Lena una joven moderna estudiante de primer año de la universidad, muere en su camino al centro universitario cuando una pared en construccion cayo sobre ella.
Abre sus ojos en un lugar que no conocía pero había estudiado a la perfección, la antigua china, justamente en una historia de amor que había leído hace poco.
fanática de dramas e historias relacionadas a esta cultura se vio inmersa en una de las historias que leía.
Pero el colmo era que reencarnó en una mendiga estafadora que aparecía y moría en medio capítulo. sabía su fin, aún así algo la llevo a querer continuar y no darse el tiempo de morir.
El secundario, aquel que amaba a la protagonista pero estaba destinado a no ser.
El duque Xi.
Lena tomo como misión conquistar a ese hombre, para hacerlo necesitaba algo.
Un nombre, edad, una familia que la respaldará y sabía exactamente como conseguirlo, lo había leído.
¿lograra conquistar a su secundario?
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Cap 22
Lena y Sean entraron al palacio, ella fue guiada por él y fueron directo al salón de banquetes.
Lena no podía dejar de emocionarse cada vez más, era su primera vez en el palacio en sus tiempos de oro y lo que se decía no era ni la cuarta parte de la realidad.
El lujo en cada decoración, la iluminación escasa de las lámparas que daba ese aire antiguo y el olor a incienso en cada rincón.
Estaba viviendo el sueño de cualquier fanática de la antigüedad.
Llegaron al salón de banquetes que ya estaba a reventar, fueron anunciados no sin antes verificar con Sean como sería anunciada Lena, para nadie era un secreto que no completaron los ritos.
—El duque y la duquesa Xi —ambos entraron, las miradas rápidamente cayeron en ellos. Lena ni se dió cuenta de esto, al estar mirando al techo y a los lados. La decoración y elegancia del salón la tenía maravillada.
—Es hermoso —dijo sin percatarse de que todos la miraban.
Gracias esposa —murmuró Sean manteniendo su mirada fría hacia el resto aunque su voz era dulce.
Esto llevó a Lena a la realidad. Miro al frente, y se tenso.
—Todos me miran —abrazo el brazo de Sean.
—No les prestes atención. —dijo Sean levantó su mano cubriendo la de su compañera —concéntrate en mí —miro hacia ella y sus miradas se cruzaron, ambos sonrieron.
Quienes los miraban se sorprendieron, Sean sonriendo era algo inaudito, algunos miraron hacia Aria que ya se encontraba en el lugar, estos sabían que solo a ella podía sacarle una sonrisa y en contadas ocasiones.
Aria tampoco podía creerlo, apretó sus puños y miró a la pareja sentarse en su lugar, muy cerca de donde va el emperador y muy lejos de ella.
Lena se sentó e intentó dejar de preocuparse, tenía a Sean a su lado y no necesitaba nada más, las miradas dejarian de estar sobre ella en cualquier momento y así fue.
Siguieron llegando los asistentes al banquete, fue así que Lena dejó de ser el centro de atención, tiempo después llegó un anuncio.
—Duque y Duquesa Xuan, la señorita rouxi Xuan y el señorito Len Xuan
Lena dirigió su mirada a aquella familia, una amplia sonrisa se dibujó en su rostro y cubrió sus mejillas con sus manos.
“Es hermosa” —los ojos de Lena estaban fijos en Rouxi, la villana enamorada del protagonista y que muere envenenada por él.
La elegancia y majestuosidad de Rouxi era única, superando por mucho la belleza de Aria.
“Ese príncipe acaso es ciego”
Lena no podía entenderlo, para ella Rouxi superaba a Aria en belleza y elegancia, aún así al príncipe le parece lo contrario.
Quizás sea por lo que cada una demuestra, Aria parece débil y delicada y deben protegerla, Rouxi por su parte se ve fuerte y autoritaria, aunque Lena sabe bien que solo es una tonta enamorada.
“Que absurdo”
Se sentaron justo frente a Lena y Sean. Lena no dejaba de mirarla.
—Esposa —dijo Sean atrayendo su atención —deja de mirarlos, es incómodo.
—Tiene razón esposo —enderezó su espalda y miró a los alrededores, realmente no se había percatado que miraba tanto a esa joven.
Tras ellos llegaron sus padres y hermanos, Lena sonrió al verlos, estos terminaron a un lado de los Xuan.
Lena los saludo con la mano, Sean se la bajó al instante
—Esposa, no hagas eso, nos castigaran y seguro no serán solo azotes. —Lena frunció el ceño y cruzó sus brazos.
“Cierto, el estricto protocolo de palacio” —Lena lo recordó, ese tipo de acto pueden ser castigados, no hizo pataleta, solo asintió.
Tiempo después llegaron el emperador y la emperatriz junto a los príncipes, siendo estos los últimos en entrar para dar inicio a la velada.
Lena recordaba e intentaba poner en práctica todo lo aprendido en su tiempo gracias al internet, renació en una mendiga, así que aunque recordará su vida de antes no había mucho en lo que pudiera ayudarla.
Recordó la crudeza del castigo si llegaba a caerse, si reía muy alto o hacías simplemente algo mal visto, podría morir, así que se limitó a comportarse.
Se levantó e hizo reverencia a los líderes, se sentó sin curvar su espalda, no podía avergonzar a Sean solo por ser alguien del futuro.
El banquete dió inicio, y por supuesto con ello los murmullos y comentarios maliciosos.
Lena y Sean eran el centro de esto, principalmente el hecho de que ella no debería estar allí.
Lo que hizo Sean al no completar los ritos era una piedra en los zapatos de ambos y la piedra que todos usarían para intentar golpearlos.
—Esposo —Lena podía sentir el peso de esas palabras, aunque intentara restarle importancia aún así dolía.
—No te preocupes —Sean le agarró la mano entrelazandola con la suya. —recuerda que eres mi esposa.
—Pero… —el peso de la época estaba pisando la emoción con la que Lena llegó, Sean lo noto y no le era agradable. —dicen la verdad.
—Puedes dejar de preocuparte, mantente recta, mira a los ojos de los demás sin temor y confía en tu esposo. —dijo mirándola a los ojos y con una sonrisa sutil en sus labios.
Levantó su cabeza, la sonrisa desapareció y su mirada se volvió fría, miró a aquellos que hablaban, muchos prefirieron callar tras tragar seco, Sean jamás era gentil aún así nunca había dedicado esa mirada antes, era de muerte.
Parecía una advertencia. “Callate o te mato” nadie parecía querer morir.