NovelToon NovelToon
Fuera De Juego Y Negocios

Fuera De Juego Y Negocios

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / Romance / CEO
Popularitas:231
Nilai: 5
nombre de autor: Esme libros

Elena solo quería salvar su carrera con un prototipo de cáñamo, pero Aksel Larsson está acostumbrado a ganar cada partido que juega, y esta vez, su objetivo es ella. Una historia corporativa de cocción lenta, ambición y secretos a voces donde las reglas del juego están a punto de cambiar para siempre.

NovelToon tiene autorización de Esme libros para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

La tensión eléctrica que habíamos dejado flotando entre los percheros del pasillo me acompañó de vuelta al interior del probador. Me quité el conjunto verde oliva con las manos sutilmente temblorosas, despidiéndome de la suavidad de la tela para volver a colocarme el rígido uniforme gris de Mega-Market Prime, sintiendo que me ponía de nuevo mi máscara corporativa.

Cuando salí, Aksel ya no estaba en el pasillo. Supuse que se había retirado estratégicamente para no levantar sospechas ante el inminente regreso de los gerentes de zona. Con cuidado, doblé las prendas nuevas, las coloqué bajo el brazo y caminé directo hacia las cajas exclusivas del personal para dejar el conjunto en el área de apartados hasta el final de mi turno, planeando usar mi descuento de empleada para pagarlo.

Sin embargo, cuando la cajera escaneó la etiqueta, su ceja se frunció. Miró la pantalla del monitor durante un par de segundos y luego levantó la vista hacia mí con una expresión de pura incredulidad.

—Ya está liquidado, Elena. Y no pasaron ningún descuento de nómina. Lo pagaron a precio completo directo desde la terminal de Dirección hace exactamente diez minutos.

El corazón me dio un vuelco en el pecho. No hacía falta hacer preguntas para saber quién había sido. Tomé la pesada bolsa de papel craft que la cajera me extendió y caminé hacia la salida del personal sintiendo una mezcla caótica de desconcierto, rubor y una calidez traicionera que me costaba mucho admitir.

Llegué a mi nuevo departamento arrastrando el cansancio físico de la jornada. Dejé las llaves en la pequeña mesa de la entrada y saqué el conjunto de la bolsa, colgándolo con cuidado frente al espejo de mi cuarto. En la penumbra del lugar, rodeada de las sombras de las cajas de mudanza a medio abrir, la prenda destacaba con una elegancia casi irreal. Me miré al espejo, soltándome el cabello cansada, y recordé la forma tan intensa en que la mirada de Aksel me había recorrido apenas un par de horas antes.

Sentí que aceptar un regalo de ese precio cruzaba una línea profesional sumamente peligrosa. No podía quedarme de brazos cruzados, no quería que pensara que me estaba aprovechando de la situación.

Busqué mi celular en el fondo de mi bolso. Tenía su número personal guardado estrictamente para emergencias del proyecto de cáñamo, pero, en mi cabeza, esto calificaba como una emergencia absoluta. Respiré hondo, busqué el contacto que decía "Aksel Larsson (Dirección)" y presioné el botón de llamar antes de que el arrepentimiento o la cobardía me detuvieran.

El tono sonó tres veces. El pulso me iba a mil por hora, retumbándome en los oídos.

—¿Ingeniera? Espero que no se haya roto ninguna máquina en el taller a esta hora —respondió su voz grave al otro lado de la línea. Sonaba increíblemente relajado, con un matiz divertido y ronco que me indicó que sabía perfectamente el motivo de mi llamada. Me estaba esperando.

—Aksel, hablo en serio —le dije, intentando mantener mi voz lo más firme y profesional posible, aunque había terminado sentada en el suelo de mi departamento, abrazando mis rodillas por puro nerviosismo—. Fui a la caja a pagar el conjunto y me dijeron que ya lo habías liquidado. No puedo aceptar esto. Es demasiado caro y, francamente, no es correcto.

Escuché una risa corta y profunda del otro lado, acompañada por el sonido de fondo de sus pasos, como si estuviera caminando descalzo por su propio departamento.

—Elena, ya te lo dije en la tienda: consideralo una estricta medida de control de calidad. Además, ya está pagado en el sistema corporativo y la cuenta de Dirección no acepta devoluciones. Tendrías que llenar como cinco formularios distintos con Recursos Humanos —bromeó, usando ese tono carismático y seguro que tenía el poder de hacer que mis argumentos más racionales parecieran completamente ridículos.

—No me importa el papeleo, Aksel. Te voy a transferir el dinero mañana a primera hora. No quiero que se malinterpreten las cosas en la tienda, ni... ni contigo.

Hubo un silencio denso en la línea. El sonido de sus pasos se detuvo. Cuando volvió a hablar, el tono de broma había desaparecido por completo, siendo reemplazado por esa calidez pausada y protectora que usaba únicamente cuando estábamos a solas en el parque.

—Elena, sé perfectamente cómo separar las cosas. Fue un detalle porque sé que estás pasando por una semana increíblemente difícil con lo de tu boda y la mudanza. Solo quería que tuvieras algo nuevo, algo verdaderamente tuyo, para arrancar esta nueva etapa. Te juro que no hay dobles intenciones corporativas. Pero, si realmente te hace sentir tan incómoda deberme algo...

—¿Qué? —pregunté, conteniendo el aliento de forma inconsciente.

—Págame la deuda mañana. Pero no con dinero. Cenemos juntos mañana en la noche, fuera de la tienda. Sin hablar del proyecto de textiles, sin gafetes colgados al cuello y sin gerentes husmeando alrededor. ¿Qué dices?

Me quedé completamente helada, mirando mi propio reflejo en el cristal oscuro de la ventana. Mi brillante plan de enfrentarlo por teléfono para poner límites estrictos había terminado en una invitación directa a una cita. Sabía perfectamente que aceptar esa cena significaba dar un paso definitivo hacia un terreno del que no habría retorno, un lugar donde la frágil fachada de "jefe y empleada" se rompería para siempre.

Miré el conjunto verde oliva colgado en el espejo y luego observé el vacío de mi departamento. Recordé la seguridad que sentí caminando a su lado en la madrugada. Ya estaba harta de tener miedo de vivir mi propia vida.

—Está bien, Aksel —respondí en voz baja, sintiendo una descarga de adrenalina pura quemándome el pecho—. Cenemos mañana.

—Paso por ti a tu edificio a las ocho, ingeniera. Descansa.

Cortó la llamada sin darme tiempo a titubear. Dejé el celular sobre la alfombra, apoyé la cabeza en mis rodillas y me tapé la cara con las manos, soltando una sonrisa nerviosa que me fue imposible ocultar. La decisión estaba tomada, y aunque sabía que esa cena podía cambiar mi realidad por completo, por primera vez en mucho tiempo, no me arrepentía de nada.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play