NovelToon NovelToon
Será Porque Te Amo

Será Porque Te Amo

Status: En proceso
Genre:Romance / Malentendidos / Amor eterno
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Marco Vivaldi solo conoce dos colores en su vida, blanco o negro. Para él no hay quizás, no hay colores intermedios. El peso del pasado está sobre sus hombros haciendo estragos en su vida hasta que conoce a Isabella quien llega a convertirse en su arcoiris. Con ella descubre que hay una gama amplia de colores en la vida, de sentimientos y emociones...¿Pero que tendrán que enfrentar para disfrutar de ellos?

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 La respuesta del corazón

La noticia de que Marco Vivaldi había preparado una velada en los viñedos no tardó en recorrer toda la finca.

Nadie conocía el motivo.

Pero todos sabían que, si el dueño de la casa había pedido la ayuda de Lucía para organizar hasta el más pequeño detalle, aquello debía de ser importante.

Y lo era.

Muy importante.

Marco llevaba toda la tarde caminando de un lado a otro.

Revisó personalmente las luces que colgaban entre las vides.

Comprobó que las velas estuvieran protegidas del viento.

Pidió que las mesas desaparecieran.

No quería un banquete.

No quería invitados.

No quería fotógrafos ni músicos.

Solo deseaba que aquella noche fuera exactamente como Isabella la había descrito el día que rechazó su primera propuesta.

Sencilla.

Romántica.

Sincera.

Lucía observaba todo con una sonrisa discreta.

Nunca había visto a Marco tan nervioso.

Ni siquiera el día que firmó el contrato que convirtió a los vinos Vivaldi en una referencia internacional.

Aquel hombre, que jamás temblaba al negociar millones de euros, era incapaz de permanecer quieto esperando la llegada de una muchacha de veinte años.

Y eso solo podía significar una cosa.

Mientras tanto, Isabella ignoraba por completo lo que estaba ocurriendo.

Había pasado la tarde ayudando a su madre con la colada cuando Lucía apareció en la casa.

—Necesito que me acompañes a la mansión.

Isabella la miró extrañada.

—¿Ahora?

—Sí.

—Pero ya terminé mi trabajo por hoy.

—Lo sé.

Precisamente por eso.

La joven frunció el ceño.

—¿Ha pasado algo?

Lucía sonrió con ese misterio que solo ella sabía mantener.

—Confía en mí.

Una hora después, Isabella salió de su habitación vistiendo un sencillo vestido color marfil.

No era un vestido caro.

Su madre lo había cosido meses atrás para una fiesta del pueblo.

Llevaba el cabello suelto, ligeramente ondulado, y unas pequeñas flores blancas adornaban un lado de su cabeza.

Cuando Lucía la vio, sintió un nudo en la garganta.

—Estás preciosa.

Isabella sonrió con timidez.

—Me está poniendo muy nerviosa.

—Eso significa que todo está saliendo bien.

El sol acababa de ocultarse cuando ambas llegaron al viñedo.

Lucía detuvo sus pasos.

—A partir de aquí debes seguir sola.

—¿Sola?

—Sí.

Isabella levantó la vista.

Y se quedó completamente inmóvil.

Entre las hileras de viñas se extendía un sendero iluminado por cientos de pequeñas luces cálidas.

A ambos lados había pétalos de rosas blancas y rojas.

El viento movía suavemente las hojas de las vides mientras decenas de faroles colgaban de los viejos postes de madera.

Era como caminar dentro de un sueño.

Sus ojos comenzaron a humedecerse.

—¿Qué es todo esto...?

Lucía le acarició el brazo.

—Ve.

Alguien te está esperando.

Isabella avanzó lentamente.

Su corazón latía tan deprisa que apenas podía escuchar otra cosa.

Cada paso despertaba nuevos detalles.

Pequeños jarrones con flores silvestres.

Velas perfumadas.

El aroma de la lavanda mezclándose con el de las uvas maduras.

Y, al final del sendero...

Marco.

Vestía un elegante traje azul oscuro, pero había dejado la corbata a un lado.

Parecía menos distante.

Más humano.

Más vulnerable.

Cuando la vio acercarse, tragó saliva.

Jamás había sentido tantos nervios.

Ella se detuvo frente a él.

Durante unos segundos ninguno habló.

Solo se miraron.

Fue Marco quien rompió el silencio.

—Gracias por venir.

Isabella sonrió con dulzura.

—Creo que habría sido imposible decirle que no a Lucía.

Los dos rieron suavemente.

