esta historia trata sobre dos estudiantes de universidad totalmente diferentes ya que uno es el popular y el otro el nerd de la clase con las mejores calificaciones que durante las vacaciones por cosa del destino se cruzan y así hablan un poco hasta que empiezan a ser más cercanos y empiezan una relación pero Adrián Walker es un estupido que solo vio a Liam como un pasatiempo durante las vacaciones
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Nunca quise olvidar eso
El silencio entre ellos seguía siendo extraño.
No cómodo.
No completamente doloroso tampoco.
Solo… frágil.
Como si cualquier palabra pudiera empeorar todo otra vez.
Adrián todavía tenía los ojos húmedos y el pecho apretado después de escuchar a Liam admitir todo aquello.
Y quizá por eso no esperaba lo que pasó después.
Liam dudó unos segundos antes de meter la mano en el bolsillo de su chaqueta.
—Hay algo que quiero enseñarte.
Adrián frunció ligeramente el ceño.
Liam sacó lentamente un pequeño objeto doblado con cuidado.
Un papel.
Algo viejo.
Gastado en las esquinas de tanto abrirlo.
Adrián lo reconoció inmediatamente cuando Liam se lo extendió.
Era el recibo de la cafetería donde tuvieron su primera “cita”.
La pequeña cafetería cerca del parque donde Liam terminó llenándose de crema batida porque Toby le saltó encima.
Adrián parpadeó sorprendido.
—¿Por qué tienes eso…?
Liam soltó una risa bajita y triste.
—Porque quería guardarlo.
Adrián lo miró confundido mientras Liam abría el papel con cuidado.
En una esquina había algo escrito con tinta negra.
La letra de Liam.
“Primera salida con Adrián.”
El corazón de Adrián dio un salto doloroso.
—Liam…
—Sé que probablemente ya no significa nada para ti —dijo rápidamente—. Pero para mí sí significó mucho.
Adrián sintió la garganta cerrarse otra vez.
Porque ese recibo estaba claramente viejo.
Doblando y desdoblado muchas veces.
Como algo importante.
Liam volvió a hablar más bajo.
—También guardé la foto de Max con la bufanda navideña ridícula.
Eso sacó una pequeña risa involuntaria de Adrián entre lágrimas.
—Se veía horrible…
—Se veía adorable.
Por un segundo…
solo un segundo…
se sintió como antes.
Como en invierno.
Como cuando caminar juntos no dolía.
Pero entonces Adrián recordó todo otra vez.
Y la sonrisa desapareció lentamente.
Liam lo notó de inmediato.
—No estoy intentando comprarte ni convencerte de nada —dijo enseguida—. Solo… necesitaba que supieras que yo sí sentía algo real.
Adrián bajó la mirada al recibo otra vez.
Sus dedos temblaban ligeramente mientras lo sostenía.
—Entonces ¿por qué guardaste esto… si pensabas dejarme de todos modos?
Liam pareció herido por esa pregunta.
—Nunca pensé dejarte.
Adrián levantó la vista rápidamente.
—¿Qué?
Liam respiró hondo.
—El día que pasó lo del pasillo… yo iba a hablar con ellos después. Pensé que si actuaba así una vez, dejarían de sospechar cosas.
Adrián sintió el pecho apretarse.
—Pero salió mal.
Liam soltó una risa amarga.
—Terriblemente mal.
El silencio volvió a caer.
Adrián miró otra vez el pequeño recibo.
Algo tan simple.
Tan tonto.
Y aun así se sentía importante.
Porque significaba que al menos una parte de esos momentos no había sido mentira.
Liam observó cuidadosamente la expresión de Adrián.
Como si estuviera aterrorizado de perder incluso esa pequeña oportunidad de explicarse.
—Todavía recuerdo exactamente cómo te veías ese día —murmuró—. Estabas nervioso todo el tiempo y seguías acomodándote la bufanda cuando te ponías incómodo.
Adrián sintió las mejillas arder ligeramente.
—Cállate…
Liam sonrió apenas.
Y esa pequeña sonrisa triste se veía mucho más real que cualquiera que Adrián hubiera visto en el instituto.
Luego Liam volvió a ponerse serio.
—Extraño eso.
El corazón de Adrián dolió otra vez.
Porque él también lo extrañaba.
Y esa era probablemente la peor parte de todas.