Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 15 (+18)
Veo la herida en la muñeca de Priscila, pero ella dice: “No es grave. No mires mi herida. Mírame a mí.”
Sé perfectamente lo que Priscila desea… y es que cumpla con mi palabra. Había tratado anteriormente de no fijarme en lo atractiva físicamente que me parecía, pero ahora era momento de hacer todo lo contrario porque no le había mentido a Priscila.
Pensando en cómo demostrar que decía la verdad lo más rápidamente posible, busco la manera más rápida de excitarme y veo sus senos, lo cual empieza a funcionar.
Ella nota mi mirada y dice: “no te limites a ver. Tus manos están libres.”
Toma mis manos y las pone en sus senos. Eso me provoca una erección que ella aprovecha para iniciar una relación sexual.
Comprendiendo que en pocos minutos ocurrirá lo inevitable, al estar adentro de Priscila digo: “Puedes notar claramente estoy cumpliendo mi palabra, así que sabes que no te he mentido. Además, siento la necesidad de decirte que jamás me voy a arrepentir de haber tomado una decisión que te permitió seguir viviendo y que para mí, cada vez que respires se sentirá como una victoria. Aparte de eso, no sé cómo expresarte con precisión lo que siento ahora, pero quiero que sepas que cuentas con mi ayuda para resolver tus problemas, sin importar lo que pase en los próximos minutos.”
La realidad es que tengo una mezcla de sentimientos en este instante y no sé exactamente cómo expresarlos.
En ese momento Priscila se acuesta encima de mí y deslizando sus manos por mi espalda me abraza. A continuación dice: “Te entiendo bien. He estado en situaciones donde he estado forzada a hacer cosas que no quiero. He odiado eso y, sin embargo, ahora te hago lo mismo. Te quito el derecho de que elijas a la madre de tu hijo y te impongo mi voluntad. Algo que siempre hubiese querido oír y nunca escuché en esos momentos es a alguien decirme…” y entonces acerca su boca a mi oído y dice: “te entiendo.”
En ese momento mi mente trabaja a mil como en una conversación interna…
No sabía cómo expresarme, pero Priscila ha dado una explicación bastante precisa de lo que pienso y siento. Ella claramente entiende lo que estoy viviendo, por terrorífica que suene esa explicación.
Pero entonces ¿Cómo sobrevivió a esto?
…
…
No lo hizo. Estuvo a punto de suicidarse.
Entonces, si realmente necesitaba esto, ¿Por qué se detuvo para abrazarme y hablarme?
Creo saber la respuesta, pero su implicación es enorme porque creo que a pesar de sus necesidades, quiere darme de lo que tiene. Su comprensión de esta situación.
El detalle es que si bien esta interacción empezó porque quería salvar la vida de Priscila, la realidad es que estos pensamientos que tengo están provocando que empiece a ver a Priscila… con otros ojos.
Sin embargo, sé que es lo que en realidad está pasando y aunque no estoy seguro de la situación actual, quiero saber qué tiene que decir ahora que ambos entendemos está situación.
Digo: “Priscila, has expresado con un 100 % de precisión lo que siento y pienso ahora. Debo decirte que me agrada saber que ambos entendemos claramente lo que está pasando ahora. ¿Tienes algo más que decir al respecto?”
Entonces Priscila vuelve a ponerse a horcajadas sobre mí y mientras sus movimientos sexuales me excitan más y más ella llora y dice: “Sí. Perdóname por lo que te estoy haciendo. Por favor, te lo ruego, perdóname.”
En este momento mi mente está dividida y no puedo aceptarla… ni rechazarla. La realidad es que los movimientos de Priscila encima de mí empiezan a pasar factura en mi mente, así que solo atino a responder: “no sé que decirte. No puedo pensar con claridad.”
Priscila acerca su boca a la mía, pero yo desvío mi rostro hacia un lado, aunque sé perfectamente que puede obligarme a besarla de varias maneras y solo me quedo esperando, y en el fondo deseando que eso ocurra.
Lo que si es seguro es que no necesito que Priscila ejerza mucha fuerza en mi rostro para ponerme en posición de besarla. Para mí es obvio que accederé con relativa facilidad porque ya no me quedan muchas ganas de resistirme.
Priscila, para mi sorpresa, dice: “¿Le darías lo que te pida a la madre de tu hijo? Yo solo te pido comida y un lugar donde vivir. No pediré nada más. Me encantaría que me aceptaras… que me desearas… que me besaras. Pero no te obligaré a besarme. Deseo con todo mi ser que lo hagas, pero si lo haces, es porque quieres y no por obligación.”
Aunque no tengo claridad mental, siento aprecio por esta acción de Priscila… y eso inclina la balanza hacia ella.
Digo: “No creí que me darías esta pequeña libertad para elegir… Y la aprecio. Siento que es muy probable que necesitemos ayuda profesional… Pero he decidido darte una oportunidad. ¿Quieres que elija? Pues elijo… besarte.”
Entonces tomo su rostro y le doy un apasionado beso que ella corresponde con más intensidad. Veo como salen lágrimas de sus ojos, pero a la vez veo una sonrisa en su rostro.
Después de ese intenso beso, Priscila dice: “¿me eliges para ti?”
Sin poder resistir más la tomó por la cadera, la junto a mi cuerpo tanto como es posible y termino adentro de ella mientras le digo: “te elijo para mí como mi pareja y la madre de mi hijo.”
Entonces ella se acuesta en mi pecho.
Siento la necesidad de confirmar mi palabra así que la abrazo y le digo:
“Tranquila mi amor. Ya estás a salvo. Yo te cuidaré. Tenemos mucho que hacer, pero para empezar, tus días de hambre y de vivir en la calle terminaron. Bienvenida a tu nuevo hogar.”
Pasamos el resto de la noche confirmando nuestra unión y nuestro deseo de tener un hijo. Finalmente, nos quedamos dormidos, pero al despertar al día siguiente supe que tenía muchos asuntos que atender y a mi mente vino 1 en particular que si bien no era el más importante para esta nueva relación… si era el más urgente.