Aquella pequeña risa alivió parte de la tensión.

Marco respiró profundamente.

—La última vez...

lo hice muy mal.

Ella bajó la mirada.

—Sí.

—No vine a justificarme.

Solo quiero pedirte perdón.

Isabella volvió a mirarlo.

En sus ojos no había orgullo.

Solo un arrepentimiento sincero.

—Nunca aprendí cómo expresar lo que siento.

Mi vida ha estado llena de contratos, negocios y decisiones frías.

Y terminé tratando el momento más importante de tu vida como si fuera una negociación.

Eso estuvo mal.

Muy mal.

El silencio volvió a envolverlos.

Marco dio un paso hacia ella.

—Me dijiste que soñabas con que alguien te pidiera matrimonio porque no imaginaba su vida sin ti.

Recordé cada una de tus palabras.

Todas.

Isabella sintió que el corazón le daba un vuelco.

Él continuó.

—También dijiste que querías flores.

Luces.

Un momento que pudieras recordar siempre.

Por eso estás aquí.

Porque mereces exactamente eso.

Y mucho más.

Sacó lentamente una pequeña caja de terciopelo del bolsillo interior de su chaqueta.

Pero no la abrió todavía.

Antes necesitaba decir algo más.

—Cuando llegaste a esta casa...

no solo ayudaste a tu madre.

También cambiaste esta mansión.

Abriste ventanas que llevaban años cerradas.

Llenaste de flores habitaciones vacías.

Hiciste que el piano volviera a sonar.

Devolviste la vida al invernadero.

Y...

sin que te dieras cuenta...

hiciste lo mismo conmigo.

La voz comenzó a quebrársele.

Algo completamente nuevo para él.

—Hace mucho tiempo dejé de creer que podía volver a ser feliz.

Tú cambiaste eso.

No sé cuándo ocurrió.

Ni cómo.

Solo sé que ahora, cuando no te veo, el día parece más largo.

Y cuando sonríes...

todo parece tener sentido.

Isabella ya no intentaba contener las lágrimas.

Rodaban libremente por sus mejillas.

Marco abrió por fin la pequeña caja.

En su interior brillaba un delicado anillo de oro blanco con un pequeño diamante.

No era el más grande que podía comprar.

Lo había elegido porque le recordó la sencillez de Isabella.

Entonces, por primera vez en su vida, Marco Vivaldi dejó de lado el orgullo.

Se arrodilló frente a ella.

El aire pareció detenerse.

—Isabella...

No quiero que seas mi esposa porque lo necesite.

Quiero que seas mi esposa porque, desde que llegaste a mi vida, descubrí que ya no quiero caminar solo.

Porque cada mañana espero encontrarte sonriendo.

Porque esta casa dejó de sentirse vacía gracias a ti.

Y porque quiero pasar el resto de mi vida aprendiendo a hacerte feliz.

Levantó la vista.

Sus ojos grises estaban llenos de una sinceridad que jamás había mostrado a nadie.

—¿Aceptarías convertirte en mi esposa?

Isabella rompió a llorar.

Se llevó ambas manos al rostro.

Durante unos segundos fue incapaz de responder.

Luego dio un pequeño paso hacia él.

Tomó su rostro entre las manos.

Y sonrió.

La sonrisa más hermosa que Marco había visto jamás.

—Sí.

Sí, Marco.

Mil veces sí.

Él cerró los ojos un instante.

Sintió cómo un enorme peso abandonaba su pecho.

Colocó el anillo en su dedo con manos ligeramente temblorosas.

Cuando volvió a ponerse de pie, Isabella se lanzó a abrazarlo.

Marco dudó apenas un segundo.

Después la rodeó con sus brazos.

Con cuidado.

Como si abrazara el tesoro más valioso del mundo.

Ella apoyó la cabeza sobre su pecho.

Podía escuchar los fuertes latidos de su corazón.

—¿Sabe una cosa? —susurró.

—¿Qué?

—Esta sí fue la manera en la que siempre soñé que me pidieran matrimonio.

Marco sonrió contra su cabello.

Y, por primera vez en muchos años, comprendió que había decisiones que no se tomaban con la razón.

Sino con el corazón.

Muy lejos de ellos, Lucía observaba la escena desde la terraza de la mansión.

Las lágrimas resbalaban silenciosamente por sus mejillas.

Porque el niño que había visto crecer, aquel que creyó que nunca volvería a amar, acababa de encontrar la luz que llevaba tantos años buscando.

Y esa luz tenía nombre.

Isabella.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play