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Destinados Por Accidente

Destinados Por Accidente

Status: En proceso
Genre:Romance / Pareja destinada / Familias enemistadas
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Dos haciendas. Dos familias. Una rivalidad que ha sobrevivido durante generaciones.

Lara Dávila nunca imaginó que el hombre que la observaba a escondidas junto al arroyo terminaría convirtiéndose en el hombre que cambiaría su vida. Mucho menos que, después de golpearlo con una piedra y huir, él juraría encontrarla y hacerla su esposa.

Izan Orellana ha regresado a la hacienda familiar para hacerse cargo del legado de sus padres. Lo último que esperaba era enamorarse a primera vista de la hija de sus eternos enemigos.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 9

Adriel seguía observándola.

Cuando sus miradas se encontraron de nuevo, ambos sonrieron discretamente.

Adriel aprovechó aquel instante.

—¡Espera!, Selina soy Adriel.

Selina se detuvo.

—Mucho gusto, Adriel.

—El gusto es mío, Selina.

Lara, que ya estaba cerca de la salida, se volvió al notar que su hermana se había quedado atrás.

—¡Selina, ahora!

—¡Ya voy!

Adriel sacó su teléfono del bolsillo.

—¿Me darías tu número? Me gustaría asegurarme de que llegues bien a casa.

Selina arqueó una ceja, divertida.

—¿Siempre pides el número de las mujeres que acabas de conocer?

—Solo de las que me gustaría volver a ver.

La respuesta consiguió que Selina sonriera.

—Qué rápido eres.

—No me gusta perder el tiempo.

Ella miró hacia la puerta, donde Lara la esperaba con una expresión cada vez más impaciente. Después volvió a mirar a Adriel.

—Está bien. Dame tu teléfono.

Adriel se lo entregó enseguida. Selina guardó su número y le devolvió el aparato.

—Ya tienes mi número.

—Y espero que contestes cuando te escriba.

—Eso dependerá de lo que me escribas.

—Entonces tendré que esforzarme.

Selina soltó una pequeña carcajada.

—Buenas noches, Adriel.

—Buenas noches, Selina.

Ella se alejó finalmente y alcanzó a Lara justo cuando ambas cruzaban la puerta de la cantina.

...****************...

Afuera, Lara caminaba a paso rápido, con los brazos cruzados y el rostro todavía encendido de indignación.

Selina tuvo que apresurarse para alcanzarla.

—¡Lara, espera!

—No pienso esperarte. ¿Se puede saber qué te pasó ahí dentro?

—¿A mí? ¡Nada!

Lara se detuvo en seco y la miró.

—¿Nada? Mientras yo intentaba defenderme de ese salvaje, tú estabas intercambiando números con su primo.

Selina abrió los ojos, sorprendida.

—¿Cómo sabes que intercambiamos números?

—Porque no soy ciega, Selina.

—Bueno, es que Adriel parece agradable.

—¡Su primo acaba de besarme a la fuerza y tú lo encuentras agradable!

—Yo no tengo la culpa de lo que hizo Izan.

Lara se quedó inmóvil.

—¿Izan?

Selina se llevó una mano a la boca.

—¡Ups!

—¿Cómo sabes su nombre?

—Su primo lo llamó así.

Lara soltó una risa amarga.

—Perfecto. Ahora sé cómo se llama el imbécil que voy a evitar durante el resto de mi vida.

Selina la observó con atención.

—¿Estás bien?

Lara bajó la mirada hacia su mano dolorida y la movió con cuidado.

—Me duele la mano, estoy furiosa y quiero olvidarme de lo que acaba de pasar.

—Lo siento, Lara.

La expresión de Selina se suavizó. Se acercó a su hermana y le tomó la mano con delicadeza.

—¿Quieres que vayamos a casa?

—Sí. Y esta vez no quiero escuchar una sola palabra sobre cantinas, hombres ni salidas nocturnas.

—De acuerdo.

Comenzaron a caminar de regreso, pero Selina no pudo evitar mirar una última vez hacia la cantina.

Adriel seguía en su mente, y la sonrisa que se le escapó al recordarlo no pasó desapercibida para Lara.

—Selina…

—¿Qué?

—Como vuelvas a sonreír pensando en ese hombre, te juro te irás caminando hasta la hacienda.

Selina soltó una carcajada y se abrazó al brazo de su hermana.

—Está bien querida.

Aquella noche había terminado de una manera que ninguna de las dos habría imaginado.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

El camino de regreso a la hacienda Dávila transcurrió entre el silencio de Lara y las miradas disimuladas de Selina.

