NovelToon NovelToon
Soy La Presa De Tres Alfas

Soy La Presa De Tres Alfas

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Fantasía LGBT
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

«Mi sangre no pide compasión; exige ser devorada.»

El chasquido del cerrojo blindado nos dejó a oscuras en el laboratorio subterráneo. En el suelo, los vidrios de mi última ampolleta de supresor. En mis venas, el desastre.

Mi cuerpo es una trampa: libero un aroma a miel y jazmín tan violento que me dobla las rodillas, me asfixia la garganta y me humilla. La ventilación esparce la plaga de mi olor por el aire sellado, y la biología no perdona.

Tres aromas depredadores acorralan mi agonía en la penumbra. Sin medicina que me salve, sin aire para gritar y con la fiebre del celo quemándome la piel desde adentro.

La cacería empezó. Y la única duda es cuál de los tres clavará primero sus garras en mi nuca.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 21: EL PESO DE LAS CADENAS ROTAS

EL PESO DE LAS CADENAS ROTAS

El zumbido constante de los motores de la nave blindada era el único sonido que rompía el silencio en la cabina.

La nave volaba en piloto automático, dejando atrás la silueta en llamas de Neópolis y adentrándose en la densa niebla que rodeaba la cordillera del sur. En el hangar médico del transporte, el olor a ozono y sangre seca llenaba el ambiente.

Me acerqué a Eren con un sellador de plasma y compresas esterilizadas. Estaba sentado en la orilla de una camilla, con el torso desnudo y la mandíbula apretada. La quemadura de su hombro, agravada por el esfuerzo salvaje en la azotea, se veía viva y desgarrada.

—No te muevas —dije suavemente, colocando mi mano sobre su cuello para estabilizarlo.

—No duele —mintió Eren, aunque el pulso rápido bajo mis dedos lo delataba. Me miró con esa intensidad carmesí que ya no quemaba con agresión, sino con un fervor absoluto—. Valió la pena cada segundo si estás a salvo.

—Eres un idiota imprudente —murmuré, aplicando el sellador químico sobre la carne dañada. Eren dio un leve respingo, pero no se alejó un solo milímetro, buscando el contacto de mis dedos en su piel.

A unos metros, Kaelen limpiaba el corte de su costado frente a un espejo metálico. La ráfaga de plasma que lo había lanzado por el suelo en la plataforma le había dejado un surco oscuro sobre las costillas. Me acerqué a él, tomándole la venda de las manos.

—Déjame a mí, General —le dije.

Kaelen bajó los brazos, permitiendo que ajustara el vendaje alrededor de su torso. Sus ojos ámbar seguían cada uno de mis movimientos con una disciplina reverente.

—Lograste lo que ningún ejército pudo, Lian —dijo Kaelen con la voz baja y firme—. Ejecutaste a Vance y cerraste la red central de la ciudad. Tu liderazgo no es una anomalía de laboratorio; es la razón por la que seguimos en pie.

Valen, que velaba el sueño del muchacho rescatado en el fondo del hangar, dio un paso al frente mientras ajustaba los sensores del monitor cardíaco del joven.

—El Sujeto Uno está despertando —anunció Valen en un susurro.

Nos acercamos a la camilla. El joven parpadeó lentamente, ajustando sus ojos grises a la luz tenue de la nave. Al ver nuestras figuras sobre él, su respiración se aceleró y se encogió contra la pared de la camilla por puro instinto de supervivencia.

—Tranquilo —dijo Lian, dando un paso al frente y extendiendo una mano abierta—. Estás fuera de la torre. Vance ya no existe.

El Sujeto Uno miró mis manos, luego mi rostro, y por primera vez un Destello de conciencia profunda cruzó sus facciones.

—Tú... eres el Cero —articuló con la voz rota y áspera por los años de silencio forzado—. Escuché... escuché los informes en la consola de Vance mientras estaba bajo el protocolo.

—Ya no eres un sujeto de ensayo —le aseguré, sentándome a su lado—. ¿Tienes un nombre?

