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Votos De Sangre

Votos De Sangre

Status: En proceso
Genre:Matrimonio entre clanes / Polos opuestos enfrentados / Mujer poderosa
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: vasitos de veneno

Misaki Kuroda tiene demasiadas razones para odiar a los De Luca.
Hija del líder de una poderosa familia de la Yakuza, fue criada para no mostrar debilidad. Pero cuando un De Luca destruyó la vida que había imaginado para sí misma, Misaki respondió de la única manera que conocía: con sangre.
Dante De Luca no la culpa. Conocía demasiado bien a su hermano y sabe que Misaki tenía motivos para hacer lo que hizo. Pero comprenderla no significa que quiera convertirla en su esposa.
Para poner fin a años de enfrentamientos, los Kuroda y los De Luca sellan la paz mediante un matrimonio.
Misaki deberá casarse con un hombre cuyo apellido representa todo lo que perdió. Dante deberá compartir su vida con una mujer que tiene razones suficientes para odiar a toda su familia.
No habrá amor. No se espera perdón.
Pero el verdadero peligro comenzará cuando Dante deje de ser para Misaki simplemente un De Luca.
Porque hay sentimientos que ni el odio, ni la sangre, ni una familia pueden controlar.

NovelToon tiene autorización de vasitos de veneno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 16

Después del tenso careo entre Misaki y Dante, ambas familias volvieron a reunirse en el salón.

La negociación todavía no había terminado.

Ni mucho menos.

Misaki fue la primera en regresar.

Entró junto a Hiroshi con la misma expresión impenetrable con la que había salido minutos antes. Caminó hasta su lugar y tomó asiento junto a su padre sin dar ninguna explicación.

Takeshi la observó de reojo.

Misaki ni siquiera lo miró.

Unos segundos después apareció Dante.

Y entonces sí, Takeshi vio algo.

Una pequeña línea roja atravesaba el costado de su cuello.

Massimo también la vio.

Su mirada pasó de la herida de su hijo a Misaki.

Después al cuchillo que ella llevaba oculto.

No necesitó demasiadas explicaciones.

—¿Algún problema? —preguntó Massimo.

Dante regresó a su asiento.

—Ninguno.

Misaki levantó apenas una ceja.

Dante la miró.

Ella sostuvo sus ojos durante un segundo antes de apartarlos con absoluto desprecio.

Massimo decidió no preguntar.

Probablemente fuera mejor para todos.

Takeshi, en cambio, se inclinó ligeramente hacia su hija y murmuró algo en japonés.

—¿Qué hiciste?

—Nada.

Los ojos de Takeshi fueron nuevamente hacia el cuello de Dante.

—Claro.

Misaki no respondió.

Volvió la mirada hacia los documentos extendidos sobre la mesa.

Puertos.

Casinos.

Territorios.

Dinero.

Una boda dentro de quince días.

Su vida entera convertida en cláusulas y porcentajes.

Massimo acomodó uno de los documentos.

—Bien. Si ya terminaron con sus asuntos personales, todavía tenemos varios puntos que discutir.

—Entonces discutamos —respondió Takeshi.

Dante se acomodó en su silla.

Misaki permaneció inmóvil.

La negociación continuó.

Durante los siguientes minutos volvieron a hablar de rutas, porcentajes y propiedades. Takeshi modificó algunas condiciones. Massimo rechazó otras. Dante intervino cuando fue necesario.

Misaki no dijo una palabra.

Pero podía sentir la mirada de Dante sobre ella.

Otra vez.

La ignoró.

O lo intentó.

Cada vez que levantaba los ojos, él estaba ahí.

Observándola.

Y ahora llevaba en el cuello una pequeña marca hecha por ella.

Misaki no se arrepentía.

En realidad, una parte de ella lamentaba no haber presionado un poco más.

—Hay otro asunto —dijo finalmente Massimo.

El salón quedó en silencio.

Massimo dejó la lapicera sobre la mesa y miró directamente a Misaki.

—Y esto sí te involucra personalmente.

Misaki apoyó la espalda contra la silla.

—Qué novedad.

Takeshi giró lentamente la cabeza.

Una advertencia silenciosa.

Massimo decidió ignorar el comentario.

—Es importante que entiendas que, después del matrimonio, tu papel dentro de esta familia será muy importante.

Misaki endureció ligeramente la expresión.

Esta familia.

Ni siquiera se habían casado y ya querían meterla dentro de aquel apellido.

—No solamente vas a convertirte en la esposa de Dante —continuó Massimo—. Hay ciertas responsabilidades que vienen con eso.

Misaki no respondió.

Massimo hizo una pequeña pausa.

