Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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XVIII — UN DESASTRE (PARTE 1)
Centro comercial...
Narra Felipe
Lleve a mi hermosa novia a dar un paseo por la plaza, realmente quería pasar tiempo con ella y mejorar mi relación. Mi pasado me estaba persiguiendo cada vez más y sentía que el peso de mis acciones pronto me pasaría la factura, pero no quise pensar en eso solo disfrutar de la chica que me encantaba. Llevé a Tabatha a desayunar y de paso quise comprarle algunas cosas como ropa, zapatos. Al principio de negó, pero le dije que eran para mejorar su imagen en la empresa y accedió.
— Antes de irnos voy al baño ¿sí? — asiento mientras estoy pagando la factura de la cena — Te encargo a Blue — Me entrega su oso que sacamos de una máquina , su nombre va perfecto con el oso.
— Ve con calma mosca te pierdes o te vas por el inodoro —Le guiño un ojo y ella me da un golpecito en el hombro.
Una vez que pagué la factura estoy esperando a Tabatha, pero no entiendo porque ha demorado tanto, ya han pasado 20 minutos, no quiero parecer paranoico, pero me siento extraño.
Minutos antes.... En el baño.
Esta sensación otra vez de ser observada, veo hacia atrás pero no hay nadie, me detengo a esperar, pero nada, mi mente empieza a maquinar cosas, y ya estoy empezando a sentir nervios, procedo a caminar de nuevo, al llegar a la puerta, todo bien.... Que susto. Hago mis necesidades, aseo mis manos, tomo papel, lo arrojo al bote, al salir me toman de espalda, y enseguida empiezo a gritar.
— ¡SUELTAME! ¡AUXILIO! ¡AUXILIO! — Grito con fuerza, mientras trato de zafarme del agarre, me puso un pañuelo en la cara y desde ese momento todo se volvió borroso, mientras me desvanecía en mi conciencia, quería gritar, pero no pude a los segundos todo se volvió negro.
En el sótano del centro comercial, un área subterránea y oscura, un lugar que está en construcción aún, yace un cuerpo amarrado de las manos sobre su cabeza, como si estuviese guindado, con un pañuelo en la boca, está Tabatha inconsciente por la droga.
— Despierta preciosa — Siento que alguien me arroja agua, pero no logro reaccionar del todo — Hola, preciosa ¿Me recuerdas?
— ¡Tu bastardo Héctor! — sigo somnolienta, apenas reacciono y mi vista aún no logra enfocar.
— Eres toda mía Tabatha Blanc, aquí nadie te encontrará, la pasaremos muy bien — la voz de alguien exclama y quita el pañuelo de mi cara, ¿Quién mierda será? — Héctor te ama, Tabatha, nunca debiste rechazarme, sabes — Acaricio mi cabello y justo reconozco ese asqueroso toque — Tenía un amor bonito para ti, pero con tus rechazos te encargaste de que ese amor se convirtiera en odio — abro los ojos de par en par y le escupo en la cara.
— ¡Púdrete Héctor! — bramo enojada, me da una bofetada que me hace escupir sangre.
— No debiste decirme eso, pequeña — se limpia la cara mientras trato de
‑zafarme de estas cadenas, pero es imposible.
— ¡Aléjate de mí Héctor! ¡Estas demente, no me toques! — Dios mío ¿porque estoy aquí?, pensé que era Karla, nunca me imaginé que fuera Héctor.
El idiota que me acosaba mientras veía mi trasero siempre en la escuela, ese es el mismo idiota que tengo al frente, Héctor no es un chico feo, al contrario, es la sensación de la universidad, pero yo nunca me interesé en él, y ahora me tiene aquí, ¿Que puede ser peor?
— Como te voy a soltar, si apenas te tengo nena —Se acerca a mi boca, su respiración excitada está encima de mi rostro, que asco, comienzo a sollozar, tengo pánico, su mirada no es la del chico sexy que me daba, una mirada que cualquier chica quedaría embobada — Eres hermosa Tabatha —Susurraba en mi oído produciéndome escalofríos, y comenzó a romper mi blusa de mangas, mientras me estrujaba de su agarre.
— ¡BASTA HÉCTOR! ¡SUELTAME POR FAVOR! — Lloré más fuerte, sus manos asquerosas, avanzaban por mi abdomen, creando corrientes de asco y repulsión — ¡DETENTE HÉCTOR! ¡POR FAVOR! ¡POR FAVOR HÉCTOR! ¡DETENTE! —Quería gritar más fuerte, para que Felipe me oyera.
« Dios mío Felipe ayúdame amor, estoy aterrada, encuéntrame pronto »
En el centro comercial...
Ya ha pasado 1 hora y Tabatha no regresa ¿Que pasa? ¿Dónde está? Camino con Blue hacia el baño de damas al dar varias vueltas para llegar, espero que salgan todas las damas, y espere unos minutos hasta asegurarme de que no haya nadie, me adentré al baño y no está, no hay nadie, ¿y Tabatha? Enseguida saqué mi teléfono y marqué su número.
