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Juana La Loca.

Juana La Loca.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio entre clanes / Secretos de la alta sociedad / Amor en la guerra / Completas
Popularitas:86k
Nilai: 5
nombre de autor: Elsa Elena Isasa

La baronesa Juana de Miraflores, llamada por sus vasallos Juana La loca, vió desde la torre de su castillo el avance de tropas enemigas al feudo y exigió a su padre viudo que contrajera matrimonio con la baronesa Oriana de Roca Alta. La idea de unir los feudos para la defensa era sin dudas la mejor salida, pero su proposición no tuvo eco. No le quedó otra : debía casarse ella con el bruto y mujeriego Barón Alvaro Pelayo Roca Alta.

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Capitulo 18. Esperando a la Marquesa.

Esa noche de pasión desbocada fue un bálsamo para las hormonas y los sentimientos de la Condesa Juana María Cristina de Valladolid y Miraflores.

Álvaro Pelayo se fue al amanecer a fin de resguardar el buen nombre de la condesa.

Álvaro habló bastante y la condesa muy poco. El abrió realmente su corazón. Entre un acto y otro confesó a Juana su genuino amor por ella. La amaba desde su noche de bodas, sufría imaginándola en brazos de su esposo. Reconocía haber sido el más estúpido de los hombres antes de tenerla. Quería estar a su lado siempre. Necesitaba que ella se divorcie del Conde Alejandro y se vuelvan a casar.

Juana en cambio habló poco. Cada vez que escuchaba una de las confesiones de su amante tenía profundas ganas de llorar. Cuando se le escapaban algunas lágrimas decía que estaba extrañando mucho a su padre y a su hogar, que por eso lloraba.

Pero en realidad Juana había crecido, madurado con los golpes del destino. Su nueva abuela Ximena necesitaba su apoyo desde que conocía el abandono de su único nieto e único pariente. Ya no era una mujer joven, era anciana y sufría.

Aún no sabía que Juana esperaba un bebé que sería su nieto bastardo y nuestra protagonista no sabía que tipo de reacción tendría la anciana al enterarse.

Además estaba su tía La marquesa, que había confiado en ella y su padre que quería mucho a su hermana y los esfuerzos hechos por Martina de lograr para Juana una posición estable en la vida.

Entonces su charla con su amante fue cauta, no confesó su oscuro secreto, no le dijo que solo con el había estado y que su esposo jamás la había tocado como mujer. Tampoco le dijo que el pequeño ser que estaba en su vientre era suyo.

Ya habría tiempo para confesiones. Álvaro estaba celoso pero bien que se lo merecía, había sido un gran mujeriego, incluso en su breve época de casados. Así que Juana le pidió que no volviera. Que le permita un tiempo para aclarar sus sentimientos.

Álvaro Pelayo no sabía cómo diablos podría estar sin Juana pero el deseo de su amada era genuino y quizás a esa relación seguiría el amor, ella podría olvidar a su marido y sus noches de pasión con el conde.

Álvaro ya no podía alejarse de Juana y la única salida para seguir permaneciendo en la zona era ingresar a las fuerzas del rey y adquirir una propiedad cerca de la de su ex esposa.

Con ese mundo de pensamientos ambos amantes se despidieron antes del amanecer con profundos y apasionados besos.

Álvaro en la oscuridad volvió a su Posada, se tiró en la cama de su aposento rendido y durmió a pierna suelta. Juana también se durmió después de la salida de Álvaro. Pero su sueño fue interrumpido por lady Luisa que le trajo un copioso desayuno en una bandeja de plata y noticias de su abuela Ximena.

La condesa Ximena había comido muy poco y estaba muy triste. Juana se bañó y se vistió para acompañarla y consolarla. La encontró tan desmejorada que se asustó. Hizo llamar al médico reconocido de la familia que la revisó, olió su orina, la probó, luego le recetó algunas hierbas y polvos y le puso ventosas en su flaca espalda.

Cuando toda esa tortura pasó Juana María Cristina hizo preparar un caldo de pollo y personalmente atendió a su abuela dándole la comida en la boca.

