El mundo no pertenece a los hombres. Pertenece a sus dueños.
Mientras los imperios mortales se desangran en guerras despiadadas e intrigas políticas por coronas de barro, los verdaderos hilos de Estirgia se mueven desde las sombras del plano divino. Doce Dioses Primordiales controlan el destino de la creación, y su voluntad se manifiesta en la tierra a través del Dogma: doce bendiciones místicas encarnadas en portadores mortales. Un poder absoluto capaz de reescribir la realidad, pero que exige un costo atroz: la erosión irreversible de la humanidad de quien lo canaliza.
En una tierra asfixiada por la traición, la necrosis y los caprichos de deidades implacables, las reglas del juego político están a punto de romperse. La guerra entre humanos es solo el preludio; el verdadero horror comienza cuando los peones divinos despiertan y Estirgia descubre el peso de la herencia de los dioses.
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Capítulo 15: La Ley del Silencio
El silencio que siguió a la caída del Alfa Corrupto fue más denso que la propia Niebla Umbría. El joven aventurero del escudo de hierro, Lukas, permanecía de rodillas sobre el lodo negro, temblando mientras miraba los restos de sal y cristal que antes eran una pesadilla de Rango Platino (C+).
— Tú... —tartamudeó Lukas, con los ojos fijos en la mano de Jake, donde el Cristal de Érebo Superior aún emitía un tenue pulso violeta— Eres Bronce. Tu placa... Se supone que los Rango E no podemos ni tocar a esas cosas.
Jake no respondió de inmediato. Estaba procesando las consecuencias. Si Lukas abría la boca en el Gremio, los Maestros (S) pondrían sus ojos sobre él. Un novato de Rango E eliminando a un Alfa C+ no era talento, era una anomalía que atraería investigaciones innecesarias.
— Lukas, mírame —dijo Jake con su voz filtrada por la máscara de seda, sonando como un susurro de ultratumba.
El joven levantó la vista. La neblina negra que rodeaba a Jake no se había disipado; al contrario, parecía alimentarse del miedo del rescatado.
— En Xylos-Vaga, la supervivencia es el único mérito real —continuó el joven, inclinándose hacia él— Acabo de salvar tu vida y la de tus amigos. Eso tiene un precio. Me llevaré los tres cristales comunes que recolectaron. Es el peaje por su incompetencia.
— ¡Tómalos! No me importa —exclamó Lukas, entregándole su bolsa con manos temblorosas— Solo... déjanos ir. No diré nada. Diré que el Alfa explotó por la inestabilidad del altar.
— Si una sola palabra sobre mis habilidades llega a oídos del Gremio... —Jake dejó que una brizna de neblina rozara la mejilla de Lukas, marchitando al instante un pequeño mechón de su cabello— Descubrirás que hay cosas en las Tierras Oscuras mucho más aterradoras que un Alfa.
Elara se acercó mientras ajustaba su capa de seda. Su rostro, endurecido por la atmósfera del pantano, no mostraba piedad, sino una eficiencia fría que habría asustado al Jake del pasado.
— Vámonos, Jake. El frío está bajando y la sangre de los heridos atraerá a los licántropos de nuevo. No podemos hacer nada más por ellos —sentenció ella.
El Regreso al Muro de Azabache
El cruce de vuelta por la puerta de la Guardia Fronteriza fue tenso. Los capitanes con "visión de alma" examinaban a los supervivientes uno por uno. Jake concentró su voluntad, comprimiendo el Dogma en un núcleo minúsculo en su pecho y ocultándolo bajo una perfecta capa de fatiga fingida.
Entraron en la oficina del Gremio del Muro de Azabache. La recepcionista de las cicatrices levantó la vista, visiblemente sorprendida de verlos con vida.
— ¿Cinco cristales? —preguntó ella, revisando los cristales comunes que Jake puso sobre el mostrador para saldar la misión— Y regresan antes del cambio de turno. Nada mal para un par de pedazos de carne de cañón.
— La misión fue completada —dijo él secamente— Queremos nuestra recompensa y saldar la deuda de registro.