"Disculpe el número que usted ha marcado no se encuentra disponible?
¿Qué mierda es esta? Enseguida me invade el pánico, no puede ser mi Tabatha, de seguro le pasó algo.
— ¡Adrien! —Llamé a mi amigo a su teléfono — Adrien, ¿Karla está contigo? —Estoy nervioso, porque Karla es la única que pudiera hacerle daño a Tabatha y más si anda con arranques de locuras.
— ¿Felipe que pasa? ¿Porque preguntas por Karla?
— ¡Maldita sea Adrien! ¡Dime si Karla esta contigo! — Le grito más fuerte, lo siento, pero los nervios me están haciendo perder la elegancia.
— Cálmate Felipe, sí Karla está acá en la casa, está dormida por el tratamiento, ¿Sucede algo? — me quedo callado por un instante...— ¡HABLA FELIPE! ¡¿QUE PASA?! — me grita molesto.
Narra Adrien
— Tabatha está desaparecida Adrien — ¿Que mierda dijo? ¿Tabatha desaparecida? — Estábamos en el centro comercial, ella pidió ir al baño antes de irnos a casa, y ya ha pasado más de una hora y nada Adrien, no está por ningún lado y su teléfono sale apagado — Me levanto enseguida y salgo de mi estudio.
— Felipe quédate donde estás, voy para allá — Colgué y enseguida tomé las llaves de mi auto, volé hasta el centro comercial, 20 minutos me tomó llegar de mi casa hasta allá cuando normalmente son 40. Sí voy volando en mi Ferrari, después me preocupo por las multas.
En el centro comercial, ya estaba la policía tomando declaraciones de los hechos.
— Felipe — Llamo a mi amigo quien está parado al lado del inspector, ambos voltean a verme, me acerco, y le doy un abrazo — Hermano lo siento tanto —Lo vuelvo a abrazar mientras el derrama algunas lágrimas, tenía años que no lo veía así desde...olvídalo.— ¿Como va la investigación? —Le pregunto seriamente.
— Aún nada Adrien, nada —Me dice mientras limpia sus lágrimas con su antebrazo — No hay testigos, no hay videos, todo está tal cual ¡MALDITA SEA! ¡¿SE LA TRAGÓ LA TIERRA ACASO?! —Lo tomo del brazo para que se calme.
— Cálmate Felipe, en este momento te necesito sereno y calmado ¿Me entiendes? —Me ve de reojo y asiente.
Mientras Felipe y Adrien hablan con la policía y el inspector del caso, Felipe recibió un mensaje.
«VE AL PRIMER BOTE DE BASURA DEL BAÑO DE HOMBRES»
— Felipe ¿A dónde vas? — pregunto nervioso.
— Recibí un mensaje debo ir a los baños — Ambos corrimos hasta ellos, él se acercó al bote y estaba una caja roja, en ella estaba el collar de Tabatha, pero lo que más nos hizo entrar en pánico fue el trozo de cabello castaño, el mismo color del cabello de Tabatha, maldición se me hizo la piel de gallina, iba a tener un ataque, pero me calmé por mi amigo Felipe
« Sea quien sea el hijo de puta que tiene a Tabatha se arrepentirá de intentar lastimar a mi... la mujer de mi amigo »
— ¡Maldito idiota! ¡¿Dónde estás?! — Felipe empezó a gritar como loco — ¡Entrégame a Tabatha! ¡Cobarde! — Lo agarre de los brazos y lo pegue a la pared.
— Cállate Felipe, maldita sea cálmate — Lo miré fijamente molesto — Se que estas preocupado, pero gritando y volviéndote loco no conseguiremos nada, esto — Le hice señas a la caja — Es una pista — Mientras Felipe asiente recibe una llamada.
— Felipe hijo como va todo aún no regresan — escucho que le pregunta
— Eh... eh... este sí, sí, ya voy para allá — tartamudea, pero logra controlarse — estaremos pronto por allá.
— Ok mis niños no demoren, se hace tarde. — cuelga y miro que se pone ansioso.
— Es la mamá de Tabatha, ¿Que le digo Adrien? —Mi amigo me ve buscando ayuda — Si le digo que Tabatha está secuestrada, le va a dar algo — Felipe empieza a estrujarse el cabello con frustración y se cae lentamente al suelo. Me agacho hasta quedar al mismo nivel.
— Felipe debes decirle la verdad — Iba a contestar, pero le hice señas que me deje hablar — Es su mamá y si vuelves sin Tabatha, tendrás que explicarle, vamos yo voy contigo — Lo tomo de la mano para que se levante, caminamos hasta la salida, abordamos mi auto, y nos dirigimos a casa de Madeline.