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Volver a Vos

Volver a Vos

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Aventura de una noche / Mujer poderosa / Madre soltera / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:153k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Cuatro años atrás, Lara Rivas lo perdió todo en una sola noche: su familia, su prometido, su nombre y casi la vida. Traicionada por su propia hermana, desapareció sin mirar atrás.

Ahora vuelve a Buenos Aires con otro rostro, otro nombre y dos hijos que son todo su mundo. Solo quiere recuperar lo que le arrebataron y hacer caer a quienes la destruyeron.

Pero Sebastián Ferrer aparece otra vez.

Frío, poderoso y acostumbrado a que nadie le diga que no, Sebastián no logra entender por qué esa mujer le resulta tan familiar. Tampoco por qué sus hijos se parecen tanto a él.

Entre secretos, heridas viejas y una atracción que ninguno de los dos pidió, Lara intenta mantenerse lejos.

El problema es que sus hijos ya eligieron bando.

Y esta vez, el pasado no piensa quedarse enterrado.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Media hora después, Mora estaba sentada en el living de la residencia Ferrer como si el sillón carísimo tuviera agujas escondidas.

Ella sabía que Sebastián Ferrer vivía en Torres del Río, en la zona de casas privadas. Lo sabía como lo sabía todo Buenos Aires: de lejos, por rumores, por notas, por ese tipo de datos que una no espera tocar nunca.

Y ahora lo tenía enfrente.

Sebastián no hacía nada.

Ese era el problema.

No levantaba la voz, no golpeaba la mesa, no hacía teatro. Solo miraba con esa cara vacía que lograba que el aire pareciera más fino.

Mora escuchó la explicación y tardó en reaccionar.

—¿Qué?

Sebastián frunció el ceño.

Nicolás se apuró.

—Te lo resumo. Mi hermano tiene un problema leve con la comida. Eso lo sabe media ciudad. Hoy vi unos videos de Dulce comiendo y, bueno, funcionó. La idea es invitarla a comer acá en horarios de almuerzo y cena.

No dijo lo de Mateo.

La existencia de Mateo Ferrer estaba demasiado protegida. Fuera del círculo íntimo, casi nadie sabía que Sebastián tenía un hijo.

—Mirá —agregó Nicolás—, obvio que no pretendemos que lo haga gratis. Pedí lo que quieras.

Mora tragó saliva.

—Yo no puedo decidir eso.

—¿Por?

—Soy la madrina. No la tutora. Su mamá está trabajando. A ella tienen que preguntarle.

—¿Pueden quedarse hasta que salga?

Mora quiso decir que no.

Miró a Sebastián.

No se animó.

Dulce, en cambio, no tenía ningún problema.

Estaba sentada al lado de Mora, con los ojos clavados en Sebastián.

Brillaban.

Así que ese era su papá.

Era tan lindo.

Ahora entendía por qué Benja no podía venir. Si Benja aparecía, cualquiera con ojos iba a notar el parecido.

Sebastián levantó la vista.

Los ojos de Dulce brillaron todavía más.

Él le hizo un gesto con la mano.

La nena saltó del sillón y corrió hasta quedar frente a él.

Sebastián, sin saber por qué, sintió que algo se le ablandaba.

—¿No me tenés miedo?

—Pa... —Dulce tosió rápido—. Señor Sebastián no es un monstruo. ¿Por qué le voy a tener miedo?

Nicolás se inclinó hacia ella.

—¿Y yo? ¿Soy lindo?

Dulce lo miró con atención.

Nicolás ya sonreía, preparado para el elogio.

—Usted...

—Sí.

—Es medio grasita.

Mora se tapó la boca.

Nicolás se quedó duro.

Sebastián bajó la mirada, pero en sus ojos pasó una sombra de risa.

En Dawn, Lara terminaba de presentarse ante el equipo de diseño.

Del otro lado del vidrio, Candela la observaba desde la oficina de presidencia.

No podía ser.

