Él juró destruirla. Ella prometió jamás inclinar la cabeza.
En un mundo gobernado por la mafia, donde la lealtad se paga con sangre y la traición se castiga con la muerte, dos almas destinadas a odiarse se verán obligadas a caminar por el mismo infierno.
Él es un hombre frío, peligroso y acostumbrado a obtener todo lo que desea. Ella, una mujer fuerte que no está dispuesta a convertirse en el trofeo de nadie.
Entre secretos, venganza, mentiras y una atracción imposible de ignorar, descubrirán que el odio puede ser el inicio de la historia más peligrosa de sus vidas.
NovelToon tiene autorización de Natalia Moreno Sajonero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 21 - La primera amenaza
"Cuando alguien decide atacar aquello que amas, descubres que el miedo puede convertirse en la fuerza más poderosa."
La noche había caído sobre la residencia Russo.
Valentina se encontraba en su habitación, sentada junto a la ventana.
Una mano descansaba sobre su vientre.
Los gemelos se habían movido varias veces durante la noche.
—Ya sé que están despiertos —susurró con una sonrisa—. Parece que ninguno de los dos quiere dormir.
Una pequeña patada hizo que sonriera.
—¿Tú también?
Se quedó unos segundos en silencio.
Entonces escuchó un ruido.
Valentina levantó la cabeza.
La puerta seguía cerrada.
—¿Dante?
Nadie respondió.
Volvió a mirar hacia la ventana.
Esta vez distinguió algo.
Un vehículo oscuro estacionado frente a la propiedad.
No pertenecía a ninguno de sus familiares.
Valentina se levantó lentamente.
Pero antes de que pudiera acercarse a la ventana, la puerta se abrió.
Dante entró.
—¿Qué haces levantada?
Valentina señaló hacia afuera.
—Hay un automóvil.
Dante miró.
Su expresión cambió inmediatamente.
—Aléjate de la ventana.
—¿Quiénes son?
—No lo sé.
Dante tomó su teléfono.
—Enzo, tenemos un vehículo desconocido frente a la residencia. Averigua quién es.
Después miró a Valentina.
—Quédate aquí.
—No.
—Valentina...
—No voy a quedarme encerrada mientras tú sales.
Dante suspiró.
—Entonces vienes conmigo.
Enzo llegó pocos minutos después.
—El vehículo acaba de irse.
Dante frunció el ceño.
—¿Pudieron identificarlo?
—No.
Pero tenemos algo.
Enzo mostró su teléfono.
—Una de las cámaras captó al conductor.
Valentina observó la imagen.
No reconocía al hombre.
Dante tampoco.
—Amplía la imagen.
Enzo lo hizo.
Dante quedó pensativo.
—No es uno de los hombres de Vieri.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—Entonces tenemos un nuevo jugador.
Al día siguiente, Dante recibió una llamada.
—Habla.
La voz al otro lado permaneció en silencio unos segundos.
Después dijo:
—Si quieres que Valentina y los niños estén a salvo, deja de investigar.
Dante apretó el teléfono.
—¿Quién eres?
—Alguien que puede acercarse a ella cuando quiera.
—Si vuelves a amenazarla...
La persona soltó una pequeña risa.
—No es una amenaza.
Es una advertencia.
La llamada terminó.
Dante se quedó mirando el teléfono.
Enzo entró.
—¿Qué ocurrió?
Dante le contó.
—Tenemos que aumentar la seguridad.
—Ya lo hice.
—No es suficiente.
Mientras tanto, Valentina estaba desayunando con su familia.
Marco la observó.
—¿Cómo te sientes?
—Bien.
—¿Los bebés se han movido?
—Muchísimo.
Luca sonrió.
—Ya están causando problemas.
—Todavía no nacen y ustedes ya están culpándolos.
Todos rieron.
Por unos minutos, la tensión desapareció.
Pero entonces llegó Dante.
Su expresión era seria.
Valentina lo notó.
—¿Qué pasó?
Dante se sentó a su lado.
—Nada que no podamos solucionar.
—No me mientas.
Dante guardó silencio.
El padre de Valentina intervino:
—¿Qué ocurrió?
Dante finalmente habló.
—Recibí una amenaza.
La sonrisa de todos desapareció.
—¿Contra quién? —preguntó Marco.
—Contra Valentina y los bebés.
Su madre palideció.
—¿Qué dijeron?
—Que deje de investigar.
Marco se levantó.
—Entonces vamos a descubrir quién está detrás.
Dante asintió.
—Exactamente.
Esa tarde, Valentina recibió una visita inesperada.
Era Bianca.
—¿Puedo entrar?
—Claro.
Bianca se sentó junto a ella.
