El Último Refugio De Las Montañas De Gangwon

El Último Refugio De Las Montañas De Gangwon

El último refugio de las montañas de Gangwon Capítulo 1: Los días siempre iguale

El sol aún no lograba traspasar la densa cortina de niebla que cubría las laderas, pero Choi Woo-jin ya estaba con los ojos abiertos. A sus diecisiete años, no necesitaba despertador ni prisa: su reloj siempre habían sido el movimiento del sol, el canto de los pájaros y el ritmo que su padre le había enseñado desde que apenas podía caminar. Se sentó despacio en el borde de su cama de madera maciza, acarició suavemente el edredón tejido a mano con lana de oveja criada en el mismo terreno, y miró a su alrededor. Todo en esa gran casa de estilo hanok respiraba la presencia del hombre que le había dado la vida y le había enseñado a vivirla.

Se pasó las manos por su cabello, largo y liso, de un negro profundo que le caía suelto hasta media espalda. Su padre jamás le permitió cortárselo: era una herencia familiar, un detalle más que debía conservar y proteger. Al principio le estorbaba un poco, pero con los años aprendió a trenzarlo, atarlo con cintas de cuero o dejarlo caer con naturalidad; incluso descubrió que, cuando adoptaba su otra apariencia, el cabello se ajustaba aún más largo y suelto, como si fuera su complemento natural.

Se puso su vestimenta habitual: prendas de lino grueso y algodón teñido de tonos oscuros, hechas para resistir el frío penetrante de la montaña y los trabajos más duros. Su padre insistía en que debía saber coser, remendar y hasta confeccionar su propia ropa: *“Si nadie viene a ayudarte, tú debes ser capaz de darte todo lo necesario”*, solía decirle. Y así era: cada puntada, cada corte, había sido obra de sus propias manos. Al terminar de vestirse, tomó una tira de tela y recogió su cabello en una trenza sencilla para que no le molestara mientras trabajaba.

Salió al porche y respiró hondo. El aire le llenó los pulmones de aromas a pino, tierra húmeda, musgo y la flor silvestre que su padre usaba para hacer infusiones relajantes. Desde allí veía todo su mundo: los huertos escalonados, los estables vacíos desde que murieron las últimas ovejas el invierno pasado, los senderos que él mismo mantenía limpios, y más allá, los bosques espesos que se perdían entre las cumbres. Nadie subía hasta aquí. Nadie sabía de su existencia. Y esa era la mayor seguridad que tenían.

Mientras caminaba hacia los cultivos, su mente comenzó a repasar, como hacía cada mañana, todo lo que su padre le había entregado en todos esos años. No había escuela, ni maestros externos, ni visitas. Solo él y su papá, día tras día, aprendiendo todo cuanto un ser humano necesitaba saber para no depender de nadie ni de nada.

—Primero aprende a mantenerte con vida —le decía el hombre de cabello también largo y canoso cuando Woo-jin tenía apenas cinco años—, y luego aprende a comprender el mundo.

Y así fue: desde muy pequeño dominaba la agricultura: qué sembrar en cada mes, cuánta agua necesita cada especie, cómo combatir las plagas sin venenos dañinos, cómo guardar las semillas para la siguiente temporada. Conocía al dedillo la medicina tradicional coreana: qué raíz sirve para la fiebre, qué hierba calma el dolor de estómago, cómo limpiar y cerrar una herida, cómo preparar ungüentos y jarabes que podían durar años. Sabía leer y escribir perfectamente, conocía la historia de su país, las leyendas de estas montañas, la geografía, las matemáticas para medir terrenos y contar provisiones, y había leído casi todos los miles de libros que llenaban las estanterías de la biblioteca.

Pero entre todas esas lecciones, había dos que su padre trató con la mayor seriedad y cuidado de todos: la defensa, y el secreto que nadie jamás debía descubrir.

Al terminar de revisar el riego y el estado de las hortalizas, regresó al patio trasero, donde tenía colgado un arco de madera de tejo, tallado por su propio padre especialmente para él. Lo tomó entre sus manos: era pesado, perfectamente equilibrado, hecho para su altura y su fuerza exactas. Antes de empezar, se soltó la trenza para que el pelo le cayera libre y pudiera moverse sin enredos. Tomó una flecha con plumas de águila que él mismo había recogido y preparado, tensó la cuerda hasta llegar justo al punto que le habían enseñado, fijó la mirada en el blanco de paja a cincuenta pasos de distancia y soltó. La flecha se clavó justo en el centro. Hizo lo mismo diez veces más, sin fallar ni una sola vez.

