«Y que si el mundo está por derrumbarse y que si los seres humanos morirán, yo solo quiero proteger a mi familia y todo lo demás no importa. No importa si soy egoísta por eso».
«Si quieren ser salvados, busquen quien los salve porque yo no lo haré »...
Cuando menos lo esperas algo llega y pone de patas para arriba toda tu vida y en ese momento empiezas a pensar que debiste haber disfrutado cada momento de lo vivido en el pasado.
Nada es eterno, nada es para siempre.
Todo dura solo un instante.
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CAPÍTULO 16: De mal a peor.
El mundo siempre fue tan cruel, la sociedad siempre fue egoísta tal vez por eso yo lo era. Pero sin importar que, protegería a mi familia y a todos.
—. ¡Cristani espera!
Y de nuevo se escuchó esa desastrosa voz sacándome de mis pensamientos, sin voltear a mirar seguí caminando pero desacelerando mis pasos, unos segundos después se acercaron varias pisadas por lo que deduje que eran los amigos de él.
—. Apenas y terminaron las clases saliste disparada, ¿Sucedió algo?
Preguntó en un tono ligeramente preocupado, ni siquiera lo miré y solo seguí caminando.
—. Solo me molesta estar en un lugar cerrado lleno de personas.
Al escuchar aquello él no pudo evitar soltar una pequeña risa.
—. Ven, les acabo de decir que ella y Anthony se parecen mucho, son como dos gotas de agua.
—. No deberías de burlarte de la señorita Cristani, si a ella le molesta la presencia de otras personas debe tener sus razones.
Respondió una voz femenina idéntica a la de aquella noche, una chica entre tres chicos era impresionante para mí pero ella era más peligrosa que esos tres, podría deducir los movimientos de un chico pero los de una chica no, las mujeres eran engañosas y podrían cambiar de planes en el último minuto así que debía tener cuidado, no debía dejarme engañar por su expresión amable e inocente porque esa era una de las mejores armas de una mujer.
—. Soy Sophía, es un gusto conocerte.
Habló ella con una voz amable mientras una de sus manos sostuvo ligeramente mi hombro, dejé de caminar y me giré a ver su mano con una expresión ligeramente de asco e incomodidad de lo que se dio cuenta al instante y apartó la mano de mi hombro.
—. Lo siento, no creí que también odiaras el contacto físico.
Agregó con una sonrisa apenada, Henry me miró y solo sonrió mientras que Anthony me observó con frialdad y el otro chico también sonrió ligeramente.
—. Y yo soy William, es un gusto también conocerte.
Y me quedé sin que responder mientras me giraba para volver a caminar, los otros tres me empezaron a seguir excepto por Anthony, ese chico era demasiado frío y antisocial, me preguntaba si yo también era así.
—. Escuché que las clases se reanudarán el lunes próximo.
Comentó el tal William, su apariencia era muy buena según mi persona, cabello negro, ojos azules y tez blanca; en cuanto a la chica era linda sin duda, cabello castaño ligeramente ondulado que le llegaba un poco arriba de la cintura y ojos color café pero alrededor de los iris tenía un color ligeramente rojos, eran como brillos.
—. ¿Lo sabías?
Preguntó Henry tocando mi hombro y sacándome de mis pensamientos.
—. ¿El que?
—. Que las clases se reanudarán este próximo lunes.
Lo miré y asentí ligeramente con la cabeza mientras los otros dos chicos soltaron pequeñas risas.
—. Fue lo que escuché hoy.
—. Siempre pareces tan distraída, como si estuvieras pensando en cosas más importantes que la escuela.
Así que Henry me estudiaba y sus especulaciones eran ciertas, si tan sólo supiera que estaba pensando en la manera de exterminarlos.
—. Siempre hay cosas más importantes en las que pensar, no todo son los estudios.
—. Tienes razón.
Comentó William y Henry lo observó con confusión para luego volver a mirarme.
—. ¿Cómo que?
—. Mi familia.
Respondí y Anthony soltó una ligera risa llena de sarcasmo, lo cual hizo que aquellos tres chicos lo miraran.
—. No creo que la señorita Cristani se preocupe demasiado por su familia.
