Nunca pude adivinar que Aaron llegaria a mi vida y en una noche lograria tatuarse en mi piel como ningún hombre lo hizo. Llego para confundir a mi corazón, ahora se debate entre el amor de dos hombres. Aaron el hombre que me calienta como fuego abrazador y Mikael mi hombre tierno e incondicional. Quién ganará?
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CAPITULO 18
**NOCHE DEL CUMPLEAÑOS**
**ANNIE**
El día ha sido emocionante, de esos que quedan grabados en la memoria. Mis compañeros de trabajo en el proyecto del hotel han preparado una pequeña reunión para celebrar mi cumpleaños. El salón donde estamos reunidos está decorado con luces cálidas, y la música suave de fondo crea una atmósfera acogedora. Hay copas de vino, platos de bocadillos y una tarta pequeña pero preciosa con velas en el centro de la mesa. Mikael, mi novio, me acompaña, y mi hermosa prima Julia ya no tarda en llegar; quedamos de vernos aquí para ir a la mansión juntos.
—Brindo por ti, Annie. Eres una mujer excepcional y con un futuro exitoso —dice una de nuestras compañeras, levantando su copa en un gesto elegante y sonriente mientras todos brindamos por mí y, obviamente, por el nuevo proyecto del conjunto residencial. Mi corazón se llena de orgullo, y no puedo evitar sonreír. Amo mi trabajo y me encanta sentirme parte de algo tan grande y significativo.
—El que se ríe solo de sus maldades se acuerda —me dice Mikael, con esa mirada que mezcla picardía y cariño. Giro para verlo, aún sonriendo.
—Esta reunión ha sido increíble. Y el nuevo proyecto me tiene alegre —le digo, con la emoción y el orgullo a flor de piel. Hablar de mi trabajo siempre me llena de energía.
—Te felicito, cariño —responde sinceramente, acercándose para rodearme con sus brazos. Me siento segura y querida en su abrazo, pero hay algo en el aire que me inquieta, una sensación que no logro identificar.
—¡Annie! —escucho mi nombre a lo lejos, y reconozco de inmediato la voz. Mi prima Julia entra en escena, radiante como siempre, acompañada de Alessandro. Los dos se ven muy lindos juntos, sus sonrisas lo dicen todo. Julia corre a mi encuentro y me envuelve en un abrazo tan fuerte que casi me levanta del suelo.
—¡Feliz cumpleaños! —dice efusivamente, soltándome solo para mirarme con ojos brillantes. Me entrega una enorme caja envuelta en papel plateado y adornada con un lazo rosa que parece hecho a mano.
—¡Sí viniste! Gracias —expreso, emocionada. La mirada de Mikael se pasea entre Julia, la caja y Alessandro, como si tratara de desentrañar un misterio. Me doy cuenta de que no lo conoce, y me pregunto por qué Aarón nunca los presentó. Resuelvo el incómodo momento presentándolos rápidamente, aunque siento la tensión en el aire. Antes de que pueda relajarme, Julia me toma del brazo y me lleva a un rincón apartado, lejos de los dos hombres.
—Annie, tenemos que hablar —susurra esta vez más seria, el tono de su voz ha cambiado—. Esa caja que te traje…
—Ya lo sé —la interrumpo, intentando quitarle importancia—. Es un regalo tuyo y de Alessandro. No debieron haberse molestado… ¿Qué es?
Julia me observa con una mezcla de nerviosismo y algo más que no alcanzo a descifrar. —Ábrelo si deseas saberlo, pero lo único que te puedo asegurar es que ese regalo no es ni mío, ni de Alessandro —dice, dejando un enigma en el aire. La miro sin entender sus palabras, pero mi curiosidad vence cualquier duda. Apoyo la caja en el suelo y, con impaciencia, rasgo el papel que la envuelve. Dentro encuentro un estuche negro de terciopelo y una pequeña nota cuidadosamente doblada.
*"Recuerdo perfectamente tus palabras aquella noche. Espero que te guste tu regalo. Feliz cumpleaños, hermosa. Con cariño,
Aarón."*
Mis ojos se abren con sorpresa, y siento un nudo en el estómago. Envuelvo la nota con rapidez y la escondo en mi ropa, rogando que Mikael no note mi reacción. Con manos temblorosas, abro el estuche y contengo la respiración.
