SINOPSIS ~
Amaris ha aprendido que sobrevivir significa no llamar la atención, no confiar demasiado y sobre todo ocultar aquello que te hace diferente
Pero al acercarse a sus 18 años su vida comienza a cambiar secretos que nunca pidió conocer salen a la luz
Personas desconocidas entran en su camino y alguien que parece saber más de ella de lo que debería
Entré magia peligros y sentimientos que jamás esperaba encontrar Amaris tendría que descubrir en quien confiar
Por qué hay verdades capaces de cambiar una vida y hay destinos que fueron escritos mucho antes de que pudiéramos elegirlos
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LA CRIATURA DEL BOSQUE
El bosque parecía haber cambiado desde que habían entrado.
Al principio, solo había sido un camino oscuro y silencioso.
Ahora, incluso el viento parecía haberse detenido.
Amaris caminaba con las dagas en sus mientras observaba los árboles.
—Está demasiado demasiado silencioso —murmuró.
Arnold miró a su alrededor.
—También lo noté.
Kael no respondió.
Su atención estaba puesta en Nox.
El Fenrir caminaba lentamente unos metros delante de ellos. Sus orejas permanecían levantadas y sus ojos verdes recorrían cada rincón del bosque.
De pronto, se detuvo.
Kael levantó una mano.
—Esperen.
Los tres se quedaron quietos.
Nox olfateó el aire.
Después giró lentamente hacia la izquierda.
Unos arbustos se movieron.
Amaris apretó con fuerza sus dagas.
—¿Es la criatura?
—No lo sé —respondió Kael.
Arnold se acercó un poco más a Amaris.
—Mantente alerta.— Ella asintió
El movimiento volvió a repetirse.
Esta vez más lejos.
Amaris frunció el ceño.
—Nos está rodeando.
Kael la miró.
—Eso parece.
Entonces escucharon una voz.
—Ayuda...
Los tres se quedaron inmóviles.
La voz parecía provenir de entre los árboles.
Arnold dio un paso hacia ella.
—¿Hay alguien ahi?— pregunto pero no hubo respuesta
Nox se interpuso inmediatamente.
Gruñó.
Arnold se detuvo.
—¿Qué pasa?
Kael miró a su invocación.
—No quiere que avancemos.
La voz volvió a escucharse.
—Por favor...
Amaris sintió un escalofrío.
Había algo extraño en aquella voz.
No sonaba como alguien pidiendo ayuda.
Sonaba como alguien imitando a alguien que necesitaba ayuda.
—No es una persona —dijo.
Kael la observó sorprendido.
—¿Cómo lo sabes?
—No lo sé.
Amaris apretó la daga.
—Solo... lo siento.
De repente, algo cayó desde un árbol.
Una mochila vieja golpeó el suelo.
Arnold se acercó con cautela y la recogió.
—Esto pertenece a uno de los desaparecidos.
Dentro había algunas provisiones, una cantimplora y un pequeño cuchillo.
Kael miró alrededor.
—Entonces estamos cerca.
Un sonido profundo recorrió el bosque.
Nox mostró los colmillos.
La temperatura pareció descender drásticamente
Amaris sintió que alguien la observaba.
Giró lentamente.
Entre dos árboles había una figura.
Alta.
Demasiado alta.
No podía distinguir su rostro.
Solo una silueta oscura.
Sus ojos resaltaban entre las sombras.
Amaris retrocedió un paso.
—Ahí...
Kael levantó la mirada.
La figura desapareció.
—¿Dónde?
—Estaba ahí.
Arnold miró entre los árboles.
—No veo nada.
Entonces algo pasó rápidamente detrás de ellos.
Nox se lanzó hacia la oscuridad.
Se escuchó un fuerte rugido.
—¡Nox! —gritó Kael.
El Fenrir regresó de un salto y aterrizó frente a Amaris.
Tenía el pelaje erizado.
Kael comprendió que aquello no era una criatura común.
—Todos juntos.
Una rama crujió.
Después otra.
Y otra.
La criatura apareció nuevamente.
Esta vez estaba mucho más cerca.
Amaris pudo distinguir su silueta entre los árboles.
No parecía completamente humana.
Tampoco parecía un animal.
Sus movimientos eran extraños, casi antinaturales.
La criatura inclinó la cabeza.
Sus ojos se fijaron directamente en Amaris.
Ella sintió un extraño vacío en el pecho.
Por un instante, tuvo la sensación de que aquella criatura podía verla realmente
No su venda.
No la apariencia que mostraba al mundo.
Sino algo debajo de todo aquello.
La criatura dio un paso hacia ella.
Nox se colocó inmediatamente delante de Amaris.
Un gruñido profundo salió de su garganta.
Kael levantó una mano.
—No te acerques.
La criatura volvió a inclinar la cabeza.
Y entonces pronunció una sola palabra.
—Zorro...
Amaris se quedó helada.
Arnold la miró.
—¿Qué dijo?
Pero la criatura ya se había lanzado hacia ellos.
Kael reaccionó primero.
—¡Ahora!
Nox salió disparado.
El choque entre ambos hizo temblar el suelo.
Arnold extendió ambas manos y una corriente de aire atravesó el claro, obligando a la criatura a retroceder.
Amaris aprovechó la oportunidad.
Corrió hacia un costado y lanzó una de sus dagas.
La criatura esquivó el ataque.
La daga se clavó en un árbol.
—Rápida... —murmuró Kael.
—¡Amaris, agáchate!
Ella obedeció.
Kael pasó por encima de ella y atacó a la criatura con una velocidad sorprendente.
La criatura retrocedió.
Nox volvió a embestir.
Esta vez logró derribarla.
Arnold utilizó la tierra para levantar una barrera alrededor de ella.
—¡La tenemos!
Pero antes de que pudieran acercarse...
La criatura desapareció.
No escapó.
Simplemente dejó de estar allí.
Silencio.
Amaris miró alrededor.
—¿Dónde está?¿se teletransporta?
Kael respiró lentamente.
—No lo sé.
Nox olfateó el suelo.
Después levantó la cabeza.
Sus ojos se dirigieron hacia Amaris.
Ella lo miró confundida.
—¿Qué?
El Fenrir se acercó y se colocó a su lado.
Kael observó a Nox.
—Otra vez...
Arnold frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
Kael negó con la cabeza.
—Nada.
Amaris recuperó su daga del árbol.
Entonces vio algo grabado en la corteza.
Un símbolo extraño.
No parecía una marca de la criatura.
Parecía más antiguo.
—Tenemos que seguir —dijo.
Arnold se acercó.
—¿Por qué?
Amaris señaló el símbolo.
—Porque creo que esto no termina aquí.
Kael observó la marca.
Y por primera vez desde que habían entrado al bosque, su expresión cambió.
—No.
Amaris lo miró.
—¿Qué pasa?
Kael pasó los dedos por la marca sin tocarla.
—Esto no lo hizo la criatura.
Los tres quedaron en silencio.
A unos metros de ellos, oculto entre los árboles, alguien los observaba.
Pero esta vez...
No era la creatura.....