—El arco no perdona el miedo ni la distracción —recordó la voz de su padre—. Sirve para cazar lo que necesites para comer, y sirve para mantener alejado lo que quiera hacerte daño. Úsalo siempre con respeto.

Después dejó el arco y tomó su espada de madera, y luego la de acero pulido y afilado como una hoja de cristal. Repitió las secuencias de esgrima tradicional mil veces vistas y practicadas hasta el cansancio: posturas, bloqueos, golpes, movimientos rápidos y también aquellos pensados para resistir mucho tiempo en combate. Aprendió a moverse con soltura aunque su cabello fuera largo, usándolo incluso a veces como una forma de distracción o de ocultar sus gestos. Le enseñó también a usar el terreno a su favor: dónde esconderse, cómo rodear a un rival, cómo escapar sin ser visto si las cosas salían mal. Todo eso por si llegaba el día en que la seguridad de su aislamiento terminara.

Y justo cuando el sol ya iluminaba todo el valle, llegó el momento de la parte más especial de su preparación. Se fue a un rincón apartado entre los árboles, donde nadie pudiera verlo ni siquiera por casualidad. Cerró los ojos, se concentró profundamente y sintió cómo todo su ser cambiaba poco a poco. Su estatura varió levemente, sus rasgos se suavizaban, su cabello crecía aún más largo y caía abundante por sus hombros, su vestimenta parecía adaptarse a esa nueva forma sin dejar de ser la misma tela. Cuando abrió los ojos, frente al reflejo en el agua del arroyo que corría por allí, ya no era el mismo chico de siempre: era una chica idéntica a él en todo lo esencial, con su misma inteligencia, su misma fuerza, su misma destreza con el arco y la espada. Podía vivir, actuar, trabajar y defenderse perfectamente así, durante días o semanas enteradas si fuera necesario.

Su padre le explicó que esa capacidad era un don y al mismo tiempo una carga pesada: provenía de una condición que llevaban en la familia y que debía mantenerse oculta a toda costa.

—Si alguien descubre lo que eres capaz de hacer, no te dejarán en paz jamás —le dijo mientras le acomodaba su largo cabello por última vez antes de morir—. Te querrán estudiar, usar o cazar. Esta segunda forma no es un juego ni un capricho: es tu refugio secreto, tu escudo, tu salvación cuando todo lo demás falle. Aprende a ser tú mismo siendo los dos, y nunca dejes que ninguno de los dos se sienta extraño en su propia piel.

Woo-jin probó esa identidad un rato más: tensó el arco igual de bien, cortó leña con la misma facilidad, caminó con paso firme. Se sentía bien, se sentía completo. No importaba si era chico o chica, si su cabello caía hasta la espalda o más abajo: siempre era él, Choi Woo-jin. Cuando terminó, volvió poco a poco a su apariencia habitual, recogió de nuevo su cabello en la trenza y guardó las herramientas.

Al mediodía preparó su comida con calma: arroz integral, verduras recién arrancadas, un poco de hongos que había recolectado ayer y un trozo de salmón ahumado que guardaba desde el otoño. Mientras comía repasaba mentalmente las reservas: harinas, legumbres, sal, azúcar, aceites, hierbas medicinales, ropa de abrigo, cuerdas, cerillas y todo lo necesario para sobrevivir varios años sin recibir nada de fuera. Todo estaba contado, ordenado y revisado cada semana, tal como su padre le enseñó a hacer.

Pasó la tarde leyendo tratados de botánica y apuntando nuevas formas de conservar alimentos, y luego bajó hasta la puerta sellada del sótano. Allí descansaba todo el trabajo secreto de su padre, los informes, las pruebas y las verdades que él se llevó consigo a esta montaña. La cera seguía intacta, y él respetaba la orden: no abrirla hasta que el mundo fuera otro.

Cuando la tarde caía, encendió la vieja radio de válvulas y giró el dial buscando alguna voz, alguna noticia, alguna señal de vida del resto del país. Solo encontró ruido, silencio y más ruido. Así había sido desde que él recordaba.