Le había tomado gran cariño a la anciana y sufría no poder contarle la verdad.

A la tarde de ese día emisarios de la Marquesa , su señora tía, llegaron con noticias que el carruaje de Martina estaba en camino. Esto alegró mucho a nuestra Juana. Su tía era el refugio donde volcaría una verdad que ya le asfixiaba. Cuidando a su abuela solícitamente espero la llegada de la invitada.

_ Haz invitado a tu tía hija mía para contarle la verdad sobre los pecados de mí nieto. – dijo la anciana en un momento a solas con ella – siempre temí que esto sucediera. Realmente lamento mucho hija mía, que Alejandro te haya decepcionado. -

_ Abuela. Su nieto es el hombre más bueno y gentil que he conocido. Hay cosas que pasan que no podemos prever, estoy segura que el conde Alejandro se cuidará mucho. Yo la cuidare a usted, abuela y trataré de explicarle a mí tía todo con mucha cautela. – respondió Juana con cariño.

_ Está bien hija mía. Gracias a Dios te tengo a mí lado, sino moriría de pena. – dijo Ximena.

La condesa Juana tomó como suyas las tareas propias de lady Ximena. Habló con empleados y proveedores. Seleccionó menúes. Adorno con flores frescas el castillo. Leyó a La condesa Ximena las cartas que la misma recibió ese día. Hizo preparar los aposentos para su tía la Marquesa y su ayuda de cámaras. Pero fundamentalmente cuidó a la condesa Ximena como si fuera su propia abuela.

Gracias a Dios sus problemas estomacales habían pasado esteraba ella que por un buen tiempo más. Estaba muy delgada y nada indicaba que sería madre pero sus senos estaban creciendo y sus muslos también.

La noche de pasión con Álvaro Pelayo había aplacado un poco sus ardores y calenturas nocturnas.

El castillo brillaba cuando esa noche cansada y recién bañada fue a la alcoba de la abuela a ver cómo dormía.

La buena señora estaba con su camisa de dormir un poco húmeda de transpiración y la fiebre gracias a la aplicación de ventosas había bajado.

Con un paño húmedo limpió el cuerpo de la anciana y con mucho cuidado le puso una camisa de dormir nueva.

Lady Maria Cisneros se sentía un poco molesta. La condesa Juana estaba interviniendo en cada tarea que ella debía hacer. Su señora Ximena solo quería ser atendida por Juana por lo que había salido antes del castillo hacia su residencia cercana. El barón Álvaro hacia días que no la visitaba y según sus empleados parecía decidido a marchar a la batalla. Lady Maria Cisneros estaba preocupada. Un nuevo amor se escurría de sus dedos como la arena del mar.

1
Ori Stea
ok, supuso bien jejejeje sabía la abuela
Maria Briceño De Barreto
hermosa historia felicidades autora sigues escribiendo ✍️ 👏
Maria Briceño De Barreto
zorra resentida quieres separar a esa pareja por gusto😡
Maria Briceño De Barreto
hermoso después de tanto tiempo se vuelven a encontrar 😍💕
Maria Briceño De Barreto
😭😭😭😭💔
Rdz Lobos Kika
que bárbaro,yo me case a los 38
Magdalena Molina Rojas
Felicidades autora otra linda novela que leo y me encantó./Heart/
Zonia Guzman
Buena pero me dio mucho pesar que muriera Alejandro y la pareja de él no le hacían daño a nadie
Zonia Guzman
Hya o que no los encuentren
Zonia Guzman
Y quedo embarazada otra vez
Zonia Guzman
Menos mal pudo escapar ojalá ella lo pueda ayudar económicamente
Zonia Guzman
Me Imagino que se encuentra con Alejandro
Zonia Guzman
Co o sie. Pre una toxica
Zonia Guzman
Hay que susto que los pillen
Zonia Guzman
Hay pobre conde
Zonia Guzman
Eso le pasa por a verse burlado de su ex
Zonia Guzman
Ese conde va ser gay jaja
Zonia Guzman
Vy debió quedar embarazada
Zonia Guzman
Hay no puede ser pobre. Conde
Zonia Guzman
Esta bueno el próximo esposo
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