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Embarazada Del Magnate

Embarazada Del Magnate

Status: Terminada
Genre:CEO / Aventura de una noche / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luciara Saraiva

Júlia Fonseca siempre fue la guerrera silenciosa. Abandonada por su padre y criada por una madre que se desvivió para darle lo mínimo necesario, Júlia ahora enfrenta la pesadilla de ver a esa madre en coma, con las facturas del hospital acumulándose.

Para sobrevivir y mantener a su madre con vida, se lanza al mundo nocturno de Nueva York, consiguiendo trabajo como camarera en un club de lujo.

En su primera noche, atiende el área VIP y se cruza con un hombre impresionante: frío, misterioso, con una mirada que promete problemas. Todo se sale de control cuando alguien malintencionado echa una droga en la bebida que Júlia está a punto de servirle.

Llega el caos tras una fuerte discusión; él la obliga a beber la bebida alterada. El resultado es explosivo. Dominados por una atracción incontrolable y los efectos de la droga, Júlia y el extraño viven una noche intensa y sin barreras.

Ninguno de los dos imaginaba que ese encuentro sería el punto de inflexión de sus vidas para siempre.

NovelToon tiene autorización de Luciara Saraiva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Júlia fue prontamente atendida en la emergencia. El dolor, inicialmente agudo e intermitente, se había convertido en una punzada constante y lacerante en la región lumbar y abdominal. No presentaba sangrado, pero la intensidad del dolor y el sudor frío en su rostro eran visibles.

-- Tengo dolores fuertes en la espalda y en el vientre, -- consiguió decir a una enfermera mientras era conducida a una camilla.

Pocos minutos después, una médica, con un semblante serio, comenzó a examinarla.

-- Usted está embarazada, ¿cierto? -- preguntó la médica, con la voz profesional, mientras tocaba el abdomen de Júlia.

Júlia asintió, con los dientes apretados. -- Sí. De un mes. Lo descubrí hoy, pero aún no me he hecho un examen de sangre para confirmar, solo prueba de farmacia.

La expresión de la médica se tornó un poco más preocupada.

-- Sus signos vitales están estables, pero el dolor que usted describe y su palidez son preocupantes. Necesitamos hacer una ecografía inmediatamente para verificar al bebé y excluir cualquier riesgo de aborto espontáneo u otra complicación.

La palabra "aborto" alcanzó a Júlia como un puñetazo. Todo su esfuerzo, todo el dolor emocional de la decisión de esconder el embarazo, ahora parecía frágil ante una amenaza física. El miedo de perder a aquel pequeño ser, que mal comenzaba a manifestarse, era abrumador.

-- Por favor… hagan lo que sea preciso, -- murmuró Júlia, sintiendo las lágrimas retornar, esta vez motivadas por el pavor.

Mientras la preparaban para el examen, el celular de Júlia vibró en su bolso. Era Lilian.

Lilian: Gata, ¡estoy llegando! Calma, respira hondo, todo va a salir bien.

La presencia de Lilian era un consuelo, pero Júlia mal tuvo tiempo de responder. Fue llevada rápidamente a la sala de ecografía. La pantalla, inicialmente grisácea, ganó vida bajo las manos de la técnica.

La médica estaba al lado de la máquina, observando con atención. El silencio en la sala era pesado, interrumpido apenas por el clic de algún botón y por el murmullo técnico de la médica.

-- Conseguimos visualizar el saco gestacional y la vesícula vitelina, -- dijo la médica, apuntando hacia un punto oscuro en la pantalla. -- No obstante, su útero está presentando contracciones leves y recurrentes, y hay una pequeña área de desprendimiento de óvulo. Es pequeño, pero es la causa de sus dolores.

Júlia sintió el corazón hundirse.

-- ¿Qué… qué eso significa, doctora?

-- Significa que usted está con una amenaza de aborto. Pero vamos a resolver esto con algunos medicamentos, quédese tranquila. Su bebé va a estar bien.

Júlia cerró los ojos, sintiendo una ola de alivio y pánico al mismo tiempo.

-- Vamos a internarla inmediatamente. Usted necesitará reposo absoluto por lo menos 48 horas, medicamentos para inhibir las contracciones y acompañamiento. Si el dolor cesa y el desprendimiento no aumenta, podremos considerar el alta, pero el reposo será estricto por un buen tiempo.

Lilian llegó al hospital y corrió a la recepción, encontrando a Júlia ya instalada en una habitación simple, con un acceso venoso en el brazo. Júlia estaba pálida y lloraba silenciosamente, pero el sonido del monitor fetal la calmaba.