—Entre ellas está Matteo.

Por primera vez, Misaki pareció no comprender.

Miró a Massimo.

Después a Takeshi.

Finalmente sus ojos fueron hacia Dante.

Él tomó la palabra.

—Es mi hijo.

Misaki lo miró de costado.

—Tiene cinco años.

Hubo un breve silencio.

Misaki volvió a mirar a Massimo.

—¿Y?

—Matteo pasa parte de su tiempo con Dante. Cuando ustedes estén casados, inevitablemente también formará parte de tu vida. Habrá ocasiones en las que Dante tendrá obligaciones con los negocios y—

Misaki lo interrumpió.

—¿Me tengo que hacer cargo de un niño?

Massimo frunció el ceño.

—No he dicho exactamente—

—No soy niñera de nadie.

La frase cayó pesadamente sobre la mesa.

Takeshi giró hacia su hija.

La fulminó con la mirada.

Misaki lo vio.

Y decidió ignorarlo.

Dante no.

Su expresión cambió inmediatamente.

—Mi hijo no necesita nada de vos.

Misaki volvió la mirada hacia él.

—Perfecto.

—Es más...

Dante se inclinó ligeramente hacia adelante.

—Mantenete bien alejada de él.

Ahora fue Massimo quien fulminó a su hijo con la mirada.

—Dante.

—Mi hijo tiene una madre —continuó él sin apartar los ojos de Misaki—. Y me tiene a mí. No necesita que una mujer sanguinaria como vos se haga cargo de él.

La silla de Misaki salió disparada hacia atrás.

El sonido atravesó todo el salón.

Misaki se puso de pie.

Y esta vez su mano fue directamente hacia el arma.

—Terminá esa frase.

Dante también se levantó.

—Misaki.

La voz de Takeshi sonó detrás de ella.

Ella no reaccionó.

Sus ojos seguían clavados en Dante.

—Dijiste una mujer sanguinaria como yo —murmuró—. Terminá la frase.

Dante no retrocedió.

—Dije que no quiero a una mujer como vos cerca de mi hijo.

Los dedos de Misaki comenzaron a sacar lentamente el arma.

-debi dejar que dispararan hacen rato..

Takeshi habló entonces en japonés.

Una orden.

Seca.

Autoritaria.

—Misaki. Sentate. Ahora.

Ella se quedó inmóvil.

Durante unos segundos pareció debatirse entre obedecer a su padre o atravesar la mesa y demostrarle a Dante exactamente qué tan sanguinaria podía llegar a ser.

Finalmente soltó el arma.

Pero no se sentó todavía.

—Escuchame bien, De Luca.

Dante sostuvo sus ojos.

—Tu hijo no me interesa. No quiero cuidarlo. No quiero educarlo. No quiero ocupar el lugar de nadie.

Una pausa.

—Pero tampoco le haría daño a un niño.

Dante no respondió.

Misaki dio un paso hacia la mesa.

—Y no vuelvas a hablarme como si tu apellido te diera alguna clase de superioridad moral sobre mí.

Su mirada recorrió brevemente a los hombres De Luca.

—Porque si yo soy sanguinaria...

Volvió a clavar los ojos en Dante.

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La reunión terminó bastante más tarde de lo previsto.

Para cuando Dante llegó a su casa, ya era de noche.

Apenas cruzó la puerta, escuchó unos pasos rápidos acercándose por el pasillo.

—¡Papi! ¡Papi!

Dante apenas tuvo tiempo de girarse antes de que Matteo se lanzara contra sus piernas.

Lo miró sorprendido.

—¿Qué hacés despierto?

Matteo ignoró completamente la pregunta.

—¿Dónde está tu novia?

Dante frunció el ceño.

—¿Mi qué?

—Tu novia.

—No tengo novia.

Matteo lo miró como si fuera un idiota.

—La mujer con la que te vas a casar.

Ah.

Esa mujer.

Dante suspiró y se inclinó para alzarlo.

Matteo inmediatamente rodeó su cuello con los brazos.

—¿No vino hoy?

—No, hijo.

—¿Cuándo viene?

Dante comenzó a caminar hacia las escaleras.

—Pronto. En unos días.

—¿Va a vivir acá?

—Probablemente.

Matteo pareció pensar en aquello.

—¿Cómo se llama?

—Misaki.

—Misaki —repitió el niño lentamente.

—Sí.

—¿Es linda?

Dante se quedó callado.

La imagen que apareció inmediatamente en su cabeza no ayudó.

Un vestido color marfil cubierto de sangre.

Una larga trenza negra.

Ojos oscuros.

Un cuchillo contra su cuello.

—Es una mujer rara —respondió finalmente.