La cara solo tenía un parecido parcial, sí. El estilo era otro, la postura era otra, la mirada era otra. Aquella Lara ingenua de hace cuatro años no sabía pararse así.

Pero se llamaba igual.

Y esa forma de mirar...

Candela tomó el teléfono y llamó a Ricardo.

—Papá, vos fuiste quien ofreció el sueldo alto para traer a Jane. ¿Cuánto sabés de ella?

—¿Qué pasa?

—Primero contestame.

Ricardo suspiró.

—Argentina, formada en Corea, premios internacionales, diseñadora conocida. Eso. ¿Por qué?

—Su nombre argentino es Lara Rivas.

Del otro lado hubo silencio.

Candela bajó la voz.

—Y se parece a mí.

Ricardo tardó unos segundos en responder.

—No es ella.

—¿Estás seguro?

—El hombre que contratamos confirmó que Lara no respiraba cuando la tiró al río.

Candela cerró los ojos.

Quería creerle.

—Bien.

Cortó.

Miró de nuevo hacia el área de diseño.

Ojalá fuera una coincidencia.

Pero Candela nunca apostaba su vida a un ojalá.

La tarde de Lara pasó entre recorridos por departamentos, presentaciones y miradas incómodas. Vicky le mostró oficinas, archivos, muestras, salas de reunión. Lara era una directora de diseño llegada de golpe y demasiado joven; en varias caras vio resistencia.

No le importó.

Había ido a trabajar.

No a caer simpática.

Al terminar el horario, fichó salida y bajó.

En la puerta estaba la van de Mora.

Mora sacó la cabeza por la ventanilla.

—Subí rápido antes de que me reconozcan.

—¿Qué hacés acá?

—Te vine a buscar.

Lara abrió la puerta del acompañante, se sentó y recién entonces vio a los dos hombres en el asiento trasero.

Nicolás sonrió.

—Hola, hermosa. Qué casualidad.

Sebastián la miraba en silencio.

—¡Mamá!

Dulce asomó desde atrás del asiento.

—¡Sorpresa!

Lara tardó dos segundos en ordenar la escena.

Después miró a Mora.

Mora levantó una mano.

—Te explico.

Lo hizo en pocas frases. Nicolás, la visita, la residencia, la propuesta de que Dulce comiera allí.

Lara escuchó todo y contestó sin pensar:

—No.

Nicolás abrió la boca.

Sebastián lo frenó con una mano.

—Si es por lo de ayer en el aeropuerto, puedo disculparme.

Nicolás se quedó mirándolo.

¿Sebastián Ferrer disculpándose?

Con una mujer.

Y usando una frase completa.

—No es por eso —dijo Lara—. Mi hija no trabaja comiendo para entretener a adultos ricos.

—No es trabajo.

—Entonces tampoco hay nada que hablar.

Nicolás se inclinó entre los asientos.

—Lara, pensalo. Dulce come todos los días. Comer acá o allá no cambia tanto. Nuestra casa está en el mismo complejo, tiene seguridad, patio, pileta, gente pendiente. Vos trabajás, Mora también va a filmar. No tendrías que dejarla con cualquiera.

—No los conozco.

—Podés venir con ella.

Sebastián no lo contradijo.

Eso hizo que Lara se pusiera más alerta.

—No.

Dulce le tironeó el blazer.

—Mamá...

—Dulce, no.

—Porfi.

—Dije que no.

La nena bajó la mirada.

—Es que el señor Sebastián se siente como un papá.

Lara sintió el golpe en el pecho.

Benja y Dulce no conocían a su padre. Ella había levantado una pared alrededor de ese tema, no por vergüenza, sino por miedo.

Miedo a encontrar al hombre equivocado.

Miedo a que alguien intentara quitarle a sus hijos.

Dulce siguió, más bajito:

—Yo solo quiero saber cómo se siente tener un papá cerca.

Lara cerró los ojos.

No aceptó.

Pero tampoco pudo volver a decir no.

—Lo voy a pensar.

