Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
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Capitulo:15
AMELIA:
—¿Qué?
Exclamo abriendo los ojos de par en par, casi ahogándome con mi propia saliva.
—¡Oye, lobo ególatra! Primero, no estaba mirando nada... Mi vista solo… Se resbaló por accidente y segundo ¡¿Qué clase de pregunta es esa?! Mi historial visual no es de tu incumbencia.
Asher da un paso hacia mí acorralándome contra la maleta medio abierta y su mandíbula está rígida al igual que sus ojos grises brillan con una mezcla de frustración y un reclamo salvaje que me hace latir el corazón en la garganta.
—Ahora eres mi pareja ante mi manada, Amelia.
Dice inclinándose hasta que su aliento cálido roza mi oreja.
— Así que sí es de mi incumbencia... Arnor odia la sola idea de que otros ojos o manos te hayan tocado y yo… Yo tampoco soy muy fanático de compartir.
Trago saliva completamente intimidada y extrañamente excitada por su arrebato de celos cavernarios.
—Pues qué mal por ti y tu lobo posesivo, porque no vas a obtener respuestas.
Le digo sacando una valentía que no tengo mientras cierro el cierre de la maleta de un tirón.
— Ya terminé ¿Nos vamos o te vas a quedar aquí cuestionando mi pureza?
Asher me sostiene la mirada por unos eternos segundos, luego suelta un suspiro pesado, toma mi pesada maleta con una sola mano como si no pesara nada y abre la puerta del apartamento de un tirón.
—Camina pequeña bruja.
Ordena señalando el pasillo.
—Es hora de ir a casa.
Al salir al pasillo, Logan nos espera apoyado contra la pared, mira a Asher, luego me mira a mí con mis labios hinchados y el cabello revuelto y suelta una risita cómplice que me hace querer que me trague la tierra.
La aventura apenas comienza, y yo ya estoy en serios problemas.
—¿Se te perdió algo, Logan?
Le pregunto cruzándome de brazos, intentando actuar con total normalidad a pesar de que siento que mi rostro podría encender una fogata de lo caliente que está.
—No, nada... Es solo que el aire de tu apartamento parece tener efectos secundarios muy interesantes.
Dice él con una sonrisa burlona que hace que sus hoyuelos resalten y yo solo quiero que el suelo de este pasillo se abra y me trague entera.
Un sordo gruñido detrás de mí hace que Logan borre su sonrisa de inmediato se ponga derecho como un soldado.
—Camina, Logan.
Ordena Asher con una voz que promete dolor si continúa con sus bromas y mi querido beta asiente rápidamente antes de empezar a caminar hacia las escaleras cargando una de mis bolsas de lona.
Seguimos el camino en silencio y al salir del edificio, un enorme vehículo negro de aspecto militar, blindado y sumamente lujoso nos espera con el motor encendido.
Cielos, estos lobos sí que saben viajar con estilo.
—Sube.
Dice Asher abriendo la puerta del copiloto para mí y me quedo mirando la altura del auto.
—¿Necesito una escalera para subir a esta bestia o me vas a ayudar lobito?
Le pregunto alzando una ceja y él no responde con palabras, sino que me sujeta de la cintura con una sola mano y me eleva como si fuera una pluma, sentándome en el lujoso asiento de cuero.
Mi corazón vuelve a dar un vuelco por la cercanía y por el calor de su mano que parece quedarse grabado en mi piel incluso después de que se aleja para cerrar la puerta.
Él rodea el auto y sube al asiento del conductor mientras Logan se acomoda en la parte de atrás con una sonrisa divertida que capto de inmediato a través del espejo retrovisor.
El auto arranca y miro por la ventana cómo mi viejo y destartalado edificio se va alejando lentamente en medio de la noche.
No tengo idea de qué me espera en esa manada, pero de algo estoy segura: mi tranquila y aburrida vida de camarera ha quedado oficialmente en el pasado y ahora soy la "pareja" de un Alfa que me vuelve loca y además es muy guapo, fornido y varonil como me gusta.