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BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Amor en la guerra / Superhombre / Omegaverse
Popularitas:7.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Lilith Gray lo perdió todo dos veces: Primero a su familia en la masacre de la manada Darkfire, y luego su corazón, cuando el hombre que le juró amor eterno la rechazó al encontrar a su "Compañera" predestinada.
Seis años después, la niña frágil había muerto. Ahora todos la conocian como "La Aniquiladora", una guerrera de élite que solo vive para el deber y el combate. Su objetivo es claro: convertirse en la Guardiana Real del Rey Rowan, el Licántropo más temido y poderoso del mundo.
Pero en la ceremonia de su nombramiento, el destino le juega una última carta. Al primer roce, el vínculo se desata: el Rey no quiere solo su lealtad, la quiere a ella. Lilith deberá elegir entre su libertad como guerrera o el poder absoluto como la Reina que nunca buscó ser.
¿Podrá entregarse al hombre por quien tanto lucho en proteger?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 017: Provocativo

Lilith Gray

Había pasado una semana desde que la sangre de los pícaros se secó sobre mi piel en aquel coliseo, pero el eco de los gritos y el aroma a muerte aún me perseguían en sueños. Siete días de recuperación intensa, de ver cómo mis heridas cerraban dejando apenas finas líneas plateadas, y de procesar que mi vida, tal como la conocía, había muerto para dar paso a algo nuevo.

Estábamos formados en el Gran Salón del Castillo Licántropo. El techo era tan alto que las sombras se perdían en las vigas de madera tallada, y el suelo de mármol negro brillaba tanto que podía ver mi reflejo: una soldado de postura rígida, con el uniforme de gala de la Guardia Real ajustado y el cabello trenzado con una precisión militar. A mi izquierda, Jay y Pía mantenían una seriedad fingida, aunque podía sentir la excitación de sus lobos vibrando en el aire.

La gran puerta doble se abrió y Clark entró con su caminar medido. Su presencia siempre imponía, pero hoy traía un aura de formalidad que nos hizo enderezar la columna hasta que nos dolió.

—Descansen —dijo Clark, deteniéndose frente a nosotros con un fajo de carpetas de cuero—. Han pasado la prueba de fuego. El reino está orgulloso, pero el entrenamiento terminó. Es hora de servir.

Se acercó primero a Pía. Ella, siempre la más rápida, contenía el aliento.

—Pía, se te asigna la Guardia del Campo Fronterizo. Tu velocidad será vital para las patrullas de reconocimiento.

Pía estalló en una sonrisa que trató de reprimir. Era lo que quería: acción, campo abierto, el norte. Se despidió de nosotros con un guiño rápido y salió casi trotando.

Luego fue el turno de Jay.

—Jay. Tu fuerza y templanza son necesarias en las tierras exteriores. Te integras a la Gran Expedición de Mapeo y Seguridad.

Jay me miró de reojo, dándome un apretón rápido en el hombro. Sabía que nos separaríamos, pero estaba feliz. Él era un explorador por naturaleza. Se marchó, dejándome a solas con Clark en la inmensidad del salón.

El silencio se volvió pesado. Clark me miró por un largo momento antes de abrir la última carpeta.

—Lilith —empezó, y noté un matiz de disculpa en su voz—, tu asignación es directa. A partir de hoy, eres la Escolta Personal del Rey Rowan.

El aire se escapó de mis pulmones.

—¿Escolta personal? —repetí, y mi voz sonó más afilada de lo que pretendía—. Clark, soy una Alfa de combate. Mi lugar está en la frontera con Pía o en las expediciones con Jay. No cuidando una puerta o caminando tres pasos detrás de un hombre que puede cuidarse solo.

—Son órdenes directas, Lilith. Y ambos sabemos por qué —respondió él en voz baja, acercándose—. Eres su compañera. No te va a exponer a una emboscada en el bosque si puede tenerte bajo su vista. Tómatelo como una misión de máxima prioridad.

—Tómalo como una jaula de oro, querrás decir —mascullé, arrebatándole el itinerario.

Caminé por los pasillos del palacio sintiendo que el uniforme me apretaba más de la cuenta. Sabía que Rowan estaba detrás de esto. Era su forma de marcar territorio, de tenerme cerca para intentar romper mis defensas. Pero yo era una soldado honorable, y si mi misión era ser su sombra, sería la sombra más profesional y fría que jamás hubiera tenido.

