Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Reunion 2
La tarde había avanzado sin que ninguno de los dos lo notara.
Los documentos seguían ordenados sobre la mesa.
Los contratos ya estaban revisados.
Las propuestas tenían anotaciones en los márgenes.
En teoría...
La reunión había terminado hacía bastante rato.
Sin embargo...
Los dos seguían encontrando un tema nuevo del cual conversar.
Finalmente el mayordomo apareció discretamente.
—Su excelencia, el carruaje ya está preparado.
Benjamin levantó la vista.
—Gracias.
Después miró a Sarah.
Era momento de despedirse.
Los dos caminaron juntos hasta la entrada principal de la mansión.
El aire de la tarde era fresco.
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
Sarah apretó suavemente las manos delante de ella.
[Vamos... solo dilo.]
Respiró hondo.
[No es una invitación personal...]
[Es un festival... cualquiera puede asistir.]
[Solo es una invitación...]
Benjamin la observó de reojo.
Notó cómo parecía buscar las palabras adecuadas.
Y aquello le pareció extrañamente adorable.
Finalmente, Sarah habló.
—Duque Laurent...
Él volvió toda su atención hacia ella.
—¿Sí?
Sarah sintió que las mejillas comenzaban a calentarse.
—Pronto se celebrará el Festival de la Cosecha en el pueblo.
Hizo una pequeña pausa.
—Si... si le interesa...
Sonrió con cierta timidez.
—Podría ir a conocer cómo es.
Benjamin permaneció inmóvil durante un instante.
No porque dudara de la respuesta.
Sino porque la imagen frente a él era peligrosamente encantadora.
Sarah, que normalmente hablaba con tanta seguridad sobre contratos, administración y comercio...
Ahora parecía nerviosa.
Se había sonrojado.
Y evitaba mirarlo directamente a los ojos.
[Es... increíblemente tierna.]
Sintió un impulso completamente espontáneo.
Quiso acercarse.
Reír suavemente.
Y abrazarla por lo adorable que le parecía en ese momento.
Pero apenas dio medio paso...
Se obligó a detenerse.
[Benjamin.]
[Tiene diecisiete años.]
Respiró con calma.
Enderezó nuevamente la postura.
Y respondió con la serenidad que tanto lo caracterizaba.
—Hace muchísimo tiempo que no asisto a un Festival de la Cosecha.
Sarah levantó lentamente la vista.
Él sonrió.
—Como usted sabe... Mis negocios siempre han estado más relacionados con el mar. Con los puertos. Los barcos. La pesca. Y el comercio marítimo.
Hizo una pequeña pausa.
Después añadió con absoluta sinceridad.
—Pero me encantaría asistir.
Los ojos de Sarah parecieron iluminarse.
La sonrisa apareció antes de que pudiera contenerla.
—¿De verdad?
Benjamin soltó una pequeña risa.
—Sí. Será una buena oportunidad para conocer una tradición distinta.
Sarah asintió rápidamente.
Intentó mantener una expresión tranquila.
Pero era imposible ocultar la alegría.
[¡Aceptó!]
[¡Va a venir!]
Sentía unas enormes ganas de sonreír.
Y, aunque hizo un esfuerzo por conservar la compostura...
La felicidad seguía reflejándose claramente en sus ojos.
Benjamin no pudo evitar notarlo.
[Qué fácil es saber cómo se siente.]
Pensó con una mezcla de ternura y admiración.
[No intenta fingir cuando está feliz.]
Sarah carraspeó suavemente.
—Entonces... Nos veremos pronto.
Benjamin sostuvo su mirada.
—Así será.
Hubo un pequeño silencio.
Ninguno parecía tener demasiadas ganas de terminar aquella conversación.
Pero ambos sabían que debían despedirse.
Sarah realizó una elegante reverencia.
—Que tenga un buen viaje.
Benjamin respondió con otra inclinación.
—Y usted tenga una excelente tarde, Lady Sarah.
Subió al carruaje.
El cochero hizo avanzar a los caballos.
Sarah permaneció en la entrada de la mansión.
Levantó una mano.
Benjamin respondió el gesto desde la ventanilla.
Solo cuando el carruaje desapareció al final del camino...
Sarah soltó el aire que llevaba conteniendo varios segundos.
Se llevó ambas manos al rostro.
Y sonrió sin poder evitarlo.
[Aceptó...]
[Va a venir conmigo al festival.]
Casi dio un pequeño salto de alegría.
Pero recordó que aún estaba frente a la entrada principal.
Miró discretamente a ambos lados.
No había nadie observándola.
Entonces sí.
Dio un pequeño saltito.
Y entró casi caminando de prisa hacia la mansión.
Mientras tanto...
Dentro del carruaje.
Benjamin apoyó la cabeza contra el respaldo.
Cerró los ojos unos segundos.
Y dejó escapar una sonrisa.
Su ayudante, sentado frente a él, levantó una ceja.
Hacía mucho tiempo que no veía al duque con una expresión tan relajada.
Benjamin abrió lentamente los ojos.
Miró por la ventana.
Pero no estaba viendo el paisaje.
En realidad...
Recordaba a Sarah.
Su entusiasmo al hablar de las escuelas.
La curiosidad con la que escuchaba las historias sobre la magia.
La forma en que sonreía cuando descubría algo nuevo.
Y, sobre todo...
Aquella invitación.
"Podría ir a conocer cómo es..."
No había sido una invitación especialmente elaborada.
Ni romántica.
Ni siquiera particularmente atrevida.
Pero precisamente por eso le había parecido tan sincera.
Y tan propia de ella.
Sonrió otra vez.
Después volvió a reprenderse mentalmente.
[No olvides su edad.]
Sin embargo...
Aquella advertencia ya no lograba borrar la calidez que sentía al recordarla.
Esa noche...
Curiosamente...
Los dos terminaron acostándose bastante más tarde de lo habitual.
No porque estuvieran trabajando.
Ni revisando contratos.
Ni preparando el futuro acuerdo comercial.
Cuando cerraban los ojos...
No recordaban las cifras.
Ni las cláusulas.
Ni los documentos que habían firmado.
Sarah recordaba la sonrisa tranquila de Benjamin, el brillo sereno de sus ojos cuando hablaba del mar y la calidez con la que había aceptado acompañarla al festival.
Y Benjamin recordaba la alegría imposible de ocultar que apareció en el rostro de Sarah cuando él dijo que iría, la timidez con la que lo había invitado y la forma en que sus ojos parecían iluminarse cada vez que algo la emocionaba.
El negocio seguía siendo importante.
Pero, por alguna razón...
Aquello no era lo primero que ocupaba sus pensamientos.
Esa tarde había dejado algo mucho más difícil de explicar.
Una conversación que ninguno quería que terminara.
Y la silenciosa ilusión de volver a encontrarse muy pronto.
Toda mi vida y hasta más quisiera
Sabes bien
Que soy tan tuya hasta que un día me muera
Pero ve
Que al engañarme te engañas tú mismo
Por tu altivez
Por esas cosas que tú haces conmigo
🎶🎶🎶