NovelToon NovelToon
El Precio De Una Promesa

El Precio De Una Promesa

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Traiciones y engaños / Amor eterno / Completas
Popularitas:844
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

En las calles de Maipú, una promesa sellada con el corazón se convierte en un vínculo que ni siquiera la muerte puede vencer

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14 El error que no tiene regreso

En medio de aquella tormenta de sentimientos, ya no era yo quien hablaba ni quien actuaba.

La rabia acumulada durante semanas, la duda sembrada con tanta maldad y las palabras de gente que fingía querer protegerme habían borrado por completo mi capacidad de razonar.

Me repetían una y otra vez que ella se había acostado con otro, que ya no me pertenecía, que me había cambiado por alguien más, y esas mentiras me quemaban por dentro como fuego vivo.

Frente a mí estaba Nicole, pálida, temblando, con los ojos llenos de lágrimas que resbalaban por sus mejillas, intentando decirme la verdad una y otra vez, pero yo no escuchaba nada más que el ruido de mis propios pensamientos confundidos.

—¡Te lo juro, Nicolás! —

gritaba ella entre sollozos—.

Nunca te he engañado, nunca he mirado a nadie más que a ti.

¿Cómo puedes creer lo que dicen otros antes que a mí?

¿Cómo puedes olvidar todo lo que hemos vivido?

Pero sus palabras chocaban contra un muro de desconfianza que ya se había hecho demasiado grueso.

En mi mente, cada negación parecía una forma más de ocultar la verdad, cada lágrima me parecía un intento de conmoverme para que no siguiera preguntando.

Me acerqué a ella con pasos firmes, cegado por la furia, y antes de que pudiera defenderse o alejarse, la sujeté con fuerza de los brazos, con una rudeza que nunca había usado con nadie.

La arrastré hacia la habitación, empujándola con brusquedad hasta hacerla caer sobre la cama, mientras ella gritaba asustada pidiéndome que me detuviera.

En ese momento, dominado por la rabia y la idea falsa de que ya no era mía, me incliné sobre ella y le dije con una voz fría y cortante, sin ningún rastro del cariño de antes:

—Espero que no te haya dejado cansada, porque a mí me vas a cumplir como mujer.

Es para lo único que me sirves ahora.

Y sin importarme sus súplicas, sus lágrimas ni el dolor que le causaba, entré a la fuerza, actuando con una brutalidad que me resultaba ajena incluso a mí mismo.

No escuché sus quejidos, no vi cómo su cuerpo se estremecía por el daño, no me detuve a pensar en nada más que en la furia que me habían sembrado.

Cuando terminé, me aparté de un salto y me quedé de pie al borde de la cama, respirando con dificultad, mientras ella se quedaba allí, encogida, temblando, cubriéndose con las sábanas y sollozando en silencio, con marcas de mis manos en los brazos y en el cuerpo, y un dolor que no era solo físico, sino que le partía el alma en pedazos.

El silencio que siguió fue más aterrador que cualquier grito.

Poco a poco, como si despertara de un sueño oscuro y pesado, empecé a ver lo que había hecho.

La rabia se fue apagando de golpe, dejando en su lugar un vacío inmenso y un miedo que me heló la sangre.

Miré a mi alrededor: la habitación amplia, con sus cortinas claras, los adornos rosados que tanto le gustaban, todo lo que habíamos construido juntos, ahora se había convertido en el escenario de mi peor crimen.

Ella levantó la vista lentamente, y en sus ojos verdes ya no había ni siquiera rastro de enojo, solo una tristeza infinita y una decepción tan profunda que me atravesó el pecho como una daga.

No me gritó, no me maldijo, solo me habló con una voz que sonaba lejana, rota y sin fuerzas:

—Nicolás…

tú también has creído todo lo que dicen.

Si piensas así de mí, si me tratas de esta forma, entonces ya no queda nada entre nosotros.

Intenté acercarme a ella, arrepentido, queriendo pedir perdón, queriendo borrar lo que acababa de pasar con solo un gesto, pero ella se apartó con miedo, como si ya no supiera si podía confiar en mí.

Ese gesto me dolió más que cualquier golpe.

Me di cuenta de que, en cuestión de minutos, había destruido lo que nos había costado tanto tiempo construir.

Había abusado de ella, le había causado daño físico y le había roto el corazón para siempre, solo por creer en mentiras ajenas.

Sin decir una palabra más, se levantó con dificultad, con pasos lentos y dolorosos, se secó las lágrimas y recogió solo unas pocas cosas, lo justo para llevarse en una maleta pequeña.

Cuando salió de nuevo, ya no tenía puesta ninguna prenda de ese rosa que tanto le gustaba y que yo siempre había asociado con su esencia.

Se detuvo en la puerta principal, se giró un instante para mirarme una última vez, y en esa mirada vi todo el amor que todavía sentía, pero también la decisión irrevocable de irse.

—Me voy —dijo con voz firme pero quebrada—. Cuando sepas la verdad, si algún día la sabes, quizás entonces entiendas que rompimos todo sin necesidad.

Pero lo que me hiciste hoy, eso ya no tiene arreglo.

Antes de que pudiera responder, antes de que mis palabras de arrepentimiento pudieran salir de mi boca, abrió la puerta y salió a la calle, dejándome solo en medio de esa casa grande, cómoda y llena de cosas, pero que en ese momento se sentía más vacía y fría que cualquier lugar del mundo.

Me quedé allí, parado, escuchando cómo se alejaban sus pasos, sabiendo que acababa de cometer un error que no tendría vuelta atrás, y que el precio de creer en mentiras ajenas sería mucho más alto de lo que jamás podría imaginar.

 

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play