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Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Status: Terminada
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Reencuentro / Completas
Popularitas:727.4k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Lobelia

Victoria no huyó por falta de amor, sino por instinto de supervivencia. Al descubrir que el hombre que amaba, Dante Moretti, era el heredero de un imperio manchado de sangre, decidió que sus hijos no nacerían en una jaula de oro rodeada de enemigos. Cinco años después, bajo una identidad falsa y en la humildad de un pueblo costero, Victoria cría a León y Cristo. Los gemelos son el vivo retrato de Dante: poseen su mirada gélida y un temperamento indomable que ella lucha por suavizar.
​Dante, consumido por la amargura y la creencia de que Victoria lo abandonó por traición, ha pasado media década buscándola. Cuando una filtración de seguridad en su organización revela el paradero de su "única debilidad", Dante llega dispuesto a cobrar venganza. Sin embargo, el impacto de ver a dos pequeños guerreros con sus propios ojos cambia las reglas del juego. Ahora, Victoria debe volver al mundo que odia para proteger a sus hijos, mientras Dante descubre que el mayor peligro para su familia no está

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capitulo 23

La tarde en la mansión Moretti se tiñó de un naranja violento mientras el sol se ocultaba tras los bosques de Westchester. El ambiente en el ala de seguridad estaba cargado, una presión invisible que hacía que el aire pesara en los pulmones. Dante, envuelto en una furia fría tras descubrir una brecha menor en el inventario de armas, caminaba por el patio de entrenamiento.

​Victoria buscaba a los niños para la cena, caminando por el pasillo acristalado que daba al patio inferior. Los encontró allí, apoyados en la barandilla de piedra, mirando hacia abajo. Antes de que pudiera llamarlos, la escena en el patio la dejó muda.

​Dante estaba de pie frente a uno de sus guardias más jóvenes. El hombre estaba de rodillas, con el rostro bañado en sudor y los labios temblorosos. Había cometido el error de dejar una puerta de servicio sin supervisión durante el cambio de turno. Para un civil, un descuido; para un Moretti, una invitación al asesinato.

​—La lealtad no es solo no traicionar, muchacho —la voz de Dante era un susurro que cortaba como un bisturí—. La lealtad es la atención absoluta. Tu descuido puso en riesgo a mi esposa y a mis hijos.

​Dante no gritó. Con un movimiento fluido y desprovisto de emoción, sacó su arma y golpeó al hombre en la sien con la empuñadura. El sonido del metal chocando contra el hueso resonó en el patio vacío. El guardia cayó de lado, gimiendo, mientras Dante lo sujetaba por el cuello de la camisa para obligarlo a mirarlo.

​Dos reacciones, un mismo origen

​Victoria, paralizada en el pasillo superior, no miró a Dante. Miró a sus hijos.

​A su derecha, Cristo retrocedió un paso, chocando contra la pared de cristal. Su rostro, usualmente pálido, se volvió de un blanco translúcido. Sus manos pequeñas buscaban a ciegas el borde de su tableta, como si necesitara refugiarse en los números y los mapas para escapar de la brutalidad física. Sus ojos estaban muy abiertos, fijos en la mancha de sangre que empezaba a ensuciar el cemento. Cristo veía la violencia como una falla en el sistema, un error lógico que causaba dolor innecesario. Estaba aterrorizado por la imprevisibilidad del poder de su padre.

​A su izquierda, sin embargo, León no se movió ni un centímetro.

​León estaba inclinado hacia adelante, con las manos apoyadas firmemente en la piedra fría. No había miedo en su rostro. No había asco. Sus ojos grises estaban entrecerrados, devorando cada movimiento de Dante, analizando la eficiencia del golpe, la postura de dominio de su padre y la sumisión absoluta del hombre en el suelo. Había una curiosidad analítica, casi clínica, en su mirada. Era la mirada de un depredador que finalmente entiende para qué sirven sus garras.

​Victoria sintió que la sangre se le congelaba. La expresión de León no era de maldad, era algo mucho más aterrador: era reconocimiento.

​Dante, ajeno a que sus hijos lo observaban, soltó al guardia con un gesto de desprecio y le ordenó a Marco que se lo llevara para el

"reentrenamiento". Al levantar la vista, sus ojos se encontraron con los de León en la galería superior.

​Dante se tensó por un segundo, el arrepentimiento cruzando fugazmente sus facciones por haber permitido que vieran el lado oscuro del imperio. Pero la reacción de León lo detuvo. El niño no huyó. León le sostuvo la mirada y, casi imperceptiblemente, asintió con la cabeza, como si hubiera tomado nota de una lección valiosa.

​Victoria salió de su estupor y corrió hacia ellos. Tomó a Cristo, que estaba temblando, y lo estrechó contra su pecho, pero cuando fue a tomar a León, el niño se resistió suavemente.

​—¿Viste eso, mamá? —susurró León, sin apartar la vista del patio donde Dante se limpiaba las manos con un pañuelo de seda—. No usó el arma para disparar. Usó el miedo. El hombre ya estaba muerto antes de que papá lo tocara.

