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EL PRECIO DE DESEARTE

EL PRECIO DE DESEARTE

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Romance / Venganza / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: FOAR

EL PRECIO DE DESEARTE

Valeria jamás imaginó que una noche pudiera cambiar su vida para siempre.

Adrián apareció cuando ella más necesitaba respuestas… y menos podía permitirse confiar en alguien.

Él guarda un secreto.
Ella esconde un pasado.
Y entre ambos nace una atracción tan intensa como peligrosa.

Pero cuando el deseo se mezcla con mentiras, nadie sale ileso.

Porque enamorarse de Adrián no será su mayor error.

Será descubrir por qué él la eligió.

NovelToon tiene autorización de FOAR para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA VERDAD SOBRE ISABEL

El pasadizo era estrecho y oscuro.

Adrián avanzaba delante de Valeria, sosteniendo una pequeña linterna. Detrás de ellos caminaban Elena y Gabriel.

Los pasos de varias personas se escuchaban al otro lado de la pared.

Se estaban acercando.

—Más rápido —susurró Adrián.

Valeria seguía a su lado.

—¿Adónde conduce esto?

Elena respondió desde atrás.

—A la casa antigua.

Valeria se detuvo.

—¿La casa de mi padre?

—Sí.

Adrián la tomó de la mano.

—No te detengas.

Continuaron avanzando.

Durante unos minutos solo se escucharon sus respiraciones.

Hasta que Valeria habló.

—Elena.

—¿Sí?

—Quiero saber la verdad.

Elena guardó silencio.

—¿Mi madre está viva?

La pregunta quedó suspendida en el túnel.

Gabriel miró hacia otro lado.

Adrián observó a Elena.

Finalmente ella respondió:

—No lo sé.

Valeria se detuvo.

—¿Cómo que no lo sabes?

—Porque la última vez que vi a Isabel fue aquella noche.

—Pero dijiste que había muerto.

—Eso creíamos.

Valeria sintió que el corazón comenzaba a acelerarse.

—¿Quién es “creíamos”?

Elena respiró profundamente.

—Julián. Alejandro. Yo.

—¿Y Gabriel?

Elena miró hacia atrás.

—Gabriel también.

Valeria giró hacia él.

—¿Tú sabías que mi madre podía estar viva?

Gabriel no respondió.

—¡Gabriel!

—Sí.

La palabra salió casi en un susurro.

Valeria sintió una mezcla de rabia y dolor.

—¿Desde cuándo?

—Desde hace años.

—¿Y nunca me lo dijiste?

—No sabía dónde estaba.

—Pero sabías que podía estar viva.

Gabriel bajó la mirada.

—Sí.

Valeria quiso responder, pero Adrián intervino.

—Después tendremos tiempo para esto.

Ella lo miró.

—No. Siempre dicen eso.

Su voz se quebró.

—“Después”. “Cuando sea seguro”. “Cuando estés preparada”.

Miró a todos.

—Estoy cansada de esperar.

Elena se acercó.

—Tienes razón.

Valeria la observó.

—Entonces dime la verdad.

Elena tomó aire.

—Tu madre no murió la noche del accidente.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Qué ocurrió?

—Desapareció.

—¿Quién la hizo desaparecer?

Elena cerró los ojos.

—El hombre del anillo.

Adrián frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Porque Isabel descubrió lo que había dentro del libro.

Valeria recordó la frase de su padre.

El libro contenía nombres.

Pero aparentemente contenía algo más.

—¿Qué descubrió?

Elena negó.

—Nunca me lo dijo.

—¿Entonces cómo sabes que fue por el libro?

—Porque antes de desaparecer me dejó una carta.

Valeria abrió los ojos.

—¿La tienes?

Elena dudó.

—No.

—¿Dónde está?

—En la habitación siete.

Adrián la miró.

—Entonces debemos llegar allí.

Elena asintió.

—Pero hay algo que deben saber.

Todos guardaron silencio.

—La habitación siete no está en la casa donde vivías.

Valeria frunció el ceño.

—¿Entonces dónde?

—Debajo de ella.

---

La puerta del pasadizo apareció finalmente frente a ellos.

Adrián la abrió.

Salieron a un pequeño cuarto abandonado.

Valeria reconoció inmediatamente el lugar.

La casa de su infancia.

Pero estaba diferente.

Más vieja.

Más silenciosa.

Elena cerró la puerta detrás de ellos.

—Aquí comenzó todo.

Valeria miró a su alrededor.

La escalera.

El pasillo.

La ventana.

Todo le resultaba familiar.

Demasiado familiar.

Avanzó lentamente.

—Yo estuve aquí.

—Sí —respondió Elena.

