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Arde El Cielo

Arde El Cielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞Esto es sólo fantasía. Personajes e historia ficticia.🔞⚠️
🔞🚫No me denuncien por hechar volar mi imaginación.🚫🔞

Natt, no solo renuncia a su hogar, sino a su propia naturaleza, por una conexión ni él mismo entiende...

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Eres mi ángel. Mi traidor. Mi vida

La lluvia de fuego blanco golpeaba los restos de los vitrales de San Judas, pero dentro de la sacristía, el aire estaba cargado de una urgencia distinta. Natt había encendido unas pocas velas que proyectaban sombras alargadas y temblorosas sobre las paredes de piedra. Dag estaba sentado frente a él, con la mirada un poco perdida, luchando contra la bruma que Laura había desatado en su mente.

-Mi amor, mírame.- Pidió Natt, tomando su rostro con una suavidad que contrastaba con la fuerza bruta de sus manos guerreras. -Laura dice que el fuego consume tus recuerdos porque son pensamientos, conceptos abstractos. Pero el cuerpo... el cuerpo no olvida el impacto de una sensación. Vamos a usar eso.-

Dag asintió, aunque el miedo le apretaba la garganta.

-Tengo miedo de despertar mañana y ver una cara hermosa que no reconozco, mi ángel.-

-No lo permitiré.- Sentenció el ángel -Vamos a anclar mi existencia a tus sentidos. Si tu mente me olvida, tu piel me reclamará.-

Natt comenzó el entrenamiento de la forma más íntima posible. No hubo movimientos bruscos esta vez. Se despojaron de la ropa lentamente, bajo la luz parpadeante de las velas. Natt obligó a Dag a cerrar los ojos.

-Dime qué sientes.- Susurró Natt, pasando la punta de su lengua por el lóbulo de la oreja del muchachos, dejando un rastro de humedad caliente que hizo que el chico se estremeciera.

-Calor... y un hormigueo.- Respondió Dag con los ojos cerrados, concentrándose en la sensación.

-Eso es mi aliento. Recuérdalo como el viento antes de la tormenta.-

Natt bajó hacia el cuello, succionando la piel justo encima de la marca dorada con una intensidad lenta y constante. Las babas se mezclaron con el sudor que empezaba a brotar de ambos. Natt mordió suavemente, marcando su territorio, y luego lamió la herida con una lentitud tortuosa. Dag soltó un gemido que resonó en la pequeña habitación, sus manos buscando desesperadamente los hombros de Natt.

-No abras los ojos, mi amor. Siente el peso de mis manos.- Natt bajó sus manos hacia las caderas de Dag, apretando la carne con firmeza, dejando que sus dedos se hundieran en los músculos del chico -Esto es propiedad. Esto es seguridad. Cuando sientas este peso, sabrás que soy yo.-

El encuentro se volvió un ritual de reconocimiento. Natt exploró cada centímetro del cuerpo de Dag con sus labios y su lengua, deteniéndose en los lugares más sensibles, provocando espasmos de placer que Dag intentaba registrar en su memoria. El choque de sus lenguas se volvió un diálogo sin palabras. Natt empujaba su lengua con una cadencia rítmica, reclamando la boca de Dag, compartiendo el sabor amargo de la Gracia y el dulce de la humanidad.

Cuando finalmente Natt se posicionó para la unión, no hubo prisa. Entró en Dag con una lentitud que era casi una tortura, permitiendo que cada nervio del chico registrara la invasión, el llenado, la plenitud.

-Dime quién soy, mi amor.- Jadeó Natt, sus ojos ámbar fijos en los ojos nublados del chico.

-Eres... eres el que cortó la cadena.- Respondió Dag, arqueando la espalda, sus uñas clavándose en la espalda de Natt, justo donde las cicatrices de las alas palpitaban -Eres el que me hace arder.-

Natt comenzó a moverse, pero no con la violencia del mercado, sino con un balanceo tántrico, celestial. Con cada embestida, Natt susurraba un recuerdo al oído de Dag: el olor de la biblioteca, el sabor del primer té, el sonido de la lluvia en el apartamento 6A. El placer era el pegamento que unía esos fragmentos de memoria a las células de Dag.

Las babas resbalaban por sus cuellos unidos mientras sus respiraciones se volvían un solo rugido sordo. El sudor dorado goteaba desde el pecho del ángel hacia el del humano, sellando el vínculo una vez más. Dag sentía que su mente se iluminaba. No era el fuego blanco que borraba, era una luz cálida que protegía.

-¡Natt! ¡Recuerdo! ¡Recuerdo el color de tu armadura la primera vez!- Gritó Dag cuando el clímax empezó a desbordarse.

El orgasmo los golpeó como una ola de luz dorada y carmesí. En ese momento de éxtasis total, donde el yo desaparece, sus almas se entrelazaron de tal manera que por un segundo fueron una sola entidad. Dag vio la eternidad de Natt, y Natt sintió la finitud preciosa de Dag.

Se quedaron abrazados en el suelo de la sacristía, envueltos en las mantas viejas, mientras afuera el fuego blanco de Hrim finalmente se detenía, como si la intensidad de su unión hubiera creado un escudo temporal sobre la iglesia.

-¿Sigues ahí, Dag?- Preguntó Natt con voz temerosa.

Dag abrió los ojos. Miró al hombre que lo sostenía y una lágrima de alivio rodó por su mejilla.

-Estoy aquí, Natt. Y sé exactamente quién eres. Eres mi ángel. Mi traidor. Mi vida.-

Habían ganado una noche. Habían salvado los recuerdos a través del placer sagrado. Pero ambos sabían que esto era solo un parche. El Brote seguía creciendo, y Dion City ya no era lo suficientemente grande para esconderlos.

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💗🌷Lizi🌷💗
No manches amor a primer intentó de asesinato 🤭😶
Skay P.: Así son las cosas.😄
Es como "...me quiso robar el celular, pero nos enamoramos y ahora estoy embarazada".😅🤞
total 1 replies
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