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La Vida Que Nos Falta

La Vida Que Nos Falta

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amor prohibido
Popularitas:729
Nilai: 5
nombre de autor: Y.Valeri

Victoria tenía dieciocho años cuando conoció a Stefano.
Él tenía veintidós, una sonrisa imposible de ignorar y demasiadas verdades que decidió callar.

Para ella fue su primer gran amor. Para él, una historia que nunca debió comenzar.

Victoria creyó conocer al hombre del que se estaba enamorando, hasta que descubrió que Stefano guardaba un secreto capaz de cambiarlo todo. Intentó alejarse. Volvió. Lo perdonó. Y cuando finalmente creyó haber aceptado la verdad, descubrió que apenas conocía una parte de ella.

Lo que siguió fueron años de encuentros, despedidas y decisiones que terminaron llevándolos por caminos distintos.

Victoria creció. Amó. Construyó una vida que ya no dependía de Stefano.

Pero algunas historias no terminan cuando dos personas se separan.

A veces solo esperan el momento en que ambos tengan suficiente vida encima para entender lo que realmente perdieron.

NovelToon tiene autorización de Y.Valeri para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cuando ya no estaba

Al principio Victoria creyó que iba a notar más la ausencia.

Pero la universidad no le dio demasiado espacio para dramatizarla.

Terminé los exámenes.

Salió bien en unos.

Regular en otros.

Celebró uno que estaba convencido de haber perdido.

Laura consiguió que saliera más.

Victoria empezó a aceptar invitaciones que antes rechazaba porque nunca sabía si Stefano iba a aparecer.

Ahora no había nada que esperar.

Eso tenía algo triste.

También algo cómodo.

• • •

Un sábado pasó casi toda la tarde con varias compañeras en casa de Laura.

Estudiaron poco.

Hablaron demasiado.

Pidieron comida.

Se probaron ropa que ninguna pensaba comprar.

Victoria regresó a su casa con la sensación de haber recuperado una parte de sí misma que no sabía que había puesto en pausa.

Su madre la vio entrar riéndose por un audio que acababan de enviarle.

—Al fin pareces una muchacha normal.

Victoria la miró.

—¿Y antes qué parecía?

—Cansada.

—Qué amable.

—Es la verdad.

Victoria siguió hacia su habitación.

No le molestó.

Quizás porque también lo sentía.

Durante mucho tiempo había vivido pendiente de pequeños espacios.

Una llamada.

Una hora libre.

Un carro conocido a varias cuadras.

Ahora sus días tenían otras cosas.

No necesariamente mejores.

Solo suyas.

• • •

La fiesta fue una de esas invitaciones.

Victoria estuvo a punto de no ir.

Después decidió que llevaba demasiado tiempo diciendo que no a cosas que no tenían ninguna culpa.

Se arregló sin prisa.

Cambió de blusa dos veces.

Se maquilló.

Volvió a quitarse parte del maquillaje porque sentía que era demasiado.

Laura llegó por ella y tocó la bocina hasta que Victoria salió.

—Vecina insoportable —dijo Victoria al subir.

—Si no hago ruido, no salís.

—Ya estaba lista.

—Llevás veinte minutos “lista”.

Victoria cerró la puerta.

—Manejá.

Y por unas horas se olvidó de pensar demasiado.

Había música.

Gente que conocía de la universidad.

Amigos de amigos.

Personas que Victoria no había visto nunca.

Bailó.

Río Serio.

Terminó hablando con un muchacho que conocía de vista.

Se llamaba Daniel.

No era una cita.

Ni siquiera sabía si le gustaba.

Era simpático.

Eso bastaba.

Daniel le contó una historia absurda sobre un profesor que había confundido dos nombres durante todo un semestre.

Victoria se rio hasta tener que secarse una lágrima.

—Te juro que no estoy exagerando —dijo él.

—Eso lo hace peor.

—Yo fui “Mauricio” durante cuatro meses.

—¿Y cómo te llamas?

-Daniel.

Victoria volvió a reír.

No vio a Stefano.