Antes de dormir, revisó una vez más que todas las puertas estuvieran bien atrancadas, que las trampas colocadas alrededor del recinto funcionaran correctamente y que el fuego de la chimenea estuviera apagado con seguridad. Se soltó el cabello, se miró al espejo, tocó su propio rostro y susurró:

—Todo sigue bien, papá. Todo sigue tal como me enseñaste.

Aún no podía saber que esos días tan tranquilos y siempre iguales estaban a punto de terminar, que el mundo más allá de las montañas llevaba mucho tiempo sumido en la tragedia, y que muy pronto tendría que poner a prueba absolutamente todo aquello que su padre se esforzó tanto por enseñarle.

Capítulos
1 El último refugio de las montañas de Gangwon Capítulo 1: Los días siempre iguale
2 El último refugio de las montañas de Gangwon Capítulo 2: Las reglas que nunca
3 Capítulo 3: Algo ha cambiado en el bosque
4 Capítulo 4: El humo en el horizonte
5 Capítulo 5: El visitante herido
6 Capítulo 6: Lo que encontró en la carretera
7 Capítulo 7: Bajando hacia la puerta sellada
8 Capítulo 8: Las páginas que explican todo
9 El último refugio de las montañas de Gangwon Capítulo 9: El nombre de la pesa
10 Capítulo 10: Fortaleza en la soledad
11 Capítulo 11: El primer rastro de otros sobrevivientes
12 Capítulo 12: Una confianza bajo el peligro
13 Capítulo 13: El umbral de mi mundo
14 Capítulo 14: Las sombras que suben por la ladera
15 Capítulo 15: El paso que arde
16 Capítulo 16: El guardián de la antigua torre
17 Capítulo 17: El fuego que no se apaga
18 Capítulo 18: El silencio bajo la nieve
19 Capítulo 19: Los que viven en la oscuridad de la tierra
20 Capítulo 20: Los que esperan bajo el hielo
21 Capítulo 21: Los que susurran entre las rocas
22 Capítulo 22: El nido que esperó veinte años
23 Capítulo 23: La promesa en la cima
24 Capítulo 24: La voz que rompe el silencio
25 Capítulo 25: El amanecer que nos deben
26 Temporada 2 | Capítulo 1: La extraña en la colmena
27 Temporada 2 | Capítulo 2: Sombras que persiguen
28 Season 2 | Episode 3: Awakening Instincts
29 Temporada 2 | Capítulo 4: El camino hacia las sombras
30 Lazos en la tormenta Temporada 2 | Capítulo 5: El sector de los que no debieron
31 Temporada 2 | Capítulo 6: Los que no duermen
32 Temporada 2 | Capítulo 7: El archivo prohibido
33 Temporada 2 | Capítulo 8: La traición oculta
34 Temporada 2 | Capítulo 9: La horda que piensa
35 Temporada 2 | Capítulo 10: La reina ciega del abismo
36 Temporada 2 | Capítulo 11: Recuerdos que duelen
37 Temporada 2 | Capítulo 12: La puerta que no debieron abrir
38 Temporada 2 | Capítulo 13: La sombra que los sigue
39 Temporada 2 | Capítulo 14: El nombre que olvidó
40 Temporada 2 | Capítulo 15: Sacrificio para escapar
41 Temporada 2 | Capítulo 16: El mundo exterior
42 Temporada 2 | Capítulo 17: El refugio de los acantilados
43 Temporada 2 | Capítulo 18: Los que buscan
44 Temporada 2 | Capítulo 19: Caminos que se cruzan
45 Temporada 2 | Capítulo 20: El extraño que sabe demasiado
46 Temporada 2 | Capítulo 21: Bajo el hospital
47 Temporada 2 | Capítulo 22: La decisión imposible
48 Temporada 2 | Capítulo 23: Todo lo que mi padre dejó
49 Temporada 2 | Capítulo 24: La última carrera
50 Temporada 2 | Capítulo 25: La llave para cerrarlo todo
51 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 1 — El hogar en el valle
52 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 2 — La sombra que regresa
53 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 3 — Marcas en la piel
54 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 4 — La primera noche fuera
55 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 5 — El río que corta el camino
56 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 6 — El pueblo olvidado
57 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 7 — El don de Seo-yeon
58 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 8 — Mensaje de fuego
59 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 9 — Lo que Ji-ho sintió
60 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 10 — El rescate en las rocas
61 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 11 — La alianza imposible
62 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 12 — El mapa de tu padre
63 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 13 — El reencuentro con So-ra
64 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 14 — Las marcas que eligen
65 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 15 — El sacrificio de Jin-ha
66 TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 16 — La batalla en las murall
Capítulos