La mujer colocó los cristales en una balanza alquímica. Al detectar la pureza de las piedras —especialmente las que Jake le había expropiado a Lukas— la aguja osciló violentamente hacia la zona verde.
— Pureza del 85%... esto no es solo una recolección —la mujer lo miró con una mezcla de sospecha y respeto— Esto es un saneamiento. Por el volumen y la calidad, han excedido con creces los requisitos de una misión de Rango E.
Tomó las placas de Jake y de Elara, insertándolas en una ranura metálica de su escritorio. Un sello rúnico brilló con fuerza, marcando la promoción.
[SISTEMA DEL GREMIO: ACTUALIZACIÓN]
• Aventureros: Kael (Jake) y Elara.
• Rango Anterior: Bronce (E).
• Nuevo Rango: Plata (D).
• Estado: Deuda de Iniciación saldada.
• Recompensa: 15 monedas de plata en total.
— Felicidades, Kael —dijo la mujer con una sonrisa cínica— Ya no eres basura. Ahora eres un Rango Plata. Tienes permiso para acceder al mercado de la Terraza de los Vientos. Pero ten cuidado; en el Rango D, las misiones ya no son solo contra bestias, sino contra otros aventureros que quieren tu puesto.
Jake tomó la placa, que ahora brillaba con un inconfundible tono plateado. Elara recibió la suya asintiendo en silencio. Habían dejado de ser invisibles, pero seguían estando muy por debajo de los niveles de poder que realmente gobernaban la ciudad.
— Subir a Plata es solo el principio —le susurró Jake a Elara mientras salían a la ruidosa calle de las forjas— Mañana buscaremos cómo cambiar ese Cristal Superior y los comunes que nos sobraron por información.
[LETE]: — Jake... Sientes el hambre, ¿verdad? La plata es blanda. Necesitamos el brillo del Platino o el filo del Adamantium si queremos que este mundo deje de cazarte.
[PANEL DE ESTADO ACTUALIZADO]
• Nombre: Jake (Alias: Kael)
• Rango del Gremio: Plata (D).
• Capital: 13 monedas de plata limpias.
• Acompañante: Elara (Rango Plata - D).
[INVENTARIO OCULTO]
• 1 Cristal de Érebo Superior (Valor: 5 a 10 monedas de oro).
• 4 Cristales de Érebo Comunes (Valor: 80 monedas de plata).
El Estándar Continental: La Pirámide de Acuñación
El dinero en Estirgia es físico, pesado y contundente. Es muy probable que Petrox (El Yunque del Comercio) sea la entidad que regula y garantiza el peso y la pureza de estos metales a nivel global, asegurando que una moneda tenga el mismo valor en los callejones de Vox que en los mercados fronterizos de Zeldan.
Moneda de Hierro(10$)Supervivencia diaria. Compra una comida rústica, una noche en el pajar de una posada de mala muerte o un vendaje básico. Es el dinero que maneja el 80% de los campesinos.
Moneda de Cobre(100$)Equipamiento y viajes. Suficiente para una habitación decente, raciones de viaje para una semana, herramientas de trabajo o una espada de baja calidad.
Moneda de Plata(1,000$)El salario del riesgo. Es la moneda de los mercenarios y aventureros. Compra armamento de buena forja, caballos de monta, sobornos efectivos a la guardia de la ciudad o pasajes seguros.
Moneda de Oro(10,000$)Transacciones de élite. Usada por comerciantes exitosos y la baja nobleza. Compra artefactos mágicos menores, bestias de carga especializadas (como tortugas del desierto o wyverns jóvenes) y armaduras de grado militar superior.
Moneda de Oro Real (100,000$)El peso del poder. Rara vez vista por plebeyos. Se usa para comprar propiedades, fincas, sobornar a altos funcionarios del imperio o financiar expediciones enteras hacia el Desierto de Nirvana.
Moneda de Oro Imperial(1,000,000$)Dinero de reyes. Son placas gruesas e impecables. Se utilizan exclusivamente para mover deuda nacional, comprar flotas enteras, pagar al Sindicato de Petrox o financiar guerras continentales.