Ni siquiera pensé que pudiera estar allí.

• • •

Stefano había llegado mucho antes.

Estaba con un grupo de amigos al otro lado del lugar.

La reconoció cuando ella pasó entre dos personas.

No fue el vestido.

Ni el cabello.

Fue la forma en que se rio.

Giró la cabeza antes de saber por qué.

Victoria.

Durante unos segundos no escuchó lo que le estaban diciendo.

Ella estaba hablando con otro hombre.

Muy cerca.

No demasiado.

Lo suficiente.

El hombre dijo algo.

Victoria se rio otra vez.

Stefano apretó el vaso.

¿Estás escuchando? —preguntó uno de sus amigos.

-Si.

No era verdad.

Volvió a mirar.

Victoria no lo había visto.

Seguía hablando.

Parecía bien.

Eso fue lo que más le molestó.

No que estuviera con otro.

No exactamente.

Que pareciera estar bien sin él.

Habían pasado meses sin hablar.

Meses en los que él había estado ocupado, cansado, metido entre trabajo, estudio y una vida que nunca le había explicado demasiado.

Podía haberse convencido de que Victoria seguía en algún punto conocido.

Que si un día llamaban, ella contestaría.

Verla riéndose con otro hombre hizo que esa idea dejara de parecer segura.

• • •

Stefano se obligó a mirar hacia otro lado.

Participó en una conversación que no escuchó.

Respondió algo.

Se rio cuando los demás se rieron.

Después volvió a buscarla con la mirada.

Victoria estaba bailando con Laura y otras personas.

Daniel seguía cerca.

Stefano sintió una punzada absurda.

No tenía derecho.

Lo sabía.

Eso no cambió nada.

Pensó en acercarse.

No lo hizo.

¿Qué iba a decir?

Hola.

Desaparecí varios meses y ahora me molesta verte sonreír con alguien más.

Ridículo.

Se quedó donde estaba.

Victoria pasó cerca en algún momento.

No lo vio.

Stefano sí.

La siguió con la mirada hasta que volvió a perderla entre la gente.

Uno de sus amigos dijo algo sobre ir por otra bebida.

Stefano se acercó sin haber escuchado bien.

Cuando volvió a mirar, Victoria ya no estaba en el mismo lugar.

La buscó.

Se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se detuvo.

Aquello le produjo una irritación todavía mayor.

No podía reclamar una ausencia que él mismo había construido.

• • •

Victoria salió un momento al exterior porque el calor dentro era insoportable.

Daniel salió unos minutos después.

—¿Todo bien?

—Sí. Solo necesitaba aire.

—Yo necesitaba dejar de escuchar esa canción.

Victoria.

Hablaron un rato apoyado cerca de una pared.

Nada importante.

La universidad.

El trabajo que Daniel quería conseguir.

Una película que ambos habían visto.

Cuando regresaron, Stefano los vio entrar juntos.

No vio lo que habían hablado.

No sabía que no había pasado nada.

Solo vio a Victoria entrar sonriendo.

Y entendió algo que había evitado pensar durante meses:

él había dejado espacio.

La vida de Victoria lo estaba ocupando.

• • •

Ella regresó a casa tarde.

Cansada.

Se quitó los zapatos en la entrada y caminó hasta su habitación intentando no hacer ruido.

Dejó el teléfono sobre la cama.

Tenía mensajes de Laura.

Una fotografía de la fiesta.

Otro mensaje de Daniel:

Llegaste bien?

Victoria respondió que sí.

Nada de Stefano.

Ni siquiera revisó dos veces.

Se lavó la cara.

Se puso una camiseta vieja.

Se acostó.

Y durmió.

Sin saber que, unas horas antes, él había estado a pocos metros.

Mirándola.

Descubriendo demasiado tarde que verla seguir adelante dolía mucho más de lo que había imaginado.

Victoria, en cambio, todavía no sabía que aquella noche iba a ser una de las primeras en las que Stefano estaría cerca sin ocupar el centro de su historia.

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Yara
/Proud/
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