El muchacho negó despacio con la cabeza, mirando el conector destruido en su cuello donde solía estar el collar de contención.

—Me llamaban Uno —susurró—. Pero en las transmisiones de la red alta... escuché a Vance hablar con el Mando Central. La nave no iba a un refugio. Vance iba a reportar el fallo del proyecto a la fortaleza de Vulcano.

El aire en el hangar se volvió pesado.

—Habla —ordenó Kaelen, dando un paso al frente.

—En las montañas de Vulcano no solo hay un complejo militar —reveló el Sujeto Uno, mirando a Lian con preocupación—. Tienen un complejo subterráneo con docenas de Omegas en estado de congelación biológica. Querían usar el suero del Cero para sintetizar un ejército completo y someter las cúpulas del norte. Si la nave llega sin la firma biológica de Vance, las defensas automáticas de la montaña nos pulverizarán antes de tocar tierra.

Valen se acercó a la consola central y conectó los discos duros que había extraído del laboratorio de Neópolis. Una serie de gráficos de secuencia genética se desplegaron en el holograma.

—Hay algo más, Lian —intervino Valen, con la mirada grave fijada en las lecturas—. Analicé el impacto de la sobrecarga electromagnética que usaste para romper el collar de Uno. La exposición continua a la frecuencia de tu glándula modificó la estructura celular de Eren, Kaelen y la mía.

—¿De qué hablas? —pregunté, sintiendo un nudo en el estómago.

—Nuestros receptores neurológicos se adaptaron a tu esencia —explicó Valen—. Ya no es un efecto temporal de feromonas. Nuestros sistemas biológicos se sintonizaron permanentemente con tu presencia. Si te alejases o si tu vida llegara a apagarse... nuestro sistema nervioso colapsaría en cuestión de horas.

Eren soltó una breve risa rasposa, acomodándose el uniforme sobre la herida curada.

—No es una condena, Valen —sentenció Eren, mirando a Lian con una chispa peligrosa en sus ojos carmesí—. Solo significa que nunca nos vamos a separar.

Kaelen asintió en silencio, cruzándose de brazos con la lealtad marcada en cada rasgo de su rostro.

La alarma de la cabina de mando comenzó a emitir un pitido rítmico. Corrimos hacia el ventanal frontal del transporte.

La nave acababa de cruzar la capa de nubes tóxicas del sur. Frente a nosotros, entre picos de piedra negra y ríos de lava que brillaban en la noche, se erigía Vulcano.

Una grieta colosal cortaba la montaña por la mitad, protegida por puertas de titanio de cien metros de alto y rodeada por torretas de artillería pesada que ya comenzaban a girar sus cañones para fijar nuestra posición.

—La nave tiene el código de acceso de Vance, pero necesitarán una huella biológica activa en el escáner del puerto para que las puertas de titanio se abran —explicó el Sujeto Uno, poniéndose de pie con esfuerzo—. Yo tengo la clave de acceso de los laboratorios grabada en mi chip retinal. Yo puedo meterlos.

Lian miró el horizonte iluminado por el fuego de las minas de Vulcano, sintiendo el peso de la lealtad de los tres Alfas a sus espaldas y la determinación de su hermano de sangre a su lado.

—Ajusten los sistemas de combate —ordenó Lian, apoyando las manos sobre el panel de control—. Entraremos a la fortaleza y liberaremos a todos los demás.

1
Victor Cueto
excelente trama, sigueee
Victor Cueto
me encanta
BL Autor 🌈
(Sujeto Cero)
— Nota de Lian —
"Si el Mando Central y esos tres Alfas creen que pueden acorralarme o dictar mis reglas, no entienden absolutamente nada de lo que soy. Yo no soy la presa de nadie. Si estás de este lado y quieres ver cómo rompo su control capítulo a capítulo, guarda esto en tu Biblioteca y deja tu Like. No te distraigas... porque esto apenas está comenzando."
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play