Belleza Angelical, Inteligencia Peligrosa.
Desde niña, Haniel descubrió que una sonrisa podía abrir puertas y que una mirada podía hacer que los demás olvidaran sus propias intenciones. A los dieciséis años solo soñaba con vivir una vida extraordinaria junto a sus mejores amigas.
Pero crecer cambiaría las reglas.
Entre secretos, hombres, dinero, traiciones y poder, Haniel aprenderá que su mayor arma no es su belleza… Sino la facilidad con la que consigue que todos crean en su inocencia.
Porque hasta los ángeles pueden tener un lugar en el Averno.
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Cap17
Haniel permaneció frente a la puerta.
Del otro lado estaba Zayd.
Detrás de ella, su madre parecía haber perdido toda la seguridad que normalmente la caracterizaba.
—No abras —repitió Irina.
Haniel se giró.
—¿Por qué?
—Porque no quiero que lo escuches.
—Pues yo sí quiero.
Irina negó con la cabeza.
—Haniel, por favor.
Aquella palabra la detuvo.
Su madre nunca le pedía las cosas de aquella manera.
No con miedo.
No con desesperación.
Haniel abrió la puerta.
Zayd estaba solo.
Llevaba un traje oscuro y el rostro serio. No había rastro de la sonrisa tranquila que acostumbraba mostrar.
Sus ojos se dirigieron inmediatamente hacia Irina.
—Buenas noches.
Irina no respondió.
Zayd volvió a mirar a Haniel.
—¿Podemos hablar?
—Aquí.
—A solas.
—No.
Zayd asintió.
—Como quieras.
Entró.
Irina retrocedió.
—¿Qué quieres?
Zayd la miró.
—La misma respuesta que usted lleva siete años evitando.
Haniel sintió un escalofrío.
—¿Qué pasó hace siete años?
Zayd guardó silencio.
Luego miró a Irina.
—Cuéntaselo.
—No.
—Entonces lo haré yo.
Irina cerró los ojos.
—Zayd...
—Ya no puedes protegerla escondiéndole la verdad.
Haniel dio un paso hacia él.
—Habla.
Zayd la observó.
—Hace siete años, tu madre recibió información sobre una operación financiera que involucraba a varias personas poderosas.
—¿Mi madre estaba involucrada?
—No al principio.
Irina bajó la mirada.
—Entonces, ¿qué ocurrió?
—Tu madre descubrió que Gabriel estaba utilizando información de esa operación para chantajear a varias personas.
Haniel recordó la fotografía.
—¿Y qué hizo ella?
—Intentó detenerlo.
Irina intervino:
—Intenté proteger a mi familia.
Zayd asintió.
—Y para hacerlo, entregó una parte de esa información.
Haniel sintió que todo comenzaba a encajar.
—Por eso aparece la H.
—Sí.
—¿Tú sabías que era ella?
—Desde el principio.
—Entonces, ¿por qué me buscaste?
Zayd la miró fijamente.
—Porque alguien más descubrió lo que tu madre hizo.
Haniel sintió que el miedo regresaba.
—¿Quién?
Zayd no respondió.
—¡¿Quién?!
—Gabriel.
El nombre cayó como una piedra.
Irina palideció.
—Eso no es posible.
Zayd la miró.
—Lo es.
—Gabriel desapareció.
—Exactamente.
Haniel miró a uno y otro.
—¿Qué significa eso?
Zayd sacó su teléfono.
Mostró una fotografía.
Era reciente.
Haniel reconoció inmediatamente el rostro.
El mismo hombre de la fotografía antigua.
Gabriel.
Pero esta vez estaba vivo.
Haniel sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.
—¿Dónde está?
—No lo sé.
—¿Entonces cómo tienes esa fotografía?
—Porque alguien me la envió hace tres semanas.
—¿Quién?
Zayd guardó el teléfono.
—La misma persona que está enviándote mensajes.
Haniel se quedó helada.
—Entonces tú no eres quien nos amenaza.
—No.
—¿Y por qué pensaba que eras tú?
—Porque alguien quería que lo pensaras.
Haniel sintió una mezcla de rabia y alivio.
—¿Por qué?
Zayd se acercó.
—Porque si tú creías que yo era el enemigo, jamás buscarías al verdadero.
Irina comenzó a llorar en silencio.
Haniel la miró.
—Mamá...
Irina se sentó.
—Yo no quería que llegaras hasta esto.
Haniel se acercó.
—Necesito saberlo todo.
—No.
—¡Sí!
Irina levantó la mirada.
—Hay cosas que no puedo contarte.
—¿Por qué?
—Porque prometí protegerte.
Haniel soltó una risa amarga.
—¿Protegerme?
Señaló las fotografías.
—Llevo semanas siendo vigilada.
Señaló su teléfono.
—Alguien sabe dónde estoy.
Y finalmente miró a Zayd.
—Y este hombre sabe más de mi vida que yo misma.
Su voz se quebró.
—¿Eso es protección?
Irina no respondió.
Zayd intervino.
—Tu madre no sabía que las amenazas comenzarían ahora.
Haniel lo miró.
—¿Por qué ahora?
Zayd tardó unos segundos.
—Porque Gabriel regresó.
---
Más tarde, cuando Zayd se marchó, Haniel permaneció junto a la ventana.
Olivia la llamó.
—¿Estás bien?
—No.
—¿Qué pasó?
Haniel dudó.
—Gabriel está vivo.
Olivia guardó silencio.
—¿El hombre de la fotografía?
—Sí.
—¿Y Zayd?
—No es quien nos está amenazando.
—Entonces, ¿quién?
Haniel miró hacia la calle.
—No lo sabemos.
—¿Y tu madre?
Haniel cerró los ojos.
—Ella sabe mucho más de lo que me ha contado.
Olivia respiró profundamente.
—Haniel...
—¿Qué?
—Zamira acaba de enviarme algo.
—¿Qué?
—Una copia de otro documento.
Haniel se incorporó.
—¿Qué documento?
Olivia dudó.
—Uno donde aparece el nombre de Gabriel.
—¿Y qué dice?
—Que recibió una transferencia hace siete años.
Haniel sintió un vacío en el estómago.
—¿De quién?
Olivia respondió:
—De una cuenta que pertenece a tu madre.
Haniel dejó de respirar.
—No.
—Haniel...
—No puede ser.
Miró hacia la puerta por donde Zayd acababa de salir.
Y entonces comprendió que la historia era mucho más complicada de lo que había imaginado.
Porque si su madre había enviado dinero a Gabriel...
entonces quizá Irina no estaba tratando de protegerla de él.
Quizá llevaba siete años protegiéndola de la verdad sobre lo que realmente había hecho.