Dulce levantó los bracitos.

—¡Sí!

—Dije pensar.

—Cuando mamá piensa, casi siempre es sí.

Sebastián miró a la nena con una curva mínima en la boca.

Veinte minutos después llegaron a Torres del Río.

Nicolás todavía intentó venderles la casa.

—Podrían subir a conocer. Tenemos tres plantas, cava, jardín, pileta. Para chicos es ideal.

Lara lo miró.

—¿Esto era una invitación o una visita guiada para presumir plata?

—Un poco de ambas.

—No.

Mora quiso arrancar.

—Esperá —dijo Sebastián.

La voz de él bastó para que Mora dejara el pie quieto.

Sebastián se acercó a la ventanilla de Lara y le mostró el teléfono.

—QR.

—¿Para qué?

—WhatsApp. Cuando lo pienses, me avisás.

—No hace falta.

Él bloqueó la pantalla.

Lara empezó a relajarse.

Entonces Sebastián dictó una serie de números.

—Mi teléfono privado.

Lara se quedó muda.

Ella había querido decir que no era cómodo intercambiar contacto con un desconocido.

Él entendió que WhatsApp no era cómodo y le estaba dando el número directo.

—Pará —dijo ella, derrotada—. Mejor WhatsApp.

Sebastián volvió a abrir el QR.

Lara escaneó.

Mandó la solicitud bajo su mirada.

Él aceptó en el acto.

Cuando la van se alejó, Nicolás todavía no se recuperaba.

—Hermano.

Sebastián guardó el celular.

—¿Qué?

—Le diste tu número privado a una mujer.

—Ruidoso.

—Y te acercaste a menos de diez centímetros de su cara. Y la agregaste vos. Y hablaste un montón. Decime la verdad: ¿te gusta Lara?

1
Cliente anónimo
Que feo cuando no las terminan
Mirtha Van Meegroot
no pueden publicar una novela sin final!!!!! muy mal........esperando el final... por favor...☺️☺️☺️
Cliente anónimo
Ya quiero el final
mafe
chee, solo por que ella se lo pidio
mafe
me estoy miando de la risa con este episodio/Chuckle//Facepalm/
mafe
zorra
Mildred Maiz
esta historia no tiene pie ni a bezares, van a un set cln dos niños de 3 años cual sea su coeficiente k telextusl, todos hablan, comemos, se los llevan presos y donde estas esos niños, cln quien por dios y siempre lo mismo, ya no se cual tos capituloa siempre lo mismo
mafe: /Scowl//Puke/
total 1 replies
Jessy Grey
ella lo trata muy mal como que el fuera el culpable si en realidad fue ella la que entró en su cama
Belsi Ramirez
q falta de seriedad
Diana Carolina Perez Pulido
segunda vez que nos deja un mes sin actualizar la novela

si no la iba a terminar para que la publicó

es un irrespeto para las lectoras
Belsi Ramirez
que chimba
Miriam Lada
que raro esta novela decía COMPLETA, nunca comienzo una novela si no esta finalizada. y si este es el final.... puagggg es un horror
Anayansi Batista de Caballero
muy buena autora
pero mal que no esta completa
Miriam Lada
Entonces la pulsera que Candela tenía no era de ella sino de Lara. o sea q fue Lara quien salvo la vida de Srbastian cuando fueron adolescentes
Belsi Ramirez
así no se juega con tus lectores eso es falta de respeto
Elianeth Pacheco
Hola que paso con la novela tan buena que iba estoy esperando capitulos porfis un abracito para que te animes a escribir
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
La reconocen muy fácil , a pesar de haber cambiado de apariencia. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
😂😂😂😂Pobre Joaquin. 😂😂😂😂🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Esta pareja es muy tóxica, se guardan todo, suponen, no comprueban, se dejan llevar por las apariencias. Ya es tiempo de que hablen como adultos. 🧐🤨🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
🤭🤭🤭🤭😂😂🇨🇴🇨🇴
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