Llegué a las habitaciones reales. Dos guardias de menor rango se cuadraron al verme. Suspiré, ajusté mi cinturón de armas y toqué la madera noble de la puerta.

—¡¿Quién es?! —la voz de Rowan sonó ronca, tosca, como si lo hubiera interrumpido en algo importante.

Entré con paso firme, lista para mi primer reporte oficial. Pero lo que vi hizo que mis pies se clavaran en la alfombra y que Artemis empezara a dar vueltas en mi cabeza como una loca.

Rowan estaba de pie frente a un ventanal, sin camisa.

Su espalda era un mapa de músculos poderosos y cicatrices de guerra que se movían bajo su piel bronceada con cada respiración. Cuando se giró, el impacto fue peor. El vello oscuro descendía por su abdomen marcado hasta perderse en el borde de sus pantalones de seda.

“¡TÍRATE ENCIMA!", gritó Artemis en mi mente. “¡MUÉRDELO! ¡ES NUESTRO! Mira esos hombros... Diosa, quiero lamer cada una de esas cicatrices”.

—Cállate, Artemis.— Le ordené, luchando por mantener mi rostro inexpresivo mientras mi loba parecía estar, literalmente, cachonda.

—Reportándose para el servicio, Majestad —dije, haciendo una reverencia perfecta, manteniendo los ojos fijos en un punto en la pared, justo por encima de su hombro.

Rowan soltó una risa baja, una vibración que sentí en la base de mi columna. Se acercó a mí, invadiendo mi espacio personal hasta que pude oler su aroma a sándalo y tormenta.

—¿Tan formal, Lilith? —provocó él—. Hace una semana me apuntabas con un arco al corazón y hoy ni siquiera puedes mirarme a los ojos. ¿Te asusta lo que ves?

—Me asusta su falta de protocolo, señor —respondí con frialdad—. Como su escolta, mi trabajo es asegurar su vida, no admirar su torso. Le sugiero que se vista; tenemos un itinerario que cumplir y los ministros no esperan.

Rowan acortó la distancia, atrapando un mechón de mi cabello que se había soltado de la trenza.

—Podrías dejar de jugar a la soldadito por cinco minutos. Sabes que este vínculo es más fuerte que cualquier uniforme. Anoche Onix no dejó de aullar por ti.

—Pues dígale a Onix que aprenda a ser un perro educado —le espeté, encontrando por fin sus ojos ardientes—. He aceptado este puesto por deber, no para ser su entretenimiento. Póngase a trabajar.

Él gruñó, un sonido animal que me puso los pelos de punta, pero finalmente se alejó con una sonrisa de suficiencia.

—Eres terca, mi reina. Me gusta.

Se metió en la ducha y, minutos después, salimos hacia la zona administrativa. El día fue un infierno de burocracia. Reuniones con generales, firmas de tratados de comercio, discusiones sobre los límites territoriales. Yo me mantenía de pie tras él, como una estatua de piedra, observando cada movimiento de los presentes, analizando amenazas potenciales para no pensar en lo cerca que estaba de él.

Finalmente, llegamos a la Cámara del Consejo Real. Los ancianos de las manadas estaban sentados en semicírculo, con rostros que parecían tallados en granito.

—Majestad —dijo el Gran Anciano, un hombre cuya piel parecía pergamino viejo—, el linaje real es la estabilidad del reino. Ha pasado otro año. Si para el fin de este solsticio no presenta formalmente a su Luna, el Consejo elegirá por usted. Hay candidatas de las manadas del Este listas para el enlace.

Sentí una punzada de rabia pura en el pecho. Mi loba rugió. "¿Elegir por él? ¿Casarlo con una desconocida por política?"

Rowan se puso en pie, apoyando las manos sobre la mesa con tal fuerza que la madera crujió. Sus ojos brillaron en un rojo letal.

—No elegirán nada —rugió, y su voz hizo que los ancianos retrocedieran—. Ya tengo a mi pareja. La Diosa me la ha entregado y no permitiré que ningún burócrata ponga sus manos en mi destino. El tema está cerrado.

Yo permanecí inmóvil, aunque por dentro mi corazón golpeaba mis costillas como un tambor. Él me estaba reclamando frente al consejo, sin decir mi nombre, pero dejándolo claro para cualquiera que supiera leer el ambiente.

