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Me casé con mi peor enemigo y ahora no me suelta

Me casé con mi peor enemigo y ahora no me suelta

Status: En proceso
Genre:Centrado emocionalmente / Mujer poderosa / Mujer despreciada / Reencarnación / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:15.7k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Luna Salcedo murió traicionada por su prometido, su hermana y su propia familia. Antes de cerrar los ojos, entendió que el hombre al que más odiaba, Damian Alcázar, quizá había sido el único que nunca la abandonó.

Cuando despierta de nuevo en el pasado, Luna no piensa repetir la misma vida. Para vengarse, recuperar Grupo Rivas y desenmascarar a quienes la destruyeron, toma una decisión que sacude a todos: casarse con Damian, el hombre más temido del círculo empresarial.

Ella solo quería usar ese matrimonio como escudo. Él, en cambio, no piensa soltarla.

Entre celos, secretos familiares, viejas heridas y una pasión que ninguno de los dos sabe controlar, Luna descubrirá que su peor enemigo tal vez siempre fue su única salida.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18

Luna apenas alcanzó a sacar una sonrisa tiesa.

Qué suerte la suya.

Cada vez que actuaba, Damián la cachaba en plena escena.

Damián caminó hacia ella despacio.

Paso a paso.

Como si la luz del pasillo se fuera apagando con él.

—¿Se aman de verdad? —preguntó.

Su voz no subió ni un poco.

Por eso mismo daba más miedo.

—¿Esa era la explicación que querías darme?

Luna tragó saliva.

Después de recibir su mensaje, Damián había cortado su agenda en Estados Unidos y tomó el primer vuelo de regreso.

Llegó sin dormir, sin parar, directo al hospital.

¿Y qué encontró?

A Luna y Mateo Morales mirándose como si todavía les doliera separarse.

Maldita sea.

¿Por qué siempre caía?

¿Por qué bastaba con que ella dijera una frase para que él quisiera creerle?

Luna levantó las manos.

—No es...

Quería decirle que no era lo que parecía.

Que ella seguía actuando.

Que lo de Mateo era solo por las acciones.

Pero los ojos de Damián estaban tan negros, tan cargados de rabia, que la frase se le atoró.

Si abría la boca mal, ese hombre iba a explotar.

—¡Familiares de la paciente! ¡La paciente ya salió!

La luz de urgencias se apagó.

Todos voltearon.

Mateo miró a Luna un segundo, dudó, y corrió hacia el médico.

—¿Cómo está?

—La paciente está fuera de peligro —dijo el doctor—. Pero el bebé no sobrevivió. Cuiden mucho su estado emocional.

El bebé no sobrevivió.

Los Salcedo se quedaron destrozados.

Hasta Clara Robles, que siempre fingía dulzura, dejó ver la cara fea que traía debajo.

Se plantó frente a Luna con los ojos llenos de lágrimas.

—Luna, yo nunca te traté mal. Renata siempre te respetó como hermana. ¿Cómo pudiste hacerle algo así?

—Yo no...

—Renata ya juró que no iba a quitarte a Mateo. Ella sabía que ustedes se amaban de verdad. Solo quería conservar a su hijo. Pero tú tenías miedo de que usara al bebé para retenerlo y por eso...

Clara se limpió las lágrimas.

No terminó la frase.

Ni falta hacía.

—Ahora ya puedes estar tranquila. El bebé se fue. Renata ya no será estorbo entre ustedes. Llévate a Mateo. Que no vuelva por aquí.

Dicho eso, Clara se fue.

Luna se quedó con la boca entreabierta.

Qué mujer tan venenosa.

Lentamente giró la cabeza.

Damián la miraba como si ya hubiera escuchado suficiente.

—Yo...

—¿Te lo vas a llevar?

La voz de Damián le heló la espalda.

Luna negó de inmediato.

—No.

¿Llevarse a Mateo?

Ni aunque se acabara el mundo.

Clara lo había dicho a propósito. En el peor momento. Con las palabras justas para hacerla ver como una mujer que había hecho todo por recuperar a ese desgraciado.

Luna dio un paso rápido y tomó el brazo de Damián.

Alzó la cara y parpadeó.

—Vámonos a casa.

Las acciones.

El cinco por ciento.

Todo eso podía esperar.

Primero había que sacar a Damián de ahí.

Luna jaló con fuerza hasta llevarlo fuera del hospital.

Santiago no los siguió. Se quedó atrás para buscar al médico que atendió a Renata.

En el auto nadie hablaba.

Toño manejaba con la mirada fija al frente.

Valeria iba en el asiento del copiloto, quieta, como si respirar fuerte fuera peligroso.

Luna miraba a Damián de reojo.

Él tenía los labios apretados. La oscuridad de la ventana le cubría media cara, y eso lo hacía verse peor.

