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Selena Y El Don De Las Tinieblas

Selena Y El Don De Las Tinieblas

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Edna Garcia

Traicionada por su propia hermana y sacrificada como moneda de cambio por su familia, Selena Sanches vio cómo sus sueños de amor se derrumbaban cuando Ingrid falsificó sus exámenes prenupciales.
Considerada “estéril”, Selena fue descartada por Cássio Álvarez, el hombre que juró amarla y con quien iba a casarse… pero él decidió casarse con Ingrid sin dudarlo.

Humillada y sin apoyo, Selena creyó que nada podía empeorar, hasta que su padre la ofreció como esposa al misterioso y temido Henrico Garcês, un mafioso al que nadie jamás se atrevía a mirar a los ojos. Un hombre que vive en las sombras, rodeado de rumores, poder… y peligro.
Ahora, unida a un desconocido que inspira tanto miedo como fascinación, Selena deberá descubrir si este matrimonio forzado será su ruina…
o su salvación.

NovelToon tiene autorización de Edna Garcia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

El salón ya estaba casi vacío cuando Silvia Vieira, madre de Cássio, encontró a Ingrid y Patrícia en un rincón más reservado. La mujer, siempre rígida y orgullosa, mostraba en el rostro una impaciencia evidente.

Silvia cruzó los brazos y fue directa:

— Entonces, Ingrid… — miró a la nuera de arriba abajo — …¿alguna novedad?

— ¿Ya puedo empezar a preparar el ajuar de mi nieto?

Ingrid sintió que el estómago se le hundía. Miró rápidamente a Patrícia, buscando ayuda, pero la madre solo esbozó una sonrisa amarilla.

— Bueno… todavía no, señora Silva — intentó disimular — pero… pronto, pronto tendremos novedades.

Silvia levantó una ceja, visiblemente irritada.

— Ya hace un tiempo de casados. Espero que se estén esforzando.

— ¡Un heredero de la familia Vieira ya debería estar en camino!

— No quiero presionar… pero Cássio es hijo único.

Ingrid tragó saliva.

— P-pero esto no funciona así… todo tiene su tiempo…

Silvia dio un paso hacia atrás, sacudiendo la cabeza con impaciencia.

— Pues entonces apresuren ese tiempo. No quiero excusas.

Salió dejando un rastro de tensión y vergüenza.

Patrícia se acercó a la hija cuando se quedaron a solas.

— Hija… esto se va a complicar.

— ¿Cómo te vas a quedar embarazada?

— Sabes que…

— ¡Lo sé, MAMÁ! — interrumpió Ingrid, nerviosa — ¡Pero pensaré en algo!

— No puedo perder este matrimonio. No puedo perder el nombre Vieira.

— NO ahora. Selena ya está muy por encima de mí, una ruptura con Cássio ahora será mi ruina.

Patrícia suspiró, preocupada por primera vez.

— Solo espero que sepas lo que estás haciendo…

Al subir al cuarto, el ambiente estaba pesado, entre Ingrid y Cássio. La puerta del cuarto se cerró tras ellos con un golpe seco.

Cássio aflojó la corbata, suspirando profundamente.

— Según mis cuentas… — dijo, mirando el reloj — …hoy empieza tu período fértil.

Ingrid se puso rígida de inmediato.

— Voy a darme una ducha… — completó. — Y cuando salga… vamos a intentarlo con más empeño, porque mi madre ya está perdiendo la paciencia.

Ella sintió que el pánico le subía por la garganta.

— Cássio… ¿podemos… dejarlo para mañana?

— Estoy muy cansada hoy.

Él se detuvo en la puerta del baño y giró el rostro lentamente.

En los ojos de él había frustración… y desconfianza.

— Ingrid… a veces me pregunto si tomé la decisión correcta al casarme contigo.

Ella abrió los ojos como platos.

— ¿Cómo así?

— Cássio, te amo… claro que te amo… solo estoy exhausta hoy…

Él sonrió, pero era una sonrisa amarga.

— Es gracioso… porque antes parecías tan enamorada… te ofrecías como la esposa perfecta.

— Hoy… apenas soportas que me acerque.

Ingrid desvió la mirada.

— No es eso.

— Yo solo… tuve un día difícil.

Él sacudió la cabeza, sin creer.

— El problema, Ingrid… es que te siento fría.

— Distante.

— Parece que… este matrimonio es solo… — vaciló — …de apariencia.

Ingrid se quedó en silencio, tensa como una cuerda a punto de reventar.

Cássio suspiró profundamente.