​—¡León, basta! —exclamó Victoria, con la voz quebrada por el horror—. Eso no es algo que debas admirar. Es crueldad. Es lo que nos destruye.

​—No, mamá —respondió León, girándose hacia ella con una madurez que le heló el alma—. Es lo que nos protege. Si ese hombre tiene miedo, no volverá a dejar la puerta abierta. Si no tiene miedo, Enzo entrará.

​Esa noche, la cena fue un funeral. Dante intentó actuar como si nada hubiera pasado, pero la grieta era insalvable. Victoria no podía dejar de mirar a León, quien comía con una calma imperturbable, mientras Cristo apenas podía sostener la cuchara.

​Dante se acercó a Victoria en la cocina más tarde, tratando de tocar su hombro.

​—No quería que vieran eso, Victoria. Fue un error de cálculo.

​—¿El error de cálculo fue que lo vieran, o que uno de ellos disfrutara viéndolo? —Victoria se giró, con los ojos encendidos de lágrimas y furia—. Cristo está teniendo pesadillas, Dante. Pero León... León te estaba estudiando. Te miraba como si fueras un manual de instrucciones.

​Dante guardó silencio, recostándose contra la encimera. Una parte de él, la parte que quería salvar a Victoria, sentía náuseas. Pero la parte del Capo, la parte que sabía que sus hijos heredarían una guerra, sintió un orgullo salvaje y prohibido.

​—Cristo tiene tu corazón, Victoria —dijo Dante en voz baja—. Pero León tiene mi acero. Y en el mundo en el que vivimos, el corazón solo sobrevive si el acero es lo suficientemente afilado.

​Victoria se alejó de él, dándose cuenta de que la mansión había ganado otra batalla. Dante no solo había castigado a un guardia; había activado accidentalmente el interruptor final en la mente de su heredero mayor.

​ León en su habitación, practicando frente al espejo el mismo gesto de mandíbula tensa que vio en su padre, mientras Cristo, al otro lado de la pared, lloraba en silencio bajo las sábanas. La unidad de los gemelos se había fracturado: uno había descubierto que el miedo era una herramienta, y el otro había descubierto que el miedo era su nueva realidad.

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Ynocencia Perales
Muy linda la historia, felicidades y abundantes bendiciones.
Marisabel Marichal
linda novela, distinta, apesar de cosas no cerradas lo importante es que escribiste, seguí haciéndolo. me gustó 🥰
Marcela Gonzalez
Hermosa historia.
Edith Zenteno
y que paso con Marco ?? no era un traidor? y ellos no tuvieron más hijos ? que fome
Edith Zenteno
bueno y no lo mataron? buuuu fome fome
Luna Mendoza 🧜🏻‍♀️
No entendí, no lograron escapar? Que sucedio? En el capítulo anterior decía que huían por el bosque y después sale que estan comiendo helado como si nada, que paso en el medio, no logro entender 😭
Ivette González
Ay no se es que cada vez que leo siento que la historia es una combinación de una traducción ya sea china o del inglés, o es que se está escribiendo con chat gpt y dependiendo de lo que se pide pues sale la información.
Ivette González
creo que la autora se confundió y Marcos no es el traidor. La.he seguido leyendo a ver si vuelve el hilo conductor a Marcos y Victoria como si nada no dice nada. Entiendo que vamos a tener que llamar al agente 007 para que investigue.
Sonia Zerpa: SERÁ. . .
total 1 replies
Ivette González
Ahora nos dicen que entraron a su cuarto a matarla , y ahora ¿quién podrá ayudar a la autora? ya se el Chapulin Colorado.
Ivette González
supongo que el chico rompió los passwords del bunker
Ivette González
cumplieron 6 el día del ataque.
Ivette González
Incongruencia super grande para mi que la empecé ayer. A ver en los primeros capitulo autora escribiste que ella Victoria iba a decirle a Dante que esperaba un hijo y escucho cuando el envío a matar a sus padres y demás familiares y por eso se fue. Espero que esta historia no sea el producto de una traducción mal hecha. Ya he visto varias discrepancias.
Carmen Blanco
ya me di cuenta ea escritora escribe dos versiones y nosotras los lectores escogemos cual nos gusta as jajajajaja
Susana Macedo
Hermosa historia, muy atrapante me gusto esta familia felicitaciones autora 👏👏
Susana Macedo
Hermosa historia, muy atrapante me gusto esta familia felicitaciones autora 👏👏
Socorro Ramirez
no pues, que no Marcos era traidor????
Carmen Blanco
no debería ser ,más bien deben complementarse y serán un frente unido que nadie podrá quebrantar
Ivette González
Termino el capítulo anterior en algo y este empieza con algo parecido a lo que sucedió antes pero de una forma distinta.
Rosa Pandui
Tan fácil lograron ser libres?
Rosa Pandui
Por fin juntos y los malos que faltaron,,no recibieron su merecido?
Sonia Zerpa: SERÁ. . .
total 2 replies
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