Durante ocho años, Shen Yuchen vivió bajo un nombre que no era el suyo.
Sin familia, sin poder, sin pasado y con una sola orden: no regresar hasta que terminara el plazo.
Pero la noche en que los ocho años llegan a su fin, alguien escribe su verdadero nombre en una calle olvidada de Lóngchéng.
Desde ese momento, todo comienza a derrumbarse.
Un falso heredero ocupa su lugar.
Un hombre con su mismo rostro asegura ser el verdadero Adrián Valerius.
Antiguas familias empiezan a perseguirlo.
Sus recuerdos esconden secretos que alguien borró deliberadamente.
Y dentro de su cuerpo despierta una fuerza relacionada con las misteriosas Nueve Puertas, un poder que incluso las familias más antiguas temen.
Mientras descubre la verdad sobre su origen, Shen Yuchen deberá construir su propio poder, enfrentarse a clanes, cultivadores, imperios empresariales y enemigos ocultos durante siglos.
Pero existe un problema todavía mayor:
Su identidad no fue simplemente robada.
Fue dividida.
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Adrián Valerius ha muerto
La lluvia regresó esa noche.
Lóngchéng parecía haber decidido que cada revelación importante debía ocurrir bajo agua.
Adrián estaba solo en su apartamento.
Esta vez no había velo.
No había guardias.
No había Jian Mo.
No había Meilin.
Había pedido espacio.
Por primera vez desde que terminaron los ocho años, necesitaba silencio de verdad.
Colocó sobre la mesa todos los nombres.
Shen Yuchen.
Adrián Valerius.
Shen Zhaoling.
Tres hombres unidos por algo que había ocurrido dieciocho años atrás.
Zhaoling era sangre Shen.
Adrian Valerius era un niño que debía haber muerto.
Y él...
¿Qué era?
La respuesta parecía obvia.
Shen Yuchen.
El Pozo lo había llamado así.
La sangre coincidía.
Había visto a Shen Jianhong y Shen Lihua.
Pero algo todavía no encajaba.
Si su padre había iniciado Doble Umbral, ¿por qué después intentó investigar el incendio?
Si había utilizado a Adrian Valerius para ocultar a su hijo, ¿por qué Han Qiren parecía proteger a ambos?
Y por qué Lin Yue había advertido:
No confíes en Shen Jianhong.
Adrián abrió el cuaderno.
Creó una línea temporal.
Cinco años:
Shen Lihua muere.
Lin Yue entra en su vida.
Ocho años:
Doble Umbral.
Incendio Valerius.
Dos niños sobreviven.
Nueve años antes del presente:
Shen Jianhong investiga expediente.
Ocho años:
Yuchen enviado a Lóngchéng.
Zhaoling comienza preparación.
Siete años:
Jianhong aparece herido.
Pide a Jian Mo buscarlo.
Han impide contacto.
Presente:
Han muere.
Caja activada.
Puertas responden.
Tres candidatos aparecen.
Adrián miró.
Faltaba una pieza.
¿Por qué Zhaoling fue preparado exactamente cuando él desapareció?
Eso significaba coordinación.
Shen Tianyu.
Su tío.
Tenía que encontrarlo.
Según registros, desaparecido.
Pero su hijo había sido preparado.
Imposible sin apoyo.
Adrián escribió:
Encontrar Shen Tianyu.
Después otra:
Encontrar Lin Yue.
Y:
Encontrar Adrian Valerius.
Tres objetivos.
El teléfono vibró.
Mensaje.
De Meilin.
Sal afuera.
Adrián miró por la ventana.
Un vehículo.
Bajó.
Meilin esperaba.
—Tenemos un problema.
—Otro.
—Tu identidad acaba de desaparecer.
Adrián frunció el ceño.
—¿Cuál?
—Adrián Valerius.
Le mostró pantalla.
Registros civiles.
Fallecido.
Fecha de muerte:
esa misma noche.
Adrián se quedó quieto.
—Causa.
—Accidente.
—¿Dónde?
—Lóngchéng.
Una noticia apareció.
Hombre extranjero muere en accidente automovilístico.
Fotografía borrosa.
Parecía Adrián.
—¿Quién hizo esto?
—No sé.
—El otro Adrian.
—Probablemente.
Jian Mo apareció detrás.
Adrián endureció expresión.
—No quería verte.
—Lo sé.
—Entonces vete.
—Primero mira esto.
Le entregó una carpeta.
Pasaporte.
Nuevo.
Nombre:
Shen Yuchen.
Adrián levantó la mirada.
—¿Qué hiciste?
—Nada.
—¿Entonces?
—Llegó a mi habitación hace una hora.
Dentro había una nota.
Adrián abrió.
UNO DE LOS DOS NOMBRES DEBÍA MORIR.
ELEGÍ EL QUE NUNCA TE PERTENECIÓ.
Firma:
A.V.
El verdadero Adrian.
Meilin dijo:
—Te liberó de la identidad.
—O me expuso.
—Ambas.
Adrián miró el pasaporte.
Por primera vez en ocho años, su verdadero nombre estaba en un documento.
Shen Yuchen.
Fecha real de nacimiento.
Lugar.
Lóngchéng.
Padres:
Shen Jianhong.
Shen Lihua.
Adrián sintió algo.
No alegría.
Peso.
—¿Es auténtico?
Jian Mo respondió:
—Sí.