— Voy a ducharme.

— Y espero… que estés lista cuando vuelva.

Entró en el baño y la puerta se cerró.

Ingrid solo logró sentarse en el borde de la cama, con el corazón disparado.

Aquel matrimonio se estaba desmoronando.

El miedo a ser desenmascarada era sofocante.

Y cada día que pasaba… quedar embarazada se volvía una exigencia más imposible… y más peligrosa.

La verdad es que nunca hubo amor de los dos lados.

Cássio la deseaba solo como símbolo.

Ingrid deseaba solo el apellido, el estatus… y destruir a Selena.

Las pocas veces que se habían tocado habían sido mecánicamente, sin pasión, sin involucramiento, sin calor.

Ella fingía deseo.

Él fingía creer.

Pero la mentira comenzaba a escaparse por las grietas.

Y tarde o temprano… alguien iba a descubrir que Ingrid no podía dar el heredero que tanto exigían.

El sonido del agua de la ducha cesó.

Ingrid se puso la mano en el pecho, intentando controlar la respiración.

El corazón latía como si intentara escapar del cuerpo.

Ella sabía lo que sucedería cuando Cássio saliera del baño.

La exigencia estaba allí, rondando como un depredador hambriento.

La puerta se abrió.

Cássio surgió, con el cabello aún mojado, solo con una toalla enrollada en la cintura.

La expresión de él era determinada… y ansiosa.

— Ingrid… — se acercó — …es hoy.

— Mi madre está presionando… y sabes lo importante que es este hijo para la familia.

Ingrid tragó saliva.

Intentó sonreír, pero la sonrisa tembló.

— Lo sé, Cássio… lo sé… — susurró, sin convicción.

Él se sentó al lado de ella en la cama e intentó acercarla suavemente hacia sí.

El cuerpo de ella se endureció, rígido, frío.

Cássio se dio cuenta.

Aun así, insistió.

Acarició sus hombros, intentó besar su cuello…

pero Ingrid se apartó instintivamente, incluso intentando disimular.

— Ingrid… — susurró con irritación — …pareces hecha de hielo.

— ¿Está todo bien?

— ¿O hay otra cosa sucediendo?

— Yo solo… — tragó la excusa vacía — …estoy cansada.

— ¿Cansada? ¿De nuevo?

— Esto se ha vuelto rutina, Ingrid.

Ella se quedó en silencio, muerta de miedo.

Entonces, para evitar peleas… ella cedió.

Ella permitió los besos.

Permitió los toques.

Pero su cuerpo seguía tenso, sin respuesta, sin calor.

Cássio cerró los ojos, intentando concentrarse.

Pero algo lo atormentaba, un recuerdo cálido… que él intentaba expulsar, pero volvía con fuerza.

Selena.

Selena en sus brazos.

Los besos que se daban, dulces e intensos.

La forma en que ella temblaba, tímida, cuando él la apoyaba en la pared para robarle un beso más profundo.

El olor del cabello de ella.

La piel caliente.

La respiración agitada.

Y las veces en que él intentó ir más allá…

Selena, con los ojos grandes e inocentes, siempre sujetaba su mano y susurraba:

— Cássio… todavía no estoy preparada.

Él respetaba.

Él esperaba.

Él creía que el “primer momento de ellos” sería perfecto…

¿Pero ahora?

Ahora otro hombre la tenía en los brazos.

Henrico Garcês.

Un hombre poderoso, intenso…

que ciertamente haría por Selena todo lo que él, Cássio, nunca tuvo el coraje de hacer.

La imagen invadió la mente de él como un choque.

Cássio casi se levantó de la cama.

Mientras intentaba concentrarse en Ingrid, todo lo que venía a su mente era el cuerpo de Selena envuelto en los brazos de Henrico, los besos, las caricias, el deseo…

Y él sintió algo peor que celos: perdió el aire.

Ingrid percibió la falta de enfoque de él.

— Cássio… — susurró — …¿está todo bien?

Él la miró con una expresión vacía.

— No — respondió con sinceridad amarga.

— No lo está.

Silencio.

— Eres tan fría… — dijo, girando el rostro — …parece que no sientes nada.

— Nada por mí.

Ingrid tragó saliva, intentando esconder su alivio secreto por que él desistiera.

— Ya intenté amarte, Ingrid — continuó, más bajo — pero algo… siempre falta.

Y entonces, sin percibir que exponía su dolor, murmuró:

— Selena me besaba con fuego… incluso sin dejarme ir más allá.

