La trama gira entorno a dos hermanas, y como a causa del daño que Kattya la hermana menor causa en su novio , desata una venganza donde la que paga un alto precio es su hermana mayor Cassandra.
¿Podrá la venganza vencer? o ¿el amor encontrará su camino?
NovelToon tiene autorización de Evelyn Sanchez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La Sombra en la puerta
Después de la partida de Cassandra, Alexander se sentía vacío , aunque antes no lo viera así , Cassandra con su sola presencia lo hacía sentir vivo y aunque se lo negara, el solo verla era algo que anhelaba.
El destino parecía tener un sentido del humor retorcido, o quizás era la última prueba que la vida le ponía a Cassandra para cerrar sus heridas. A la mañana siguiente, instalada en la silenciosa comodidad de la casa de su padre, Cassandra fue citada de urgencia por el Dr. Sterling.
—Cassandra, sé que tienes las maletas listas hacía tu futuro—le dijo su tutor, mostrándole una carpeta médica de alto secreto—. Pero ha surgido una oportunidad clínica única en el país. Se trata de un protocolo experimental con una nueva medicación neuro-regenerativa. Podríamos reducir una recuperación motriz y cognitiva de 18 meses a solo tres.
Cassandra examinó los datos con ojos expertos. La ciencia era fascinante; la posibilidad de devolverle a alguien más de un año de vida era un reto que no podía rechazar.
—Es un caso de alto perfil, Cassandra. Necesito a alguien con tu nivel de detalle y, sobre todo, con tu empatía. Sería tu último proyecto aquí antes de que partamos hacia la clínica en los Alpes. ¿Qué dices? ¿Aceptas ser la residente a cargo?
Cassandra no titubeo
—Acepto, doctor —respondió ella con determinación—. Si puedo ayudar a que alguien que a perdido años en su vida tras estar en un hospital y solo la recupere en tres meses, estaré allí.
Cassandra llegó a la unidad de cuidados post-críticos de la clínica privada "Renacer". El Dr. Sterling le había advertido que el paciente estaba en una zona de máxima privacidad bajo un pseudónimo por razones de seguridad de su familia. Para Cassandra, era simplemente el "Paciente 402".
Cuando entró en la habitación, con su bata blanca impecable y su estetoscopio al cuello, se quedó paralizada en el umbral. El mundo pareció encogerse hasta volverse un punto diminuto.
Allí, sentado con ayuda de unos cojines, luchando por sostener una cuchara con sus dedos temblorosos, estaba Charly.
—¿Cassandra? —susurró el joven, y sus ojos se iluminaron con una alegría pura, la misma paz que había sentido el día anterior.
Cassandra sintió un nudo en la garganta. No sabía si salir corriendo o cumplir con su juramento hipocrático. Pero al ver la vulnerabilidad en los ojos de Charly, la doctora que llevaba dentro se impuso a la mujer herida, tal vez el dolor ,el descubrimiento de lo ocurrido no le hizo notar que había estado en el mismo lugar horas antes.
—Parece que vamos a pasar mucho tiempo juntos, Charly —dijo ella, acercándose con una sonrisa profesional pero cálida—. Voy a ayudarte a que vuelvas a caminar antes de lo que todos creen.
Lo que Cassandra no sabía era que el tratamiento no solo incluía medicación, sino una vigilancia constante. Y esa vigilancia tenía un dueño.
Alexander, que no había dormido tras la partida de su esposa, llegó a la clínica poco después. Había pagado una fortuna por ese tratamiento experimental, esperando que el Dr. Sterling trajera a su mejor equipo. Lo que nunca imaginó fue que "el mejor equipo" era la mujer que acababa de dejarlo.
Se detuvo ante el cristal de la habitación. Ver a Cassandra moviendo las piernas de Charly con paciencia, explicándole cada paso del proceso químico en su cerebro, y viendo cómo Charly le sonreía con una devoción que él nunca pudo conseguir, le provocó una mezcla de alivio y agonía.
—Señor Thompson —dijo el Dr. Sterling, apareciendo a su lado—. Supongo que ya conoce a nuestra jefa de residentes para este caso. No hay nadie mejor que ella.
—Lo sé —respondió Alexander con la voz ronca, sin apartar la vista de Cassandra—. Sé que es la mejor.
Alexander entró en la habitación. Cassandra no dejó de anotar en su tabla, ni siquiera cuando sintió la presencia imponente de su esposo a sus espaldas, no necesito voltear para saber que el estaba ahí.
—Doctora De la Vega —dijo Alexander, usando deliberadamente el apellido de soltera de ella, en un intento de mostrar respeto por su identidad—. Gracias por aceptar el caso.
Cassandra se giró lentamente. Sus ojos eran dos pozos de indiferencia profesional.
—Estoy aquí por el paciente, señor Thompson. Mi contrato es con la clínica y con el Dr. Sterling. Usted y yo no tenemos nada de qué hablar fuera de los informes médicos de su hermano.
Charly miraba a ambos, notando la tensión eléctrica que vibraba en el aire. Aunque su mente aún estaba borrosa, recordó la voz de Alexander gritando y la paz de Cassandra.
—Alex... —dijo Charly con dificultad—. Ella es buena. No la... no la trates mal.
Alexander bajó la cabeza, sintiendo el peso de la vergüenza frente a su hermano y su esposa.
—Lo sé, Charly. Ya lo sé.
Cassandra se volvió hacia Charly, ignorando por completo a Alexander.
—Mañana empezaremos con la primera dosis de la nueva medicación. Vas a estar muy cansado, pero estaré aquí para monitorearte ,no estarás solo.
Alexander se dio cuenta de que tenía tres meses. Tres meses en los que vería a Cassandra todos los días en esa habitación. Tres meses para demostrarle que el hombre que la destruyó había muerto y que estaba dispuesto a ser la sombra que ella necesitara, incluso si al final de ese tiempo, ella decidía que su destino seguía estando en Suiza, lejos de él.
Pero Cassandra tenía otros planes. Ella cumpliría con su deber, salvaría a Charly, y usaría esos tres meses para demostrarse a sí misma que ya no quedaba ni un solo rastro de amor por el hombre que ahora la observaba con ojos suplicantes desde el rincón de la habitación. La medicina curaría a Charly, pero ¿podría el tiempo curar un corazón que Alexander había convertido en cenizas?