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MI DULCE PERDICIOIN. EL ORGULLO DEL HEREDERO. LIBRO 3 SAGA CICATRICES

MI DULCE PERDICIOIN. EL ORGULLO DEL HEREDERO. LIBRO 3 SAGA CICATRICES

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Madre soltera / Amor a primera vista / Polos opuestos enfrentados / Completas
Popularitas:6.6k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Marcos Castro, el implacable director de Apex Dynamics, cree que el control lo es todo hasta que la humilde camarera Sara tropieza con él. Ella trabaja sin descanso para pagar deudas médicas y posee una dignidad inquebrantable que fascina a Marcos, desatando en él una peligrosa obsesión.Para acercarse, él le ofrece empleo en su empresa. Sin embargo, Sara desconfía de los ricos y rechaza sus lujos, obligando al magnate a bajarse de su pedestal para ganarse su corazón. Entre el orgullo y una pasión salvaje e incontenible, ambos inician un intenso juego de seducción.La situación se complica cuando los secretos del pasado de Sara salen a la luz y un enemigo corporativo intenta usarla para destruir la compañía. El hermético empresario tendrá que decidir si es capaz de quemar su propio imperio con tal de proteger a la mujer que se convirtió en su dulce perdición.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 13. LA GARRA DEL LOBO

El rugido del motor V8 biturbo rompió el aire estancado del callejón con la violencia de un trueno. Antes de que Julián pudiera reaccionar o dar un paso atrás, el deportivo negro de Marcos Atelier frenó en seco a escasos centímetros de su sedán viejo, bloqueándole por completo cualquier vía de escape. El chirrido de los neumáticos de perfil bajo sobre el asfalto mojado resonó entre las pesadas paredes de hormigón de los almacenes viejos.

La puerta del conductor se abrió de golpe. Marcos bajó del vehículo, y en cuanto su imponente estatura y su complexión robusta dominaron el espacio, la temperatura del callejón pareció descender hasta el punto de congelación. Ya no quedaba rastro del hombre informal que el sábado había jugado con los trenes eléctricos en la alfombra; el rostro del directivo de Apex Dynamics era una auténtica máscara de piedra esculpida en furia, y sus ojos oscuros destellaban con una agresividad felina y ultraprotectora que helaba la sangre. Su perfume a cuero negro y cedro ahumado barrió por completo el olor a tabaco descuidado del ambiente.

Avanzó a zancadas, interponiéndose entre Julián y Sara con la firmeza de una muralla inamovible.

—Da un paso atrás ahora mismo —ordenó Marcos. Su profunda voz barítona bajó un octavo de tono, vibrando con una autoridad tan gélida y peligrosa que hizo que Julián retrocediera por puro instinto de supervivencia, tragándose la sonrisa cínica de golpe.

Sara se aferró a la carpeta de cuero contra su pecho, sintiendo que un temblor descontrolado le recorría las piernas, pero al ver la espalda ancha de Marcos protegiéndola, una extraña bocanada de aire limpio le devolvió la vida al pecho. El lobo de la familia Atelier había sacado las garras de forma salvaje por defenderla.

—¿Y tú quién eres, el protector adinerado? —intentó bravuconear Julián, alzando la barbilla de forma chulesca a pesar de que el miedo le hacía temblar sutilmente las manos dentro de su chaqueta de cuero—. Solo estaba hablando con la madre de mi hijo. Esto es un asunto de familia, millonario, no te metas.

Marcos no le dio tiempo a terminar la frase. Con un movimiento rápido, implacable y de una fuerza física descomunal, su mano derecha atrapó las solapas de la chaqueta de Julián, levantándolo casi del suelo y estampando su espalda contra la chapa oxidada de su propio sedán con un golpe seco. Marcos se inclinó sobre él, reduciendo la distancia hasta que su mirada oscura se clavó como dos puñales en las pupilas del extorsionador.

