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Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Me Iré Con Mi Hijo: El Omega Que Rechazo Al Protagonista

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / BL / Omegaverse
Popularitas:12.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné en el omega destinado a morir por amor.
Abandonado por el protagonista, incluso estando embarazado.
Esta vez no rogaré.
Me iré con mi hijo… y escribiré mi propio final feliz.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 — Donde no me esconden

La citación llegó al amanecer, con un sello del consejo del barrio marcado en tinta oscura. La posadera la dejó sobre la mesa sin decir palabra, como si temiera romper algo frágil. Lysien la sostuvo entre los dedos un segundo más de lo necesario, sintiendo el relieve del sello. No hubo sorpresa. Había una calma tensa, como la que precede a una tormenta que ya se huele en el aire.

—¿Vas a ir? —preguntó la posadera, en voz baja.

—Sí —respondió Lysien—. No por obediencia. Por claridad.

El camino hasta la sala del consejo estaba cubierto de una neblina fina. Las piedras del empedrado brillaban húmedas, y el murmullo del mercado aún dormido parecía contener la respiración. Lysien caminó despacio, marcando cada paso como si fuera una afirmación silenciosa: estoy aquí. No bajó la cabeza. No levantó la barbilla. Caminó como quien se sabe presente.

En la sala, los consejeros esperaban con los pergaminos dispuestos. El hombre del bigote fino volvió a ocupar el centro. La mujer de cabello recogido lo miró con una atención que no era hostil, pero tampoco benévola.

—Has sido advertido —dijo el hombre—. Persistes en trabajar en espacios públicos. Eso contradice nuestras recomendaciones.

—Persisto en vivir —respondió Lysien—. No contradigo normas. Rechazo su interpretación de mi cuerpo como un problema.

Un murmullo recorrió la mesa.

—No es personal —intervino la mujer—. Es una política de cuidado.

—El cuidado no se impone —replicó Lysien—. Se acuerda.

El bigote fino chasqueó la lengua.

—Si continúas, se considerará una falta. Podrían retirarte el permiso de residencia temporal.

La frase cayó pesada. Lysien sintió el latido en los oídos. Pensó en la imprenta, en el río, en la posada. Pensó en lo que había construido con gestos pequeños. No era mucho. Era suficiente.

—Entonces díganlo con todas sus letras —dijo—. ¿Quieren que me vaya?

La mujer del consejo sostuvo su mirada.

—Queremos que te cuides.

—Yo me cuido —respondió Lysien—. Y me quedo.

El silencio se volvió denso. El hombre del bigote golpeó la mesa con los nudillos, una vez, para cerrar la discusión.

—Lo evaluaremos.

Al salir, el aire le pareció más frío. Lysien apoyó una mano en la pared del pasillo, respirando despacio hasta que el temblor se disipó. No era miedo. Era el costo de no ceder.

En la plaza, algunos vecinos lo miraron con curiosidad. Otros apartaron la vista. La mujer de las manzanas levantó la mano en un saludo breve. El gesto pequeño le sostuvo el día.

En la imprenta, el impresor lo recibió con un gruñido.

—No te voy a despedir por burócratas —dijo—. Si vienen, que vengan a hablar conmigo.

Lysien inclinó la cabeza.

—No quiero que pierdas tu lugar por mí.

—No lo perderé —respondió el hombre—. Y tú no perderás el tuyo por existir.

Trabajaron en silencio. El golpe de la prensa marcó el ritmo de la tarde. Lysien sintió el cansancio en la espalda, pero también la solidez de un día que no se le escapaba de las manos.

Al caer la noche, la plaza se llenó de faroles. Un pequeño grupo se reunió frente a la imprenta: vecinos, comerciantes, la posadera. No había pancartas. No había gritos. Solo presencia. El impresor se quedó en la puerta, los brazos cruzados.

—No estamos contra el consejo —dijo alguien—. Estamos a favor de que nos dejen trabajar en paz.

Lysien se quedó a un lado. No buscaba ser símbolo. Pero entendió que, a veces, el mundo te empuja a serlo.

Un guardia pasó y miró la escena sin intervenir. El gesto fue mínimo, pero era una grieta en la pared.

Esa noche, en la posada, Lysien recibió otra carta del frente. Kaelen escribía de manera breve, pero en cada línea había una atención que no pedía nada a cambio: Sigue de pie. Aquí también resistimos el frío.

Lysien sostuvo el papel contra el pecho un instante. Luego lo guardó.

Apoyó la mano en su vientre.

—No nos esconden —susurró—. No hoy.

Afuera, la ciudad seguía respirando. Y él, con ella.

1
ALICE
esta muy bonita la historia, muy reflexiva para esas mujeres que fueron dejadas en pleno embarazo está historia les daría fuerza para seguir,tener un bebé no es un momento de debilidad sino de fortaleza para seguir por ellas mismas y por sus hijos
karina ochoa
Interesante inicio 👏👏👏👏
Erika Peña
por fin 👏
se dieron el picó tan anhelado 🤭
Erika Peña
mucho de lo mismo autora no avanza
Karen Schechtel
🥰🥰🥰
bakudeku 😳 😁
me encantoo 🤭👏
Erika Peña
por favor no demorar en actualizar
me encanta 💖 y ojalá en el próximo caputulo almenas le de un beso al pobre kaelen.
Karen Schechtel
🥰🥰🥰
Erika Peña
me gusta la trama
la evolución q a tenido es .uy buena a comparación con otras novelas de omegas q lloran y se sienten morir este me gusta y mucho
sigue así autora
jaime pinto ramirez
🤭 no había leído una historia que tuviera aromas tan poco comunes 👏👏👏👏 me encantó el de pan tostado 🥰
Quica Romero
¡Vaya!.°\🙄/° El primer protagonista que no hace "show" y cumple a la primera lo que piensa.🤨 Sólo espero que lo siga haciendo y no claudique a las primeros "ruegos" y sombrerazos " del idiota del "mesenas de esperma".🤷‍♀️🙆‍♀️🙎‍♀️
Leonidas Caballero
muy interesante buena distinta me gusta
Sauce
llevo desde el primer párrafo sospechando que es IA y este me lo confirma
Annyely
gracias 🥰 por tus comentarios, seguire creando contenido interesante para que no dejes se seguirme
mar01
Me encantan tus novelas tienen algo que hace que no me vaya, es como adictivo /Smile/
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