NovelToon NovelToon
Pasión Y Obsesión Del Millonario

Pasión Y Obsesión Del Millonario

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / CEO
Popularitas:788
Nilai: 5
nombre de autor: Isa Yguaro

Alexander Vance lo tiene todo: poder, millones y el control absoluto de su imperio. Pero cuando acepta suplir a un amigo en la universidad, su mirada se cruza con Elena Marín, una estudiante rota, exhausta y atrapada en una vida de secretos nocturnos.

Ella no busca salvación; él no sabe lo que es la piedad. Lo que comienza como una tutoría privada bajo chantaje se transforma en una espiral de pasión prohibida, erotismo salvaje y mentiras peligrosas. Cuando los secretos del pasado salgan a la luz, desatarán una tragedia de la que no podrán escapar. Porque hay amores que no construyen... destruyen.

NovelToon tiene autorización de Isa Yguaro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 6: Sombras en el campus.

El eco del interfono cayó como una losa de plomo sobre la habitación, astillando el aire denso y sofocante que los envolvía. Alexander se apartó de Elena con la misma rapidez calculadora con la que la había dominado un segundo antes, ajustándose los puños de la camisa con una frialdad milimétrica. En apenas un parpadeo, la vulnerabilidad o la pasión que apenas despuntaban se disolvieron por completo, devolviéndole la máscara invulnerable de magnate e intelectual intocable.

—Quédese en el estudio. Ni se le ocurra hacer un solo ruido —ordenó con una voz baja, cortante como una cuchilla.

Sin esperar respuesta, cruzó la sala hacia la puerta principal justo cuando el timbre sonaba con una insistencia agresiva, retumbando en las paredes de mármol del apartamento.

Elena, con el corazón martilleándole furiosamente contra las costillas y la piel de los labios todavía ardiendo e hinchada por la violencia contenida de ese beso, se refugió tras la pesada puerta de caoba de la biblioteca. Apoyó la mejilla sobre la madera fría, tratando de acallar su respiración agitada, y observó la escena en el vestíbulo a través de la rendija semiabierta. Sus manos temblaban de tal manera que tuvo que entrelazarlas contra su pecho para no delatarse.

En la entrada, dos agentes de policía uniformados exigían explicaciones con tono severo. Alexander los recibió sin pestañear, apoyado con elegancia desenfadada contra el marco de la puerta y cruzado de brazos. Una sonrisa cortante y perfectamente ensayada curvaba sus labios.

—Profesor Vance, lamentamos la hora —dijo el oficial de mayor rango, mostrando una placa metálica cuyo destello plateado recortó la penumbra del pasillo—. Estamos investigando la desaparición del profesor titular Julian Vance. Su registro telefónico indica que usted fue la última persona con la que habló antes de que su vehículo fuera hallado abandonado en un terraplén a las afueras de la ciudad.

—Julian no solo era un destacado académico, sino mi colega y un amigo cercano. Sin embargo, su inestabilidad emocional era un secreto a voces para la junta directiva —respondió Alexander con absoluta naturalidad, sin que una sola línea de su rostro traicionara inquietud ni que el pulso le temblara en lo más mínimo—. Si se toman el trabajo de revisar los archivos de la facultad, verán que yo solo estoy cubriendo sus horas de clase de manera estrictamente temporal para evitar que la facultad colapse. No tengo nada que ver con sus drásticas e intempestivas huidas voluntarias.

Los policías intercambiaron miradas cargadas de abierta desconfianza. Había vacilación en sus rostros, pero ante la total ausencia de una orden judicial de registro y la imponente pared legal que representaba el prestigioso bufete que respaldaba cada movimiento de Alexander, sabían que estaban acorralados. Finalmente, el oficial guardó la placa, se disculpó con una reverencia tensa y ambos retrocedieron a regañadientes hacia el ascensor.

Cuando las puertas metálicas se cerraron con un chasquido pesado, el silencio volvió a aplastar la estancia. Alexander exhaló un suspiro denso y lento. Se tomó tres segundos para reestructurar su postura antes de caminar de regreso al estudio. Abrió la puerta de golpe.

Encontró a Elena de pie junto al imponente escritorio de nogal, iluminada apenas por la tenue luz de la lámpara de mesa. Sus ojos estaban anegados en una mezcla explosiva de sospecha, confusión y puro terror.

—¿Dónde está realmente Julian? —preguntó ella con un hilo de voz quebradizo, sintiendo que un escalofrío helado le recorría la columna vertebral mientras temblaba de pies a cabeza—. Usted no está sorprendido. Usted sabía perfectamente que él iba a desaparecer esta noche... Por eso aceptó tomar su lugar en la cátedra sin dudarlo. ¿Qué le hizo, Alexander? ¡Dígame la verdad!

Alexander recortó la distancia entre ambos con pasos lentos y felinos, hasta quedar a escasos centímetros de ella. Su mirada, dura como el acero, se ablandó por una imperceptible fracción de segundo, adquiriendo un matiz oscuro, denso y casi doloroso. Extendió los dedos y, con una lentitud desesperante que la hizo contener el aliento, acarició la línea de su mejilla, bajando hasta el contorno de su cuello.

—Julian ya no importa, Elena —susurró él con una intensidad magnética que helaba la sangre en las venas—. A partir de este instante, lo único que importa en este mundo es lo que está pasando entre nosotros dos, aquí y ahora. El resto es solo ruido.

Elena intentó dar un paso atrás, sofocada por la proximidad y la peligrosa fascinación que él ejercía sobre ella, pero el espacio parecía haberse encogido.

En ese preciso segundo de asfixiante tensión, un zumbido sordo rompió el encanto. El teléfono de Elena vibró insistentemente dentro de su bolso, el cual había quedado olvidado sobre la mesa de centro de la sala principal.

Ante la mirada fija, penetrante e inmóvil de Alexander, Elena caminó casi en trance hacia la estancia para tomar el aparato. La pantalla iluminó su rostro pálido en la penumbra. Se trataba de un mensaje de texto entrante, enviado desde un número completamente desconocido y encriptado. El mensaje contenía únicamente una dirección web anónima acompañada de una advertencia escalofriante:

"No caigas en su trampa. Mira quién ocupaba realmente el asiento de Julian en el archivo confidencial del decanato antes de que tú llegaras... y pregúntate por qué la siguiente en la lista eres tú."

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play