Hice todo lo posible para que este mundo no cayera en manos de esos demonios, pero de nada sirvió mi sacrificio porque termine siendo traicionada por la persona a quien le había entregado mi corazón
Ahora renazco miles de años en el futuro y aunque el mundo se viene abajo dejaré que se coman entre ellos y no colabore con los descendientes de esas personas
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Capitulo 18
El amanecer tardó en llegar, como si el mismo cielo dudara en iluminar el rastro de cenizas y sangre que habíamos dejado a las puertas del reino humano.
El campamento improvisado de los demonios se había alzado con una velocidad abrumadora a las afueras de la ciudadela. Los soldados humanos sobrevivientes habían sido desarmados y confinados bajo estricta vigilancia, mientras que el cuerpo de Feli ya no era más que un despojo frío tirado en algún rincón, esperando ser quemado para evitar que se convirtiera en un símbolo de rebelión para los suyos.
Me encontraba dentro de la tienda principal, tratando de limpiarme las manos con un paño húmedo. El agua en la palangana de plata se había teñido de un rosa pálido, pero por más que tallaba mi piel, sentía que el olor a hierro y el recuerdo de la daga hundiéndose en su garganta seguían pegados a mí.
Valerius: Vas a terminar lastimándote si sigues frotando así - la voz suave de Valerius interrumpió mis pensamientos. Entró a la tienda en silencio y se arrodilló frente a mí, quitándome el paño de las manos con delicadeza. Tomó mis dedos entre los suyos, que estaban cálidos y limpios, y comenzó a masajearlos con suavidad. Su mirada estaba cargada de una preocupación que no había desaparecido desde que terminó la batalla.
Luna: Estoy bien —mentí, bajando los ojos—. Solo... es extraño. Pensé que cuando Feli muriera, sentiría una paz absoluta. Pero solo siento un vacío enorme y cansancio, mucho cansancio.
Valerius: Es normal Luna. Llevabas ese rencor como una armadura para protegerte - dijo él, besando el dorso de mi mano - Ahora que ya no lo necesitas, tu cuerpo finalmente se está dando cuenta de lo pesado que era, pero ya pasó. Estás a salvo, y yo estoy aquí. - Asentí, dejando que mi frente descansara contra su hombro. Por unos segundos, el caos del exterior desapareció, reducido únicamente al compás de su respiración. Sin embargo, la paz duraba poco en nuestro mundo.
La cortina de la tienda se abrió de golpe, rompiendo nuestro momento. Malofov entró con paso firme, cruzado de brazos y con su habitual expresión de pocos amigos, aunque esta vez no venía solo. Marita venía detrás de él, con porte firme aunque su rostro lucía demacrado por el esfuerzo mágico de las últimas horas.
Malofov: Siento interrumpir el idilio - soltó Malofov con ironía, aunque no había veneno real en su voz - Pero tenemos un problema con los humanos. Específicamente, con la gente del pueblo.- Me incorporé de inmediato, y Valerius se puso de pie, colocándose sutilmente a mi lado, recuperando su postura de líder imponente.
Valerius: ¿Qué pasa con ellos? - preguntó Valerius, frunciendo el ceño - Juraron lealtad. Si intentan una revuelta...
Marita: No es una revuelta - intervino Marita, dejándose caer en una de las sillas con un suspiro de agotamiento - Es peor. Es pánico colectivo, los sacerdotes que Killian ejecutó eran vistos como santos divinos por la plebe. Ahora que no están, y que Feli ha muerto, el pueblo cree que los demonios han venido a devorar sus almas. Están encerrados en sus casas, rezando y quemando sus propios suministros. Si no hacemos algo, el reino humano colapsará por inanición y miedo antes de que podamos instaurar el nuevo orden.
Malofov: Necesitamos que la "Santa" hable —dijo mirando a su madre—. Pero ella está exhausta. Su flujo de magia está inestable por haber mantenido el disfraz de Sabrina durante tanto tiempo bajo la presión de los amuletos sagrados.
Miré a mi hermana. Su piel estaba inusualmente pálida y sus manos temblaban levemente sobre su regazo. Había arriesgado demasiado por todos nosotros, jugando un papel peligroso.
Luna: Yo iré —dije firmemente, dando un paso al frente. Valerius me tomó del brazo de inmediato, con los ojos abiertos de par en par.
Valerius: No, Acabas de salir de una batalla. Tampoco voy a dejar que vayas sola a ese lugar puede ser peligroso
Luna: No iré sola. Iré con Malofov - respondí, mirando al hijo de Kalliel. Éste alzó una ceja, claramente sorprendido - Los humanos me temen, sí, pero también me vieron actuar junto a Marita. Si Malofov, que representa la fuerza militar de los demonios, y yo, que ejecuté la justicia contra su rey nos presentamos juntos para ofrecerles un tratado real, entenderán que no buscamos su exterminio, sino el orden. Además... - miré de reojo a Malofov - Ya hacemos buen equipo ¿O me equivoco? - Malofov guardó silencio por unos tensos segundos. Luego, una comisura de sus labios se elevó en una mueca que casi parecía una sonrisa.
Malofov: Es una idea estúpida y suicida —declaró el demonio de cabello oscuro—. Me gusta porque si te matan mi padre no podrá culparme a mí, sino a tu terquedad. - Dice con una sonrisa de lado
Valerius: Malofov - le advirtió Valerius con una voz tan baja y peligrosa que hizo que el aire de la tienda se enfriara - Mide tus palabras, tienes que hacer todo lo posible para que vuelva a salvo - Este chaqueta la lengua con molestia y se cruzó de brazos
Marita: Bien, Luna tiene razón. El hierro debe forjarse mientras está caliente. Si pasa mas tiempo todos tendrán más miedo y ese miedo puede ser peligroso - Asentí ante las palabras de Marita
Valerius: Ten mucho cuidado, estaré aquí esperando por tí - Asientos con una gran sonrisa y el solo soltó un suspiro al ver que no había nada que me hiciera cambiar de opinión
Luna: Estaré bien - le aseguré, dándole un corto beso en los labios antes de dar la vuelta.
Después de decir esto, todos salieron para darme tiempo a prepararme. Me bañé, cambie y puse un vestido sencillo para luego salir. La brisa fría del amanecer me golpeó e hizo que todos los recuerdos de lo que había pasado se arremoline en mi mente
Malofov: ¿Lista? - Veo como él estaba de pie frente a mí ahora con un nuevo traje, yo asiento y comienzo a caminar al territorio humano. Espero que podamos llegar a un buen acuerdo
encontrar la paz y que Luna deje
ese pasado y puede vivir bien con Valerio en verdad lindo final felicidades
inocente en sus planes y las hermanas tengan su venganza contra ese par