—Oye... —Luna rompió el silencio—. ¿Cómo regresaste tan rápido?

Según él, estaba en Estados Unidos.

Damián giró la cabeza.

Sus ojos la clavaron en el asiento.

—Si no hubiera vuelto, ¿cómo habría visto una escena tan interesante?

Lo de la alberca.

El mensaje.

Mateo en el hospital.

Todo se le había juntado.

Damián pensó en esas palabras: su casa.

La casa de ella y Mateo.

Algo oscuro le subió por los huesos.

—No fue así. No escuches a Clara ni a Mateo.

—¿Mentiras? —Damián soltó una risa fría—. Entonces, ¿lo que vi con mis propios ojos también fue mentira?

Luna abrió la boca.

Se juró que jamás volvería a actuar con Mateo.

Jamás.

—Sí. Todo fue mentira. Te lo prometo.

Casi levantó tres dedos.

Damián no pareció creerle.

—Señor —dijo Valeria de pronto—, lo del bebé de Renata no fue culpa de la señora. Y la señora no buscó a Mateo. Mateo fue quien insistió en hablar con ella.

Luna se tensó.

Temió que Damián se molestara porque Valeria se metió.

Pero Damián solo miró al frente.

Su rostro se aflojó apenas.

La rabia bajó un poco.

Luna lo notó.

Ella había negado mil veces.

Damián no le creyó ni media.

Valeria dijo una frase y él sí.

Algo agrio le raspó el pecho.

No sabía si era porque Damián no confiaba en ella, o porque Valeria tenía un lugar que ella ni entendía.

Por primera vez, Luna quiso saber qué era Valeria para Damián Alcázar.

Bajó la mirada.

Damian seguía esperando que ella se explicara.

Pero Luna se quedó callada.

El aire del auto se volvió pesado.

Toño y Valeria se miraron un segundo.

Toño pisó un poco más el acelerador.

Cuando llegaron a la residencia, Luna seguía metida en sus pensamientos.

El portazo de Damián la hizo reaccionar.

Él ya iba entrando a la casa.

Valeria caminaba detrás de él.

Sus espaldas se veían demasiado naturales juntas.

Luna se quedó parada junto al auto.

Se mordió el labio.

De pronto ya no quiso explicar nada.

¿No le había puesto a Valeria al lado para vigilarla?

Entonces que le preguntara a Valeria.

Luna rechazó la cena de don Ramiro y subió las escaleras pisando fuerte.

Cada golpe contra los escalones parecía sacarle un poco de rabia.

Don Ramiro y Valeria miraron a Damián.

La cara de Damián se endureció.

La explicación.

¿Dónde estaba su explicación?

Maldita mujer.

—Señor, si la señora no cena, al menos coma usted algo —dijo don Ramiro—. Su estómago...

—No.

Damián frunció el ceño.

Luego miró a Valeria.

Su voz se suavizó.

—Ve a cenar. Estos días te he dado mucho trabajo.

Valeria sonrió.

—No es trabajo. Me da gusto ayudarte. Pero tú también come algo. Don Ramiro dijo que volvió tu dolor de estómago.

Damián iba a negarse.

Vio la mirada de Valeria, soltó el botón de la manga y se sentó a la mesa.

Don Ramiro se alegró tanto que casi aplaudió.

Levantó el pulgar hacia Valeria.

Valeria sonrió, satisfecha.

La mesa estaba llena.

Platos suaves para el estómago de Damián.

Y algunos que Luna solía pedir.

Damián revisó todo con una mirada.

—¿Por qué no hay camarones?

Don Ramiro se quedó tieso.

—Señor, el doctor Santos dijo antes de irse que no permitiéramos otro accidente. Pero preparé una porción aparte para la señora.

Don Ramiro no iba a dejar que Damián usara otra vez los camarones para llamar la atención de Luna.

Leonardo había sido clarísimo.

El señor lo hizo a propósito.

Damián miró la mesa.

Pensó en Luna subiendo sola.

El apetito se le fue.

—Señor —dijo Valeria con cuidado—, a las mujeres hay que consentirlas. Si siempre está tan serio, cualquiera se pondría triste. O le daría miedo.

Damián guardó silencio un momento.

Luego soltó un resoplido.

—A ti no te da miedo.

Valeria no supo qué responder.

Damián tomó un camarón.

Don Ramiro abrió los ojos.

—Señor...

Damián no se lo llevó a la boca.

Empezó a pelarlo.

No era hábil al principio. Se pinchó los dedos más de una vez.

Se preguntó si Luna también se había lastimado el día que le peló camarones.

El primero le tomó varios minutos.

Después aprendió.

Uno.

Otro.

En poco tiempo dejó la carne limpia, rosada, acomodada en el centro del plato.