Matteo se rio.

—¿Rara cómo?

—Rara.

—Eso no explica nada.

Dante lo miró.

—Tenés cinco años. No necesito explicarte todo.

—Casi seis.

—Seguís teniendo cinco.

Matteo apoyó la cabeza contra su hombro.

—¿Puedo conocerla?

Dante tardó unos segundos en contestar.

Después recordó la discusión de aquella tarde.

No soy niñera de nadie.

Y después su propia respuesta.

Mantenete bien alejada de él.

Apretó ligeramente la mandíbula.

—La vas a conocer.

—¿Mañana?

—No.

—¿Pasado?

—Matteo.

—¿Qué?

Dante se detuvo al pie de las escaleras.

—Al principio quiero que mantengas cierta distancia de ella.

El niño frunció el ceño.

—¿Por qué?

Buena pregunta.

Porque su futura esposa le había puesto un cuchillo en el cuello apenas unas horas después de conocerlo.

Porque había decapitado a su hermano.

Porque parecía llevar armas escondidas hasta debajo de un vestido de gala.

Porque lo había amenazado con hacerle lo mismo mientras dormía.

Ninguna parecía una explicación apropiada para un niño de cinco años.

—Porque yo lo digo.

Matteo hizo una mueca.

—Eso dice mamá cuando no sabe explicar algo.

Dante se detuvo.

Lo miró.

Matteo sonrió.

—¿Querés dormir en el pasillo esta noche?

El niño escondió la cara contra su cuello mientras se reía.

Dante siguió caminando.

—Además, es tardísimo. Deberías estar durmiendo.

Entonces reparó en algo.

La casa estaba demasiado silenciosa.

—¿Dónde está tu madre?

Matteo levantó los hombros.

—No sé.

Dante se detuvo.

—¿Cómo que no sabés?

—Se fue.

La expresión de Dante cambió.

—¿Cuándo?

—Hace mucho.

—¿Con quién estás?

—Con Rosa.

La empleada que solía quedarse con Matteo cuando era necesario.

Dante cerró los ojos.

Carmen.

Claro.

Carmen.

Una fiesta.

Una cena.

Un hombre.

Una salida.

Lo que fuera.

Siempre había algo más importante.

Dante había procurado que a Carmen jamás le faltara nada.

Casa.

Dinero.

Auto.

Personal.

Viajes.

Todo lo que pudiera necesitar para criar a Matteo con tranquilidad.

Y aun así parecía encontrar cualquier oportunidad para dejar al niño al cuidado de otra persona.

Abrió los ojos.

No iba a pensar en eso ahora.

—Bueno. Vamos.

—¿A dónde?

—A la cama.

—No tengo sueño.

—No te pregunté.

Matteo soltó un suspiro exagerado.

—Sos malo.

—Voy a intentar sobrevivir a la culpa.

Subió las escaleras con él.

Matteo tardó exactamente cuatro minutos en quedarse dormido después de asegurar durante todo el camino que no tenía sueño.

Dante permaneció unos segundos junto a la cama.

El niño estaba atravesado sobre el colchón, con una pierna fuera de las mantas.

Dante se la acomodó.

Después tomó el dinosaurio de juguete que había quedado en el suelo y lo dejó junto a él.

Matteo se movió dormido.

—Papi...

Dante se detuvo.

—Estoy acá.

El niño no volvió a hablar.

Dante apagó la luz.

Y salió.

Más tarde, el agua caliente de la ducha consiguió relajar parte de la tensión acumulada durante el día.

Solo parte.

Dante salió del baño con una toalla alrededor de la cintura y otra en las manos mientras se secaba el cabello.

Se detuvo frente al espejo.

Y entonces lo vio.

La pequeña marca en su cuello.

Se acercó.

Pasó dos dedos sobre el corte.

Misaki.

—Esta mujer...

Negó con la cabeza.

—Nos vamos a terminar matando.

Debería haberle resultado preocupante.

En cambio, durante un instante, recordó el balcón.

El cuchillo.

La amenaza.

La mirada de Misaki.

La forma en que se había acercado a él sin una sola señal de miedo.

Deberías cagarte en los pantalones.

Una pequeña sonrisa apareció involuntariamente en la boca de Dante.

—Completamente loca.

Volvió a tocarse el cuello.

Y entonces recordó otra cosa.

No el cuchillo.

Ella.

La cercanía.

Su rostro a pocos centímetros del suyo.

El calor de su cuerpo.

El roce fugaz de sus dedos contra su piel cuando había acomodado el arma.

Dante cerró los ojos.

Mala idea.

Muy mala idea.

Los abrió nuevamente.