Cuando la sesión terminó y el sol empezaba a ponerse tras las montañas, regresamos a sus aposentos. Mi turno estaba terminando.

—Ha sido un día largo, señor —dije, haciendo la reverencia de despedida—. Con su permiso, me retiro a los barracones.

Me giré para salir, pero antes de que pudiera dar un paso, sentí sus manos grandes y cálidas rodeando las mías. El contacto eléctrico me recorrió los brazos, quemándome. Me obligó a girarme, y esta vez no había burla en su rostro. Solo una vulnerabilidad que me desarmó.

—Lilith, espera —pidió, y su voz ya no era la del Rey, sino la de Rowan—. Sé que estás furiosa por el puesto de escolta. Sé que quieres demostrar que eres una guerrera independiente. Pero hoy, escuchando a esos viejos hablar de "negociar" mi vida... solo podía pensar en ti.

—Rowan, yo... —intenté retirar las manos, pero él las sostuvo con firmeza, acariciando mis nudillos con el pulgar.

—Solo una oportunidad, Lilith. Una. —sus ojos plateados me imploraban—. Olvida por un momento el uniforme. Olvida que soy el Rey. Olvida el pasado. Solo somos nosotros y este vínculo que nos está consumiendo a ambos ¿Tan difícil es darme una noche para demostrarte que no quiero una joya de adorno, sino a la mujer que me apuntó al corazón?

Artemis estaba saltando de alegría en mi mente.

“¡DI QUE SÍ! ¡DILO YA! ¡POR LA DIOSA, LILITH, NO SEAS IDIOTA!”.

Miré nuestras manos unidas. Miré la sinceridad en su rostro y sentí cómo mi propia resistencia, esa muralla que había construido con tanto esfuerzo, empezaba a desmoronarse ante el calor de su presencia. Estaba cansada de luchar contra lo inevitable. Estaba cansada de fingir que no deseaba sus labios cada vez que abría la boca.

—Una oportunidad —repetí en un susurro, sintiendo cómo mi corazón cedía—. Solo una, Rowan. Pero si intentas domarme o tratarme como a una de tus amantes de paso, te juro que la próxima flecha no será una advertencia.

Él sonrió, pero esta vez fue una sonrisa verdadera, llena de un alivio que me conmovió.

—Me parece un trato justo, mi reina.

—No me llames así todavía —dije, aunque no pude evitar sonreír un poco—. Mañana a las ocho de la noche. Y por la diosa ponte una camisa cuando vaya a tus aposentos, por favor. Es difícil ser profesional cuando pareces un catálogo de anatomía.

Rowan soltó una carcajada vibrante y me soltó las manos, aunque se inclinó para besar mi frente con una ternura que me dejó temblando.

—Haré lo que pueda, Lilith. Pero no prometo nada.

Salí de la habitación con las piernas de gelatina. Había aceptado. El soldado había bajado el arma, y la mujer... la mujer finalmente estaba empezando a despertar. Mañana sería el día que cambiaría todo, y por primera vez en mucho tiempo, no tenía miedo de lo que vendría después.

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Kawtar Chilah
para cuando la actualización??
Kawtar Chilah
ais que bonito😭😭😭
JZulay
waoooo...🤯....intenso !!!
JZulay
🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/.....Artemisa, no da tregua ...
golosa /Drool/
JZulay
poderoso !!!! 💪🏼
JZulay
muy decida....y sus voluntades parecen de hierro /Slight/
Haber de qué cuero, sale más correas /Proud/
JZulay
/Drool/ y vaya que muy tenso 🧵..../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Slight/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....👑.....no la tendrás fácil....🤭
el terminará postrándose...serás tú /Tongue/
JZulay
para variar los Alfas siempre dandose gustitos fuera del vínculo 🤨
JZulay
💪🏼👏🏼👏🏼👏🏼/Ok//Good/ con todo Gray
JZulay
literal !!!!......seguro te convertirás en reina 👑
JZulay
🫣...no James...eso no se vale 🥺
Kawtar Chilah
la historia me encanta, y está genial, pero, un capítulo por día es muy poco
CINVAN
🥰🥰 me encanta
CINVAN
esto se pone bueno
CINVAN
vamos a ver qué trae este viaje
CINVAN
Perro que se joda
CINVAN
No te preocupes Lili vendrá algo mejor
CINVAN
Perro sin vergüenza
CINVAN
pobre Lili 😭😭
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