—Escúchame bien, escoria, porque solo te lo voy a decir una vez —le susurró Marcos con un murmullo ronco que hizo temblar al delincuente—. Sé perfectamente quién eres. Sé que abandonaste a Sara y a tu hijo hace cinco años, y sé que has venido aquí a intentar extorsionarla con deudas del pasado. Si vuelves a acercarte a esta fábrica, si vuelves a pronunciar el nombre de Matías o si te atreves a mirar a Sara de la forma en que lo estabas haciendo, te juro por el apellido de mi familia que hoy mismo desearás no haber nacido. Te hundiré en la cárcel más profunda de este país antes de que puedas parpadear, y me encargaré personalmente de destruir hasta el último rastro de tu miserable vida comercial. ¿Ha quedado claro?

Julián parpadeó repetidamente, con el rostro pálido por el terror absoluto y la falta de aire, asintiendo con la cabeza de forma desesperada mientras se le soltaban las lágrimas por la presión física.

—Sí... sí, claro... suéltame —tartamudeó con un hilo de voz quebrado.

Marcos lo soltó con desprecio, dándole un empujón que lo hizo caer dentro del asiento del conductor de su automóvil.

—Lárgate del polígono ahora mismo. Si te veo en el aparcamiento o en los alrededores al salir, no habrá abogados que te salven de mis manos —sentenció el heredero, cruzándose de brazos.

Julián encendió el motor de su sedán viejo con dedos torpes y temblorosos, dio marcha atrás a toda velocidad golpeando un contenedor de basura y huyó del callejón derrapando sobre el asfalto mojado, desapareciendo en la avenida principal como un cobarde.

Marcos se giró lentamente hacia Sara. La furia de sus facciones se disolvió en un segundo al contemplar la palidez de su rostro almendrada y las lágrimas de pura angustia e impotencia que por fin desbordaban sus ojos color miel. Caminó hacia ella, acortando la distancia con una delicadeza extrema, y rodeó sus hombros con su brazo fuerte y robusto, atrayéndola hacia su pecho para resguardarla del frío.

—Ya pasó, Sara... el peligro ya se marchó. Estás a salvo conmigo —susurró Marcos con una suavidad humana que terminó por derribar la última barrera del orgullo de la joven.

Sara escondió el rostro en el hueco de su cuello, rompiendo a llorar con un llanto desgarrador, liberando todo el miedo retenido durante años. Se aferró a la blusa de Marcos mientras él la guiaba despacio hacia el interior de su deportivo negro, abriéndole la puerta del copiloto para resguardarla de las miradas de los mecánicos de los talleres.

Marcos rodeó el vehículo, se subió al asiento del conductor y puso en marcha el motor, alejándose de los hangares viejos para buscar la intimidad de la carretera secundaria de la periferia. El habitáculo del coche se convirtió una vez más en un universo cerrado y cálido, donde el aroma a cuero negro y menta salvaje de él se fusionó con la fragancia dulce a vainilla de la piel húmeda de Sara.

Tras diez minutos de silencio absoluto donde solo se escuchaba el rítmico ronroneo del motor V8, Marcos detuvo el vehículo en un mirador apartado que dominaba los talleres industriales. Se giró lentamente en su asiento de piel y tomó las manos frías de Sara entre las suyas, obligándola a mirarlo a los ojos.

—Necesito la verdad completa, Sara —le pidió Marcos con una voz baja, rota por la preocupación—. Sé lo que el informe del detective decía, pero escuchar a ese tipo hablar de Matías y de deudas... me revolvió las entrañas. Cuéntame qué pasó en ese barrio hace cinco años. No te lo pido como tu director, sino como el hombre que se ha jurado ser el guardián de tu vida y la de tu hijo.

Sara se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, forzando una madurez humana y desgarradora en su mirada color miel. Comprendió que la ley de la intimidad que habían firmado el sábado exigía abrir el cofre de sus recuerdos más oscuros ante el lobo protector.

—Julián... Julián era mi novio en la adolescencia, antes de que todo mi mundo se desmoronara —comenzó Sara con un hilo de voz que fue ganando firmeza a cada palabra—. Cuando me quedé embarazada de Matías, él se transformó por completo. Se metió en negocios turbios de apuestas y drogas en la periferia, acumulando unas deudas inmensas con prestamistas peligrosos. El día que mi hijo cumplió tres meses, Julián robó los últimos ahorros que yo tenía para las medicinas de mi madre, firmó unos pagarés falsos usando mi nombre como avalista y huyó del país en mitad de la noche, dejándome sola frente a los cobradores que amenazaban con quemar mi casa.