Su reflejo parecía burlarse de él.

Porque podía odiar su carácter.

Podía desconfiar de ella.

Podía considerar que dejarla cerca de Matteo era una pésima idea.

Podía recordar perfectamente que aquella mujer había matado a su hermano.

Pero había algo que no podía negar.

—Es hermosa.

Decirlo en voz alta lo hizo sonar todavía peor.

Dante soltó una risa seca.

—Perfecto.

La mujer que quería cortarle la garganta le parecía hermosa.

Quince días.

Tenía quince días antes de casarse con ella.

1
Kim Nava
por eso actitud de Dante sigo diciendo que estos protagonistas no deberían quedar juntos al final no se puede ojalá y este final sea distinto y cada uno por su lado y que sea diferente a todas esas historias
Kary Monte
hasta tu hijo sabe cómo debe comportarse🙎🙎🙎
Kary Monte
🤦🤦🤦🤦 como puede ser tan animal
y más animal delante de su hijo
dios mío santo este hombre es un bruto
Kary Monte
al parecer ren en verdad era solo un profesor enamorado de misaky porque sino su padre le hubiera echado barro
será muy difícil el acercamiento de estos dos protagonistas si bien es cierto fue Lucio de luca quien lo mató
no es culpa de toda la familia bien claro nos dice dante que Lucio actuaba solo era un sicópata asesino un maldito y creo que misaky hizo su propia justicia si asesinarlo pero ahí termino y ella debe sanar necesita un sicólogo que le ayude a superar su dolor.
ahora veremos qué sucede🙎🙎🙎
Kary Monte
parece me parece 😁😁😁 que el que callo fue De Luca 😁😁😁 ahora pues
Kary Monte
por fin
esa mujer no sabe que eres el jefe al parecer cree que puede manipular todo de una vez ponla en su sitio
ponle una casa
total ella más está en la calle comprando bailando comiendo teniendo amantes en fin su vida loca
las niñeras cuidan de Mateo
Kim Nava
ella tiene claro lo que quiere y se entiende por qué aria lo mismo
y aquí es donde lo digo por primera vez que estos dos protagonistas no deben quedar juntos ojalá sea diferente y no sea el final feliz por ensima de dos vidas que no tenían nada que pagar
Kim Nava
el ya cayó ante ella
Mayelin Gimenez
El está loco por ella! Y creo que Misaki no le es indiferente! Solo que se limita por el dolor de la perdida de Ren!
Mayelin Gimenez
Ese Lucio De Luca lo mató por diversión! Con razón Misaki lo dejo sin cabeza!
Kim Nava
y esa maldita viena toda vía defiende a su maldito hijo por que su hijo no es malo 😡😡😡
que bueno que Misaki lo degolló y fue poco
estoy odiando a Dante
Kary Monte
horrible 😣😣😣horrible lo que vivió Misaki
dante no sabes en realidad porque odia a toda tu familia lo que significa para ella tu apellido
🤷🤷🤷 cómo es que estos dos se van a enamorar🙎🙎🙎deberá pasar algo increíble que los una
Kim Nava
la que llevó a hi a la madre de Dante es la perra de Carmen 😡
Kary Monte: estoy de acuerdo fue esa perra de Carmen
dante de es darte cuenta de la alimaña que está en tu casa
total 1 replies
Kim Nava
no se por que esta soportando Dante a esa despechada ya la hubiera desaparecido 😡😡😡
por que ella está siendo un clavo en el culo
no se pero esta vien el coraje de Misaki pero se está portando con el de lo peor
Kary Monte
dante
esa carne. es un problema se nota
se que es la madre de tu hijo
pero deberías mandarla a volar de una vez
hasta a mí me cansa
Kary Monte
/Smug/ está tensión entre Hiroshi y dante me está matando
Kim Nava
bueno su venganza de Misaki es entendible
pero realmente Ren si era una blanca paloma una buena persona por que a pasado en otras historias que nos venden a un personaje por bueno y viene siendo peor
Kim Nava
lo que no me parece es que Hiroshi quiera interponerse el solo es la mano derecha y de confianza que tenga sentimientos hacia ella es su pedo pero no por eso va hacer una piedra para Dante
Kary Monte
no sé otras
pero yo cada vez que estos estás juntos saltan chispas /Sly//Sly//Sly//Sly/
Kim Nava: jiji no eres la única 🤭
solo ellos por su ego y venganza no lo ven 🤭
total 1 replies
Kim Nava
sigo diciendo que la tal Carmen esa se alió a algun enemigo por eso ese ataque 🤔
Kary Monte: 😜😜😜😜 te gusta el peligro dante
total 1 replies
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