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Esta Vez No Moriré.

Esta Vez No Moriré.

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:364.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: A.Gaby

Doña Matilde, una mujer de setenta años, pasa sus noches viendo novelas y criticando a las protagonistas ingenuas que confían en las personas equivocadas. Mientras mira una historia donde la dulce Sonia será traicionada y asesinada por su propia prima, Matilde no puede evitar enfurecerse por tanta ingenuidad. Pero un repentino paro cardíaco cambia su destino.
Al despertar, descubre algo imposible: ya no es Doña Matilde. Ahora es Sonia, la protagonista de la novela Amor cruel, cruel destino.
Con todos los recuerdos de la historia y sabiendo que su prima Paula planea destruirla, Matilde tiene una ventaj noa que nadie más posee: conoce el final.
Y esta vez no piensa permitir que ocurra. Porque si el destino cree que Sonia debe morir… tendrá que enfrentarse a una mujer que no tiene miedo de cambiar la historia

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Verdades entre risas

El vapor aún llenaba la habitación del spa.

Las luces suaves, el aroma de los aceites y el silencio relajante contrastaban con el caos que había ocurrido minutos antes.

Sonia estaba sentada en la camilla acomodándose el cabello mientras observaba su reflejo en el espejo de la pared.

Entonces frunció el ceño.

—¡Oye! —dijo de repente.

Santiago, que estaba tranquilamente recostado como si nada hubiera pasado, levantó una ceja.

—¿Qué ocurre, pequeña traviesa?

Sonia se acercó al espejo y se giró un poco para ver su cuello.

—¡Mira esto!

Señaló varias marcas rojizas en su piel.

—A mí me gusta el sexo salvaje… pero no me gusta que me marquen como si fuera una vaca.

Santiago tardó dos segundos en reaccionar.

Luego comenzó a reírse.

Se echó hacia atrás riéndose con ganas.

—¿De qué te ríes? —protestó Sonia.

Santiago la miró divertido.

—Eso no decías hace un rato.

—¿Ah no?

—No.

Imitó una voz exagerada.

—“Dame más duro, papi…”

Sonia abrió los ojos de par en par.

—¡Cállate!

Santiago soltó otra carcajada.

—“No pares…”

—¡Santiago!

—“Más fuerte…”

Sonia tomó una toalla y se la lanzó.

—¡Eres un idiota!

Pero él solo seguía riendo.

—Admite que lo disfrutaste.

Sonia cruzó los brazos.

—Eso no es el punto.

Volvió a mirarse en el espejo.

—Ahora tengo que cubrir esto.

—Te ves bien así.

—No.

—Sí.

—No.

Sonia suspiró con resignación.

—Definitivamente me tocará usar algo que tape el cuello.

Santiago se acercó con una sonrisa provocadora.

—Si quieres podemos hacer más marcas…

Sonia lo empujó.

—Ni se te ocurra.

Él levantó las manos en señal de rendición.

—Está bien, está bien.

Sonia tomó una bata del spa.

—Vamos.

—¿A dónde?

—A salir de aquí.

Sonia caminó hacia el baño.

Mientras entraba pensó para sí misma:

—Este hombre me va a dejar coja.

Luego una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Pero bueno… me dio duro… justo como me gusta.

Se ducharon rápidamente para quitarse los aceites del masaje.

Cuando terminaron, salieron del spa.

El aire fresco del exterior era agradable después del calor del lugar.

Sonia tenía hambre.

—¿Comemos algo? —propuso Santiago.

—Sí, me muero de hambre.

Caminaron hacia el restaurante del complejo.

Era elegante pero relajado, con mesas cerca de grandes ventanales que daban al jardín.

Se sentaron frente a frente.

Un camarero tomó su orden.

Durante unos minutos ambos permanecieron en silencio.

Era la primera vez que realmente se miraban con calma desde que se conocieron.

Santiago rompió el silencio.

—Creo que es momento de presentarnos formalmente.

Sonia levantó una ceja.

—¿Ahora?

—Sí.

Extendió la mano.

—Soy Santiago Ibáñez.

Sonia lo miró.

—Soy CEO de la empresa tecnológica Ibáñez.

Sonia tomó su mano con curiosidad.

—Sonia.

Santiago esperó.

—¿Sonia…?

—Sonia de la Vega.

Santiago se quedó quieto.

—¿De la Vega?

—Sí.

—¿La empresa de exportación de autos?

Sonia asintió.

—De la Vega LTDA.

Santiago parpadeó sorprendido.

—Vaya coincidencia…

Sonia frunció el ceño.

—¿Por qué lo dices?

Santiago se recostó en la silla.

—Hace dos meses y medio tenía una reunión programada con esa empresa.

Sonia lo miró.

—¿En serio?

—Sí.

—¿Y qué pasó?

Santiago cruzó los brazos.

—Mi asistente investigó la empresa antes de la reunión.

Sonia lo observaba atentamente.

—¿Y?

Santiago la miró directamente.

—Encontró algo extraño.

Sonia sintió una ligera tensión.

—¿Qué cosa?

Santiago habló con calma.

—Según los informes… la empresa está prácticamente en la quiebra.

Sonia se hizo la que no sabía nada.

—¿Qué más decía el informe?

—Que es básicamente un cascarón vacío.

El camarero llegó en ese momento con la comida.

Pero Sonia apenas lo notó.

—Eso es imposible… —murmuró.

Santiago continuó.

—Había desfalcos de dinero. Movimientos financieros muy sospechosos.

