Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 14
Entendiendo lo que hará digo: “Por favor no hagas eso.”
Priscila ignorando mi comentario toma el cuchillo nuevamente y lo acerca a su muñeca.
Interpongo mi mano entre su muñeca y el cuchillo y digo: “Por favor, te lo suplico. No me hagas ver esto.”
Priscila: “es lo mejor para todos. Te libro de problemas y los míos desaparecen. Todos ganamos porque de hecho, debí hacer esto hace mucho.”
En un instante pasa por mi mente varias situaciones. Ayudé a Jonathan a pesar de que no necesitaba hacerlo. Ofrecí mi ayuda a Pedro igualmente. Sé la clase de persona que soy así como también con que puedo vivir… y con que no.
Priscila levanta sus manos manteniéndolas lejos de mi alcance y la punta del cuchillo toca su muñeca, provocando que salga sangre.
Inmediatamente digo: “No. Para mí no es lo mejor. Lo mejor para mí es …lo mejor es…”
Las palabras no me salen de la boca, pero en una batalla conmigo mismo finalmente digo:
“Lo mejor es que arrojes el cuchillo para poder ayudarte a que hagas realidad el plan anterior.”
Priscila me mira directamente a los ojos y dice: “Por favor, no me mientas. ¿Seguro quieres eso?”
Veo la sangre en su muñeca y digo: “100% seguro. Nunca te he mentido y no lo hago ahora. Arroja el cuchillo, dame tu palabra de que te olvidarás para siempre del plan b y… te dejaré completar tu plan inicial.”
Priscila parece no estar convencida de arrojar el cuchillo, así que como no me voy a rendir con ella continúo diciendo: “Dijiste que desde muy joven querías ser madre. Que era tu sueño. ¿Me dijiste la verdad? Porque en este instante no lo parece.”
Priscila en un mar de lágrimas dice: “No te he mentido pero ¿Por qué me presionas para tomar un camino que no quieres? Esta es la salida fácil” señalando el cuchillo al mencionar esta última parte, para finalmente decir: "Quizás debería irme. Así no me verías hacerlo."
En mi mente llegan imágenes de mi imaginación, donde veo a Priscila muerta por haberse suicidado y aunque sé que recién he empezado a conocerla, soy quien soy y el hecho de saber que puedo evitarlo ahora marca mi rumbo a seguir con total claridad.
Digo: “Sé muy bien lo que quiero y definitivamente no quiero que te vayas, pero tienes razón, el cuchillo es la salida fácil, porque si eliges la otra opción te exigiré que nunca jamás se te vuelva a ocurrir la idea de suicidarte. Si mi hijo estuviera en tu vientre podrías atentar contra su vida. Sin embargo, si eliges vivir, estaré a tu lado para ayudarte a salir adelante a pesar de las dificultades que afrontamos.”
Nos miramos fijamente y unos instantes después Priscila arroja el cuchillo lejos, me desata los pies y vuelve a la posición que estaba encima de mí.
Entonces Priscila dice: “Elijo creerte y te doy mi palabra. Nunca más intentaré suicidarme. Tener un hijo es mi deseo y con tu ayuda sé que puedo darle un buen futuro. No te preocupes. Nuestro hijo estará a salvo.”