—Dante está preocupado.
—Lo sé.
—Mucho.
Valentina suspiró.
—Yo también tengo miedo.
Bianca tomó su mano.
—Mi hermano puede ser frío y difícil.
Valentina sonrió.
—Eso ya lo sé.
—Pero cuando quiere proteger a alguien, no se rinde.
Valentina miró su vientre.
—Espero que esta vez no tenga que hacerlo solo.
—No lo hará.
Mientras tanto, Dante y Enzo habían descubierto algo.
El vehículo de la noche anterior había sido visto cerca de una propiedad abandonada.
La misma propiedad donde habían encontrado a Vieri.
Dante observó el mapa.
—Entonces regresaron.
Enzo negó.
—No exactamente.
—¿Qué quieres decir?
—El automóvil estuvo allí antes de que Vieri apareciera.
Dante frunció el ceño.
—Entonces alguien estaba vigilando a Vieri.
—Eso parece.
Dante comenzó a comprender.
—Vieri tampoco controla todo.
—No.
—Entonces...
Enzo terminó la frase:
—Hay alguien por encima de él.
Esa noche, Dante regresó a casa.
Valentina estaba en el salón.
Cuando lo vio, se levantó.
—¿Descubriste algo?
Dante se acercó.
—Sí.
—¿Qué?
—Vieri no es quien está detrás de todo.
Valentina respiró profundamente.
—Entonces tenemos otro enemigo.
—Sí.
—¿Sabes quién?
—Todavía no.
Valentina tomó su mano.
—Lo descubriremos.
Dante la miró.
—¿No tienes miedo?
—Sí.
—Entonces, ¿por qué sonríes?
Valentina acarició su vientre.
—Porque ellos me recuerdan que no puedo rendirme.
Dante miró su barriga.
—Tienes razón.
De pronto, Valentina sintió otro movimiento.
—Dante...
—¿Qué ocurre?
Ella tomó su mano y la colocó sobre su vientre.
Después de unos segundos, Dante sintió una pequeña patada.
Su expresión cambió.
—Uno de ellos.
Valentina sonrió.
—O ambos.
Dante soltó una pequeña risa.
—Ya están peleando entre ellos.
—Son tus hijos.
—Entonces estamos en problemas.
Ambos rieron.
Pero la tranquilidad duró apenas unos segundos.
El teléfono de Dante vibró.
Un mensaje.
Lo abrió.
Había una fotografía.
Valentina y Dante aparecían juntos en el jardín.
La fotografía había sido tomada esa misma tarde.
Debajo había una frase:
"Los estoy observando."
Dante levantó lentamente la mirada.
Esta vez no había duda.
El enemigo estaba cerca.
Mucho más cerca de lo que habían imaginado.
Dante guardó el teléfono.
—Valentina.
—¿Sí?
—Desde este momento, no vas a salir de la residencia sin mí.
Ella cruzó los brazos.
—No empieces a darme órdenes.
—No es una orden.
Es una promesa.
Valentina lo miró.
—¿Qué promesa?
Dante tomó su mano.
—Que nadie va a tocarte.
Y mientras ambos permanecían juntos, en algún lugar de la ciudad, alguien observaba una pantalla.
La fotografía de Valentina seguía allí.
El desconocido sonrió.
—Ahora comienza la segunda fase.
🖤 Palabras de la autora
Gracias por llegar al capítulo 21. 🖤
La amenaza está cada vez más cerca y Dante comienza a comprender que Vieri y Moretti solamente son piezas de un juego mucho más grande.
Pero ahora alguien está observando cada movimiento de Valentina.
¿Quién será el verdadero enemigo?
¿Conseguirá Dante descubrirlo antes de que sea demasiado tarde?
Gracias por seguir acompañándome en esta historia. Espero que estén disfrutando cada capítulo tanto como yo disfruto escribiéndolo.
Con cariño,
Natalia Moreno 🖤
🌟 ¡Un saludo muy especial para mis lectoras destacadas! 🌟
Quiero agradecer de corazón a Maricela Farfan y Soledad Rosales, quienes esta semana fueron las lectoras que más acompañaron mi historia. 🥹📖🖤
Gracias por dedicarme su tiempo, leer mis capítulos y formar parte de esta aventura. Cada lectura, cada capítulo y cada apoyo significa muchísimo para mí como autora. ✨
Espero que sigan disfrutando de la historia de Valentina y Dante, porque todavía nos quedan muchos secretos, emociones y sorpresas por descubrir. 👀🖤
Gracias por estar aquí y por apoyar mi novela. Las abrazo con mucho cariño. 🫶🏻
Con cariño,
Natalia Moreno ✍🏻