Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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No pienses, actúa
Era la primera vez que Allison pisaba ese lugar. Observó todo como si estuviera encantada.
— ¡Pensé que era una bodega común! Es muy grande. — Esto más bien es como una fortaleza.
—Lo es. — Le llamamos bodega por qué lo fue hace algunos años. — Ahora todo está encriptado. — tenemos todo tipo de tecnología, con los mejores técnicos, — tengo también drones vigías, y un equipo de profesionales en cualquier rama.
Allison admiraba todo, era impresionante ver un lugar así. La gio hacía una bodega separada, no menos importante, había camionetas todoterreno, camionetas y autos blindados, armas de largo alcance, entre lo que alcanzaba a devisar.
En un costando un ring de boxeo, pasaron un portón de acero, donde una extensión vacía y al fondo había línea roja con con pancartas colgadas y una mesa al frente de ella.
Dos hombres entraron por la puerta de atrás que llevaban consigo una semejanza de un hombre improvisado.
Allison por primera vez en mucho tiempo se sintió fuera de lugar, como si el mapa hubiera dicho: otro universo.
— ¿Que propones? — Preguntó Allison mirando hacia dónde lo hombres habían puesto lo que sujetaban.
— ¡Quiero que te conviertas en una mujer de doble filo!
— Ven. — la animó colocándole el cargador. Ella lo siguió.
— Necesito un disparo, en la cabeza, en el pecho o en la ingle.
— No tengo puntería. — Dijo Allison al ver el arma ya ensamblada, ni siquiera sabía cómo tomarla, menos usarla al menos.
Sin embargo sintió los brazos de Derek atrás de los suyos, reafirmando su agarre.
— Muéstrame lo que tienes.
— No es un….
— Fija el blanco! — No la dejo pronunciar nada más,— Hazlo fija con cuidado el blanco y aprieta el gatillo. — Reglamento.
— No es tan fácil como parece.
— ¡No pienses, actua y dispara! Le volvió a ordenar.
Derek por primera desde que entrenó a las gemelas no había vuelto a entrenar a ninguna mujer, su abuelo Marissa su abuelo la había engañado y fue una mafiosa temible.
Allison era capaz lo sabía, solo debía aprender a mantenerse callada, aprender a escuchar, y actuar.
Los primeros dos disparos se fueron a otro punto, pero en el siguiente, se paró firme disparando mejor, para el siguiente, fue más certero, y el siguiente, así estuvieron Allison aferrándose hacerlo mejor, y Derek a tenerle paciencia.
Estuvieron practicando tres horas más, por petición de Allison, pues desde que le pegó al centro le dijo al mafioso que se sentía como Lara Croft haciéndolo reír, quería seguir hasta afirmarla con más seguridad.
— Volveremos mañana si quieres, por hoy es suficiente no has probado comida, necesitas comer.
FORTALEZA DE ELIAS
— ¿Le tienes miedo al tío ese verdad? — Se jactaba Diego incitándole.
Pero Elías no cayó en su trampa.
— Hay Dieguito… — Se ve que no te has topado de frente con él. — Siempre has tenido la suerte de salvarte por un pelo. — Te has escudado con tus nuevos amigos y tu disfraz. Ruega para que te dure la suerte.
— Entonces tendámosle una trampa. Reiteró Diego sin perder su confianza.
Elías giró la mirada.
— Es que imagínate. No tener que estar bajo ningún control, — pasar tu mercancía sin darle cuentas a nadie. — Además inmortal no es.
Era una locura, pero se escuchaba bien, y con un poco de ingenio podrían tener suerte.
Debo pensar con calma, es una estupidez pero podría funcionar si logramos tejer las puntas. Diego disimula una sonrisa. Se hará de más hombres debe volver a crearse su propia fortaleza, la casa que compró con las ganancias de las entregas le había dado suficiente dinero para pagar y vivir como le gustaba.
La nueva entrega aunque tenía que salir del estado, solo le llevaría por mucho una semana, Allison tenía que volver hacer para él, se había convertido en una obsesión, o realmente ¿era amor?
Subió a su auto despidiéndose con un ademán. Pero la mente de Diego iba en marcha, tenía que convencer a Elías, se dijo.
NUEVO DEPARTAMENTO.
Derek tuvo que dejar de pasada a Allison en el nuevo departamento de Samantha, donde estaba el agente esperando para firmar la propiedad. Karen no había llegado pues prefirió ir a ver los avances de su local.
Pero había quedado de irse con ellas para escoger los muebles, dejó instrucciones para que siguieran con su trabajo, pero ver aparecer a Marissa con las gemelas, se quedó un poco más.
— Están avanzando rápido. — asumió Marissa mirando las intenciones de sus nietas de abrir una lata de pintura que estaba en el suelo.
— Una semana más Marissa. — ya mandé los catálogos. — y el primer pedido lo programe en unos 10 días. Además el departamento hoy no lo entregaron en este fin de semana lo vamos amueblar…..Suspiró. — Pronto dejaremos tu casa.
Marissa negó.
Lo dices como si estuvieras desesperada por salir…de la mansión, — ¿tan mal te la pasaste?
— Todo lo contrario querida. — Pero ya abusamos mucho. — Tonterías, nos agradó mucho que estuvieran.
Karen se levantó checando la hora recordando que tenía que estar en el departamento.
— Pasamos a dejarte. — exclamó Marissa, incitando a sus nietas que estaban enlevadas en su teléfono, y Chloe ojeando una de las revistas de moda que encontró, entre las cajas.
El auto estaba estacionado al otro extremo de la calle, pero Karen, se detuvo mirando hacia un costado, le pareció verlo.
¿Era Diego? pero….No no pudo equivocarse era él.
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