Es una guitarra. Hermosa, perfectamente cuidada, con el brillo de una pieza nueva pero con un estilo vintage que la hace única. Es exactamente como la describí aquella noche. No puedo creer que Aarón lo recuerde.
**FLASHBACK: NOCHE EN QUE CONOCÍ A AARÓN**
—La música es y siempre ha sido mi pasión —recuerdo sus palabras, sus ojos azules brillaban con una intensidad encantadora, casi hipnotizante.
—La música ha hecho parte de mi vida desde niña. A los seis años empecé con la guitarra clásica y a los catorce me enamoré de la eléctrica. La llevaba a todas partes, tocaba todo el tiempo —le explicaba mientras él me escuchaba con una comprensión silenciosa que me hacía sentir entendida. Quizás le sucedió lo mismo con el piano, pensé entonces.
—¿Y qué pasó? —preguntó con genuino interés, como si ya conociera la respuesta pero quisiera escucharla de mis labios.
—Mi padre nunca entendió mi amor por la música. Antes de morir, me hizo prometer que me enfocaría en algo más "productivo", según él. Así que dejé la guitarra y me enamoré de la arquitectura —suspiré con un peso en el pecho que no había sentido hasta ese momento, mientras él tomaba mi mano en un gesto de apoyo sincero. Era como si compartiéramos un dolor común.
—Las notas aún están en mi cabeza. Es algo que jamás olvidas… como montar bicicleta.
—Lo sé —dijo suavemente, acariciando mi rostro con la ternura de alguien que entendía perfectamente el vacío que sentía.
**FIN DEL FLASHBACK**
Vuelvo a la realidad y no me había dado cuenta de que llevaba varios minutos acurrucada frente a la guitarra, perdida en mis pensamientos. Mikael y Alessandro se acercan a nosotras, y me incorporo tratando de disimular lo evidente frente a los ojos curiosos de mi prima. Los otros dos parecen no haber notado nada, por suerte. Cierro el estuche y alzo mi regalo, sintiendo una mezcla de nostalgia y felicidad.
—¿Una guitarra? —pregunta Mikael, alzando una ceja con sorpresa.
—Sí, la compré para Annie —responde Julia rápidamente, cubriéndome la espalda—. Tú eres su prometido, ¿acaso no sabes que es muy buena con la guitarra?
—No… no lo sabía —responde Mikael, y en su voz hay un tono de molestia que no logro entender. Mi atención está en la guitarra, recordando mi antigua compañera que vendí después del funeral de mi padre. Ahora, este regalo inesperado de Aarón, tan hermoso y lleno de significado, me llena de una alegría que no puedo describir. Me aferro a la guitarra como si fuera un pedacito de Aarón que puedo tener conmigo. Su aroma, su presencia, todo está impregnado en el estuche.
Nos despedimos de mis compañeros y emprendemos los cuatro el camino hacia la mansión Owen. Los faroles de la calle iluminan nuestro recorrido y el aire fresco de la noche me ayuda a centrarme, aunque no puedo dejar de pensar en lo que acaba de suceder.
Al llegar, después de más de veinte minutos, la mansión se alza majestuosa frente a nosotros. Entramos y, para mi sorpresa, veo a mamá y a mi hermano allí, esperándome con una sonrisa. Había hablado con ellos, y me dijeron que les era imposible viajar hasta aquí por el trabajo. Sin embargo, aquí están, y mi corazón da un vuelco. Los abrazo con fuerza, sintiendo que no los veía desde hace una eternidad.
Antes de que pueda preguntarles cómo llegaron, una melodía suave y familiar inunda mis oídos. Es una melodía dulce, llena de nostalgia y emoción, compuesta por notas que solo una persona podría interpretar: Aarón. Mi corazón late con fuerza, y aunque trato de evitarlo, su música me hechiza y me guía como un imán. La guitarra en mis manos se vuelve aún más significativa. Lo veo al fondo, frente al piano, y sé que estoy completamente perdida...