, más íntimo, la clase de cercanía que cuesta más deshacer que un beso.

Renata fue la que apartó la mirada, porque no supo sostener lo que vio.

—Da igual. —Se soltó despacio, volviendo a levantar el muro por costumbre—. Ya pasó. Solo tengo que… tengo que averiguar unas cosas sobre mi mamá. Cerrar ese capítulo de una vez.

Adrián la miró un momento, y algo en su expresión cambió, se puso serio, como si acabara de tomar una decisión.

—Deja que te ayude.

—Adrián, no—

—El Grupo A tiene recursos, Renata. —Se inclinó hacia ella—. Investigadores, abogados, gente que puede conseguir archivos viejos, reabrir expedientes, encontrar a personas que hace veinte años nadie encontró. Lo que sea que necesites saber sobre tu mamá, yo puedo ayudarte a saberlo. Sin que le debas nada a nadie. Sin que tengas que hacerlo sola.

Renata lo miró, tentada y aterrada a partes iguales. Porque aceptar significaba meterlo en algo que podía ser mortal, y porque negarse significaba seguir cargando esto sola.

—¿Por qué? —preguntó, y era la misma pregunta de siempre, la que él nunca le respondía del todo—. ¿Por qué harías todo eso por mí? Y no me digas que porque soy la amiga de tu hermana.

Adrián guardó silencio un momento. Y cuando habló, lo hizo con cuidado, midiendo cada palabra, como quien deja entrar la luz por una rendija sin abrir la puerta entera.

—Porque no es la primera vez que mando a investigar algo que tiene que ver contigo. —dijo despacio.

Renata se quedó helada.

—¿Qué?

—Hace años. —Adrián sostuvo su mirada—. Mandé a averiguar cosas sobre ti. Sobre tu vida, sobre tu familia, sobre lo que te estaba pasando. Por razones que no te puedo decir todavía, Renata. Pero que un día vas a saber.

1
Maria Gonzalez Gonzalez
ay autora a veces a las protagonistas las pones bien mesas y bien idiotas y necias 😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata tan dañada estás que crees que no mereces ser feliz con un hombre que te ama independientemente de la edad 🤔😭😭😭
Maria Gonzalez Gonzalez
Rodrigo ni para dar hijos fue bueno, jajajaja jajajaja
Maria Gonzalez Gonzalez
santa cachucha ya está un bebé a bordo 🤔
Rocio Gil
por fin de aviso renata
Sakura
muy bien que salga toda la verdad
Sakura
que bueno que se reconciliaron
Claudia Oroná
que mujer tan estúpida,le miente a Adrián qué la apoya y la ama uno lleva hace frente a los asquerosos que la humillan y le destrozan con mentiras
Claudia Oroná
xq no le hace frente a los problemas!! Vive en un mundo dónde todos se limpian las manos en ella
Mercedes Jimenez
por fin reaccionaste 😏 mija
Yolanda milagros Cardona
por dios autora has que todo le salga bien a Renata,que entierre en el lodo al padre y a cardena
Betty Saavedra Alvarado
Renata la unión hace la fuerza Cardenas no se saldrá con la suya tu harás justicia a tu mamá
Betty Saavedra Alvarado
Se reconciliaron Renata y Ximena bien por ellas Adrián y su bb ahora no la dejaran sola
keila arias
Por fin la prota despertó
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no aparecen nuevos capitulos
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no hay mas capìtulos
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no hay mas capìtulos
Maria Gonzalez Gonzalez
bien dice el dicho "Dios los hace y ellos se juntan" bola de hienas 💩💩
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Ximena tu y tus prejuicios 🤔🤔🤔
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata será muy mensa si te dejas manipular por esa arpia de tu "hermana"
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