Hice todo lo posible para que este mundo no cayera en manos de esos demonios, pero de nada sirvió mi sacrificio porque termine siendo traicionada por la persona a quien le había entregado mi corazón
Ahora renazco miles de años en el futuro y aunque el mundo se viene abajo dejaré que se coman entre ellos y no colabore con los descendientes de esas personas
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Capitulo 14
El silencio que se apoderó del páramo de guerra fue tan pesado que el propio aire pareció estancarse. El bando de los humanos, que aguardaba una respuesta colérica y desorganizada de nuestra parte, comenzó a removerse con evidente nerviosismo. Las palabras de Sabrina habían caído al suelo como gotas de veneno inútiles, extinguiéndose ante la imperturbable muralla de disciplina que Valerius imponía con su sola presencia.
Sostuve la mano de Valerius con firmeza, sintiendo el pulso constante de su magia oscura corriendo bajo su piel. Feli, al ver que su discurso de división no había surtido efecto y que Marita permanecía firmemente al lado de Kalliel, frunció el ceño. Sus ojos, antes llenos de una falsa rectitud divina, ahora solo destilaban la desesperación.
Feli: ¿Así que el nuevo monarca de las sombras prefiere esconderse tras el silencio? - provocó una vez más, desenvainando la misma espada real que aún conservaba rastros secos de la sangre de sus propios padres -. Qué decepción. Creí que los demonios tenían el valor de reclamar lo que consideran suyo con sangre, no con miradas fijas.
Valerius dio un paso al frente, soltando mi mano con suavidad, pero sin apartarme de su lado. El viento del páramo agitó su capa imperial. Su rostro era una máscara de absoluta frialdad.
Valerius: No necesitamos reclamar con gritos lo que el destino ya nos ha entregado - la voz de Valerius resonó en todo el valle, amplificada por una sutil vibración de su poder, haciendo que varios de los soldados humanos de la primera línea retrocedieran unos pasos. - Hablas de valor, pero vienes aquí cubriendo te detrás de los portadores de luz y bueno una supuesta Santa - Sabrina apretó los dientes, su rostro desfigurado por una rabia que ya no podía camuflar.
Sabrina: Ataquen - gritó ella, perdiendo la compostura- . ¡Sacerdotes, purifiquen esta inmundicia! ¡No dejen que sus mentes sean corrompidas por la palabrería de un monstruo! - Ese fue el detonante.
Con un rugido que hizo temblar la tierra, las líneas humanas avanzaron. Una lluvia de flechas benditas, envueltas en un fulgor blanco y dorado, surcó el cielo grisáceo. Los sacerdotes, posicionados detrás de las filas de infantería, comenzaron a entonar cánticos antiguos, levantando barreras resplandecientes que pretendían debilitar la esencia demoníaca del terreno.
Valerius: A mi señal —ordenó Valerius, levantando su mano derecha.
A nuestro alrededor, Malofov, Katia y Nataniel se prepararon. Las garras de los demonios de alto rango se extendieron, y un aura de fuego azul y negro comenzó a brotar de las filas de nuestro ejército. Kalliel, manteniendo una postura protectora sobre Marita, dejó salir su forma demoníaca completa; sus imponentes alas oscuras se desplegaron, generando una ráfaga de viento helado que desvió la primera oleada de flechas sagradas.
Marita: Luna - susurró Marita, dándome una mirada de total complicidad.- Es hora de mostrarles lo que sucede cuando se meten con nosotras
Asentí. El calor de mi propia magia comenzó a hervir en mis venas. Durante mucho tiempo, la culpa y el engaño me habían contenido, pero ver a Feli y a Sabrina frente a mí, recordar cómo nos habían destruido en nuestra vida pasada solo por ambición y celos, rompió cualquier rastro de duda en mi interior.
Marita dio un paso adelante y extendió ambas manos hacia el cielo. Su cabello negro ondeó salvajemente mientras una densa neblina purpúrea, cargada de un mana oscuro, comenzó a brotar de la tierra misma. Las barreras de los sacerdotes humanos empezaron a agrietarse al menor contacto con su energía.
Por mi parte, cerré los ojos un breve segundo, trataba de quitarles la magia de la cual ellos tanto hablaban, de esa manera no tendrían con que enfrentarnos
Valerius: ¡Adelante! —bramó bajando la mano.
El choque de ambos ejércitos fue ensordecedor. El ejército demoníaco avanzó como una marea de sombras implacable, colisionando contra el acero y los escudos bendecidos de los humanos. Las espadas chocaban, el metal resonaba y los gritos de guerra inundaron el campo de batalla.
Feli intentó abrirse paso hacia nosotros, abatiendo a los soldados demonios menores con cortes precisos de su espada imbuida en luz, buscando desesperadamente mi posición.
Feli: Luna - Grito con furia, esquivando un ataque de Katia, quien lo hostigaba con una velocidad sobrehumana -. Debiste quedarte muerta en el olvido Esta era tu oportunidad de no interferir en el orden natural
Luna: El orden que tú creaste con sangre y traición no es el orden natural, Feli —le grité de vuelta, interceptando su avance.
Extendí mis manos y materialicé una barrera de energía de luz pura. El impacto de su espada contra mi escudo provocó una onda expansiva que levantó el polvo y las piedras del suelo, obligando a los soldados cercanos a apartarse. Feli retrocedió dos pasos, sorprendido por la solidez de mi defensa.
Feli: ¿Cómo es posible? Aun después de haber porque tú magia es aún más fuerte que antes - Le sonrió ampliamente y lanzo un ataque
Luna: Solo son mis ganas de venganza lo que me hace más fuerte - Lanzo otro ataque que este logra esquivar de manera extraordinaria - Me quitaste todo una vez, Feli. Y por eso he regresado para vengarme de todo el mal que hiciste
A unos metros de distancia, Sabrina observaba la escena con horror, intentando retroceder hacia la seguridad de la retaguardia, pero se topó directamente con la silueta de Marita, quien flotaba sutilmente sobre el suelo, rodeada de esferas de energía mágica compacta.
Marita: ¿A dónde vas, primita? - preguntó Marita con una sonrisa gélida -. ¿No querías ver cómo terminaba nuestra historia? Déjame mostrarte el capítulo final. - Con un movimiento de sus dedos, Marita lanzó las esferas, desmantelando los últimos hechizos de protección de los sacerdotes y dejando a Sabrina completamente expuesta. Kalliel apareció justo detrás, su sola presencia física y su aura de general demoníaco haciendo que los guardias restantes de Sabrina soltaran sus armas por el terror puro.
El campo de batalla se tiñó con el destino irreversible de una guerra que el templo humano había provocado siglos atrás. Valerius, desde el centro del conflicto, dirigía a sus tropas con la precisión de un emperador nato, asegurándose de que cada flanco estuviera cubierto y demostrando por qué el oráculo lo había elegido desde el día de su nacimiento.
Miré a Feli, quien levantaba su espada una vez más, con la desesperación reflejada en cada línea de su rostro. Sabía que esta batalla apenas comenzaba y por primera vez después de dos vidas pude ver el miedo reflejado en su rostros
encontrar la paz y que Luna deje
ese pasado y puede vivir bien con Valerio en verdad lindo final felicidades
inocente en sus planes y las hermanas tengan su venganza contra ese par