Lara conducía con el ceño fruncido. Todavía sentía la indignación arderle en el pecho cada vez que recordaba lo ocurrido en la cantina. No podía creer que aquel hombre se hubiera atrevido a besarla de aquella manera, sin preguntarle siquiera si quería hacerlo.

¡Qué descarado!

Y lo peor era que, por un instante, había dejado de resistirse.

Ese pensamiento le provocaba todavía más rabia. Ella, que siempre había sido cuidadosa con su comportamiento, que valoraba su intimidad y que jamás permitía que un hombre se tomara libertades con ella, había estado a punto de olvidar dónde se encontraba.

Pero no. No iba a darle más vueltas.

Aquel beso había sido un atrevimiento imperdonable y no existía ninguna razón para justificarlo.

—¿Vas a seguir conduciendo con esa cara hasta que lleguemos a casa? —preguntó Selina, rompiendo el silencio.

Lara le dirigió una mirada de advertencia.

—¿Quieres que te responda con sinceridad?

—Preferiría que no. Seguro que me dirás algo desagradable.

—Entonces deja de hacer preguntas tontas.

Selina sonrió.

—Ahí está mi hermana. Tan dulce y encantadora como siempre.

—Selina…

—Está bien, ya me callo.

Sin embargo, la sonrisa de Selina no desapareció. Seguía pensando en Adriel, en sus ojos y en la manera tan natural en que le había pedido su número. Había algo en aquel hombre que le resultaba atractivo, y no tenía intención de fingir lo contrario.

A diferencia de Lara, ella no creía que conocer a un hombre fuera motivo suficiente para empezar a imaginar desgracias. Si alguien le interesaba, prefería descubrirlo por sí misma.

—Por cierto —dijo después de unos pasos—, Adriel parece bastante agradable.

Lara se detuvo y la miró como si acabara de escuchar la mayor barbaridad de su vida.

—¿En serio vas a empezar otra vez?

—Solo he dicho que parece agradable.

—Es primo del hombre que me besó a la fuerza. ¿Qué parte de eso no entiendes?

—Adriel no te hizo nada.

—Pero estaba allí.

—Y se disculpó por su primo.

—No necesito las disculpas de nadie. Necesito que ese hombre aprenda a respetar a las mujeres.

Selina suspiró.

—Tienes razón en eso. Lo que hizo Izan estuvo mal.

Lara pareció sorprendida por la seriedad de su hermana.

—¿Ves? Al menos puedes reconocerlo.

—Claro que puedo. Pero una cosa no tiene que ver con la otra. Izan se comportó como un idiota, y Adriel sigue pareciéndome interesante.

Lara reanudó la marcha.

—Haz lo que quieras con tu vida sentimental. Solo te pido que mantengas a ese hombre y a su primo lejos de mí.

—Eso intentaré.

Pero Selina no estaba convencida de poder cumplir aquella petición. Después de todo, ahora tenía el número de Adriel, y no había intercambiado aquellos dígitos para dejarlos olvidados en su teléfono.

...****************...

Cuando las hermanas llegaron a la hacienda, Alondra y Ramiro ya se habían retirado a descansar. La casa estaba tranquila, así que ambas subieron a sus habitaciones sin tener que dar explicaciones sobre la hora de su regreso.

Lara se quitó los zapatos y se sentó en el borde de la cama. Observó su mano, que comenzaba a enrojecerse, y soltó un suspiro.

—Todo por culpa de ese imbécil.

Desde la puerta, Selina la escuchó y no pudo evitar sonreír.

—Si sigues hablando de él, voy a pensar que te ha causado una impresión más profunda de lo que quieres admitir.

Lara le lanzó una almohada.

—¡Fuera de mi habitación!

Selina la esquivó entre risas y cerró la puerta antes de que su hermana pudiera lanzarle algo más.

Lara se quedó sola, pero el silencio no consiguió devolverle la tranquilidad.

Sin proponérselo, recordó el instante en que sus miradas se encontraron. Recordó también la seguridad con la que él había pronunciado aquellas palabras antes de besarla.

«Tengo mejores métodos».

Apretó los labios.

—Presumido.

Se levantó, apagó la luz y se metió en la cama, decidida a olvidarse de él.

No tenía idea de que, al otro lado del pueblo, aquel hombre estaba haciendo exactamente lo mismo que ella: revivir cada detalle de su encuentro, aunque por razones muy diferentes.

1
Maya
Que bueno otra historia con imagenes
Yadira Alvarez
vamos con esta también que locura 🤦
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