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Derritiendo El Ducado

Derritiendo El Ducado

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Mundo de fantasía / Época / Completas
Popularitas:134k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

El Ducado de Valerius es conocido como la tierra del invierno eterno, y su gobernante, el gran Duque Cédric, como un hombre despiadado que combate a los monstruos de las fronteras con magia de hielo. Tras la muerte de su esposa, el ducado se volvió aún más frío, y su pequeño hijo, Theo, crece imitando la severidad de su padre, privado de toda infancia.
Por un antiguo pacto de sangre y gratitud, el Conde Kalen ofrece la mano de su amada hija, Alissa, una joven tímida pero rebosante de alegría y una sutil bendición de luz. Cédric acepta: él necesita una madre perfecta para su heredero, y ella desea proteger a su padre.
Alissa llega a un palacio gris decidida a cumplir una misión: devolverle la sonrisa al pequeño Theo y demostrarle que la calidez puede derretir incluso el hielo más grueso.

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CAPÍTULO 16: Habitaciones compartidas y mañanas de sol

La noche cayó sobre el ducado arrastrando consigo una de las ventiscas más intensas de la temporada, pero dentro del palacio, el frío ya no encontraba dónde alojarse. Tras el arrollador encuentro en el despacho, Cédric no tardó en demostrar que sus palabras no se las llevaría el viento del norte. Con la misma determinación con la que dictaba órdenes en el frente, el duque convocó a las doncellas principales esa misma noche. La instrucción fue clara, concisa e inapelable: todas las pertenencias de Alissa debían ser trasladadas de inmediato a los aposentos principales del Gran Duque. Ya no tenía ningún sentido seguir viviendo bajo el mismo techo pero en mundos separados.

Cuando Alissa cruzó el umbral de la habitación de Cédric las luces ya estaban atenuadas, quedando únicamente el resplandor anaranjado de los enormes leños que crujían en la chimenea. El espacio era imponente, dominado por una gigantesca cama de postes de madera oscura y pesadas mantas de pieles destinadas a combatir las noches más crudas del invierno.

Alissa se quedó de pie cerca de la entrada, frotándose las manos con nerviosismo. Vestía un camisón sencillo de seda blanca que contrastaba con la sobriedad del lugar. A pesar de la valentía que había demostrado en el escritorio, una timidez abrumadora la invadió por completo al verse a punto de compartir la cama, por primera vez, con un hombre tan imponente y de presencia tan masiva como Cédric.

El duque salió del vestidor luciendo una ropa de dormir más ligera, libre de sus rígidos uniformes y medallas. Al ver a Alissa estática y con la mirada fija en las alfombras, una sonrisa sumamente tierna y desarmada, ajena a su faceta de general, apareció en sus labios.

—No voy a morderte, Alissa —bromeó en voz baja, su voz resonando con una calidez profunda en la habitación—. Ven aquí. El norte es inclemente por las noches, pero esta cama es el lugar más seguro del palacio.

Alissa asintió con timidez y caminó hacia el colchón, hundiéndose bajo las pesadas y suaves mantas de piel. Cédric se acomodó a su lado. La diferencia de tamaños entre ambos se hacía aún más evidente en la intimidad de la cama; ella se sentía pequeña, protegida por la inmensidad física del hombre que gobernaba esas tierras.

Sintiendo el leve temblor de nervios de su esposa, Cédric recortó la distancia en el colchón. Se acomodó de costado y, extendiendo su brazo fuerte, la atrajo hacia su pecho, abrazándola firmemente por la espalda. El calor que emanaba del cuerpo de Cédric era embriagador, un escudo absoluto contra la tormenta que rugía fuera de los ventanales. Alissa se tensó un segundo, pero al sentir los labios del duque depositar un beso sumamente suave y protector en su nuca, se relajó por completo, acomodando su espalda contra el pecho de él y entrelazando sus dedos con la gran mano que descansaba en su cintura.

—Descansa, mi duquesa —susurró Cédric en la penumbra.

A la mañana siguiente, los primeros rayos de un sol de invierno se filtraron tímidamente por los cristales, iluminando la habitación. Alissa fue la primera en despertar, encontrándose aún atrapada en el cómodo y cálido abrazo de su esposo. Poco después, una de las sirvientas entró en absoluto silencio para dejar una enorme bandeja de plata con el desayuno sobre la cama: pan caliente, mermelada de frutos del bosque, frutas picadas y chocolate espeso.