Sonia se quedó atenta escuchando.

—Entonces… era verdad no estoy equivocada.

Santiago la observó con atención.

—¿Qué quieres decir?

Sonia respiró hondo.

Luego apoyó los codos en la mesa.

—Lo sé.

Santiago frunció el ceño.

—¿Lo sabes?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

—Desde que empecé a trabajar en la empresa hace dos meses.

Santiago parecía sorprendido.

—Entonces…

Sonia habló en voz más baja.

—Alguien está malversando el dinero de la empresa.

Santiago la miró fijamente.

—¿Cuánto?

—Mucho.

Sonia bajó la mirada por un momento.

—Si esto sigue así… en poco tiempo la empresa quedará en ruinas.

Santiago guardó silencio.

—¿Tu padre lo sabe?

—No.

—¿Por qué no?

Sonia suspiró.

—Porque podría afectarle demasiado.

Luego levantó la mirada.

—Además… quiero encontrar al responsable antes.

Santiago apoyó los brazos sobre la mesa.

—¿Tienes algún sospechoso?

Sonia dudó un momento.

—Tengo varios.

—¿Pruebas?

Sonia sonrió levemente.

—Algunas.

Santiago levantó una ceja.

—Explícate.

Sonia se inclinó hacia él.

—Tengo un plan.

Santiago la observó con interés.

—¿Qué tipo de plan?

—Estoy esperando que el culpable cometa un último error.

—¿Una trampa?

—Exactamente.

Santiago sonrió.

—Me gusta cómo piensas.

Sonia continuó.

—Estoy casi segura de que pronto dará la cara.

—¿Y después?

—Tendré pruebas suficientes para mostrar a los accionistas.

Santiago asintió lentamente.

—Así evitarás que la culpa recaiga sobre tu padre.

—Exacto.

Sonia lo miró fijamente.

—No pienso permitir que manchen su buen nombre.

Santiago permaneció en silencio unos segundos.

Luego dijo algo que Sonia no esperaba.

—Puedo ayudarte.

Sonia levantó una ceja.

—¿Cómo?

Santiago sonrió ligeramente.

—Digamos que tengo recursos… y experiencia investigando empresas corruptas.

Sonia lo observó con curiosidad.

—¿Por qué ayudarías?

Santiago se inclinó un poco hacia ella.

—Porque odio a los ladrones.

Luego sonrió con picardía.

—Y porque me agradas.

Sonia negó con la cabeza.

—Claro… seguro.

Santiago tomó un sorbo de su bebida.

—Piénsalo.

Sonia lo miró. Tal vez aceptar su ayuda no era mala idea.

Después de todo…

—Te voy a necesitar cuando se sepa quién está detrás de todo esto. Tú vas a ser nuestra tabla de salvación. Claro, si quieres. Escucha, mi plan es el siguiente…

Acepto pequeña traviesa.

- Agrégame al WhatsApp este es mi número...

- Listo ya estás agregado guapo

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❈` 🎀 JANA❀ 🎀 `❈
mmm este masaje terminará con final feliz 🥰😍😍
Marsol
Muy buena 👍
Jessica Flores
JAJJAJAJA por dios 🤣 me recordó a mi abuelita cuando peleaba con la televisión 📺.
Luz Mery Suarez
🤣🤣🤣🤣 hay pobre don Sergio y a Santi le van a dar como a cajón que no sierra 🤣🤣🤣
Luz Mery Suarez
cómo siempre a las maniaticas les sale mal la maldad y la culpa la tiene otro jamás asumen sus errores
Luz Mery Suarez
hay Dios se junto las dos de siquiatra locas 🤭
Luz Mery Suarez
hay Sonia o Matilde está muy descuidada estás dando papaya devio asegúrate que esa maldita se refundiera en la cárcel
Luz Mery Suarez
hay por Dios así este rendida no firme sin leer no haga lo del Bar se tomó el trago 🤭
Luz Mery Suarez
Dios santo saca rápido a sus padres esa putizorra la está envenenando 🤭
Luz Mery Suarez
me está encantado en todos estos años leyendo novelas nadie había hecho una con una anciana. y se que me voy a morir de risa espectacular 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
ocalani
Pura risa me gusto mucho
Josefa Villalta
Excelente
Maria Elena Gomez
Normal
Maria Riquelme
Empecé a leer esta novela riéndome y la terminé isma manera , felicidades escritora muy hermosa tu Novela espero leer otra
Nerika Moreno
Ahora sí se murió el pobre viejo 🤣🤣🤣🤣🤭🤭 tres nietos 🤣🤣🤣🤣🤪🤪🤪
Maria Riquelme
🤣🤣😂😂😂SONIA salió a la madre se comió el pastel enterito 🤣😂🤣😂🤣😂🤭🤭🤭
Maria Riquelme
Uuuff, que bien que a SONIA no le haya pasado nada y esas dos víboras murieron quemadas,es les ao por malas, por querer hacer daño a una persona que no les había hecho daño a ninguna su prima por envidia y la otra solo porque el hombre que ella amaba nunca la miró
Maria Riquelme
Ojalá no vaya solo porqué esas locas también a él le pueden hacer algo ya tienen a hombres para eso
Maria Riquelme
Dios eso pasó porque se confiaron mucho y nunca investigaron como estaba la víbora en la cárcel
Maria Riquelme
Pero no entiendo porque cuando le contaron a sus padres del compromiso ella dijo que iban a tener un equipo de fútbol y ahora tiene miedo
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