Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
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Capítulo 14: El final de un matrimonio
Narra Santiago
Meses después, finalmente había llegado el momento que llevaba tanto tiempo esperando.
Aquella mañana estaba en mi oficina revisando unos documentos de la empresa cuando escuché que tocaron la puerta.
—Adelante.
Era mi asistente.
—Jefe, el abogado está acá.
Levanté inmediatamente la mirada.
—¿El abogado?
—Sí, señor. Está esperando en recepción.
Dejé los documentos que estaba revisando sobre el escritorio.
—Hacelo pasar, por favor.
—Claro, jefe.
Mi asistente salió y, unos minutos después, el abogado entró a mi oficina con una carpeta en la mano.
—Buenos días, Santiago.
—Buenos días. Pase, siéntese.
El abogado colocó la carpeta sobre el escritorio.
—Ya tenemos listos los documentos que faltaban para continuar con el trámite.
Sentí un pequeño alivio.
—Por fin. Llevaba meses esperando esto.
—El proceso ha tomado su tiempo, pero ya estamos avanzando.
Abrió la carpeta y comenzó a explicarme cada documento.
Yo escuchaba atentamente.
—Acá están los documentos que corresponden a su parte —me explicó—. Necesitamos que los revise y, si está de acuerdo, procedemos con las firmas correspondientes.
Tomé los papeles y los revisé cuidadosamente.
Todo estaba en orden.
—Está bien —dije.
Tomé el bolígrafo y comencé a firmar.
Una hoja.
Después otra.
Y otra más.
Cuando terminé, miré al abogado.
—¿Y ahora qué sigue?
—Ahora necesitamos que Valeria firme los documentos que corresponden a su parte. Después podremos continuar con el procedimiento legal.
Asentí.
—Está bien.
Guardé silencio unos segundos.
Había esperado mucho tiempo por ese momento.
No podía negar que sentía alivio, pero también sabía que no sería una conversación sencilla.
Después de terminar la reunión, guardé algunos documentos y salí de la oficina.
Durante el camino a casa pensé en lo que iba a decirle a Valeria.
Cuando llegué, entré y la encontré en la sala.
—Valeria, necesito hablar con vos.
Ella levantó la mirada.
—¿Qué pasó?
Me acerqué y coloqué la carpeta sobre la mesa.
—Hoy vino el abogado a la oficina.
Valeria miró la carpeta.
—¿El abogado?
—Sí.
Abrí la carpeta y saqué los documentos.
—Ya están listos los papeles del divorcio. Yo ya firmé mi parte. Ahora faltás vos.
Valeria se quedó completamente seria.
—¿Vos hiciste este trámite sin mi consentimiento?
—Valeria, ya habíamos hablado de que quería divorciarme.
—¡Pero una cosa es hablar y otra hacer todo esto!
—No lo hice de un día para otro. Llevamos meses hablando de nuestra situación.
—¿Y ahora simplemente llegás con los papeles para que yo firme?
—Quiero que terminemos este proceso de manera tranquila.
Valeria tomó los documentos y los miró.
—Santiago, después de quince años, ¿así es como querés terminar todo?
Bajé la mirada.
—No quiero terminarlo con una pelea.
—Pero ya tomaste tu decisión.
—Sí.
Ella respiró profundamente.
—¿Y si yo no quiero firmar?
Me quedé unos segundos en silencio.
—Yo preferiría que pudiéramos resolverlo de manera tranquila y con asesoría legal, por el bienestar de todos.
Valeria volvió a mirar los documentos.
—Nunca pensé que llegaría este día.
—Yo tampoco pensé que nuestro matrimonio terminaría así.
—Entonces ¿por qué lo estás haciendo?
—Porque hace mucho tiempo dejamos de ser felices juntos.
Valeria permaneció callada.
—Yo todavía te quiero —dijo finalmente.
Aquellas palabras me hicieron sentir incómodo.
—Lo sé.
—Pero vos ya no sentís lo mismo.
No respondí.
Ella entendía perfectamente la situación.
—Necesito tiempo para pensar —dijo.
—Está bien.
—No voy a firmar esto ahora.
Asentí.
—Te voy a dar el tiempo que necesités.
Guardé nuevamente los documentos en la carpeta.
Antes de retirarme, la miré.
—Solo quiero que hagamos esto sin hacernos más daño.
Valeria no respondió.
Subí a mi habitación mientras pensaba en todo lo que había ocurrido.
Durante meses había esperado aquellos documentos.
Ahora que finalmente estaban frente a mí, entendía que conseguir una firma no significaba que todo fuera sencillo.
Había una historia de quince años detrás de aquellos papeles.
Una hija que ambos amábamos.
Y muchos recuerdos que no podían desaparecer de un momento para otro.
Sin embargo, el proceso ya estaba iniciado.
Yo había firmado.
Ahora faltaba que Valeria tomara su decisión y que los trámites siguieran su curso legal.
Por primera vez, aquel matrimonio estaba realmente cerca de llegar a su final.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