— Ella temblaba… pero temblaba de pasión.

— Contigo… solo siento… vacío.

El corazón de Ingrid ardió de odio.

— ¿Estás comparándome con ella? — gruñó.

Cássio suspiró, cansado.

— No.

— Estoy comparando lo que yo era… con lo que me he convertido.

— Y con lo que perdí.

Él se levantó y fue hasta la ventana.

Afuera, el viento soplaba fuerte.

— Selena ya debe estar en los brazos de él ahora — murmuró — Henrico Garcês.

— Apuesto a que él la hace sentirse especial… deseada… viva.

Cada palabra era un cuchillo en el pecho de Ingrid.

¿Me olvidó tan rápido? — susurró, casi para sí mismo.

— ¿Qué será que ese hombre tiene… que yo no tengo?

Ingrid lo observaba, llena de odio y miedo.

Porque por primera vez, ella percibió:

Cássio nunca la amó.

Y tal vez nunca llegue a amar.

La mentira sobre el embarazo era solo el primer ladrillo del castillo que comenzaba a derrumbarse.

1
Catalina Ardiles
y el nuevo bebé para cuando?☺️
mariposa
El error fue hacerle caso a los padres.
mariposa
Selenio nunca tuvo el apoyo de alguien.
Marian Gutierrez
wuaoooo que bello, me encantó ese hombre ya está rendido y más que dominado jejeje. felicidades por tu novela autor@
Violette Hernandez
pues será el sereno, pero a mí lo único que no me cala es que la Sabrina siga de sanguijuela viviendo con él, total para ella súper porque no va a trabajar ya que él tiene para mantener a sus dos mujeres, eso es como cobrar el favor de haberlo escuchado y follado en su momento.
Violette Hernandez
Siiiiii, tiene todo, un hijo, una esposa, una entenada y la querida, y ya recuperada milagrosamente, así cuando Selena no pueda estar con él, Sabrina llega al quite , jajajaja, francamente no me gustó que dejara a la vieja con la que estuvo Henrico cogiendo durante largo tiempo.
Violette Hernandez
pues lo más seguro es que si lo ayude, pues si ayudó y tiene viviendo vida de princesa a la que se revolcó con el marido, quien sabe cuánto tiempo, pues seguro ayuda a la hermanastra 😂😂😂
Violette Hernandez
Pues ya que a fuerza estará en la vida de éstos dos,de perdido que sea como una hermana y se salve para que ella cuide de su hija y no le quite la atención al primogénito de Henrico, francamente no me gustaría que ellos adoptarán a la bebé
Violette Hernandez
va bien,lo único que a mí no me gusta, es que la mujer que estuvo de amante de él,viva con ellos y sobre todo que los comprometió a quedarse con su cría,le hubiera dado dinero para un tratamiento y mandarla lejos si quería ayudarla.
Violette Hernandez
de repente una que otra palabra no se acomoda bien en la oración, pero ya que, y como que muchas atenciones también para la mujer con la que él se acostaba, pues no,ya exagerada con taparla como a una invalida no??? espero no la sigan poniendo taaan "dulce", con la mujercita ésa, que se sospecha el porque no quiere que cheque Henrico con otros doctores
Violette Hernandez
según ella llevaba días sin comer y resulta que es dueña de un antro o un lugar en dónde tiene trabajando a sus chicas?? 😂 o sea si es una trampa
Violette Hernandez
Estoy de acuerdo, francamente al poner que no le pareció que Selena se quedará,da mala espina y ojalá y sea descartable ése dizque embarazo porque no le creo nada
Violette Hernandez
yaa jajajaja me había perdido, Silvia es la mamá del ex y Patricia la de Ingrid 🤦🏻, bueno voy bien. Ahora sí me hubiese gustado imágenes de los protagonistas, pero ya la estoy leyendo terminada
Violette Hernandez
Silvia y Patricia son la misma? digo porque de repente cambia nombre
Violette Hernandez
habrá imágenes de ellos?
Violette Hernandez
prácticamente no es su hermana 😅,es la hermanastra
yudith del carmen betancourrt abanes
jajaja este hombre parece un caballo desbocado no tiene freno no para nadie no tiene filtra para adelante para allá
yudith del carmen betancourrt abanes
me facina ésta historia
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente historia muy buena narración en verdad felicito de corazón a la escritora sigue escribiendo buen argumento todo va muy fae excelente👏👏👏👏👏👏👏👏
yudith del carmen betancourrt abanes
tienes una nueva oportunidad aprovéchala al máximo
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