Guillermo Lombardi. Heredero único del consorcio naviero más grande de europa, una noche tras un accidente catastrófico fue salvado por alguien que no logro ver su rostro con claridad.
En su desesperación por encontrarla el destino le hizo una mala jugada que no fue capaz de reconocerla cuando la tuvo enfrente.
Acompañe en está nueva obra. Encontrará Guillermo a la chica que lo salvó esa noche, o terminará casándose con la equivocada.
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La verdad siempre frente a él
En su memoria, la noche del accidente siempre había sido fragmentos: lluvia, luces intermitentes, una voz femenina suplicando que resistiera.
Esa voz.
Esa calma en medio del caos.
No era Isabella.
Era ella.
Lucía.
—¿Por qué no lo dijo antes? —preguntó él, la voz quebrada.
Ella sostuvo su mirada con serenidad.
—Porque si usted buscaba a la mujer que lo salvó… debía recordarla con el corazón, no con información.
Las palabras lo desarmaron.
Guillermo sintió una mezcla de culpa y admiración. Había estado en la mansión investigando a la persona equivocada. Había observado a Isabella, se había comprometido con ella creyendo que era la respuesta.
Y la verdad había estado frente a él todo el tiempo.
—Lucía…
Era la primera vez que pronunciaba su nombre sin formalidad.
Ella lo notó.
—No le debo nada —añadió con suavidad—. Lo hice porque no podía dejar morir a alguien frente a mí. No por su apellido.
El orgullo y la humildad en esa frase lo impactaron más que cualquier revelación.
Guillermo apagó el motor.
El silencio ahora era íntimo.
—Yo soy Guillermo Lombardi —dijo finalmente, quitándose la máscara que ambos ya conocían.
Guillermo Lombardi.
Lucía asintió.
—Lo sé.
Él exhaló lentamente.
—Fui un imbécil.
Ella negó con la cabeza.
—Fue un hombre confundido.
La diferencia era enorme.
Guillermo la observó como si cada rasgo suyo tuviera ahora un significado nuevo. No era la hermanastra silenciosa. No era la joven desplazada.
Era la mujer que le había devuelto la vida.
—No permitiré que la obliguen a casarse —dijo con determinación.
Lucía sonrió levemente.
—No necesito permiso para irme. Del lugar donde estaba.
—Pero quizá sí necesite un aliado.
El viento soplaba con más fuerza ahora. El cielo se despejaba.
Lucía lo miró fijamente.
—¿Y usted qué necesita, Guillermo?
La pregunta fue directa.
Él no dudó esta vez.
—Necesito dejar de huir de la verdad.
Ella sostuvo su mirada unos segundos más.
Luego asintió.
—Entonces lléveme a Niza.
El motor volvió a encenderse.
Pero ya no era un simple viaje.
Era el inicio de algo diferente.
No un rescate.
No un sacrificio.
Sino una alianza nacida de la verdad.
Mientras el automóvil avanzaba hacia la propiedad que perteneció a la madre de Lucía, el pasado comenzaba a acomodarse en su lugar.
La mansión Montemayor quedaba atrás.
Los planes de Claudine se desmoronarían al descubrir la ausencia.
El compromiso con un millonario moribundo se convertiría en escándalo.
Y Guillermo, el hombre que fingió ser chofer para descubrir un nombre… había encontrado algo mucho más profundo.
Había encontrado a la mujer que lo salvó.
Y esta vez, no pensaba perderla por un error.
En la mansión la noticia no llegó con un grito.
Llegó con un silencio.
Un silencio extraño en los pasillos de la mansión Montemayor. Un vacío que las sirvientas notaron primero. La habitación de Lucía estaba abierta. El armario, casi vacío. El pequeño baúl donde guardaba recuerdos, desaparecido.
Claudine fue llamada al segundo piso con urgencia.
Subió con impaciencia, creyendo que se trataba de otra torpeza doméstica. Pero al cruzar el umbral de aquella habitación modesta, lo comprendió todo.
La cama estaba hecha.
Las cortinas abiertas.
Y no quedaba nada que indicara que Lucía pensaba volver.
Por un instante, Claudine no sintió rabia.
Sintió terror.
—No… —susurró.
El aire pareció comprimirse a su alrededor.
La huida de Lucía no era un simple acto de rebeldía juvenil. Era un desastre estratégico. Era la pieza clave abandonando el tablero justo antes de cerrar el trato.
Armand Valois esperaba respuesta.
Armand Valois.
Las negociaciones estaban prácticamente selladas. La promesa de un compromiso discreto. Una alianza que no solo garantizaría la supervivencia económica de la familia Montemayor, de por vida, la que los devolvería a los más altos círculos y, más exclusivos de la sociedad de Mónaco. Las dos hijas casadas con magnates, el futuro de la familia estaba asegurada de por vida.
Pero ahora…
La futura esposa había desaparecido.
Claudine bajó las escaleras con el pulso acelerado. Isabella la vio desde el salón y supo de inmediato que algo no iba bien.
—¿Qué ocurre?
Claudine no respondió. Entró al despacho de su esposo sin tocar.
El señor Montemayor levantó la vista, irritado.
—¿Qué sucede?
La voz de Claudine tembló apenas.
—Lucía se ha ido.
El hombre tardó un segundo en procesarlo.
—¿Cómo que se ha ido?
—No está. Sus cosas no están. Se marchó.
El silencio que siguió fue más devastador que cualquier grito.
—¿A dónde? —preguntó él con voz seca.
—No lo sé.
Y ahí comenzó el verdadero horror.
Porque si Lucía se había ido con los documentos…
Si había decidido acudir a los tribunales…
Si hablaba.
Claudine sintió que el suelo bajo sus pies se abría.
La peor humillación imaginable no era perder dinero. Era perder reputación. Que la sociedad descubriera que la refinada familia Montemayor había ocultado la herencia de una joven huérfana. Que habían intentado forzarla a un matrimonio con un hombre moribundo.
El escándalo sería brutal.
Mientras Lucia renace como ave fénix 🐦🔥 todos hablan de ella y Guillermo orgulloso y feliz con esa relación.
Que pensará y hará Isabella porque sus planes se le están escapando de sus manos 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Guillermo termina de una vez en decirle a Lucia que le gustas que estás babeando 🤤🤤🤤 por ella.
Lucia a medida que vas leyendo cada documento te das cuenta que la fortuna que dejo tu madre es mayor de lo que tu imaginabas.
Que paso Isabella tu orgullo está herido porque Guillermo Lombardi termino lo que nunca empezó bien y ahora lo quieres comprometer sutilmente ojalá que se de cuenta y no te siga el juego.
Claudine zorra vieja le estás preparando según tu idea el vestido, las joyas y que es lo que tiene que hacer Isabella para que quede Guillermo comprometido socialmente y no pueda salirse sin armar un escándalo.
Que mentira le dirán a Armand Valois 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
Todos los planes que tenían las víboras se les fue por el caño de casar a sus hijas con magnates para seguir aparentando en sociedad.