—¿Quién puede crear esto?
—Casa Shen.
—Entonces Adrian tiene acceso.
—O alguien dentro lo ayuda.
Adrián guardó el pasaporte.
—¿Qué ocurre ahora?
Meilin respondió:
—Legalmente Adrián Valerius murió.
—Y Shen Yuchen existe.
—Dos Shen Yuchen.
—No.
Ella lo miró.
—¿Qué?
Adrián cerró el pasaporte.
—Zhaoling ya sabe que su nombre real es Zhaoling.
—Eso no significa que renunciará.
—No necesito que renuncie.
Jian Mo observó.
—¿Qué vas a hacer?
Adrián miró hacia Lóngchéng.
Ocho años había sobrevivido escondiéndose.
Cada decisión tomada para no ser visto.
Trabajos mediocres.
Apartamentos pequeños.
Amistades limitadas.
Nada que llamara atención.
Ese hombre había terminado.
—Primero voy a trabajar.
Meilin parpadeó.
—¿Qué?
—Necesito dinero.
Jian Mo rio.
—Eres heredero Shen.
—No quiero su dinero.
—Entonces ¿qué?
Adrián recordó algo.
Vanguard.
El nombre que había aparecido en su pasado borroso.
No sabía todavía por qué.
—Voy a construir algo mío.
Meilin lo estudió.
—¿Ahora?
—Precisamente ahora.
—Tienes Casas buscándote.
—Por eso necesito recursos que no controlen.
Jian Mo dejó de reír.
Adrián continuó.
—No voy a reclamar inmediatamente la Casa Shen.
—¿Por qué?
—Porque si entro ahora, dependeré de sus reglas.
—¿Y?
—Quiero descubrir quién movió a Zhaoling, quién creó Doble Umbral, quién mató a Han y dónde están mi padre y Lin Yue.
Pausa.
—Desde fuera.
Meilin sonrió por primera vez de manera sincera.
—Eso sí es inteligente.
Adrián miró a Jian Mo.
—Tú vas a ayudar.
—Pensé que no confiabas en mí.
—No confío.
—Entonces...
—Precisamente.
Jian rio.
—Definitivamente hijo de Jianhong.
Adrián no respondió.
Todavía no sabía qué sentir respecto a su padre.
En otro punto de la ciudad, Adrian Valerius abrió la caja negra.
Estaba en una habitación sin ventanas.
Frente a él había una mujer mayor.
Cabello gris.
Lin Yue.
Viva.
—Lo viste —dijo ella.
Adrian asentó.
—Sí.
—¿Te reconoció?
—No.
—Bien.
—No me gustó.
Lin Yue lo miró.
—No necesitas gustarle.
—Él tiene mi vida.
—Y tú tienes parte de la suya.
Adrian apretó la mandíbula.
—¿Cuál es el verdadero?
Lin Yue cerró los ojos.
—Después de dieciocho años todavía haces la pregunta equivocada.
—Entonces dígame la correcta.
La mujer respondió:
—¿Cuál de los dos debe sobrevivir cuando las Puertas vuelvan a unirse?
Adrian guardó silencio.
—¿Y la respuesta?
Lin Yue miró la caja.
—Todavía no lo sé.
En la capital, Shen Zhaoling despertó.
Shen Guangdao estaba frente a él.
—Has perdido.
Zhaoling apretó los dientes.
—No.
—El Pozo lo nombró.
—Yo soy Shen.
—Sí.
—Entonces todavía tengo derecho.
—A tu nombre.
Zhaoling se levantó.
—Quiero hablar con mi padre.
Silencio.
Guangdao lo miró.
—Tianyu está muerto.
Zhaoling sonrió.
—No.
El anciano quedó inmóvil.
—¿Qué dijiste?
—Mi padre está vivo.
—¿Dónde?
Zhaoling caminó hacia la ventana.
—No lo sé.
—¿Cómo sabes?
—Porque él me llamó antes de la verificación.
Shen Guangdao sintió miedo.
—¿Qué te dijo?
Zhaoling recordó.
Si Shen Yuchen regresa, no intentes matarlo.
Haz que abra la segunda Puerta.
Guangdao insistió.
—¿Qué dijo?
Zhaoling respondió:
—Que esto apenas comienza.
En Lóngchéng, Adrián regresó a su apartamento.
Entró en la habitación secreta.
Las ocho velas negras estaban encendidas.
No una.
Todas.
El medallón flotaba ligeramente sobre la mesa.
Adrián se acercó.
En la pared aparecieron caracteres.
Uno por uno.
PRIMER SELLO: ROTO.
Después:
SEGUNDO SELLO: 99 DÍAS.
Adrián frunció el ceño.
Un contador.
Noventa y nueve días.
Debajo apareció una frase.
ANTES DE QUE TERMINE, ENCUENTRA AL GUARDIÁN DE LA SEGUNDA PUERTA.
Otra línea.
SI FALLAS, LAS DOS RESONANCIAS SE UNIRÁN.
Adrián sintió frío.
Y finalmente:
UNO DE LOS DOS MORIRÁ.
Las letras desaparecieron.
Las velas se apagaron.
Adrián permaneció solo en la oscuridad.
Adrián Valerius había muerto.
Shen Yuchen había regresado.
Y ahora tenía noventa y nueve días para descubrir cuál de los dos hombres con el mismo rostro debía sobrevivir.