Valeria tocó la pared.

Una imagen apareció en su mente.

Ella siendo niña.

Corriendo por aquel pasillo.

Su padre detrás de ella.

Y una mujer riendo.

Isabel.

Valeria cerró los ojos.

—La recuerdo.

Adrián se acercó.

—¿A tu madre?

Ella asintió.

—Me estaba peinando.

Una lágrima descendió por su rostro.

—Cantaba una canción.

Elena se quedó inmóvil.

—¿Qué canción?

Valeria intentó recordar.

—No sé.

—Inténtalo.

Valeria cerró los ojos.

La melodía apareció poco a poco.

Una canción sencilla.

Suave.

La misma que había escuchado en sus recuerdos.

Elena comenzó a llorar.

—Es la canción que Isabel te cantaba.

Valeria abrió los ojos.

—¿Cómo lo sabías?

—Porque yo se la enseñé.

Valeria la miró confundida.

—¿Tú?

Elena asintió.

—Era nuestra canción de niñas.

Por primera vez, Valeria comprendió que Elena no estaba solamente vinculada a su pasado.

Era parte de su familia.

—¿Por qué nunca me buscaron?

Elena bajó la mirada.

—Porque tu padre hizo una promesa.

—¿Qué promesa?

—Que si Isabel desaparecía, tú jamás serías utilizada para encontrarla.

Valeria sintió un nudo en la garganta.

—Entonces me ocultaron para protegerla.

—Y para protegerte a ti.

Adrián miró a Elena.

—¿Y Alejandro?

—Alejandro sabía dónde estaba escondida Isabel.

Adrián se quedó inmóvil.

—¿Mi padre sabía dónde estaba?

—Sí.

—¿Dónde?

Elena negó.

—Nunca me lo dijo.

Adrián apretó la mandíbula.

—Entonces, ¿por qué Gabriel dice que Alejandro desapareció?

—Porque tuvo que hacerlo.

—¿De quién huía?

Elena miró hacia la puerta.

—Del mismo hombre que ahora los está buscando.

Un ruido resonó en el piso superior.

Todos se quedaron quietos.

Adrián levantó el arma.

—Están aquí.

Gabriel miró a Elena.

—¿Hay otra salida?

—Sí.

—¿Dónde?

—En la habitación siete.

Valeria sintió un escalofrío.

—Llévanos.

Subieron las escaleras.

Cada escalón despertaba un recuerdo.

Hasta que llegaron a un corredor.

Al fondo había una puerta.

Número siete.

Valeria sintió que el corazón se le aceleraba.

—Es aquí.

Elena sacó la pequeña llave.

Se la entregó.

—Ábrela tú.

Valeria miró a Adrián.

Él asintió.

Ella introdujo la llave.

Giró.

La cerradura cedió.

La puerta se abrió lentamente.

La habitación estaba vacía.

Excepto por una mesa.

Sobre ella había una caja de madera.

Valeria se acercó.

La abrió.

Dentro había una carta.

Un colgante.

Y una fotografía.

Valeria tomó la fotografía.

Era Isabel.

Sonriendo.

Julián estaba a su lado.

Pero había alguien más.

Un hombre joven.

Valeria lo reconoció inmediatamente.

—No…

Adrián se acercó.

—¿Quién es?

Valeria levantó la fotografía con las manos temblorosas.

—El hombre del anillo.

Gabriel cerró los ojos.

—Ya lo recuerdas.

Valeria miró la fotografía.

En la parte posterior había una fecha.

Y debajo, una frase escrita por Julián:

“Nunca confíes en él. Ni siquiera cuando diga que viene a salvarte.”

De repente, escucharon pasos en el pasillo.

Adrián se giró.

—Nos encontraron.

Gabriel apagó la luz.

Todos quedaron inmóviles.

Una sombra apareció debajo de la puerta.

Alguien se detuvo al otro lado.

Entonces una voz masculina habló.

—Valeria.

Ella sintió que el cuerpo se le helaba.

Conocía esa voz.

No era la del hombre que había estado afuera de la casa.

No era Samuel.

Era otra.

Una voz mucho más antigua.

Una voz que pertenecía a un recuerdo que acababa de regresar.

Valeria miró a Adrián.

—Es él.

—¿Quién?

Ella apenas pudo pronunciar las palabras.

—El hombre que me dijo que mi madre había muerto.

La manija de la puerta comenzó a girar.

Y Valeria comprendió algo terrible.

El hombre que había pasado tantos años ocultando la verdad…

había venido personalmente a terminar lo que comenzó aquella noche.

1
Lau
está intrigante autora 🙆😅
Lau
interesante
Lau
comenzando 🥰
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