Don Ramiro lo miraba como si hubiera visto algo imposible.

El señor odiaba esas tareas pequeñas.

Más que nada, no dejaba de vigilarlo por si le daba por comerse uno.

Damián terminó, miró sus dedos pegajosos y fue a lavarse las manos.

Cuando volvió, Valeria señaló el plato.

—Yo también quiero.

—Don Ramiro, hazle una porción —ordenó Damián.

Luego empujó el plato ya pelado.

—Llévaselo.

Don Ramiro entendió.

Era para la señora.

Ni el abuelo de Damián había recibido ese trato.

Valeria hizo un puchero y dejó de pedir camarones.

Don Ramiro subió con el plato.

Luna estaba sentada en la alfombra, junto a la cama, con la cabeza hecha un nudo.

Abrió la puerta.

Vio los camarones pelados.

El estómago se le revolvió.

—Señora, el señor pidió que se los trajera.

Luna palideció.

—No quiero. Lléveselos.

Cerró la puerta y corrió al baño.

La imagen de Mateo pelando camarones en la casa Salcedo volvió de golpe.

Su voz suave.

Su sonrisa falsa.

Y luego, la muerte que le dio.

Luna quiso vomitar.

¿Qué quería Damián?

¿También vio a Mateo pelarle camarones aquel día?

¿Por eso mandó un plato?

¿Para recordarle la escena de la alberca?

Entonces, desde el principio, Damián nunca pensó en confiar en ella.

Aunque ella se arrepintiera.

Aunque cumpliera su promesa y se casara con él.

Él seguía sin creerle.

Le puso a Valeria para vigilarla y ahora usaba esos camarones para decirle que todo lo que hacía estaba bajo su control.

Abajo, Damián escuchó el portazo.

También escuchó el rechazo.

Su cara se volvió negra.

El plato de cáscaras frente a él parecía burlarse.

Don Ramiro bajó con la porción intacta.

—Señor, la señora se veía mal. Quizá podemos guardarlos y cuando tenga hambre...

—Que coma si quiere.

Damián subió las escaleras.

A mitad de camino se detuvo.

—Llévalos a mi cuarto.

Don Ramiro sufrió en silencio.

¿Y si el señor volvía a perder la cabeza?

—Sí, señor.

Antes de irse, recordó algo y miró a Valeria.

—El doctor Santos dejó una pomada para bajar moretones. La puse en tu cuarto. Luego llévasela a la señora.

—Sí.

Damián se encerró en su habitación.

El plato de camarones sobre la mesa le arruinó más el humor.

Por suerte, sonó el teléfono.

Era Santiago.

—Jefe, investigué. El aborto de Renata Salcedo parece tener algo más detrás.

—Vigílalo. Sea lo que sea, que no toque a mi esposa.

—Sí. También supe que hoy la jefa fue a Grupo Rivas. Manejó el asunto con mucha limpieza, no dejó que la empresa se le subiera encima. Pero los viejos accionistas todavía no aparecieron. Después puede complicarse.

Damián no dijo nada.

Santiago siguió:

—El equipo de Sierra Roja Capital ya llegó. Esperan su orden.

—Que esperen.

Damián colgó.

Volvió a mirar los camarones.

Más tarde salió.

La casa estaba casi en silencio.

Bajó al primer piso y tocó la puerta de Valeria.

Valeria abrió, sorprendida.

—¿Damián?

Él entró.

No vio que, desde la cocina, Luna estaba parada con un vaso de agua en la mano.

Lo vio todo.

Y se quedó helada.

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elizabeth jaimes
por favor más capitulos
Yohelis López cabarca
x fa más capitulos ❤️
Adriana Ruiz
excelente novela 👏👏👏 xfa más capítulos 🙏🙏
Yohelis López cabarca
x fa más capitulos
Adriana Ruiz
Xfa más capítulos 🙏💚
inuyasha/ Tomoe🦊
AHHHH dame más capítulos necesito un maratón
Yohelis López cabarca
hay siempre lo mismo rompen la seguridad x que no miden el peligro
Yohelis López cabarca
jajajaja hay Damián
inuyasha/ Tomoe🦊
AHHHH necesito más capítulos plis no dejes de actualizar 😭😭😭😭
Yohelis López cabarca
esa Lina renació sabe cómo le fue en el pasado y mete las patas hasta el fondo da rabia pero me gusta la novela
Adriana Ruiz
Excelente novela 👏👏👏 más capítulos xfa 🙏🙏💚
Adriana Ruiz
más capítulos xfa 🙏🙏 excelente novela 👏👏👏
🦋Mica Amaro🦋
autora podría actualizar porfavor 😭
MARIANGEL O VALDEZ
El libro es genial pero cuando habrá actualización?
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