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A Milímetros De Romperse

A Milímetros De Romperse

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Malentendidos / Reencuentro
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: AndyG1904

Ella guarda un secreto que la consume por dentro.
Él arrastra las ruinas de una vida que se desmoronó en una sola noche.

April Rossetti nunca imaginó que un error de una noche la perseguiría cada día. Enamorarse de la persona equivocada siempre es el comienzo de una caída. Ahora, la culpa la acompaña como una sombra que no la deja respirar.

Derek Baker lo perdió todo: su matrimonio, su hijo no nacido y la confianza en las personas. Destrozado y lleno de rabia, intenta reconstruir su vida cuando un encuentro casual lo cambia todo.

Conectados por hilos invisibles del destino, April y Derek se ven envueltos en miradas cargadas de deseo, conversaciones que despiertan lo que creían dormido y secretos que amenazan con destruirlos.

Están a milímetros de romperse... o de sanarse mutuamente.

Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.

Y algunas atracciones están destinadas a arder, aunque quemen todo a su paso.

¿Podrán elegir el amor cuando todo parece condenarlos al dolor?

NovelToon tiene autorización de AndyG1904 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ella Me Importa

-Derek-

No fui a buscarlo con la cabeza fría. Esa fue la primera verdad. La segunda fue que, desde el momento en que April me dijo que la había tocado otra vez, algo dentro de mí había dejado de negociar con lo razonable. Mauricio podía hablar de medidas, de cauces, de protocolos. Yo solo veía la boca de Jhony forzándose donde nadie la había invitado.

Lo encontré por costumbre más que por estrategia: el estacionamiento lateral donde siempre dejaba su carro estacionado, donde varias veces lo veía cuando buscaba a April. Estaba en el mismo muro donde a veces se demoraba a fumar como si el mundo le debiera tiempo. Estaba ahí, solo. Miraba algo en su teléfono con sus hombros relajados y esa cara de alguien que todavía no entendía que se le había acabado el juego sucio que tenía.

Levantó la vista cuando me vio acercarme. Sonrió.

—Miren nada más. El héroe sin damisela.

Me detuve frente a él.

—Te vas a mantener lejos de ella.

—¿O qué? —Se empujó del muro, divertido—. ¿Vas a denunciarme también? Qué doméstico. Qué legalito.

—Ya hay una medida en curso. Si se te ocurre acercarte, te la comes entera.

Jhony soltó una risa baja, casi indulgente.

—Qué protector. Dime una cosa, Baker… ¿ella te contó solo la parte conveniente? ¿O también te habló de antes? De cuando no necesitaba que nadie la rescatara porque entraba sola a mi oficina.

La mandíbula se me tensó.

—Cierra la boca.

—¿Por qué? —Inclinó la cabeza, saboreando el veneno—. Si vas a jugar a defenderla, al menos debes saber la historia completa. Yo estuve ahí primero. Sé cómo responde cuando se le acaba la pose de niña buena. Tú estás llegando tarde a algo que ya tuvo dueño.

El aire se me volvió cortante.

—Repite eso.

Jhony sonrió más ancho.

—Que estás perdiendo el tiempo. Que esa piel ya tuvo mis manos. Y que por más de noble que te pongas, yo todavía me acuerdo de cómo sonaba cuando dejaba de ser la niña buena de papi.

El primer movimiento fue de él. El golpe vino torpe, cargado de ego más que de técnica. Lo vi a tiempo. Me moví apenas, lo suficiente para que el puño cortara el aire, y en el mismo giro le trabé el brazo, lo giré y lo estrellé de pecho contra el muro. La llave no fue elegante; fue efectiva. Un codazo seco para inmovilizarle el hombro y el antebrazo torcido hacia arriba, dejándolo sin ángulo cómodo para responder.

—Escúchame bien —le dije al oído, con la voz baja—. No me interesa tu versión. No me interesa tu ego. Si vuelves a nombrarla de esa forma…

Jhony forcejeó, soltó un insulto y logró girar lo bastante como para empujarme con la cadera. Nos separamos un segundo. La gente ya empezaba a asomarse desde la acera. Un claxon de un carro al salir del estacionamiento. Varios pasos .

—¡Ey!

Él se tocó la muñeca, jadeando, y aun así soltó la frase que no debía:

—Al final todas se hacen las dignas… después de haberse abierto de piernas donde nadie las ve.

No pensé.

El golpe le entró limpio en la quijada. El sonido fue opaco, feo, definitivo. Jhony tambaleó hacia un lado y cayó de rodilla contra el guardafango de un auto. Alguien gritó. Otra voz pidió que llamaran a seguridad. El estacionamiento se llenó de miradas demasiado rápido.

Yo respiraba agitado, con el nudillo ardiendo y la certeza amarga de haber cruzado exactamente el punto que April me había pedido no cruzar. La policía llegó minutos después.

No hubo nada cinematográfico. Solo indicaciones, separación, preguntas, el olor metálico de una situación que ya no se podía meter debajo de la alfombra. Jhony, con la boca marcada y esa furia humillada de quien no está acostumbrado a perder en público, empezó a soltar nombres apenas pudo hablar con claridad. Algunos contactos. Influencias. La clase de red que no necesita gritar para abrirse paso.