Sara apretó los dedos grandes de Marcos con una fuerza desesperada, y sus ojos destellaron la fiereza de la leona que había luchado sola contra el mundo.

—Por eso acepté tres empleos, Marcos. Por eso limpiaba oficinas y trabajaba de camarera hasta enfermar. Estaba pagando los pagarés de Julián para que esos hombres no le hicieran daño a mi bebé ni a mi madre. Pensé que al mudarme de barrio y conseguir el puesto en Apex Dynamics me habría librado de él... pero al verme trabajando para un Atelier, su ambición se ha encendido. Me exige cincuenta mil euros antes del viernes, o irá a por la custodia de Matías para hacerme daño. Tengo miedo de perder a mi hijo por culpa de ese pasado, Marcos... tengo mucho miedo.

Marcos Atelier la escuchó en absoluto silencio, sintiendo que una posesividad implacable y una rabia fría le congelaban las facciones de piedra. La verdad de Sara no lo alejó; al contrario, la nobleza de su sacrificio y el dolor que había cargado sola durante cinco años terminaron de amarrar su alma a la de ella de forma indestructible. Se inclinó sobre la consola central, atrapando el rostro almendrado de Sara entre sus manos grandes, y la miró con una fijeza oscura que transmitió una promesa eterna.

—Escúchame bien, Sara. Mírame a los ojos —le ordenó Marcos con un murmullo ronco y potente—. Ese cobarde no va a tocar un solo pelo de Matías, ni va a volver a pisar este polígono. Cincuenta mil euros son la calderilla de una semana de producción en esta fábrica. Mañana mismo transferiré ese dinero a las cuentas de los acreedores a través de los abogados de Alexander para liquidar tus deudas del pasado para siempre, y el detective García se encargará de que Julián regrese al agujero del que salió bajo una orden de alejamiento penal inamovible. No le debes nada a nadie. A partir de hoy, las únicas deudas que tienes son conmigo... y la única ley que vas a cumplir es la de dejarte proteger por este hombre.

Sara lo observó con la mirada color miel empañada en lágrimas de puro alivio y un agradecimiento humano incalculable, entregándose por completo al calor de sus brazos mientras él la estrechaba contra su pecho robusto. El primer asalto contra las sombras del pasado se había ganado con la garra del lobo.  Pero Marcos sabía que no podía relajarse pues un loco es capaz de todo y Julian no solo estaba loco sino que era un hombre consumido por la ambicion y eso es una mezcla extremandamente peligrosa para la que sin duda el estaría preparado.

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Valentina Vmr
Insisto hay otra historia antes d esta?
SIKEVALEN: FUEGO DE ASFALTO. LA TRAICION DEL PILOTO. La empezare a subir hoy.
total 2 replies
Valentina Vmr
Sara cuanta le a Marcos!!!
Valentina Vmr
Por que si la hay debe estar excente al igual que esta 😍
Valentina Vmr
Hay una historia anterior a esta?
Valentina Vmr
Hermosa historia, tendrá una anterior?
Valentina Vmr
🥰
Valentina Vmr
Ya le cayo la mosca ala sopa
Isela Aguirre
excelente inicio autora
Mónica Rodríguez Carmona
me enamoré de marcos 😍😸😍
Isis Vargas Pinzon
Así se hacen las cosas, con inteligencia y audacia 👍👍👍👏👏👏😂😂😂
Isis Vargas Pinzon
Uff, que bueno que llegó su salvador 👏👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
😔😔😔😔
Isis Vargas Pinzon
💘💘💘💘❤️❤️❤️❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Wow, sin palabras ❤️ puro amor y seducción con este par... muero de emoción 💘💘😘
Isis Vargas Pinzon
El amor llega de la manera menos esperada y Marcos y Sara ya están echando chispas de pasión incontrolable ❤️... 👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️😘❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Que linda, Lucía es un ❤️ amor de hermana, es puro corazón ❤️.
Isis Vargas Pinzon
Woow, súper lindo y emotivo éste reencuentro, lloré de emoción y ternura con Matías, ya está enamorado ❤️ de Sara y Matías hasta el tuétano 😂
Isis Vargas Pinzon
Ya me encantó el comienzo, vamos por más.! 👋👋👋👍👍
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