Cédric abrió los ojos, regalándole a Alissa una mirada perezosa y una sonrisa matutina que terminó de derretir el corazón de la joven. Justo cuando Alissa tomaba una taza de té y Cédric se acomodaba contra las almohadas para desayunar juntos en la cama, la pesada puerta de la habitación se abrió de golpe, sin previo aviso.

Una pequeña cabeza castaña se asomó por la rendija. Era Theo, quien llevaba su pijama de lino y arrastraba una pequeña manta. Al ver a Alissa y a Cédric sentados juntos, rodeados por el aroma del desayuno y la complicidad de la mañana, los ojos del niño se abrieron de par en par con una alegría incontenible.

—¡Están juntos! —exclamó Theo, perdiendo toda su rigidez y corriendo a toda prisa hacia la enorme cama.

—¡Theo, cuidado con la bandeja! —advirtió Alissa con una carcajada limpia.

Cédric, con una agilidad sorprendente, tomó la bandeja de plata con una mano para evitar el desastre, mientras que con el otro brazo atrapaba a su hijo en el aire, subiéndolo al colchón. Theo se metió de inmediato entre las mantas, acomodándose justo en el centro, entre Alissa y Cédric, con una sonrisa desdentada y radiante.

—¿Puedo desayunar aquí hoy? —preguntó el pequeño, mirando las fresas con codicia.

—Solo si prometes no llenar las mantas de migas, pequeño duque —replicó Cédric, fingiendo severidad, aunque la felicidad en su rostro era innegable.

Alissa le sirvió un trozo de pan con mermelada a Theo y limpió una mancha de chocolate de su mejilla, mientras Cédric los observaba a ambos con una devoción absoluta. En medio de las risas infantiles, las miradas cómplices de la pareja y la calidez del desayuno en la cama, la felicidad familiar se consolidó de forma definitiva dentro de aquellos muros de piedra. Eran una verdadera familia. Sin embargo, mientras Alissa abrazaba de lado a Theo, una pequeña punzada de intuición en su pecho le recordó que la calma actual era el preludio de la tormenta que Elene intentaría desatar desde la capital.

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Anya Forger
siiii y yo, quiero ser su elegida...💕😅🙈Bueno ya se que no se puede, pero que tenga un amor bonito, 😄
Anya Forger
A exigir? Bueno denle su audiencia el próximo año, va
Anya Forger
Ah caray, mi distinguida autora, desconozco porque le han dicho semejante insulto, sin embargo yo estoy tan emocionada con la trama de la lectura, que no he salido a mirar los v
comentarios, en este caso vamos, en lo que a mí respecta ignoraré, esas aportaciones inútiles 😄 usted ni se aflija, continuemos porque ha llegado Lady Elene, dejen le voy a dar su bienvenida jijijiji
Anya Forger
Ah super inteligentes, 💕además están consolidando su hogar
Anya Forger
bueno pues Zas! cáigase con el plan, pues
Anya Forger
Pos en primera, mi bien amado príncipe... Pa' que invitó a la duquesa a la dichosa, fiestecita del té ☕🫖, osea bueno son obligaciones, que tal que no invitaba a la ex incómoda o cásela por orden real, y a que se iba a otro reino, y que en las clausulas, se impide llevarse al Duquesito
Anya Forger
Que bonito
Anya Forger
Es lo que iba a preguntar, el niño, no tendrá frío, hambre y luego... Ay que bonito!
Anya Forger
Excelente, No te calles nada, duquesa, cierra fila y haz frente común con tu marido
Anya Forger
Ex... excuñada, no existe la esposa se acabó el parentesco... Pero rápido contéstale, sofoca su patético intento de humillarte
Anya Forger
uhhhh era contestar, no fulminarla... jijiji
Anya Forger
Se me hace que su palacio tendrá otro tipo de frío... Pero que igual puede congelar ❄️☃️
Anya Forger
Y lo estará, pero con cariño
Anya Forger
Que bonita escena, tan militar y familiar
Anya Forger
Siiiii así se hace Alissa, primero contacto visual, luego sus manitas y luego ya el juego
Anya Forger
Concuerdo contigo Alissa
Anya Forger
Uh yo que ella tomo la espada, y órale retas a tu esposo y le imprimes humor cuando te toca con la espada, haces que te ríes, te caes exagerando para reír y así de firma lúdica, se aprende muy fácil, mira el toque de la espada debe ser así sino no le atinas a oponente, etc
Anya Forger
¡Ayyyy, gritos, gritos! muero de amor💕 amo al niño
Anya Forger
¿Porqué se Abanicaban? 😳 pos luego que no estamos en el mero frío? ☃️❄️🌨️
daya murillo
hermosa historia escritora👏
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