En la comisaría lo dejaron ir primero. A mí me retuvieron más tiempo. Declaración. Revisión. La mirada cansada de un oficial que ya había visto demasiadas pelea de estacionamiento como para conmoverse. Estaba firmando el último papel cuando apareció Pierre.

No hizo una escena. No alzó la voz. Solo habló con esa calma pesada que a veces resulta más efectiva que cualquier amenaza. No supe qué palabras usó exactamente. Solo supe que, media hora después, estaba subiendo a su coche con el sabor amargo de la adrenalina todavía en la boca.

—¿Estás bien? —preguntó él, sin mirarme del todo.

—No.

—Eso lo noté.

Arrancó. La ciudad pasó del otro lado de la ventana como si no me perteneciera. Pierre no preguntó por qué. Tampoco hizo falta. En algún punto de la avenida dijo, apenas:

—April no está en la ciudad. No la arrastres a esto más de lo que ya está.

Apreté la mandíbula. No respondí.

Mientras despedía a Pierre y subía a mi casa un video circulaba entre mis contactos y llegó antes que cualquier llamada decente. No a mí primero. A ella.

Me enteré cuando el teléfono vibró con su nombre y, al contestar, su voz ya venía rota de una forma que odié reconocer.

—Derek… —trago al otro lado de la línea—. Acabo de ver un video. Estás… ¿Qué hiciste? ¿Estás bien? ¿Dónde estás?

Cerré los ojos.

—Estoy bien.

—No me mientas. Se veía horrible. La gente gritaba. Él… —se le quebró un segundo—. Voy a volver. Puedo salir mañana temprano. No debí irme. No debí dejarte…

—April.

—No. Escúchame. Si esto escaló por mí, si él te provocó por mí, no puedo quedarme aquí como si…

—April. —Mi voz salió más dura de lo que quería, y la suavicé al siguiente segundo—. No vuelvas. No todavía.

Hubo un silencio angustiado.

—Estoy inquieta. No puedo… no puedo quedarme quieta sabiendo que terminaste en medio de una pelea por mi culpa.

—No fue por tu culpa. Fue por él. —Apoyé la frente en la mano libre—. Tú hiciste lo correcto. Saliste. Activaste la vía legal. Eso era lo que había que hacer. Yo fui el que no se aguantó.

—Derek…

—Quédate donde estás. Tranquila. Respira. La medida sigue. Pierre ya me sacó de ahí. Jhony puede tener contactos, pero también tiene un expediente que se le está poniendo feo. No le regales tu presencia ahora.

La escuché inhalar temblorosa.

—¿Estás herido?

—Nada importante.

—Quiero verte.

La frase me dio justo en el centro del pecho.

—Yo también —admití—. Pero no así.  Cuando vuelvas, que sea porque estás lista… no porque creas que tienes que venir a contenerme.

Otro silencio. Más largo.

—Prométeme que no vas a buscarlo otra vez —dijo por fin.

Miré el nudillo marcado. La ciudad afuera. La rabia todavía caliente debajo de la piel.

—Prometo no buscarlo.

No prometí no terminar lo que dejé a medias si él se cruzaba otra vez en el camino. Ella pareció notarlo, porque no insistió.

—Voy a quedarme —susurró—. Pero no mucho. Si algo más pasa, si vuelve a haber otro video, si… si te vuelven a retener, me entero y regreso. ¿Quedó claro?

—Quedó claro.

—Derek.

—¿Sí?

—No me asustes así otra vez.

Cerré los ojos.

—Voy a intentarlo.

Cuando colgamos, el silencio del departamento se me cayó encima con todo su peso. Hunter se acercó y apoyó el hocico en mi rodilla. Le rasqué detrás de las orejas sin mirarlo.

Había neutralizado a Jhony en un estacionamiento. Había soltado un golpe que todavía sentía en la mano.

Había escuchado a April angustiada, ofreciendo volver, y le había pedido que no lo hiciera. Y aun así, lo único que de verdad me martillaba la cabeza no era la policía, ni Pierre, ni el video anónimo. Era la forma en que Jhony había hablado de ella. Y lo mucho que me había importado.

Ella me importaba peligrosamente demasiado.

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Andrea
Que rabia con Jhony 😭
AndyG
Trataré de hacer un maratón hasta el capítulo 20. Luego me daré un break. Gracias a todos 🥹❤️🫶
Andii
2 capítulos seguidos. Sospechoso... No nos vayas a abandonar ahora que estoy enganchado 🤣
Andrea
Si Derek se involucra solo espero que no se comporte como Jhony... Se volvió el villano de la historia. Narcisista. Pobre April...
Andrea
He leído todos los capítulos hasta ahora. Y no sé. Me tiene estresada/intrigada 😭😭
Andii
Nunca me había identificado tanto con un personaje y no se si eso es bueno o malo /Brokenheart/
Gerson Gonzalez
Muy interesante. Sigue así.
Isabella Connelly
Dioooos cuanta tensión...
Gerson Gonzalez: Muy interesante está historia. Por lo general lo mío es fantasía y acción. Veamos cómo sigue. Saludos!
total 1 replies
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