-- Dios mío, Júlia, -- exclamó Lilian, corriendo a abrazarla con delicadeza. -- ¿Qué sucedió?

Júlia resumió el diagnóstico, con la voz embargada. -- Es una amenaza… El desprendimiento es pequeño, pero necesito quedarme aquí. Si yo perdiera… Lilian, yo no soportaría.

-- Usted no va a perder. Yo estoy aquí. Y usted va a seguir todas las órdenes médicas, ¿entendido? -- Lilian tomó la mano de Júlia con firmeza.

-- ¿Qué puedo hacer ahora? ¿Necesito ir a buscar algunas cosas para usted en casa?

-- Mi bolso está en la mesita de noche. Manda un mensaje para Suzana. Dile que tuve una emergencia médica y que no puedo ir a la oficina en los próximos días. Nada más. No digas que es embarazo. Nadie puede saber. Cuando sea lunes, regreso.

Lilian tomó el celular de Júlia y digitó el mensaje para Suzana.

-- Hecho. Ahora descansa. Yo me voy a quedar aquí hasta que me expulsen. Usted no está sola en esto.

Júlia sonrió débilmente, pero agradecida por tener a Lilian a su lado.

En el bar movimentado, el grupo festejaba el gran triunfo.

-- Vamos a brindar, personal. Hoy la noche es nuestra -- dijo Suzana muy feliz. En ese momento, Samira y Saulo que habían viajado a mando de Otávio para tratar asuntos de la empresa, se unieron a Otávio, Daniel, Suzana y Alonso en el bar. Samira miró a Suzana con mirada de fuego.

-- ¿Y dónde está Júlia? Ella debería unirse a nosotros en esta conmemoración. -- Comentó Daniel recordando la ayuda de Júlia durante el proceso de Otávio.

Otávio dio un sorbo a la bebida, pero no respondió nada.

-- Júlia es muy correcta, -- respondió Suzana. -- Ella es bien discreta, pero aún así voy a llamar para ella.

Suzana abrió la aplicación de mensajes de su celular y abrió sus ojos, sorprendida. En el mismo instante, la mirada despreocupada de Otávio cambió, encarando a ella con curiosidad: -- ¿Qué sucedió con ella, Suzana? -- Él preguntó directamente.

-- Ella se sintió mal y fue hospitalizada. Pero dijo que se está recuperando bien y no podrá venir a trabajar en los próximos días.

Suzana respondió leyendo prácticamente el mensaje.

Otávio quedó inquieto. Sentía que no era solo eso.

-- Me envía el número de ella, -- dijo Otávio levantándose de la silla. -- Ella fue muy útil en el proceso, quiero también ayudarla.

Él añadió, no queriendo demostrar que estaba realmente preocupado con la secretaria.

Todos en la mesa miraban fijos para el magnate. Otávio nunca demostró interés por mujer alguna antes, eran ellas que siempre lo procuraba. Y nunca había pedido el número de una mujer, siendo Júlia, la primera.

Suzana y Samira percibieron que Otávio tenía un interés mayor por Júlia. Y ellas la envidiaron por eso. Otávio nunca demostró interés o preocupación con ninguna de ellas.

-- ¿Va a demorar para enviar, doctora Suzana? -- Él cuestionó irritado sin importarse con el restante del grupo que estaba en la mesa.

Suzana envió el contacto de Júlia para Otávio que luego lo guardó y salió de la mesa en dirección al lugar reservado fuera del bar.

Él llamó para ella. El celular de Júlia vibró encima de la mesita de noche. Ella estaba reposando, pero consiguió escuchar. -- Lilian, mira quién está llamando, por favor.

Lilian se levantó del sillón y tomó el celular.

-- Es un número desconocido. ¿Quieres que yo conteste? Puede ser alguien de su trabajo, preocupado.

Julia pensó por un instante con el celular continuando a vibrar.

-- Trae, yo voy a contestar. Lilian entregó el celular en la mano de la amiga.

-- ¿Hola? -- dijo Júlia con voz cansada.

Del otro lado de la línea, Otávio percibió el tono suave de la voz de Júlia. -- Hola, Júlia. Soy yo, Otávio Davis. -- él respondió intentando sonar natural. -- ¿Por qué no vienes para mi conmemoración? Al final, usted también trabajó mucho.

Otávio, orgulloso, no quiso preguntar directamente si ella estaba bien. Él no quería demostrar flaqueza, o preocupación, no para ella.

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