Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
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Capitulo 6: Golpe Mortal
La profesora entró al aula y la discusión entre Alexis y Ricardo terminó en ese momento. En los días siguientes, me puse al día con mis clases; pronto serían los exámenes del primer trimestre, y no podía quedarme atrás. Sin embargo, en mi mente, había muchas cosas dando vueltas, cosas que hacían que perdiera la concentración.
Después de regresar, comencé a hacer amigas, especialmente chicas de mi curso que hablen mucho, así me enteraría de cosas que quería saber. Había una en especial, Karina; era especialmente parlanchina. Desde que volví, se acercó a mí y yo aproveché la oportunidad para saber de todo en el colegio, ya que estaba a ciegas.
—¿Vamos a comer a la cafetería? —me preguntó Karina después de que tocaron el timbre para salir a comer.
—Sí. Le respondí.
Alexis se había ido corriendo con sus amigos, ya que, debido a que estaba en el equipo de futbol, ya no era el solitario de la clase; consiguió varios amigos y comenzó a tener una vida social, lo que me alegraba mucho por él.
Tomé mi muleta de la esquina donde siempre la ponía, mi lonchera, y me fui con Karina a la cafetería de la escuela. Nos sentamos en una mesa apartada de todos. Karina fue a comprar algo, mientras yo saqué mi jugo de naranja. Había mucho ruido, mucha gente murmuraba, otros me miraban, pero todos ellos eran solo personas sin importancia para mí; de mis compañeros, solo sabía el nombre de tres personas.
—¿Qué pasa hoy?, tu guardaespaldas no está para defenderte.
Esa voz molestaba mis oídos, ese tipo salía de todas partes y no me dejaba en paz, era como si tuviera algo personal conmigo, pero yo todavía no le había podido hacer nada; eso era algo que me tenía frustrada. Él y su grupo de amigos, hasta su estúpida novia, me rodearon; parecían una banda de delincuentes juveniles y no un grupo de hijos de familias ricas. Todos ellos carecían de educación y derrochaban arrogancia.
Los ignoré totalmente y seguí tomándome mi jugo, hasta que me quitó el jugo de la mano y se lo tomó. Lo miré con odio, pero no abrí la boca; sabía que todo lo que hacía era para provocarme. Lo que él no sabe es que yo no soy buena persona.
—Me pregunto qué les enseñan a las personas en el campo para ser tan ordinarias.
Llega el momento en el que no quieres convertirte en lo que odias, pero las mismas personas te fuerzan a sacar lo peor de ti.
—Entiendo que no sepan lo que se le enseña a una persona cuando está formándose; eso es trabajo de la madre en el hogar y a ti ni tu madre te quiso.
Lo miré a la cara mientras decía cada palabra, y veía cómo su cara cambiaba, cómo la sonrisa se le borraba de la cara y su mirada se oscurecía; ese golpe fue mortal.
Todos en el comedor se quedaron en silencio, el ambiente se puso tenso, no había forma de que ese idiota me pusiera a devolver a menos que me diera un golpe; entonces sonreí, para que viera lo que se siente el ser herido y al mismo tiempo burlado por otros y no poder hacer nada.
Levanto la mano para pegarme, pero no lo hizo; se fue furioso. Tú, todo su séquito de aduladores se fueron detrás de él; en ese momento Karina volvió con su bandeja y se sentó en la mesa, ajena a todo lo que había pasado.
—¿Pasó algo?, me pregunto.
—Nada, solo esos que siempre quieren molestar, pero ya se fueron.
Me comí una manzana y me tomé una botella de agua. Últimamente, no comía casi nada; mi apetito cada vez era menor. Había perdido mucho peso desde lo que me pasó; el tío estaba preocupado por eso, y me advirtió que si no comía bien, me haría una cita con un nutricionista.
—¿Quieres ir a mi cumpleaños este fin de semana? —me preguntó Karina.
—Está bien, le pasas tu dirección a Alexis, ya que mi tío no me dejará salir sola y además Alexis es el que tiene permiso de conducir. Le dije.
Ella se quedó pensativa, y también se sonrojó un poco; no tenía que ser muy inteligente para darme cuenta de que le gustaba mi primo, debido a que se puso tímida y roja. Saqué mi teléfono y le di el número de Alexis; ella lo guardó en el suyo como si fuera un tesoro o algo así.
Después de que terminamos el almuerzo, volvimos al aula; al entrar, me encontré la mirada de hierro de Ricardo. Sentí que me traspasó con la mirada; parecía una fiera herida.
El ambiente era muy pesado; por suerte, no lo tenía que ver a la cara el día anterior, gracias a la posición de nuestros asientos. La clase transcurrió muy lentamente, debido a todo lo que la profesora estaba explicando.
—Profesora, ¿no cree que está explicando demasiadas cosas juntas? —se quejó Mateo, el mejor amigo de Ricardo.
—Mateo, es todo una secuencia; si pusieras más atención, te darías cuenta.
«Todos son unos idiotas; la profesora comenzó desde lo básico a lo más complejo, pero como no ponen atención, no se dan cuenta de que es una misma cosa. ¿Así quieren ir a una buena universidad? Dudo que puedan lograr algo de esa forma»
En mi corazón estaba muy alegre de que Alexis se esté aplicando en las clases y quiera sobresalir como él, y no estar amargado porque no puede ser como el tío; es un gran paso para él.
Después de que sonó el timbre de la clase, Alexis se quedó esperando a que tomara mis cosas y me acompañó al salón de música; después de dejarme ahí, me dijo.
—Después que termine el entrenamiento te paso a buscar, ¿está bien?
—Ve tranquilo, no me moveré de aquí hasta que llegues.
Alexis, luego de lo que sucedió, es más cuidadoso; sé que en el fondo él piensa que es su culpa por no cuidarme mejor, pero no es así, es culpa de ese monstruo y su grupo de amiguitos.