Updated 66 Episodes

1
El último refugio de las montañas de Gangwon Capítulo 1: Los días siempre iguale
2
El último refugio de las montañas de Gangwon Capítulo 2: Las reglas que nunca
3
Capítulo 3: Algo ha cambiado en el bosque
4
Capítulo 4: El humo en el horizonte
5
Capítulo 5: El visitante herido
6
Capítulo 6: Lo que encontró en la carretera
7
Capítulo 7: Bajando hacia la puerta sellada
8
Capítulo 8: Las páginas que explican todo
9
El último refugio de las montañas de Gangwon Capítulo 9: El nombre de la pesa
10
Capítulo 10: Fortaleza en la soledad
11
Capítulo 11: El primer rastro de otros sobrevivientes
12
Capítulo 12: Una confianza bajo el peligro
13
Capítulo 13: El umbral de mi mundo
14
Capítulo 14: Las sombras que suben por la ladera
15
Capítulo 15: El paso que arde
16
Capítulo 16: El guardián de la antigua torre
17
Capítulo 17: El fuego que no se apaga
18
Capítulo 18: El silencio bajo la nieve
19
Capítulo 19: Los que viven en la oscuridad de la tierra
20
Capítulo 20: Los que esperan bajo el hielo
21
Capítulo 21: Los que susurran entre las rocas
22
Capítulo 22: El nido que esperó veinte años
23
Capítulo 23: La promesa en la cima
24
Capítulo 24: La voz que rompe el silencio
25
Capítulo 25: El amanecer que nos deben
26
Temporada 2 | Capítulo 1: La extraña en la colmena
27
Temporada 2 | Capítulo 2: Sombras que persiguen
28
Season 2 | Episode 3: Awakening Instincts
29
Temporada 2 | Capítulo 4: El camino hacia las sombras
30
Lazos en la tormenta Temporada 2 | Capítulo 5: El sector de los que no debieron
31
Temporada 2 | Capítulo 6: Los que no duermen
32
Temporada 2 | Capítulo 7: El archivo prohibido
33
Temporada 2 | Capítulo 8: La traición oculta
34
Temporada 2 | Capítulo 9: La horda que piensa
35
Temporada 2 | Capítulo 10: La reina ciega del abismo
36
Temporada 2 | Capítulo 11: Recuerdos que duelen
37
Temporada 2 | Capítulo 12: La puerta que no debieron abrir
38
Temporada 2 | Capítulo 13: La sombra que los sigue
39
Temporada 2 | Capítulo 14: El nombre que olvidó
40
Temporada 2 | Capítulo 15: Sacrificio para escapar
41
Temporada 2 | Capítulo 16: El mundo exterior
42
Temporada 2 | Capítulo 17: El refugio de los acantilados
43
Temporada 2 | Capítulo 18: Los que buscan
44
Temporada 2 | Capítulo 19: Caminos que se cruzan
45
Temporada 2 | Capítulo 20: El extraño que sabe demasiado
46
Temporada 2 | Capítulo 21: Bajo el hospital
47
Temporada 2 | Capítulo 22: La decisión imposible
48
Temporada 2 | Capítulo 23: Todo lo que mi padre dejó
49
Temporada 2 | Capítulo 24: La última carrera
50
Temporada 2 | Capítulo 25: La llave para cerrarlo todo
51
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 1 — El hogar en el valle
52
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 2 — La sombra que regresa
53
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 3 — Marcas en la piel
54
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 4 — La primera noche fuera
55
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 5 — El río que corta el camino
56
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 6 — El pueblo olvidado
57
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 7 — El don de Seo-yeon
58
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 8 — Mensaje de fuego
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TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 9 — Lo que Ji-ho sintió
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TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 10 — El rescate en las rocas
61
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 11 — La alianza imposible
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TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 12 — El mapa de tu padre
63
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 13 — El reencuentro con So-ra
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TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 14 — Las marcas que eligen
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TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 15 — El sacrificio de Jin-ha
66
TEMPORADA 3 — El legado que protegemos Capítulo 16 — La batalla en las murall

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