En los pasillos del Instituto Amanecer, Alexandra es una estudiante dulce, amable con todos y que prefiere la tranquilidad de un buen libro y pasar desapercibida. Por su parte, Santiago es el carismático capitán del equipo de natación, el chico popular de hombros anchos y sonrisa fácil que siempre está rodeado de ruido y amigos. En la vida real, apenas cruzan miradas y sus mundos parecen completamente opuestos.
Pero al caer la noche, todo cambia.
Cuando las pantallas se encienden y se sumergen en el vasto universo de fantasía de su MMORPG favorito, se transforman por completo: ella es Lady Sol, una guerrera feroz, terca e implacable que defiende el frente de batalla con armadura brillante; y él es Sombra22, un mercenario cínico, astuto y bromista que prefiere las sombras y disfruta al máximo sacarla de quicio. Sin saberlo, son el dúo más explosivo y divertido del servidor, compartiendo horas de risas, peleas virtuales y una química innegable a través del chat de voz.
Mientras la ten
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Capítulo 2: Madrugones, natación y planes de medianoche
—Hola, mi nombre es Santiago y soy el capitán del equipo de natación del Instituto Amanecer. Llevaba despierto desde las cuatro de la mañana, cumpliendo con la dura sesión de entrenamiento en la piscina antes de que saliera el sol.
Terminada la práctica, el equipo completo se reunió en las gradas alrededor de la alberca. El entrenador caminaba de un lado a otro con una carpeta bajo el brazo, serio pero con una chispa de expectativa en los ojos.
—Escuchen bien todos —comenzó diciendo el entrenador con voz firme—: en tres meses serán las competencias intercolegiales. Si logramos ganar, por fin conseguiremos el pase a la competencia nacional. Tenemos que entrenar el doble y no bajar la guardia. Además, recuerdo que este es el último año para muchos de ustedes; por eso, la escuela decidió organizar un viaje de dos días para que todos se relajen antes de los exámenes pesados y sirva también como una especie de despedida oficial. Bueno, eso sería todo por ahora. ¡Vamos, hagamos un círculo!
Nos pusimos de pie de inmediato y unimos las manos al centro.
—A la cuenta de tres: uno, dos, tres... ¡Equipo Amanecer! —gritamos todos al unísono, rompiendo la tensión con risas y palmadas en la espalda.
—Los veo mañana en la tarde para el relevo —les recordé a los muchachos mientras empezaban a dispersarse hacia los vestidores.
Salí a toda prisa de la zona de la piscina directo a mi habitación en los dormitorios estudiantiles para cambiarme rápido y ponerme el uniforme escolar. A medio pasillo, sentí una palmada fuerte en el hombro. Era Oswaldo, uno de los nadadores del equipo, que venía corriendo detrás de mí con la corbata medio desatada.
—Oye, Santiago, espérate —me dijo recuperando el aire—. Dime una cosa, ¿qué vamos a hacer hoy saliendo de clases? ¿Nos vamos a reunir con los demás o qué plan hay?
Rodé los ojos mientras abría la puerta de mi casillero para guardar la mochila de natación.
—Hoy nada, hermano. Acuérdate de que es el primer día de clases del último año, estoy molido por el entrenamiento y lo único que quiero hacer es llegar a la habitación, descansar y conectarme un rato a jugar.
Oswaldo se recostó del marco de la puerta y me miró con una sonrisa burlona, cruzándose de brazos.
—¿Jugar? Ajá, claro. Tú lo único que quieres es prender la computadora para encontrarte con tu enemiga favorita del servidor y seguir peleando como siempre, ¿no? No me engañas.
Le lancé una gorra de natación a la cara para que se callara, aunque no pude evitar que se me escapara una sonrisa de medio lado.
—Cállate y concéntrate, Oswaldo, que con tu lentitud vamos a terminar llegando tarde a la primera clase del año.
—¡Ya va, ya va! Pero admítelo, te la pasas mejor en las mazmorras que escuchando al profesor de literatura —bromeó mientras echaba a correr por el pasillo antes de que le lanzara otra cosa.
Negué con la cabeza, riendo por lo bajo, mientras caminaba hacia el aula sin imaginarme lo que me esperaba tanto en el instituto como al otro lado de la pantalla.