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Corrigiendo Los Errores De Sarah

Corrigiendo Los Errores De Sarah

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:334k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Reunion 2

La tarde había avanzado sin que ninguno de los dos lo notara.

Los documentos seguían ordenados sobre la mesa.

Los contratos ya estaban revisados.

Las propuestas tenían anotaciones en los márgenes.

En teoría...

La reunión había terminado hacía bastante rato.

Sin embargo...

Los dos seguían encontrando un tema nuevo del cual conversar.

Finalmente el mayordomo apareció discretamente.

—Su excelencia, el carruaje ya está preparado.

Benjamin levantó la vista.

—Gracias.

Después miró a Sarah.

Era momento de despedirse.

Los dos caminaron juntos hasta la entrada principal de la mansión.

El aire de la tarde era fresco.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Sarah apretó suavemente las manos delante de ella.

[Vamos... solo dilo.]

Respiró hondo.

[No es una invitación personal...]

[Es un festival... cualquiera puede asistir.]

[Solo es una invitación...]

Benjamin la observó de reojo.

Notó cómo parecía buscar las palabras adecuadas.

Y aquello le pareció extrañamente adorable.

Finalmente, Sarah habló.

—Duque Laurent...

Él volvió toda su atención hacia ella.

—¿Sí?

Sarah sintió que las mejillas comenzaban a calentarse.

—Pronto se celebrará el Festival de la Cosecha en el pueblo.

Hizo una pequeña pausa.

—Si... si le interesa...

Sonrió con cierta timidez.

—Podría ir a conocer cómo es.

Benjamin permaneció inmóvil durante un instante.

No porque dudara de la respuesta.

Sino porque la imagen frente a él era peligrosamente encantadora.

Sarah, que normalmente hablaba con tanta seguridad sobre contratos, administración y comercio...

Ahora parecía nerviosa.

Se había sonrojado.

Y evitaba mirarlo directamente a los ojos.

[Es... increíblemente tierna.]

Sintió un impulso completamente espontáneo.

Quiso acercarse.

Reír suavemente.

Y abrazarla por lo adorable que le parecía en ese momento.

Pero apenas dio medio paso...

Se obligó a detenerse.

[Benjamin.]

[Tiene diecisiete años.]

Respiró con calma.

Enderezó nuevamente la postura.

Y respondió con la serenidad que tanto lo caracterizaba.

—Hace muchísimo tiempo que no asisto a un Festival de la Cosecha.

Sarah levantó lentamente la vista.

Él sonrió.

—Como usted sabe... Mis negocios siempre han estado más relacionados con el mar. Con los puertos. Los barcos. La pesca. Y el comercio marítimo.

Hizo una pequeña pausa.

Después añadió con absoluta sinceridad.

—Pero me encantaría asistir.

Los ojos de Sarah parecieron iluminarse.

La sonrisa apareció antes de que pudiera contenerla.

—¿De verdad?

Benjamin soltó una pequeña risa.

—Sí. Será una buena oportunidad para conocer una tradición distinta.

Sarah asintió rápidamente.

Intentó mantener una expresión tranquila.

Pero era imposible ocultar la alegría.

[¡Aceptó!]

[¡Va a venir!]

Sentía unas enormes ganas de sonreír.

Y, aunque hizo un esfuerzo por conservar la compostura...

La felicidad seguía reflejándose claramente en sus ojos.

Benjamin no pudo evitar notarlo.

[Qué fácil es saber cómo se siente.]

Pensó con una mezcla de ternura y admiración.

[No intenta fingir cuando está feliz.]

Sarah carraspeó suavemente.

—Entonces... Nos veremos pronto.

Benjamin sostuvo su mirada.

—Así será.

Hubo un pequeño silencio.

Ninguno parecía tener demasiadas ganas de terminar aquella conversación.

Pero ambos sabían que debían despedirse.

Sarah realizó una elegante reverencia.

—Que tenga un buen viaje.

Benjamin respondió con otra inclinación.

—Y usted tenga una excelente tarde, Lady Sarah.

Subió al carruaje.

El cochero hizo avanzar a los caballos.

Sarah permaneció en la entrada de la mansión.

Levantó una mano.

Benjamin respondió el gesto desde la ventanilla.

Solo cuando el carruaje desapareció al final del camino...

Sarah soltó el aire que llevaba conteniendo varios segundos.

Se llevó ambas manos al rostro.

Y sonrió sin poder evitarlo.

[Aceptó...]

[Va a venir conmigo al festival.]

Casi dio un pequeño salto de alegría.

Pero recordó que aún estaba frente a la entrada principal.

Miró discretamente a ambos lados.

No había nadie observándola.

Entonces sí.

Dio un pequeño saltito.

Y entró casi caminando de prisa hacia la mansión.

Mientras tanto...

Dentro del carruaje.

Benjamin apoyó la cabeza contra el respaldo.

Cerró los ojos unos segundos.

Y dejó escapar una sonrisa.

Su ayudante, sentado frente a él, levantó una ceja.

Hacía mucho tiempo que no veía al duque con una expresión tan relajada.

Benjamin abrió lentamente los ojos.

Miró por la ventana.

Pero no estaba viendo el paisaje.

En realidad...

Recordaba a Sarah.

Su entusiasmo al hablar de las escuelas.