—. No espero y tampoco me importa si me crees o no.
—. Es suficiente.
Habló Sophía quien miraba a Anthony con una expresión seria, simplemente seguí caminando sin darles importancia pero a lo lejos se escuchó una voz chillona.
—. ¡Cris espérame!
Me detuve y me giré para observar a aquella chica que se acercaba hacia nosotros con una sonrisa.
—. ¡Oh! Lo siento, es que te fuiste primero y no pude alcanzarte.
—. ¿Y por qué querías irte conmigo?
Expresé de manera seca a lo cual ella sonrió un poco avergonzada mientras aquellos cuatro chicos la miraban con confusión.
—. Cris no le hables a tu amiga así.
Levanté ligeramente la ceja al escuchar aquello viniendo de ella, era más que claro que quería aprovecharse del momento para acercarse a esos chicos y dejarme a un lado aunque no era una mala idea.
—. ¿Así que son amigas?
Preguntó Sophía con voz amable y la chica asintió con la cabeza con una sonrisa.
—. Así es, somos mejores amigas ¿Cierto Cris?
Dijo mientras abrazaba uno de mis brazos con una sonrisa y me miraba.
—. Yo nunca tuve una amiga y no sé de qué tonterías hablas.
Respondí apartándome de ella y su expresión cambió a una de tristeza algo que ignoré.
—. ¿Cómo puedes decir algo así? Ambas estudiamos en el mismo salón y vivimos en el mismo pueblo, te conozco desde la primaria.
Al decir eso su ojos se llenaron de lágrimas mirándome y la actuación había comenzado. Era una chica que siempre había intentado hacerme la vida imposible, metiéndole ideas equivocadas a otros para que me vieran como la mala de la historia y para que todos mis amigos se alejaran de mí, una vez le funcionó pero esta vez no. La observé con un ligero toque de odio.
—. En la primaria ni siquiera te conocí, de hecho ni siquiera sabía de tu existencia hasta ahora.
Dicho eso me giré para seguir caminando pensando que aquellos cuatro chicos se habían quedado para consolarla pero grande fue mi equivocación cuando la voz de Sophía se escuchó detrás de mí.
—. Al parecer ella sólo quería llamar nuestra atención y hacerte quedar mal ¿Cierto?
—. Eso no importa.
Pasaron algunos minutos en silencio hasta que había llegado a mi cuarto seguida de los cuatro chicos.
—. Entonces, desde aquí nos despedimos. Nos vemos mañana.
Se escuchó venir de parte de William, me giré a verlo y asentí ligeramente con la cabeza.
—. ¿Qué tal si salimos los cinco hoy a pasear por el pueblo?
Comentó Henry con una gran sonrisa, Sophía lo miró y sonrió ligeramente.
—. No tenemos mucho tiempo, además no creo que Cristani quiera ir.
—. Yo tengo tareas que hacer, así que no puedo.
—. Claro en otro momento.
Henry sonrió y los cuatro se despidieron para luego retirarse. Entré a mi cuarto cerrando la puerta detrás de mí, coloqué mi mochila sobre el escritorio y me aventé a la cama dando un largo suspiro de alivio porque un día más estaba por culminar aunque la frustración no tardó en aparecer; si las clases comenzarían a ser normales ya no tendría mucho tiempo de seguir investigando además de que corría el riesgo de ser delatada y mi familia estaría en grave peligro, y nuevamente estaba en un dilema, pensaba que las cosas estaban mejorando después de encontrarme con ese demonio pero realmente parecían empeorar cada vez más. Podría asesinar a esos cazadores pero ellos conocían a más cazadores e incluso si murieran los demás cazadores me perseguirían hasta dar con mi familia y utilizarlos para su beneficio, así que no, ese plan estaba descartado. Lo único que podría hacer era viajar a China y buscar la manera de aumentar mi poder, tal vez de esa manera tendría la oportunidad de expulsar a esos inmortales de la tierra y todo volvería a la normalidad. No habría necesidad de un sacrificio, eso sonaba muy convincente, parecía pan comido al pensarlo pero era más difícil de hacer y más en las condiciones en que me encontraba.