La curiosidad con la que escuchaba las historias sobre la magia.

La forma en que sonreía cuando descubría algo nuevo.

Y, sobre todo...

Aquella invitación.

"Podría ir a conocer cómo es..."

No había sido una invitación especialmente elaborada.

Ni romántica.

Ni siquiera particularmente atrevida.

Pero precisamente por eso le había parecido tan sincera.

Y tan propia de ella.

Sonrió otra vez.

Después volvió a reprenderse mentalmente.

[No olvides su edad.]

Sin embargo...

Aquella advertencia ya no lograba borrar la calidez que sentía al recordarla.

Esa noche...

Curiosamente...

Los dos terminaron acostándose bastante más tarde de lo habitual.

No porque estuvieran trabajando.

Ni revisando contratos.

Ni preparando el futuro acuerdo comercial.

Cuando cerraban los ojos...

No recordaban las cifras.

Ni las cláusulas.

Ni los documentos que habían firmado.

Sarah recordaba la sonrisa tranquila de Benjamin, el brillo sereno de sus ojos cuando hablaba del mar y la calidez con la que había aceptado acompañarla al festival.

Y Benjamin recordaba la alegría imposible de ocultar que apareció en el rostro de Sarah cuando él dijo que iría, la timidez con la que lo había invitado y la forma en que sus ojos parecían iluminarse cada vez que algo la emocionaba.

El negocio seguía siendo importante.

Pero, por alguna razón...

Aquello no era lo primero que ocupaba sus pensamientos.

Esa tarde había dejado algo mucho más difícil de explicar.

Una conversación que ninguno quería que terminara.

Y la silenciosa ilusión de volver a encontrarse muy pronto.

1
Celia
Excelente novela felicitaciones 😊
Irene Nievecita
Sienna recibió lo que se merece por envidiosa, deseo ser una mantenida y creo que ni eso logro. desaprovechar estudiar en la academia, rechazar dinero para poner un negocio y ser económicamente libre, es ser demasiado estúpida y floja, se lo merece por sus propias acciones. Ahora si o si tendrá que trabajar para alimentar a su hijo, por que barón no será reconocido y ella menos, fueron sus desiciones debe aceptarlas y no culpar a los demás.
Irene Nievecita
Por lo que se ve, Benjamin perdió toda oportunidad, nadie puede negar que se lo buscó haciendo arto mérito. Eso le ocurre a todos los indecisos, pierden oportunidades únicas por dudar, ya no se puede llorar por la leche derramada, por que ya se secó.
Irene Nievecita
Ojalá ya se haya ido, eso le pasa por ser un pusilánime lleno de dudas como una quinceañera,
Irene Nievecita
¿Qué edad tiene ese pelotudo qué piensa tanto en el que dirán? se comporta como una frágil damisela indecisa, que si, que no, tal vez. en ningún momento pensó en como se iba a sentir Sara al dejarla plantada en su cumpleaños, más aún que el le dijo que para su fiesta hablarían sobre el futuro/Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Irene Nievecita
¡¡¡¡¡ Pensar que Sara le ofreció pagarle la academia, para que tuviera un mejor futuro, ella rechazo estudiar por no querer esforzarse, por creer que ella merece que le regalen todo sin mover un dedo para lograrlo!!!!
Irene Nievecita
Eso le pasa por atrevido, mire que apretarle el brazo para demostrar que es el quien manda, pero toda la culpa la tiene la envidiosa, fue ella la que le metió en la cabeza qué Sara estaba interesada en él, para que él siguiera visitando la casa para tener una oportunidad que se fijará en ella.
Irene Nievecita
Hasta que al fin le cayó la teja de quien es el acompañante de Sara, de como trató de agredir a una persona de un nivel muy por encima de él, de como mintió al relatar los echos acontecido, teniendo como cómplice a la arrastrada de Sienna.
Irene Nievecita
¿ Cuando será el día, que los duque decidan de una vez por todas echar a esa envidiosa, ambiciosa, arrastrada de la prima? desde que llegó han visto como siempre a tratado de perjudicar a Sara y la siguen manteniendo.
Amalia Mamani
😂😂
Irene Nievecita
La culpa la tiene la estúpida de Sienna, que empezó a meterle ideas inbeciles en la cabeza al Smith que es igual a Sienna de tonto.
Irene Nievecita
Si mal no recuerdo el duque Reed tiene 28 años y si se conocen desde pequeños el también debe rondar más o menos esa edad, pero no es tanta la diferencia, ella es bastante madura para la edad que tiene, que incluso él creyó que era mayor por los temas conversado.
Irene Nievecita
Una casamentera muy dispuesta a trabajar sin haber sido contratada 😂😂😂
Mer Agrás
Me encantó que no quedara con el duque, un giro excelente en la historia.
Irene Nievecita
Los duque deberían mandarla lejos de esa casa, esa víbora no tiene vuelta
Irene Nievecita
La envidia provocó el primer asesinato, muchos dicen que el ocio es la madre de todos los vicios, yo digo que es la envidia es la que corrompe el alma.
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂 pero que buen recibimiento, darle el estatus de sirvienta 😂😂😂😂😂
Mer Agrás
Por favor un final diferente con alguien más 🙏🏻
Mer Agrás
¿Los papás de ella desaparecieron?
Imacairy Lopez
Buena historia
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